BASES PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL BOSQUE DE MANGLES ASOCIADO AL HUMEDAL DE SAN MIGUEL DE PARADA, SANTIAGO DE CUBA

Roberto García Pozo
robertog21@correodecuba.cu

Introducción

El manglar es un tipo de bosque único, que a su vez brinda determinados servicios y bienes también únicos. Una de sus funciones principales consiste en la protección de la banda costera frente a perturbaciones atmosféricas agudas (ciclones, huracanes), de común ocurrencia en las regiones donde se desarrolla. Es también fundamental para el desarrollo de numerosas especies de fauna (peces, camarones, crustáceos, aves, etc.), que lo utilizan como hábitat o refugio, donde obtienen sus alimentos y en el que encuentran oportunidades para la reproducción (Mejías, 2000; Capote-Fuentes y Lewis, 2005).

Sin embargo, en la actualidad los manglares se encuentran sumidos en un grave proceso de desaparición y degradación. A nivel mundial, se estima que ya ha desaparecido al menos las dos terceras partes y que gran parte de los manglares restantes se encuentran en peligro. Las razones son varias, pero en su mayoría se relacionan con actividades empresariales a gran escala (López et al, 2002; MEA, 2005).

Para Cuba este ecosistema reviste gran importancia, ya que el archipiélago cubano está situado en una zona de huracanes y estos actúan como la primera línea de defensa costera, además de esto por su extensión constituyen la formación boscosa más importante del territorio, representando el 26% de la superficie boscosa y el 4.8 % de la superficie del país (Menéndez y Priego, 1994; Vales et al. 1998; Ferro et al., 2005). Por lo antes expuesto el país se ha trazado varias estrategias para su conservación y protección (Ferro y Capote-Fuentes, 2005).

En el caso específico del bosque de mangles asociado al humedal de San Miguel de Parada, es considerado como el más extenso e importante de la provincia de Santiago de Cuba, se encuentra ubicado en la parte oeste de la bahía santiaguera, rodeando a la ensenada de Miradero, forma parte de una zona propuesta como área protegida dentro de la categoría de Refugio de Fauna, la misma tiene una extensión de 333 ha (112 ha marinas y 221 ha terrestres) y una zona de amortiguamiento de 615 ha (101.9 ha marinas y 513.4 ha terrestres). Reyes (2000) plantea que este manglar ocupaba una zona mucho más extensa que la actual, la cual se fue destruyendo con el desarrollo industrial de la ciudad.

A pesar de su importancia el nivel de degradación del ecosistema se ha venido incrementando en los últimos años, con la construcción de una carretera, de la presa Parada, una vía férrea, y el centro de alevinaje, que han influido en la disminución de los flujos de agua y sedimentos al manglar y con ello en la afectación de la distribución de las fitocenosis que viven en zonas de menor salinidad; la sobreexplotación del bosque por parte de comunitarios, el inadecuado funcionamiento de las industrias aledañas al área en relación con la disposición final de sus residuales contaminantes, entre las principales emisoras se encuentran la Refinadora de aceite Erasol, la Procesadora de soya (Pds) y La Refinería de Petróleo Hermanos Díaz, donde parte de los derrames de estas llegan al manglar, produciendo grandes afectaciones, que han traído como consecuencia, la alteración de las características del suelo, pérdida de la biodiversidad asociada al manglar, muerte de poblaciones de mangle, disminución de la cobertura vegetal, la fragmentación del hábitat, así como deterioro de la calidad del agua de los ríos que desembocan en la zona y de la bahía de Miradero.

Otro de los factores que está contribuyendo a la afectación del manglar, es la presencia de tres comunidades cercanas al área que no cuentan con sistema de acueducto ni alcantarillado y por un tiempo uno de los usos más frecuentes que hacían del área era la de extracción de arcilla para la elaboración de ladrillos, así como la extracción de leña y de corteza del mangle rojo. Estas acciones en estos momentos se han minimizado, a partir de que en Agosto del año 2004 el área comienza a manejarse y a ser administrada por la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna (ENPFF), la cual viene implementando acciones de manejo para su conservación desde esta fecha, a través de proyectos de protección y de manejo del manglar; pero estas acciones aunque se han minimizado aún persisten, repercutiendo en la actual situación de modificación que ha sufrido el manglar, sobre todo paisajística.

En estos momentos se está dando el caso de la extracción de suelos por parte del MICONS, destinados a obras de la batalla de ideas, que a pesar de que los tomadores de decisión conocen de las consecuencias que esto puede traer para un ecosistema tan vital como este, no se ve una cooperación por parte de los mismos, lo cual trae como consecuencia que se afecte la biodiversidad de este ecosistema, aumenten aún más los procesos de degradación y por ende del régimen hídrico que es básico para el mantenimiento de los humedales y para la existencia de los manglares.

Aparte de los problemas señalados, existen otros que están incidiendo en el deterioro del área, como son los fenómenos naturales, destacándose los largos períodos de sequía de los últimos años y la falta de conocimiento sobre los impactos producidos sobre el bosque, por parte de los trabajadores de las industrias, los tomadores de decisión y comunitarios.

El bosque de mangles del humedal de San Miguel de Parada, se caracteriza por albergar una gran biodiversidad, siendo los principales consumidores las aves, entre las que se encuentran algunas endémicas y otras migratorias, el mismo está formado por 10 fitocenosis o asociaciones vegetales únicas de este ecosistema. Por otra parte estos manglares constituyen un pilar importante en los esfuerzos que se están realizando por la recuperación de la bahía de Santiago de Cuba; Reyes (2000) planteó que los  manglares del humedal de San Miguel de Parada, brindan estabilidad costera a la bahía de Santiago de Cuba, pues crearon y sustentan a través de la captura de los sedimentos la línea costera actual, por lo que al desaparecer ellos, esta función cesaría y se modificaría en el futuro dicha línea costera.

Entre otras funciones de este manglar se puede señalar que actúa como amortiguamiento de los contaminantes de la bahía, de manera que las aguas de la ensenada de Miradero son mejores y por tanto ayudan al saneamiento de la bahía santiaguera; influyen en el mantenimiento de la calidad del agua, debido a que estos filtran los sedimentos transportados por las aguas de escorrentías locales y ríos, controlan el flujo y reflujo de las mareas, con ello las zonas situadas detrás son más estables; aportan energía al ecosistema acuático mediante sus hojas, ramas y raíces, las que pasan a formar parte del detrito acumulado en los sedimentos, amortiguan los impactos sobre las infraestructuras socioeconómicas ante fenómenos meteorológicos externos, así como otras funciones de gran importancia para el medio (Reyes, 2000). De ahí la necesidad de la implementación inminente de acciones de manejo integrado que contribuyan a mantener la existencia de este manglar.

 


Problema:

Degradación del ecosistema de manglar asociado al humedal de San Miguel de Parada provocada por la multiplicidad de usos que están presentes en esta zona costera y por los conflictos que se generan por parte de los usuarios del área.

Hipótesis:

Si se aplican adecuadamente prácticas y acciones de Manejo Integrado de Zonas Costera, se pudieran minimizar los impactos negativos que están incidiendo en el bosque de mangles asociado al humedal de San Miguel de Parada; se incrementarán los valores de la biodiversidad asociada al mismo, así como se elevará la cultura ambiental de los diferentes usuarios del área y de los tomadores de decisión implicados en la gestión de este recurso costero.

Objetivo General:

Proponer acciones de Manejo Integrado de Zonas Costeras, encaminadas a la protección, conservación y recuperación del bosque de manglar asociado al Refugio de Fauna San Miguel de Parada.

Objetivos específicos:

  1. Caracterización general de la zona costera en estudio con énfasis en el ecosistema de manglar asociado al humedal de San Miguel de Parada.

 

  1.  Identificación y jerarquización de los principales problemas de manejo en relación con la degradación del ecosistema de manglar asociado al humedal San Miguel de Parada.
  1. Determinar la resiliencia relativa del bosque de manglar.

 

  1. Elaborar acciones de manejo integrado encaminadas a minimizar los principales problemas e impactos presentes en la zona.

 


Métodos de Investigación.

Los principales métodos de investigación utilizados en el trabajo fueron los siguientes:

 

Instrumento utilizado:

 

Novedad del trabajo.

Desde el punto de vista práctico se proponen una serie de acciones de manejo integrado dirigidas a los actores involucrados en esta zona costera, que contribuirán a minimizar los impactos provocados sobre el bosque de mangles asociado al humedal de San Miguel de Parada, así como un estudio de resiliencia relativa, método novedoso en el manejo de los ecosistemas de manglar, que contribuirá a que las acciones de manejo integrado sean más efectivas, poniéndose de manifiesto una de las dimensiones del MIZC según PNUMA (1996) que es la de ciencia-manejo, la cual se basa en la integración de distintas disciplinas científicas; sobre la base de estos análisis se proponen acciones encaminadas a la restauración ecológica para promover que los manglares continúen manifestando resiliencia, es decir, que no cambien definitivamente hacia otro tipo de cobertura. En dichas acciones se tendrá en cuenta la participación comunitaria y de otras instituciones afines. En sentido general esta propuesta de manejo integrado contribuirá a potenciar los valores del humedal San Miguel de Parada, para su final aprobación como área protegida dentro de la categoría de Refugio de Fauna, al ser el manglar uno de los principales recurso de un ecosistema de este tipo.

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