APRENDIZAJE EN LA ORGANIZACIÓN: LAS FORMAS DE GENERACIÓN DEL CONOCIMIENTO EN EL CONTEXTO ORGANIZACIONAL. PROYECTO PROMEP-UNACH

Manuel de Jesús Moguel Liévano

3.6. El dilema de obligar o convencer.

En relación con la disyuntiva de la organización de encontrarse ante la necesidad de obligar a la gente a aprender o esperar a que ésta tenga actitud de aprendizaje, la mayoría de los entrevistados entre el grupo de profesionistas de la CF, coincide en opinar que los directivos deben tratar de convencer, no obligar, al personal de las ventajas que tiene el aprendizaje en la organización, participando en su propio beneficio. No se puede obligar a las personas, aseguran. Para que un adulto aprenda lo debe hacer por voluntad propia, si no tiene esa disponibilidad no puede generar sus propias decisiones.
A criterio de otros profesionistas, es difícil pensar en que se pueda obligar a las personas a aprender en una organización, no obstante que resulta en su propio beneficio, las resistencias pueden más que el deseo de aprender.
Sin embargo, es una situación cotidiana en las organizaciones, la dirección debe buscar la forma de persuadir a los trabajadores de las conveniencias de continuar con su proceso de aprendizaje en el trabajo. De acuerdo con varios entrevistados, con frecuencia las personas se niegan a asistir a los cursos de capacitación, provocando que las autoridades los obliguen a presentarse. En palabras de uno de los supervisores.
“Esa es la barrera, de un grupo, una parte va a gusto y otra gente va disgusto. Si, es cierto, muy poca gente participa y otra gente va obligada”.
En opinión de uno de los entrevistados, los directivos deben analizar diversas alternativas para inducir a las personas renuentes a asistir a los programas o cursos de capacitación, y lo expresa con las siguientes palabras:
“No tenemos la suficiente paciencia y tiempo para enseñarles a todas aquellas personas que les cuesta aprender los procesos y procedimientos de trabajo en sus respectivas áreas”.
En relación con este tema, entre el grupo de personal técnico de la CF existen opiniones en diversos sentidos. No es posible obligar o imponer esta situación a nadie, manifiesta la mayoría, porque no tiene sentido tratar de apoyar a alguien sobre algo que no quiere. En ese caso, sugiere uno de los entrevistados, se debe contratar personas de nuevos ingreso con deseos de aprender; mientras las autoridades deben buscar la forma de convencer y encauzar al aprendizaje a los trabajadores con antigüedad. Los directivos, reconocen, tienen facultades para obligar al aprendizaje.
En palabras de uno de ellos:
“Estoy de acuerdo en que asistan las personas a los cursos de capacitación previamente programados, pero no los deben presionar a asistir”.
En opinión de otra persona:
“Obligarlos no, es una palabra muy enérgica, podemos llamarlo motivar a los trabajadores y buscar su integración al aprendizaje y la aportación. La empresa no puede sentarse a esperar que eso suceda”.
A juicio de otras personas no se debe obligar a los trabajadores, sino solicitarles su participación en los esfuerzos de aprendizaje y generación de conocimientos de la empresa, buscar una vía que le permita al trabajador contribuir, obtener la confianza que los conocimientos adquiridos son de amplio beneficio para él en el aspecto laboral y personal. Sobretodo, afirman, es crear conciencia en la gente, inducirlos a su colaboración, porque obligarlo es muy difícil y esperar su proactividad e iniciativa también es complicado. Una persona lo expresa de la siguiente forma:
“La empresa debe encausar a los trabajadores como un derecho, pero debe buscar la forma de que los trabajadores aprendan la manera correcta de hacer su trabajo. En ese sentido, aprender también es una obligación del trabajador para que se desempeñe con eficiencia”.
La empresa no debe esperar a que las personas quieran aprender, sostienen los entrevistados; pero el obligarlas tampoco es correcto, pero si es necesario debe hacerse. Uno de ellos lo explica de la siguiente manera:
“La organización no debe esperar a que las personas tengan disponibilidad para integrarse a los esfuerzos de aprendizaje; de esa forma lo más seguro es que se dirija al fracaso”.
Algunos de los entrevistados ponen el énfasis en la actitud y el interés de las personas para aprender en la organización. Para superarse tanto en el trabajo como en lo personal, opinan, uno debe luchar sin esperar a que los jefes ejerzan su autoridad. Quienes tienen deseos de aprender, afirman, se les nota en su actitud, en el deseo de hacer las cosas bien y el amor que le tienen a la empresa. En palabras de uno de los entrevistados.
“Si necesitas conocer algún proceso o procedimiento nuevo en la empresa, lo aprendes ya sea de forma consciente o inconsciente. La diferencia es que en el primer caso se adquiere mayor conocimiento”.
Por otro lado, durante los cursos de capacitación, sugieren los entrevistados, la empresa debe procurar que los empleados adquieran la mayor cantidad posible de conocimientos, pero con mucho tacto en el trato por parte de los instructores hacia los trabajadores, porque, en palabras de estos, hay personas muy sensibles o tímidas que merecen un trato especial.
Uno de ellos lo manifiesta con las siguientes palabras:
“Los instructores en los cursos deben tratar con amabilidad a los asistentes. Si se comportan de forma altanera, el aprendizaje se inhibe en gran medida”.
En relación con este tópico, la mayoría de las personas entrevistadas en el SM considera que en la organización no se debe obligar a las personas a aprender, pero tampoco la organización debe esperar a que la gente lo haga voluntariamente; debe encontrar los medios para persuadirlos en el sentido que el aprendizaje es en beneficio de ellos mismos, así como de los grupos de trabajo y de la organización. En palabras de uno de los entrevistados:
“La empresa no debe esperar a que los trabajadores tomen la iniciativa; es muy bueno que tuvieran voluntad de incorporarse en los procesos de aprendizaje, pero la experiencia se manifiesta en sentido contrario. En  ciertos momentos es necesario ‘empujar’ a la gente. Depende también de cómo los convenzan, los motiven y les llamen la atención”.
La obligación de la empresa, opina uno de los entrevistados, es dar los conocimientos a los trabajadores, buscando la manera de motivarlos, sin esperar a que el personal decida. Y lo expresa con las siguientes palabras:
“Para no obligar al personal a tomar los programas de capacitación de la empresa, es importante  establecer un medio o sistema de motivación. Tratar de inducirlos, de buscar una alternativa para despertar su interés en los temas de conocimientos. Eso sería lo mejor”.
La enseñanza que proporciona la empresa al personal, afirma otro de los entrevistados, son oportunidades únicas y debería ser programada y obligatoria para todos en la organización.

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