ENSAYOS SOBRE LA HISTORIA, LA FILOSOFÍA Y LA SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN

Carmina García de León

CAPITULO VIII.

  1. La amorosa amistad es el encuentro entre dos mundos libres y autónomos con una ética del bien común.

            En su libro, “La educación como acontecimiento ético”,  Barcenas y Mélich,  señalan que uno de los objetivos fundamentales de la educación es sensibilizar e inculcar la necesidad humana de establecer relaciones sentimentales con una ética de respeto a la libertad y autonomía del otro.
            Para el filosofo Julián Marías, la amorosa amistad es una relación hecha de respeto, no solamente a la persona, requisito indispensable de toda relación humana, sino de respeto a su mundo interno, a sus pensamientos, sentimientos, ideas, respeto a su libertad de movimiento, a sus ritmos, espacios y tiempos.
            La amorosa amistad respeta ante todo la libertad y la autonomía del otro, y si hace el menor esfuerzo por obstaculizarla, cesa en ese instante de ser amistad verdadera, dice F. Alberonni.  La amistad es libre, serena y abierta, ahí no caben  carceleros, patrones, ni tiranos; porque la amistad es lo opuesto a una relación de jerarquía, dominio y tiranía.  El amigo se encuentra con la amiga en pie de igualdad.  Los griegos grandes teóricos de la amistad, decían: “philotes-isóstes”, “amistad-igualdad”.  E. Fromm afirma, que el amor solo puede florecer en la igualdad, la espontaneidad, y la libertad.

 

Como un gorrión
(Joan Manuel Serrat)

Nació libre como el viento,
no tiene amo ni patrón
y se mueve alegre
como un gorrión.

Es menuda como un soplo
y tiene el pelo marrón
y un aire entre tierno y dulce
como un gorrión.

Le gusta andar por las ramas
y de balcón en balcón,
se tutea con las nubes
como un gorrión.

No le vende al alpiste
su color ni su canción
por ahí busca su lechuga
como un gorrión.

 

Nació libre como el viento
no tiene amo ni patrón
y se mueve alegre
como un gorrión.

            Petra Kelly señala que al respetar la libertad de nuestro propio ser, aprendemos a respetar también la de los demás.

    1. La amorosa amistad: no es por presión, tiranía o mandato, no es por obligación, ni por pacto, ni contrato.

            La “obligación”, dice el diccionario de los sentimientos: “es la circunstancia de estar alguien obligado a hacer cierta cosa por un contrato o imposición.  “Obligar significa  exigir  que alguien realice cierta acción usando por ello la fuerza o la autoridad, presionando para que no tenga otro remedio que hacerlo”.
       “No habiendo tenido hasta este momento comandante ni amo obligatorio, siendo extremadamente libre, por naturaleza y por dedicación.  Rehuyo el mando, la obligación y la compulsión.  Aquello que hago fácil y naturalmente, si me obligo a hacerlo por expresa y prescrita orden, no lo sé hacer.  El cuerpo mismo, los miembros que tienen alguna libertad y jurisdicción más particular sobre sí, me niegan a veces su obediencia, cuando lo destinó y aplicó a determinado lugar y momento de servicio necesario.  Esta orden previa, conminatoria y tiránica, los desaíra…”
                                                                                  Montaigne.
            “El acto más liberador que podemos realizar por los otros, es llevar a cabo lo que para nosotros es más liberador.  Las acciones más liberadoras, siempre serán las más placenteras y agradables para todos”.
                                                                           David Cooper.
            “La comunión afectiva es el mejor de los tratados y las personas están más intima y más fuertemente unidas por la voluntad de hacerse recíprocamente el bien, que por los pactos, más vinculados por el corazón que por los contratos. Es lamentable que el uso de ratificarlo todo por un contrato se haya enraizado en las costumbres, como si dos personas separadas por un ligero espacio, no estuviesen unidas por lazos sociales fundados en la propia necesidad  afectiva;  pues esta práctica hace creer a las personas que han nacido para ser adversarios o enemigos y que tienen el deber de trabajar en su perdición reciproca, a menos que se lo impidan los contratos.”
                                                                                   Tomás Moro.

    1. La amorosa amistad es por motivación, gusto, placer y agrado

            La palabra motivación es moderna, aparece tímidamente en la segunda mitad del siglo XIX, con Shopenhauer, quien definió la “motivación” como el resorte fundamental de la acción humana, el movimiento hacia alguna cosa o persona que aparece como buena y atrayente.  La aparición de algo o alguien despierta en el espectador un sentimiento de armonía, alegría,  agrado y placer, que quiere continuar, repetir. La palabra placer es muy antigua, de uso común en la edad Media, única expresión de este sentimiento en castellano. Un sinónimo de placer aparece hasta el siglo XV con la palabra agrado. En los albores del renacimiento en el siglo XVI aparece gustar. En el XVIII, en el siglo de las luces, el significado de placer se amplia: es alegría, contento, regocijo, diversión, disfrute.

CAPITULO IX.
La amorosa amistad es una actividad que se disfruta y se afina practicando 

 
La amorosa amistad es una acción, una voluntad, una atención, una actividad consiente que se realiza en el proceso de interacción humana, por lo que E. Fromm y otros estudiosos coinciden en la importancia de poner énfasis en no confundir las acciones, las actividades y los procesos, con cosas concretas. Señalan que existe una fuerte tendencia a la cosificación, en que se transforman en sustantivos las actividades que se expresan con verbos, lo cual obscurece la interpretación de los fenómenos sentimentales.    
      Debido a esta confusión, Erich Fromm realizo una investigación sobre los cambios idiomáticos,  encontrando un uso creciente de sustantivos y el empleo cada vez menos frecuente de verbos en los idiomas occidentales, en los últimos siglos. Esta nominalización es un proceso por el cual los verbos se transforman en sustantivos, es decir las acciones o procesos, quedan convertidos en cosas. Un sustantivo es la denotación adecuada de una cosa, la denotación adecuada de una actividad sentimental, es un verbo, el cual es la parte de la oración que expresa una acción.     
      Hasta los sustantivos que denominan cosas, como mesa, lámpara son engañosos, nos advierte Erich Fromm; las palabras indican que nos referimos a sustancias fijas, aunque las cosas solo son procesos de energía que causan ciertas sensaciones en nuestro sistema corpóreo, pero estas sensaciones no son percepciones de cosas especificas, como una mesa o una lámpara, sino resultado de un proceso cultural de aprendizaje, proceso que hace que ciertas sensaciones adquieran la forma de representaciones mentales, el nombre parece garantizar su realidad absoluta, como una cosa fija e inmutable que se posee. Sin embargo cada vez con más frecuencia una actividad amorosa se expresa como una cosa que se tiene, una posesión, usándose un sustantivo en vez de un verbo, esto nos dice Erich Fromm, es valerse mal del idioma, porque los procesos y las actividades no pueden poseerse.  
      ¿Es posible poseer al amor? Nos pregunta Erich Fromm. Si se pudiera el amor necesitaría ser una cosa, una sustancia susceptible de tenerla o poseerla. La verdad es que no existe una cosa concreta llamada amor, en realidad solo existe la acción de amar.
            El amor es una acción, una actividad, escribió Aristóteles. Amar a alguien no es simplemente “estar”, escribió Ortega, sino “actuar” hacia lo amado, con gusto, esmero, atención,  prontitud y cuidado; por lo que José Antonio Marina en su diccionario de los sentimientos, afirma que la actividad amorosa no es nada perezosa, sino más bien diligente; antiguamente la palabra “diligente”, significaba ”amante”.
       Ser una   amistosa y amorosa amante,  implica cuidado y atención activa por la vida y crecimiento de quien amamos; sin descuidar las necesidades vitales del cuidado y crecimiento de una misma; respetando siempre nuestra propia libertad, deseos, gustos y valores, ya que estos son los componentes fundamentales para poder realizar la acción amorosa.
         La acción de cuidar al otro como señalan Barcenas y Melich, es cuando le presto  atención, cuando le doy relevancia suficiente a su historia, a su pasado. Es una actividad humana que se constituye en la escucha y en la respuesta atenta de la palabra del otro.
      Atender es “disponer los sentidos y la mente para enterarse de algo que se dice, se hace u ocurre en su presencia”. Significa también prestar atención, mirar, reflexionar. La amorosa mirada es la antesala de la consideración.
      Consideración: esta amable palabra, deriva de “sideral”, que significaba “examinar los astros en busca de agúeros”, se registra también como tratar con atención, pensar bien las cosas reparando en ellas.
            Reparar en algo: esta bella expresión supone no dejarse llevar por la prisa o la agitación, sino detenerse ante la persona amada, fijarse en ella, “acampar a su lado”.
Miramiento es la atención con que se trata al amado, es el acto de considerar a alguien respetuosamente.
            Respetar: de acuerdo con la raíz de la palabra, respeto deriva de “respicere” que significa mirar. E. Fromm señala que es la capacidad de mirar, de ver a una persona como es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa mirar,  que la otra persona crezca y se desarrolle en la forma que le es propia, como desea ser, no como yo quiero que sea, sino respetándola en sus propios términos, al igual que me respeto a mí mismo.
      “El acto de amar es una actividad creativa que implica respetar, cuidar, conocer, responder, gozar de una persona, es un proceso que produce placer y agrado, que se disfruta y retroalimenta;  significa dar vida, energía, belleza,”, E. Fromm
      Entre las actividades más bellas y amorosas que podemos realizar son las de alegrar, calmar, serenar, tranquilizar, sosegar, consolar, animar, alentar, aliviar, avivar, dulcificar.
      Alegrar: significa por su raíz etimológica, “aligerar”, hacer más leve, menos pesada una carga. “Frente al  pesar, la alegría da ligereza. Tomando como metáfora el vocabulario marino, “alegrar un braco”, es quitar peso, aliviarlo para que no trabaje mucho por causa del mar. La pesadez produce opresión y agobio, un pesar es un sufrimiento pues el peso no solo pesa sino que también duele, por lo que “alegrar al amado”, es quitarle un pesar, es calmar, sosegar, serenar, tranquilizar.
      Calmar: es la cesación o suspensión de cualquier cosa, como calmar los nervios, los ruidos, las agitaciones de cualquier naturaleza que sean. “Después de la tempestad viene la calma”. Siguiendo con las metáforas marinas: “La mar está en calma, el buque está quieto, no camina ni se mueve, porque no se agitan los vientos”. El alma ya se encuentra serena y en calma.
      Serenar: deriva del latín “serenus”: sereno, apacible, suave, sin nubes. “Hay claridad sin nubes que oscurecen el sol, nada turba o altera el aire”. También se refiere a la suave caída de la tarde, momento oportuno para cantar serenatas. “Tiempo sereno, el cielo está despejado, no se agitan los vientos, hay tranquilidad y firmeza”. “El barco está estable, el amado se cree al abrigo del peligro, con certidumbre y confianza que permite un abandono sereno y tranquilo”.
      Tranquilizar: es “calmar” el alma, para quedar como un mar tranquilo, sosegado, pacifico, sin agitación”.
      Sosegar: procede del latín “sessicar”, reposar, apaciguar, aquietar, aliviar el ánimo.
      Consolar: El consuelo es el alivio aportado por el amado, que mitiga una pena y proporciona alegría, dulzura, suavidad, solaz del alma y del cuerpo con afán de aliviar la desdicha. “El consuelo dado al que padece, resulta un consuelo real y verdadero al que se le socorre. Placer suave que la imaginación aumente con la idea de que ha hecho un bien, de que con este beneficio tiene cariño y gratitud y de que ha obrado, de un modo que manifiesta que posee un corazón tierno y sensible”, afirma Holbach. Consolar es dulcificar, mitigar el dolor del otro, disminuirle el cansancio y fatiga del cuerpo,  las penas y aflicciones del  ánimo.
      Animar y alentar: “alitus es el aliento de vida”, “dilatar el  ánimo”.  Ánimo es una derivación de ánima, alma, principio vital, que ha pasado a significar “brío”, empuje, energía, capacidad de moverse, desarrollar actividades y emprender cosas”. “Dar ánimo y aliento es alegrar, aliviar, aumentar la vitalidad.
      Aliviar: procede de alegrar y aligerar, significa, moderar disminuir la carga, sea corporal o espiritual. “Es confortar, tonificar, avivar, dar mayor vigor y alegría. Se opone a la angustia, a ese encogimiento y obturación del alma que no permite respirar, porque la alegría ensancha el ánimo. Alegría ( laetitia)  se dice por la dilatación del corazón, como si se dijíese amplitud, (latitia). La alegría es propio de dilatar, que como nace de la consecución del deseo, se ensancha y abre el corazón para recibir la cosa amada.” Alegrar un color, alegrar el fuego, alegrar a una persona son sinónimos de “avivar”, de dar aliento, ánimo y vitalidad.
      Avivar con ternura y cariño produce un efecto sanador, es la mejor cura, incluso más que ningún fármaco. “La actitud cariñosa que se comunica al amado mediante la palabra o el gesto, es la expresión, la señal y demostración con que se manifiesta el amor, el afecto y la calidez hacia el amado”
      Dulcificar: “Quieto, a cien kilómetros de distancia, y aun sin que pensemos en él, si lo amamos estaremos emanando hacia él, una fluencia indefinible de carácter dulce y cálido”.
      “En la amistad el calor es general y universal, templado y constante, un calor seguro y tranquilo, dulce y suave que no tiene nada de áspero ni punzante”.  Montaigne
       “Placer y agrado produce la presencia del amado, porque es buena y atractiva, su llegada infunde una impresión tonificante, que trae alegría y dulzura,  que nos produce vivo afecto, estima e inclinación hacia él”.
      Estimar, apreciar, palabras que lingüísticamente abren el mundo de los valores, las que con su significado y definición, nos ayudan a hacer un reconocimiento de las cualidades de una persona. Estima, palabra derivada del latín “aestimare” que significa “valorar, apreciar, reconocer el merito”. “Querido, caro, amado, valioso”. Descartes designaba con la palabra “estima”, el deseo de que le suceda un bien a alguien, suscitado por la buena acción recibida. “Estima es el reconocimiento del bienestar producido por el talento y cuidado recibido”.
Reconocer: es identificar, distinguir a una persona por sus acciones, tener en la memoria las buenas obras recibidas. Es el reconocimiento de un bien recibido, por eso está emparentado con el agradecimiento. Epicuro recomienda a sus discípulos que para vivir bien el  presente, había que tener buena memoria de quienes produjeron nuestro  gozo en el pasado.       . El “re” del “recuerdo”, es el mismo “re” del “reconocimiento” palabra que procede de “cor”, “corazón”. “Reconocer es aunar en nuestro corazón la alegría recibida y al causante de esa alegría”
      Enternecer: es el sentimiento que nos inspira aquel que es benevolente, que tiene acciones de amorosa amistad con nosotros. La persona que produce el enternecimiento, dice el diccionario de los sentimientos, inspira el deseo de ser “cuidable, acariciable, protegible, porque la ternura es acogedora, protectora, risueña”. Este sentimiento lo despierta el amado, al que percibimos indefenso y entregado, que provoca ternura cuando devela su rostro profundo y vulnerable, por lo que inspira dulzura y el gusto por usar diminutivos; pero que al mismo tiempo nos provoca una gran admiración por ser de alma noble y digno de estimación.
Admirar: implica respeto, reconocimiento, estimación y consideración por una persona que sobresale, nos dice Arnoldo Krauss. Admirar conlleva también ideas como el deseo de imitar o el gusto de relacionarse o formar parte del grupo de personas a quien se respeta y admira. Frecuentemente las personas a quien se admira son también amigos de la crítica y de la autocrítica, ya que la ausencia de autocrítica impide el crecimiento de las personas y mina la posibilidad de admirar. La admiración invita a creer en las mejores posibilidades humanas, admirar conlleva optimismo, disfrute y gozo.
      Admirar, agradecer, reconocer, estimar, apreciar, alegrar calmar, serenar, tranquilizar, sosegar, consolar, animar, alentar, avivar, dulcificar, son en su conjunto, acciones de amorosa amistad, actividades que se aprenden, se disfrutan  y se afinan practicándolas durante toda nuestra vida.

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