ENSAYOS SOBRE LA HISTORIA, LA FILOSOFÍA Y LA SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN

Carmina García de León

CAPÍTULO III
Una lógica de cabeza: “patas arriba” la escuela del mundo al revés


        Valores vitales como el respeto a los sentimientos, gustos, necesidades,  tiempo, privacidad  y libertad del otro; así como el respeto a la autonomía, al desarrollo del proyecto creativo personal, a la autorrealización del otro; en la escuela del mundo al revés, en el que se legitima el modelo sentimental de supaunidad: “la pareja”; con su ilógica fusión confusión; todos estos vitales valores humanos, erróneamente son vistos como falta de amor, de responsabilidad,  compromiso, como  signos de debilidad y egoísmo.     
      Marina Castañeda señala que “la pareja” mira la autonomía como una forma de traición, abandono y egoísmo; se le interpreta como un deseo de estar aislado, apartado del otro en reserva. Recordemos que el modelo de la supraunidad es de tiempo completo, hacerlo todo juntos, estar anexionados, pegados. R. Manrique nos  dice que la pareja rechaza el desarrollo permanente y necesario de crecimiento personal que requiere de individuación, para formar seres autónomos.
      Josef Vicent Márques, sociólogo español, trata de explicarles a sus alumnos la importancia de la autonomía, la autosuficiencia, el proyecto creativo personal, en una relación sentimental; pero como están influenciados por la escuela del mundo  patas arriba, por el ilógico modelo de fusión con-fusión “la pareja”, interpretan también que la autonomía en una relación significa falta de amor. Por lo que al final de la clase, después de la incontinencia verbal, del rollo y de todas las explicaciones, se me acerca uno de mis alumnos y me pregunta: Maestro, ¿entonces, usted no cree en el amor? Si creo muchísimo, pero no en esa clase de unión-anexión, fusión-confusión, llamada “pareja”; por lo que nuevamente trato de hacer más intentos para lograr algún resultado, pero cuesta mucho trabajo, les saco nuevamente otro rollo para estimular su interés en convertirse en personas autónomas, lo que les ayudará en sus repetidas crisis sentimentales; así, nuevamente tengo otra incontinencia verbal en clase.
             “Así pues, queridas y queridos alumnos, otra vez estáis en crisis. ¿Reflexionáis, cuestionáis?,  ¿Os proponéis realmente la alternativa de una vida autónoma no necesariamente coprotagonizada o complementada?
      Tan vagos sois y vagas sois, tanto miedo tenéis de encontrar otra forma donde el supuesto amor no sea otra cosa que el tira y afloja entre quien convierte a quien en su complemento. Y aquí aparece otra vez vuestro contumaz oportunismo. Calculáis con quien os la jugáis, y ¿Qué hacéis? ¿Vivir intensamente un pasión hermosa? No señor, no señora.
       Empezáis de inmediato a hacer cosas muy feas, hacéis de vuestro supuesto amante: tutor, carabina, guía turístico, zurcidor de calcetines y de desgarres emocionales, perro que os ladre y botones al que chillarle y pedirle el botijo.  Utilizáis al otro como prótesis de vuestras carencias. Que os compre la ropa, porque eso os molesta, que proteste en el restaurante porque eso os da apuro; que os preste sus opiniones porque no tenéis; que anime y acompañe vuestro aburrimiento, vuestro temor a estar solos.        ¡No puedo estar solo¡  ¡No puedo vivir sin ti¡ decís: ¡Narices! Me da pereza vivir conmigo.
       Maquinado como obtener su seguro sentimental a todo riesgo,  ¿Tratáis de vivir solos? Intentáis más allá de unos meses. ¿Aprendéis a dormir en diagonal, a relacionaros de otra forma con las personas, a no medir las amistades por su capacidad de desembocar en pareja? ¿Al menos estáis desorientados en busca de camino, de una luz? No.
      Ya estáis otra vez en situación de libres, separados o fuera de un rollo malo. Ejemplar comportamiento el vuestro. Vais a conferencias discutís en reuniones sobre el amor, leéis libros sobre la pareja Angelitos que gozada.
       Buscáis un nuevo supuesto “amor” igualmente loco, igualmente calculado, igualmente irracional, igualmente utilizable como prótesis, igualmente maravilloso. Un poco más maravilloso para que borre la huella del otro un poco menos maravilloso porque ya tenéis michelines. Estáis al acecho, estáis a la espera.
       Y mientras tanto, que mejor cosa que ir a conferencias y leer libros terriblemente críticos respecto a la pareja (como éste).
       Sois un panda de morbosos. Os encanta oír hablar mal de la familia y de la pareja o cuestionar el amor. ¿Qué es la racionalidad o la crítica para vosotros y vosotras? Pura árnica para las heridas, puro bálsamo para escorceduras que deseáis volver a experimentar. Puro barniz intelectual o progresista. Entretenimiento y coartada. La racionalidad cuando no os coméis una rosca y la irracionalidad cuando hay plan.
     Así pues queridas y queridos alumnos, dizque os “enamoráis”. A tenor de vuestras manifestaciones sois felicísimos. Luego, muy felices, felices, pero de nuevo todo va mal y nuevamente estáis en crisis.
    ¿Reflexionáis sobre vuestros pasados errores? ¿Cuestionáis la fórmula, el modelo sentimental que os llevo a daros el tortazo o acumular sofocos? ¿Cuestionáis sobre vuestras repetidas crisis?  No, esto no hay quien lo aguante. 
     
1.1 La educación de fusión confusión con una lógica de cabeza: “la pareja” un modelo de relación sentimental en crisis


Estudiar las crisis con el objeto de encontrar posible caminos para transitarla creativamente y transformarla satisfactoriamente, ha sido uno de los temas centrales en las diversas áreas del conocimiento. Si bien las crisis se han experimentado en diferentes épocas, tanto en forma colectiva, ya sea por un estrato o grupo de la sociedad, o en forma individual, y aunque se presentan en diferentes áreas y corresponden a distintos fenómenos ya sean políticos, económicos, biológicos, químicos, físicos, culturales y por supuesto sentimentales; por lo general, en las crisis se pasa por determinadas facetas en común y se experimentan sentimientos similares.  Así lo señalan diversos investigadores que se han preocupado por estudiar las crisis, como T.S. Kuhn, historiador de la ciencia, quien  nos proporciona elementos para reconocer los sentimientos característicos que experimenta parte de la sociedad  cuando la aplicación de un determinado modelo (como el de fusión confusión la pareja) está llevando a una crisis.


 El preludio a la crisis


Hay un sentimiento de malestar indefinido, que se percibe como algo vago, difuso, nebuloso, confuso, no es un malestar completamente declarado sino algo latente, que puede estar acompañado de un sentimiento de aburrición de tedio, apatía, abulia, fatiga. Con una sensación de inmovilidad, de inercia, de inmodificabilidad. Hay el sentimiento de no saber que está sucediendo, que motiva el malestar, no hay claridad, es una etapa de bruma, de surmenaje, con la sensación de que algo anda mal.

 Aparición de la crisis


Es la agudización del sentimiento de malestar, cuando este se acrecienta,  se instala, un proceso de crisis. A los sentimientos de la fase anterior se suman nuevos sentimientos como desasosiego, inquietud,  irritabilidad.
Se instala un creciente sentimiento de insatisfacción hacia el modelo tradicional, a sus prácticas, resultados, recetas y soluciones. Una gran parte de la comunidad percibe que el modelo (de fusión confusión) existente es inadecuado. Se tiene la sensación de que este modelo con el que se ha venido operando, sus teorías, los conceptos aprendidos, las formas de plantear los problemas, las posibles soluciones no funcionan, son insuficientes, que no responden a las necesidades  de la sociedad y que además la aplicación de este modelo (la pareja), es la causa de ese continuo estado de malestar que llevo a la crisis a la tensión y al conflicto.
Es un malestar que ha sido continuo y persistente, que ha penetrado profundamente, con la intensidad suficiente para producir desarmonía personal o social, que reclama acción individual y colectiva.

 Tiempo de confusión, e inestabilidad, tiempo de dudas de enigmas, de orientación indeterminada


A partir del periodo de malestar, de confusión, se pasa a un periodo de cuestionamiento, de dudas, de incertidumbre.
T.S. Kuhn nos recuerda como ejemplo de esta fase, la crisis de le mecánica cuántica en los años veinte, en la que Wolfanf Pauli, escribió a un amigo: "Por el momento la física se encuentra terriblemente confusa, de cualquier modo es demasiado difícil para mí, desearía haber sido actor de cine o algo parecido y no haber oído nunca hablar de la física". Era el reconocimiento explícito  de una crisis existencial, de una confusión  
Einstein escribió: " Es como si le hubieran retirado a uno el terreno que pisaba (mover el tapete), sin ver en ninguna parte el punto firme sobre el que fuera posible construir".
Ante un fenómeno físico, químico, social, político, económico, cultural, sentimental ( como el de fusión confusión: la pareja), que no se comprende a satisfacción, surge un sentimiento, un deseo, una voluntad de saber, de entender de qué se trata.
Las personas perplejas, asombradas, sorprendidas, tratan de entender, de descifrar los enigmas. Constantemente plantean hipótesis, prueban, buscan caminos para las soluciones, se extravían y vuelven a encontrar la vía. Esta búsqueda puede ser vivida como un sentimiento de duda, un sentimiento de "orientación indeterminada", que genera inestabilidad, incertidumbre, a partir de la cual surge la necesidad de la actividad cognoscitiva, del análisis, del examen, del juicio crítico, el deseo de saber, para pasar de un proceso de dudas a un proceso de certezas.

La actividad cognoscitiva; tiempo de reflexión, autocritica, análisis, examen y revisión


 En la actividad cognoscitiva, se requiere como una condición básica la permanente crítica, reflexión y análisis, de nuestros propios fundamentos, nos señala Ipola y Castells, así como también el replanteamiento y construcción de supuestas prácticas y soluciones que en el pasado se presentaban como verdades poco menos que indiscutibles. Modelos tradicionales (de fusión confusión la pareja), que se consideran   "naturales", “normales”, incuestionables. Creencias ultrageneralizadoras, que implican siempre comportamientos específicos: “´por una parte asumimos estereotipos, analogías y esquemas ya elaborados; o por otra parte nos lo pega el medio en que crecemos y puede pasar mucho tiempo antes que atendamos con actitud crítica  estos modelos (la pareja) recibidos, si es que se llega a producir esta actitud”, como lo señala Agnes Heller.
      Este conjunto de creencias, aunados a los mitos, las supersticiones y toda una serie de falacias, actúan como barreras, como obstáculos cognoscitivos, lo que impiden una certera interpretación, compresión y explicación de los fenómenos (sentimentales).
Por lo que se propone una crítica permanente y una revisión de los modelos con los que se ha venido operando y cuya aplicación llevaron a un malestar creciente, a una crisis, a gran parte de la sociedad. Este ejercicio tiene como objetivo analizar si estos modelos  pueden replantearse, rediseñarse, reconstruirse en armonía o continuidad con los conocimientos anteriores; o al contrario se reconstruyen en oposición y conflicto con el modelo ya existente, haciendo un desmontaje critico, de su cosmovisión, de su constelación de saberes, lo que lleva a una decisión de ruptura con el antiguo modelo (de fusión confusión: la pareja).


 La desconstrucción creativa: entre la ruptura y la sutura, tiempo de ansiedad y tiempo de esperanza


La ruptura con un modelo se produce cuando surge la protesta y el cuestionamiento que lleva a la deconstrucción crítica de las teorías y las prácticas con las cuales se había estado operando. Es un intento de desarmar, revisar y tomar aquello que resulte valioso para la reconstrucción. Se trata de repensar los recursos conceptuales, con que se cuenta y tratar de reconstruir y rediseñar las herramientas. Es toda una labor de deconstrucción de los clásicos conocimientos (sentimentales) y la reconstrucción de otros nuevos. Se puede dar la deconstrucción de un modelo o partes de este y la reconstrucción creativa de otro.
 Se pasa por un periodo de transición, que al mismo tiempo es un rompimiento y una tarea de reestructuración, se transita entre la ruptura y la sutura, entre la ansiedad y la esperanza.
Como nos relató Kuhn, en la fase anterior, sobre los sentimientos de confusión, de ansiedad, de inseguridad e inestabilidad que padecía Wolfgang Pauli, en la fase más crítica y confusa por la que estaba pasando la física, la mecánica cuántica. Tiempo después de una intensa y larga actividad cognoscitiva, de la comunidad científica, Pauli le escribió nuevamente a su amigo: " El tipo de mecánica de Heisenberg me ha devuelto la esperanza y la alegría de vivir. Indudablemente, no proporciona la solución del problema, pero creo que nuevamente es posible seguir adelante”.
Los periodos de transición son periodos de intenso cambio, de reestructuración del conocimiento, sobre nuevas bases. Es la ruptura con toda una constelación de saberes (sentimentales) la transición a otras formas de ver el mundo, se rompe con la visión del modelo tradicional (de fusión confusión la pareja) a la que estaba ligada la sociedad.


 Iluminación de los enigmas, cambios de visión cognoscitiva, nuevos ojos, nuevos tiempos


Después de un periodo de intensa actividad cognoscitiva, de reflexión, de análisis, de práctica, de ensayo, se puede confluir a una especie de iluminación repentina, que inundan enigmas previamente oscuros, como ráfagas de luz. El mundo queda iluminado de una manera diferente, al develar enigmas, el mundo se ve de una manera diferente, entonces los científicos hablan con frecuencia de "vendas que se les caen de los ojos", permitiendo que sus componentes que se vean de una manera nueva que permite por primera vez su comprensión.
Frente a la misma constelación de objetos, la persona los encuentra no obstante transformados totalmente en muchos de sus detalles. Es un proceso que involucra manejar el mismo conjunto de datos anteriores, pero situándolos en un nuevo sistema de relaciones concomitantes al ubicarlos en un marco diferente. "En este cambio de visión las marcas sobre el papel que se veían antes como un pájaro, se ven ahora como antílope y viceversa".
Nos comenta Kuhn que estas sensaciones de que las vendas se caen de los ojos, o de la iluminación "repentina", que "inunda" un enigma previamente obscuro, permitiendo que sus componentes se vean de una manera nueva, se puede presentar durante el sueño y al despertar es como la de un renacimiento.
Es como si se volviera de un sueño pesado, de un surmenage, de un coma, nos señala Betty Friedan, en donde las cosas, las  personas, una misma,  se  ven diferentes; por lo que al despertar  podemos preguntarnos: ¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí? ¿Y tú quién eres?


  Ensayo de un nuevo modelo en embrión: tiempo de desaprender y aprender


Los cambios de visión, traen consigo un universo de razonamientos diferentes, se introducen prácticas, hábitos sentimentales, relaciones diferentes, se rompe con el modelo  tradicional, para introducirse en la construcción de uno nuevo.
El cambio a un nuevo modelo se le conoce también como una "revolución cognoscitiva".  Es el momento que un modelo (de fusión confusión “la pareja”) se cancela y otro se instaura. Es un momento de transición  entre viejos conceptos e ideas y la presencia de nuevas formulaciones, se desarrollan nuevas teorías, se reconceptualizan las existentes, se inicia un proceso de ensayo, de experimentación que involucra todo un movimiento de reeducación. Es un proceso en el que hay que desaprender y aprender.
     Empezando por “aprender a no estar aburrido ni aburrir a los demás, condición necesaria para desarrollar la capacidad de amar”.                                                                            
                                                                                      E.Fromm                                                                                                                                                                                                                                                                           “El arte de amar”

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