BREVE HISTORIA DE LAS IDEAS ECONÓMICAS

Guillermo Luis Luciano

Antes de los griegos

La lectura de los códigos del rey Hammurabi (siglo XVIII AC.) en la antigua Babilonia, nos permite verificar que ninguna de las dos preguntas que nos planteamos sobre el problema central de la economía tal como lo proponemos, necesitaban respuesta.                    
El trabajo lo hacían los esclavos (quien trabaja) y el resultado lo distribuía la monarquía   (quien distribuye) y nadie planteaba alternativas a ese estado de cosas.  
La acción política de fondo consistía en la lucha por ocupar la posición de poder, y las intrigas de palacio  o la guerra eran el medio para lograrlas.
La lucha entre pueblos y naciones, era la base, junto con la esclavitud, del sistema de obtención de medios de vida y riqueza, y la mayor parte de la población estaba forzada a trabajar en la obtención de alimentos.     
Quienes labraban la tierra eran forzados a hacerlo por las tradiciones o por la fuerza.
Los excedentes agrícolas así obtenidos garantizaban el sostenimiento de las complejas estructuras de poder y de su correcta resolución dependía la continuidad del régimen.
Tan dramática era esta relación que los Estados que no garantizaban la alimentación de sus súbditos sucumbían y desaparecían, esta cláusula estaba implícita en la base del pacto social tácito que sostenía las sociedades antiguas.
Por esta razón nuestra ciencia comienza con los sabios polyhistores9 del siglo XVIII, porque en ese momento aparece del modo de producción industrial, o sea la necesidad de un nuevo vínculo para resolver la generación del excedente social: 
Obrero =Salario,
Patrón = beneficio.
Capital = interés
Sin embargo, existía una complejidad enorme de cuestiones que hoy inscribiríamos en el índice de cualquier tratado de economía: la producción agrícola, el comercio, el sistema impositivo, el dinero, el interés, la producción de herramientas, armas y utensilios, etc.
Pero no la ciencia económica, porque a nadie se le ocurría preguntar acerca de la legitimidad de los procedimientos con los que se lograba la producción del excedente social, ni tampoco, cuestionar cómo se distribuía, porque era absolutamente obvio para todos que estos atributos eran propios de la autoridad de quienes lograban el poder en la cima social.
Volviendo al período que estamos considerando, el hecho de que en Babilonia no se cuestionara como se producía el excedente social y como se distribuía, no significaba que lo económico no estuviera presente. 
Cuando se estudiaban las artes de la agricultura o del comercio, no se lo hacía desde una óptica económica, tal como acordamos en el terreno de la ciencia económica en nuestras especulaciones, sino desde una perspectiva fáctica normativa, de obvio planteo y resolución, en tanto eran problemas referidos a la provisión de esas sociedades.
Esto se explica por qué, problemas que hoy son propios del campo de análisis de la ciencia que nos ocupa, no determinaron en el pasado su creación y es porque se inscribían en el terreno de otras ciencias y otros campos de las necesidades humanas.
Es mucho más común de lo que creemos, que las personas acepten pasivamente la estructura social en la que viven, y no propongan cambios o modificaciones acerca de ella, aún cuando estas modificaciones generarían mejores condiciones de vida.
Desde siempre, quienes detentan el poder, auspician esta actitud colectiva, con una combinación de acciones de difusión de los valores que los sostienen y simultáneamente represiva hacia quienes no acuerdan con ellos.                                                  
Cada momento histórico ha sido testigo de esto con las peculiaridades que le son propias a cada período histórico.
En la antigua  Babilonia existía una estructura política compleja.   Instituciones administrativas elaboradas que se correspondían con dicha estructura, una codificación legal completa y severa, moneda, créditos, impuestos etc. pero no la Economía como ciencia,  dado que sus temas no constituían un problema.
Para su organización social el trabajo correspondía a los esclavos y para asignar el excedente social estaba el emperador o monarca de ese momento.   
Fueron necesarios miles de años de evolución social y moral  para que  se hiciera necesario dar respuestas complejas a los interrogantes que nos planteamos, y por lo tanto y en consecuencia se necesitara una ciencia como la Ciencia Económica.

Mil años después de Babilonia

Imaginemos poder retroceder dos mil años en el tiempo y pensémonos en la península griega.
Algo fantástico ha ocurrido: se ha instalado en esta sociedad una celebración permanente de la inteligencia y de la especulación racional.
Una pléyade de creadores nos deslumbra con maravillosas obras de arte, arquitectura, teatro, dramas, comedias.
Y la filosofía,  testimoniando lo intrincado del espíritu humano, marcando para siempre la miserable y a la vez magnifica naturaleza del hombre, explorando con este fantástico arsenal de pensamiento por ellos diseñado, hasta los pliegues mas íntimos,  los recovecos de su alma.

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