BREVE HISTORIA DE LAS IDEAS ECONÓMICAS

Guillermo Luis Luciano

Acerca de la economía como ciencia

La economía es la más expuesta de las ciencias sociales. 
Generalmente sus especialistas nos mortifican definiéndola con términos que no figuran en el diccionario, citas teóricas y  supuestas verdades reveladas, advirtiéndonos sobre  improbables sucesos, basando sus previsiones en las, por ellos proclamadas,  inexorables leyes económicas. 
Eventos que generalmente no ocurren, aunque sí otros, que a veces descalabran el mundo y pueden sumergir millones de personas en la pobreza.
Es lo que pasó durante la crisis que se inició en 2008, consecuencia de las hipotecas basura -Mortagage Backed Securities-  con que el sistema financiero norteamericano infló artificialmente su economía, contaminando de paso la economía mundial.
Y que ninguno de los economistas que pontifican  en los escenarios locales y mundiales, y editan toneladas de artículos y libros, vaticinó.
Hábiles en el ejercicio de una muy elaborada y hermética  retórica, que les es imprescindible cuando tienen que explicar porqué efectivamente no ocurrieron los sucesos económicos que ellos anticiparon.
El críptico lenguaje de los iniciados incluso a veces despierta admiración en los neófitos, abrumados por el abismo formativo que los separa de los expertos, provocando de este modo una infranqueable barrera entre nuestras posibilidades de entendimiento y una ciencia que debería permitirnos construir una sociedad mejor, en la que no solo tenga cabida una tercera parte de los habitantes del planeta, como ocurre actualmente.
Los avances de la humanidad se han producido por la determinación de los hombres sabios involucrados en el desarrollo de la ciencia.
Por esto, es responsabilidad de los que tienen la posibilidad de alcanzar niveles superiores de educación, adquirir conocimientos más allá de la esfera específica de sus intereses estrictos, para participar en la tarea de construir una sociedad mas justa.    
El mundo de la ciencia económica es un universo fascinante, y su problemática ocupa la mayor parte del tiempo de la mayor parte de las personas que viven en esta sociedad signada por la inestabilidad económica y social.                                     
Sin embargo, si preguntamos, la mayoría responderá que no entiende nada de economía, o arriesgará explicaciones bizarras inflamadas de contenidos preñados de teorías desconocidas para quien las expresa,  ignorantes muchas veces, que sus dichos han sido previamente enunciados al amparo de formulaciones ideológicas que desconoce.          
El marco ético-filosófico en el se debería realizar el debate de la ciencia permanece oculto tras una cortina  de técnicas instrumentales auxiliares que tratan de establecer una errónea certeza acerca de la infalibilidad de sus preceptos y leyes, que le es ajena para regocijo de quienes usufructúan los beneficios de la  estructura económica dominante en cada periodo histórico, obviamente interesados en que nadie entienda nada para preservar sus privilegios.
También es habitual que la gente asocie el conocimiento de esta ciencia al éxito económico individual, cuando es casi una constante que esta clase de logros les son negados a los economistas por sus conocimientos específicos.
De hecho,  la inmensa mayoría agota sus vidas como asalariados en el sector público, y quienes logran éxito económico lo hacen por otra clase de talentos que algunos hombres poseen, ya economistas, médicos, abogados, ó habitantes de cualquier otra suerte de destinos con que la providencia organiza a los seres inteligentes.  
Por lo tanto, inútil tarea es para quien se la proponga, enseñar a sus alumnos a ganar dinero o entrenarlos para que se lo hagan ganar a sus futuros empleadores. 
En todo caso un buen cultor de esta ciencia podría llegar a anticipar qué va a pasar.
 Lo que probablemente nunca sabrá es: cuando va a pasar, porque esto: el cuando, se resuelve en los intrincados y complejos caminos de lo interdisciplinario y lo aleatorio, y definitivamente para ganar dinero lo que cuenta es anticipar cuando.
Por ejemplo: que va a haber devaluaciones monetarias en el futuro, tenemos certeza, pero solo ganarán dinero quienes lo sepan el día anterior.
Finalmente, el cometido de este texto  es aportar al intento de tratar de dilucidar las diferentes formas en que el hombre se ha organizado para resolver la cuestión prioritaria de la organización social:      

 

   Como se produce y distribuye el excedente social

 

Todo lo demás es relleno, demasiadas veces irrelevante. Lo substancial, sobre todo para quienes no son ni serán nunca especialistas en esta disciplina, es tener en claro esta cuestión.
La idea es que nadie puede modificar para mejor lo que no conoce, y entonces: si todos somos en alguna medida damnificados por problemas económicos, lo menos que podemos hacer es tratar de enterarnos de que se trata, aunque esta materia no sea nuestra especialidad ni nuestro interés.
Demasiadas veces los afectados, que deberíamos sentir la vocación de cambiar las reglas del juego aceptamos las que nos imponen, a nuestro costo y el de las generaciones que nos sucederán.
Y a la hora de tomar cartas en el asunto decimos por ejemplo: Yo de economía no entiendo nada.
La buena noticia es que tenemos una ventaja y es que en realidad la economía es una ciencia abordable por las mayorías y además muy   interesante, a pesar de lo que nos han inculcado.          
Solo se trata de separar la paja del trigo y pasar en limpio los conceptos esenciales, instalándolos en su contexto histórico, para que surjan a la vista las ideas veladas por la maraña instrumental instalada por el análisis Neoclásico.
Si despojamos el discurso de la teoría económica del lenguaje críptico conque está aprisionado y lo pensamos desde los conceptos básicos que la integran, con un vocabulario ajustado pero sencillo, sin amaneramientos intelectuales, lograremos varios milagros esperanzadores a saber:
1º Podremos entender los fenómenos económicos que nos involucran
2º Podremos analizar y desentrañar las claves del universo conceptual de esta ciencia
3º Y entonces podremos tomar decisiones que modifiquen para bien los problemas de su incumbencia que tanto nos afectan
La economía en su devenir teórico ha pasado de ser una disciplina en estado ideológico puro, a estar signada por lo instrumental y deliberadamente ha sido vaciada de contenidos filosóficos.
Este amaneramiento intencionado que la ha travestido en el último siglo, intenta presentarla como una ciencia exacta, en donde sus premisas, postulados y conclusiones obedecen a la misma lógica con que, por ejemplo, se establecen las leyes de la física o la aerodinámica.
Es decir no son materia opinable, que es precisamente lo que desean que ocurra quienes, dueños del control social, no quieren que el orden establecido sea cuestionado para no perder sus privilegios.
Esta deformación fue oportunamente advertida por Gunnar Myrdal,1 - 1898 / 1987 - Premio Nóbel de Economía, quien ganó este lauro precisamente por sus estudios para reestablecer el carácter de ciencia social de esta disciplina y además ratificar la necesidad de interrelacionar sus análisis con las otras ciencias sociales.
La ciencia económica está llamada a dar las respuestas que la gente reclama desde el inicio del modo de producción industrial, referidas a la posibilidad de construir una organización social que involucre a toda la humanidad en los beneficios del desarrollo de las ciencias y las artes de la producción.  
 Manipulada en sus significados, por los intereses que  consignamos, les complica la existencia a los mismos ciudadanos que a ella acuden en busca de respuestas,  con elaborados intríngulis vacíos de contenido.
Incluso  muchas veces hasta a los iniciados, que debaten interminablemente acerca de las preferencias al consumo de los ángeles; o las diferencias en la balanza comercial entre Burkina Faso y La Atlántida.
Es entendible que ante esta complejidad, quienes no se sienten convocados vocacionalmente a introducirse en los laberintos del universo infinito de mercados y variables indescifrables miren la disciplina con temeroso desdén y digan: Yo de economía no entiendo nada, ni me interesa.
Mientras tanto, los que sí saben,  toman decisiones por todos, eligiendo y distribuyendo las porciones de la torta social, reservándose para si los mejores trozos o directamente tomándolos todos.
Y de eso tratan estas páginas.

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