BASES PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL BOSQUE DE MANGLES ASOCIADO AL HUMEDAL DE SAN MIGUEL DE PARADA, SANTIAGO DE CUBA

Roberto García Pozo
robertog21@correodecuba.cu

Capitulo III. Caracterización general de la zona costera en estudio con énfasis en el ecosistema de manglar.

III.1 Caracterización de los elementos naturales de la zona.

III.1.1 Geomorfología.

El área de estudio es una zona generalmente llana con muy pocas elevaciones que se ubican entre las inmediaciones del área, parte de la zona terrestre está formada por terrenos bajos inundados en época de lluvia, lagunas interiores, algunas zonas de saladares y zonas pantanosas constituidas por sedimentos no consolidados, con un espesor probable de 1 a 5 m, siendo su edad holoceno de acuerdo a la base de su posición estratigráfica. (Reyes, 2000). A su vez esta área se encuentra cubierta por las formaciones geológicas: Jutía, Río Macío y formación Cobre (BIOECO, 2004).

Formación Jutía: se extiende a lo largo de la línea de costa, predominando manglares y zonas pantanosas, está constituida por sedimentos no consolidados, friables y fragmentados como aleurita calcárea y órgano-detrítica, arena margosa y arcilla con granos pequeños color castaño. El espesor probable de los sedimentos es de 1 a 5m, siendo su edad holoceno de acuerdo a la base de su posición estratigráfica (BIOECO, 2004).

Formación Río Macío: Se extiende en la cuenca y orillas del río El Cobre, y está constituida por bloques, cantos rodados, gravas, aleuritas y arenas y arcillas derivadas de la erosión fluvial. Se caracteriza por los distintos tipos de sorteo, yacencia y redondeo de los fragmentos, en su secuencia se distinguen los sedimentos de periodos relativamente secos hasta los depositados durante las perturbaciones ciclónicas, la estratificación es generalmente cruzada y lenticular. Su potencia es generalmente de 1 a 2m pudiendo alcanzar en ocasiones de 10 a 20 m. Sobre la base de su posición estratigráfica su edad es holoceno yaciendo discordantemente sobre formaciones más antiguas (BIOECO, 2004).

Formación Cobre: Se encuentra en dos pequeños parches en los bordes norte y sur, en las cuales se observan fallas y aglomerados, producto de las erupciones volcánicas de composición básica fundamentalmente. El espesor de esta formación se estima entre 5000 a 6000 m, extendiéndose su edad en base a su contenido faunal desde el cretácico superior hasta el eoceno medio (BIOECO, 2004).

 

III.1.2 Sismicidad.

Para la zona de estudio se destaca el tipo de Sismicidad conocida como de “entre placas”, vinculada a la estructura de Bartlett - Caimán (Zona Sismogénica Oriente), por la frecuencia de los terremotos que ocurren y los valores altos de magnitud e intensidad alcanzados históricamente (Chuy, 1999). Esta área se encuentra enclavada en una zona donde se han obtenido estimados de Peligrosidad Sísmica en términos de intensidad sísmica y otros parámetros dinámicos tales como la aceleración horizontal, tanto en forma de probabilidades, como de forma determinística. Este último se refleja en los periodos de repetibilidad o de recurrencia, de que determinados valores de intensidad sísmica puedan repetirse cada cierto número de años (Chuy, 2005).

III.1.3 Clima.

Esta área se caracteriza por presentar una temperatura media anual alrededor de los 26°C, con una máxima media anual entre 32 y 34°C y una mínima media anual de 20 a 22°C; la presión media anual es de 1011.1 hPa. La presión en esta localidad presenta máximos en Enero y Julio, típicos meses de altas presiones. Los mínimos de presión coinciden con los meses de máxima precipitación (mayo y octubre). Las presiones medias en periodos seco y en el lluvioso son 1011.6 y 1010.6 hPa respectivamente (BIOECO, 2004).

El patrón de los vientos, debido a su ubicación geográfica, muy cerca de la costa sur, es un patrón fundamentalmente de brisas y terrales, por tanto los vientos predominantes serán componentes Norte y Sur, que se verán afectados por las brisas de la cuenca  de la bahía santiaguera y los vientos gravitacionales locales, pues la zona está ubicada en un área rodeada de montañas. También marca su influencia en los resultantes de estos, los vientos alisios (BIOECO, 2004).

El régimen de precipitación está caracterizado por dos temporadas, una poco lluviosa que comienza en Noviembre y finaliza en Abril,  y otra lluviosa que abarca los meses de Mayo-Octubre. Las precipitaciones son alrededor de 800 milímetros (Reyes, 2000). El acumulado medio hiperanual de días con lluvias es de 109 días, correspondiendo el 67% al período lluvioso y el 33% a la temporada poco lluviosa. Los máximos mensuales se destacan en el período de mayo a octubre con dos picos, uno en mayo y el otro en septiembre. Los mínimos mensuales aparecen en los meses invernales, siendo de cinco días al mes o menos (BIOECO, 2004).

En la zona el contenido de humedad del aíre es relativamente alto durante todo el año, oscilando el valor medio entre el 72% en abril y 77% en Octubre. Los valores extremos de la humedad relativa aparecen en las primeras horas de la mañana y el inicio de la tarde (BIOECO, 2004).

III.1.4 Recursos naturales.

A pesar de que este trabajo está enfocado al manejo integrado del recurso manglar, hay que tener en cuenta los otros recursos y ecosistemas asociados, ya que este es un ecosistema muy dinámico y para lograr su buen desarrollo se hace necesario el manejo no solo de este, sino de todos los recursos y ecosistemas que interactúan con el mismo. Por lo que a partir de algunas técnicas de recepción de información se pudieron determinar como principales recursos y ecosistemas los siguientes:

Humedal: El manglar objeto de estudio forma parte del humedal de San Miguel de Parada, es el de mayor extensión y más importante del territorio santiaguero, se encuentra propuesto como área protegida dentro de la categoría de Refugio de Fauna, se clasifica como humedal de tipo palustre. Según BIOECO (2004) se caracteriza por una franja de densos manglares (la mayor formación de manglar del territorio), circundados por marismas con abundantes lagunas interiores y  saladares.

Manglares: Los manglares de este humedal son considerados un bosque relicto, de lo que fuera el antiguo manglar de la bahía santiaguera, se caracteriza por una franja de densos manglares rodeando a una bahía de fondos someros. Los manglares, tierra adentro, están circundados por marismas con abundantes lagunas, donde las aves acuáticas encuentran los recursos necesarios  que no están disponibles en ningún otro lugar de la bahía. Según BIOECO (2004) su composición tienen a Avicennia germinans como principal edificador; en la parte que se encuentra en la línea costera y bajo la influencia directa del oleaje, se presenta una mezcla de Rhizophora mangle y Avicennia germinans que no sobrepasa los 70 m de ancho; el primero domina en los primeros 8 a 10 m y posteriormente no sobrepasa el estado de posturas. El resto del área son bosques puros de Avicennia germinans, ocasionalmente se hallan ejemplares aislados de Laguncularia racemosa; la especie Conocarpus erecta se encuentra sólo excepcionalmente en los bordes del manglar. En la parte próxima a la bahía, los manglares alcanzan de 12 a 14 m de altura, en el resto del área no sobrepasan los 3 a 7 m; sólo cuando conforman el bosque de galería del río Cobre, llegan hasta los 20 m.

Estos manglares se encuentran formando 10 asociaciones de manglar únicas de la zona (Reyes, 2000) las condiciones que han determinado su existencia son la marea, el oleaje, la salinidad, la mezcla de agua dulce, la antropización, la naturaleza del sustrato y tal vez la contaminación con petróleo y otros residuales.

Flora: La flora es relativamente de menor número de especies en comparación con otras comunidades terrestres, se presentan 31 familias en las que se hallan 56 géneros y 70 especies (BIOECO, 2004).

Fauna: Los estudios con relación a la fauna han sido fundamentalmente los referidos a la ornitofauna, debido a que las aves  acuáticas al igual que los manglares constituyen uno de los recursos mas importantes de estos ecosistemas y a que este constituye el principal refugio de aves de la costa suroriental del país. Dichos estudios han permitido llegar a conocer que la ornitofauna de este manglar, está compuesta por 126 especies, pertenecientes a 16 órdenes y 37 familias (BIOECO, 2004). Además de las aves, existe una gran riqueza de insectos y peces (en estos manglares se refugian gran cantidad de peces y otros organismos marinos que en sus estadios juveniles habitan o se desarrollan en estas zonas). Otros consumidores fácilmente observables son las ratas (Ratus ratus), el majá de Santa María (Epicrates angulifer), el jubo (Dromicus andrae), etc.

Ríos: El principal río asociado al manglar es el Cobre, además de este el río Los Guaos y el  Gascón que aunque no tienen aparentemente influencia directa sobre el manglar, en determinado momento pudieran incidir. El río Cobre atraviesa parte del manglar en dirección Oeste-Este desembocando en el límite Sur, y los ríos Los Guaos y Gascón se encuentran fuera de los límites del área pero desembocan en las cercanías de su extremo Este. El funcionamiento hídrico del área es complejo por la coincidencia de características geográficas peculiares. Cuando los ríos Cobre y Los Guaos que limitan al humedal tenían grandes crecidas se desbordaban de sus cauces, inundaban las marismas que rodean la Bahía de Miradero y sus aguas depositaban sedimentos finos ricos en nutrientes (BIOECO, 2004). A partir de que en 1986 se construye la presa Parada (dato obtenido del Instituto de Recursos Hidráulicos, como comunicación personal), tiene lugar una disminución de su aporte de agua al manglar por parte del río Cobre. Por este motivo en la parte baja de dicho embalse, el río prácticamente ha desaparecido y su tramo más cercano al mar está formado por pocetas colmatadas de vegetación, afectadas por la penetración de las aguas marinas y solo fluye por corto plazo durante eventos meteorológicos extremos, afectando a los manglares más próximos al río.

Suelo: los suelos se desarrollaron sobre sedimentos cuaternarios con su espesor de 5 a 10 m. Estos suelos son Hidromórficos, Húmicos gleysados o Pantanosos turbosos y muy plásticos y salinizados, con humedad fluctuante en las grandes sequías, los mismos se encuentran ocupado fundamentalmente por 96.1 ha de manglares, 32.7 ha  de calveros, 7 ha de zonas bajas salitrosas y unas 32 ha de pastos (BIOECO, 2004).

Lagunas costeras: son ecosistemas variables que se encuentran asociados a los manglares, presentan una topografía plana y su altitud promedio oscila entre 0.5 m y 2 m, se forman de la mezcla del agua de mar que llega con la subida de la marea, las escorrentías y del aporte del río Cobre, en aquellas que se encuentran en sus cercanías. En estos sistemas de lagunas, habitan plantas y animales que sirven de alimento a las aves acuáticas asociadas al manglar, además juegan un importante papel en el aporte de agua al manglar y por ende en su funcionamiento.

Agua de mar: la temperatura del agua de mar superficial oscila entre 30.6-32°C; los valores de salinidad en la superficie presentan un comportamiento estable con valores entre 29,6-35.2 ppm; el pH entre 6.9-7.5; la turbidez oscila entre 2-5 NTU; el oxígeno disuelto (OD) entre 1.5-4.1mgL-1 y la DBO5 entre 1.4-3 mgL-1 (Regadera et al., 2005).

Paisajes: A pesar de la antropización de la zona, aún esta conserva valores paisajísticos, en el cual su característica más conspicua es la presencia de un complejo palustre, destacándose  las diferentes formaciones de manglar; este se realza con la presencia de una ensenada, en forma de cuña sinuosa en cuyas márgenes crece el bosque, creando un llamativo contraste entre el verde del follaje y el azul del mar, a esto se suma  la gran biodiversidad asociada, fundamentalmente las aves acuáticas.

Humanos: según los libros de direcciones de los CDR de cada comunidad, la zona cuenta con una población de 256 habitantes, distribuidos en tres asentamientos poblacionales: Punta de Sal (105 hab. para un 41 %), Caimán Chico (80 hab. para un 31.2 %) y Parada (71 hab. para un 27.7 %).

Sitios de valor histórico cultural: alrededor del área del manglar y dentro los límites de la zona para el manejo, se encuentran cuatro sitios arqueológicos que brindan valor histórico a la zona. Estos sitios son: Paradas, Caimán  Chico, Cayo Caimanes y San Miguel de Parada II; fuera de los límites del área de manejo, pero próximo a esta, se localiza el sitio San Miguel de Parada. Los mismos por su valor cultural y arqueológico, constituyen áreas que es preciso conservar (BIOECO, 2004).

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