BASES PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL BOSQUE DE MANGLES ASOCIADO AL HUMEDAL DE SAN MIGUEL DE PARADA, SANTIAGO DE CUBA

Roberto García Pozo
robertog21@correodecuba.cu

I.1.4 Fases o etapas de un Programa de MIZC.

Autores como Clark (1996); PNUMA (1996); Cicin-Sain y Knecht (1998); Olsen et al. (1999), plantean que el camino hacia formas sustentables de desarrollo costero será alcanzado por programas de MIZC que transiten por las cinco fases que comprende el ciclo de manejo. Este sitúa las acciones de MIZC en una secuencia lógica que contribuye a interpretar las complejas interrelaciones entre sus elementos. A continuación se hace mención de estas etapas y se describen las acciones esenciales correspondientes a la primera por ser esta la fase que abarca el presente trabajo:

Etapa 1. Identificación y selección de asuntos claves en la extensión de la costa en cuestión.
- Caracterización de los elementos naturales y socioeconómicos del área.
- Identificación de los principales actores y sus intereses.
- Identificación y selección de los problemas de manejo.
- Identificación de los valores e intereses relativos a los problemas sobre los cuales se enfocará el manejo.
- Definición de los objetivos, política o restricciones existentes, relevantes para estos problemas.
Etapa 2. Preparación del programa (procede a establecer objetivos y a preparar un plan de políticas y acciones).
Etapa 3. Adopción formal y financiamiento (formalización a través de una ley, decreto o acuerdo interinstitucional, asegurando el financiamiento para la implementación de un grupo de acciones seleccionadas).
Etapa 4. Implementación (se hacen operativos los procedimientos y acciones planificadas).
Etapa 5. Evaluación.

Estas etapas evidencian la necesidad de que para lograr un manejo efectivo de los recursos costeros o zonas costeras, se hace necesaria la integración de los diferentes actores vinculados con el mismo, de una forma organizada y participativa.

 


I.1.5 Las ocho grandes áreas de importancia en el MIZC, con énfasis en los humedales.

Cicin Sain (1998) define ocho grandes áreas de interés en el manejo de zonas costeras y refiere algunos datos e informaciones que son necesarias a la hora de llevar a cabo acciones de manejo integrado en cada una de ellas, entre estas áreas se encuentran los humedales costeros y con ellos los bosque de manglar asociados la cual constituye el área objeto de estudio, así como otras que guardan una estrecha relación con la misma, ellas son riesgo costero, fuentes no puntuales de contaminación, elevación del nivel del mar, calidad de las aguas estuarinas y costeras y especies amenazadas y en peligro. Cabe señalar que solo dos de las ocho áreas no tienen interrelación con la zona de manejo escogida para el estudio (manejo de playas y manejo de barreras de coral).

A continuación se hace una breve descripción de los problemas típicos de manejo de las áreas que están interrelacionadas con el manejo integrado del bosque de mangles del humedal San Miguel de Parada, de estas se hace una descripción mas detallada de los humedales costeros por ser el objeto central de la presente investigación.

Riesgo costero (por tormentas): el establecimiento de los lineamientos para controlar la ubicación de edificios en la zona costera; establecimiento y manejo de zonas de exclusión, señalizando las zonas más peligrosas.

Fuentes no puntuales de contaminación: el control de la descarga de agua provenientes de las tierras de cultivo; control de la descarga de aguas provenientes de las áreas urbanas (calles, parqueos, etc.); manejo de las aguas de las tormentas.

Elevación del nivel del mar: establecimiento de una estrategia de evacuación; conservación de los humedales y playas importantes; prevención del incremento de la intrusión salina; manejo de las descargas provenientes de actividades comerciales y recreacionales.

Calidad de aguas estuarinas y costeras: el manejo de las fuentes puntuales de contaminación que llegan al mar; manejo de las fuentes no puntuales de contaminación (agricultura y desechos urbanos); modernización de plantas de tratamiento para mejorar la descarga de efluentes.

Especies amenazadas y en peligro: Revirtiendo la declinación de las poblaciones de especies amenazadas y en peligro; identificación y protección de las especies antes mencionadas.; desarrollar planes de recuperación para las especies deprimidas.

Protección de los humedales: debido a la importancia y a la alta fragilidad de estos ecosistemas sus problemas típicos de manejo van encaminados al mantenimiento de la salud y funcionamiento de los humedales; restauración de las funciones y valores originales de los humedales degradados.

A continuación se presentan algunas preguntas de relevancia científica a tener en cuenta:

¿Cuánto puede cambiar la circulación del agua cuando se dañan los humedales y su función?
¿En qué proporción puede estar presente la contaminación en los humedales cuando se dañan sus funciones?
¿Pueden ser todas o la mayoría de las funciones originales de los humedales degradados ser restaurados?
¿Cómo deben ser medidos los costos y beneficios en los proyectos de restauración asociados a los humedales?

Entre los datos representativos e informaciones necesarias aparecen la recolección e información sobre las funciones y funcionamiento de los humedales; información sobre la circulación de los suelos y tipo de vegetación; información sobre la biodiversidad presente.

I.2 Ecología del manglar  y su importancia como protector de zonas litorales.

Cabe señalar que los manglares son un tipo de bosque característico de las zonas costeras ecuatoriales, tropicales y subtropicales, donde pueden encontrarse en zonas permanentemente inundadas y donde haya presencia de agua salada, o sea estos pueden estar ubicados sobre los estuarios fluviales y en los litorales protegidos (Mejías, 2000).

Mejías (2000) plantea que desde el punto de vista ecosistémico el manglar es más que un árbol, pues posee una gran diversidad faunistica y otros elementos de la biota de las regiones, por lo tanto siempre que se hable del manglar de manera integrada se deben incluir las especies vegetales dominantes llamadas mangles, la fauna y otros elementos florísticos interrelacionados, junto con los demás componentes naturales como los suelos y las aguas.

El bosque es el soporte de muchas especies de fauna, rico en material orgánico, en alimento de toda clase de moluscos, el manglar es un ecosistema abierto que importa sedimentos de los ríos y exporta materia orgánica a otros ecosistemas o al mismo estuario, constituyendo un bosque tropical con una altísima diversidad faunistica, haciendo al manglar junto con los arrecifes y las praderas un sistema natural muy importante y singular para el nacimiento y desarrollo de la ictiofauna mundial. Sobre todo en los peces ya que se podría encontrar hasta las 2/3 partes de las especies de peces en el planeta (Mejías, 2000).

La formación del manglar depende directamente de que se proteja del embate directo del mar, y que viva en un medio intolerable para otras plantas, en condiciones adecuadas de buen flujo exterior, el manglar conforma extensos bosques monoespecíficos llamados rodales. Una de las funciones del ecosistema de manglar es comparada como la de un gran riñón, que retiene valiosos sedimentos y filtra sales minerales a través de sus organismos planctónicos y filtradores, integrándolo así mismo a una gran cadena alimenticia (Mejías, 2000).

El manglar es un ecosistema irremplazable y único que brinda determinados servicios y bienes también únicos. Una de sus funciones principales consiste en la protección de la banda costera frente a perturbaciones atmosféricas agudas (ciclones, huracanes), de común ocurrencia en las regiones donde se desarrolla. Alberga una alta biodiversidad y se cuenta entre uno de los más productivos del mundo, es fundamental para el desarrollo de numerosas especies de fauna (peces, camarones, aves, etc.), que lo utilizan como abrigo, aquí obtienen sus alimentos y encuentran oportunidades para la reproducción. El conjunto de esos bienes y servicios proveen a su vez de medios de vida a numerosas comunidades humanas que habitan en sus inmediaciones y que en gran medida dependen del manglar para su supervivencia (López et al., 2002).

I.2.1 Factores que contribuyen a la degradación de los ecosistemas de manglares.

El PNUMA (1996) enuncia que muchos importantes hábitats de humedales costeros siguen siendo destruidos a un ritmo alarmante. Por ejemplo, se cree que en las regiones tropicales hasta el 80% de los manglares de una serie de países han sido destruidos, y en los últimos 50 años el ritmo de destrucción ha sido más rápido.


Menedéz (2000) divide las afectaciones que inciden en los manglares en dos grupos:

  1. Afectaciones naturales (son pocos extendidas y puntuales):

Dentro de estas se destacan el deterioro del manglar por la acción abrasiva del manglar sobre los costas y aumento de su nivel medio; desecación de lagunas costeras; efecto destructivo de ciclones y huracanes; y disminución de las precipitaciones.

  1. Afectaciones más comunes provocadas por el hombre:

El represamiento de los ríos que eliminan el aporte de agua, sedimentos y nutrientes hacia el manglar; vertimientos de residuales industriales de las industrias hacia las zonas costeras (petróleo, centrales azucareros, fábricas de bebidas alcohólicas, papeleras, producción de cemento, aceites, metalurgia no ferrosa, otros) y de centros vacunos y porcinos; la sobreexplotación del mangle y la conversión a otros usos contribuyen a su degradación, son utilizados como madera de construcción y leña (la madera del mangle es muy resistente a los insectos y es de uso muy popular en la construcción de viviendas rurales). La extracción de taninos es otro uso tradicional de la corteza del mangle, muchas veces se desperdicia gran cantidad de mangle cuando los leñadores y los que extraen la corteza de los árboles no coordinan su actividad de explotación; la construcción de carreteras, urbanizaciones, canales y represas ha alterado la hidrología del manglar en todos los piases; la construcción de carreteras, canales y represas han sido factores importantes en la degradación de los manglares; dragados en áreas aledañas o en los manglares y los incendios forestales.

I.3 La restauración ecológica como herramienta fundamental en el manejo de los manglares.

La destrucción de muchos humedales costeros (manglares) es irreversible en la práctica, sobre todo donde el desarrollo urbano e industrial es importante. No obstante, la restauración y rehabilitación de humedales debiera ser uno de los aspectos de la puesta en práctica del MIZC como mecanismo para compensar, cuando proceda, al menos una parte del hábitat destruido en el pasado y restablecer las importantes funciones naturales de protección de la costa desempeñadas por los humedales (Menéndez, 2000; Lewis y Streever, 2000; Capote-Fuentes y Lewis, 2005). Con todo, como en el caso de otros humedales, las orientaciones de la Convención de Ramsar sobre restauración de humedales especifican que debería considerarse una opción secundaria, menos preferible a la estrategia de conservación y uso racional continuos de los humedales costeros existentes, así como de sus valores y funciones (PNUMA, 1996).

El PNUMA (1996) en La Convención sobre los Humedales del 2002, en su resolución VIII. 4 del MIZC, séptimo principio, artículo 58 plantea: la restauración de humedales costeros (manglares) constituye un proceso a largo plazo y oneroso que comprende medidas técnicas, institucionales, económicas y reguladoras, así como de monitoreo y gestión conforme se va ejecutando el proyecto de restauración y que una evaluación de los costos y beneficios, comprendidos los costos de restauración o recreación del hábitat de los humedales costeros que se destruirían, debiera representar un aspecto esencial de la toma de decisiones en el marco del MIZC.

En el caso de Cuba la restauración de sus manglares es de una inminente necesidad, dada la importancia ecológica, económica y estratégica que este tipo de ecosistema tiene para el archipiélago cubano y las afectaciones históricas que presenta en correspondencia con el grado de asimilación socioeconómica del territorio cubano (Menéndez, 2000; Capote-Fuentes y Lewis, 2005; Ferro y Capote-Fuentes, 2005; Ferro et al., 2005 ), pero debe señalarse que hasta estos momentos se ha venido llevando a cabo de forma sectorial, donde los resultados no han sido muy eficientes, debido a que hay acciones negativas que inciden en la degradación de estos ecosistemas en las que su alcance de solución no está en manos de quien administra o maneja el área afectada, de ahí la necesidad de darle a la restauración un enfoque de manejo integrado.

Los gestores de la restauración enfatizan frecuentemente en la plantación de manglares como una herramienta primaria. Sin embargo un mejor acercamiento a la restauración plantea determinar las causas de la pérdida de los manglares, remover estas causas y trabajar con la regeneración natural (Lewis y Streweer, 2000; Menéndez, 2000; Capote-Fuentes, 2003; Ferro y Capote-Fuentes, 2005).

Según lo planteado por el grupo de restauración ecológica en curso impartido sobre esta temática en el 2005, existen diez pasos en una Restauración Ecológica Exitosa:

1. Inventariar y mapificar los recursos ecológicos, y describir su condición actual.
2. Describir la historia del sitio, y mapificarlo donde sea posible. Use las fotografías viejas del área, los archivos originales de estudio de tierra y mapas producidos por ellos, las descripciones históricas, las historias orales, anotando los archivos.
3. Desarrollar una hipótesis de cómo el sistema original fue trabajado. La revisión de la literatura técnica para estudios ecológicos realizados en la región; visitar las áreas naturales.
4. Desarrollar las metas para cada unidad de manejo evaluando el potencial de esa unidad para la restauración con un esfuerzo razonable, y especificando su condición futura deseada.
5. Desarrollar un plan de aplicación para lograr las metas. Identifique y fije  las tareas, especifique los métodos, estime los costos materiales y labores para cada unidad de manejo.
6. Diseñar un programa de monitoreo para evaluar el éxito de la restauración.
7. Implementar un programa de la restauración. Desarrollar una propuesta, obtenga el fondo, establecer capacidades administrativas y de campo para llevar a cabo las tareas, instalar un programa monitoreo y entonces empezar el trabajo de la restauración.
8. Preparar los informes y papeles que explican el proyecto y describen los resultados.
9. Periódicamente evaluar el programa incorporando nueva información e ideas en el plan, revisando las metas, y modificando y reprogramando las tareas.
10. Comunicar y educar a los interesados y potencialmente afectados para proporcionar  la información básica y conforta con el proceso de la restauración.

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