ENSAYOS SOBRE LA HISTORIA, LA FILOSOFÍA Y LA SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN

Carmina García de León

CAPITULO I

  1. Educar para enseñar a no estar aburrida ni aburrir a los demás.

      Uno de los sentimientos más antiestéticos es la aburrición, porque no hace la vida hermosa sino tediosa. Eugenio Trías en su libro “El Tratado de la Pasión”, afirma que el tedio vital, la aburrición y el dolor son la misma cosa, que a veces se logra anestesiar, pero es como si se estuviera apagado en vida. Por lo que uno de los propósitos fundamentales de la educación es encender el gusto, el entusiasmo, la pasión, por el conocimiento. “El niño no es una botella que hay que llenar (de datos, fechas, leyes) sino un fuego que es preciso encender; así ante los ojos iluminados del discípulo, el maestro comienza a enseñar, el interior de las cosas, haciéndolas gustar, escoger, discernir por sí mismo, alumbrándole el camino a seguir”. Montaigne.
      “El alumbramiento de creación realmente imperecedero es fecundar otras almas vivientes, iniciándolas en el goce del saber. Sembrar en los otros ideas que habrán de germinar en ellos para que a su vez fecunden otras almas, otros hijos espirituales”. Platón.
      Iniciados en el goce del saber, al entrar en contacto con el conocimiento, con los libros, con la cultura humana, a lo largo de todo el proceso  educativo  se van formando los deseos, las aspiraciones, las ilusiones, los ideales, valores y convicciones, los gustos y pasiones.

     Una de las tareas más importantes de la escuela, nos dice el pedagogo ruso A. Petrovski, es la formación de deseos profundos y de contenido, que estimulen  la actividad cognoscitiva del estudiante.  El papel de los deseos,  la voluntad de saber en los procesos de aprendizaje es extraordinariamente grande, ya que impulsan a la persona a buscar activamente caminos y medios para satisfacer sus deseos de conocimiento.
      La satisfacción del deseo no conduce a la extinción de éste, sino que transformándolo internamente, enriqueciéndolo y profundizándolo, origina la aparición de nuevos deseos de saber, que respondan a niveles más altos de la actividad creativa. El estudiante interesado por la historia, habiendo hecho un informe sobre la historia de su ciudad, no agota con esto el interés por determinados hechos que sirvieron de contenido, sino que éste se hace más profundo, se extiende a un radio más amplio que abarque no sólo el ámbito escolar, sino también su vida cotidiana, su íntima historia personal; de tal manera que los deseos juegan como impulsores permanentes del conocimiento.
      Los deseos se expresan en forma de aspiraciones, las cuales adquieren el carácter de intenciones; a la par de éstas, surgen las ilusiones, que son imágenes creadas por la fantasía acerca de lo deseado y que impulsan a la persona no sólo a imaginar aquello que aún está por realizar, sino que la motiva para crear y construirlo; manteniendo y reforzando la energía de la persona.
      Las ilusiones se relacionan con los ideales, valores y convicciones, que en conjunto poseen una gran fuerza y firmeza, y que constantemente como una brújula orientan la dirección de los pensamientos, impulsando a la persona a actuar de acuerdo a estos.
      Alimentada por los deseos, valores y convicciones, surgen las pasiones. La pasión suscita agitadas emociones, un gran gusto y entusiasmo. Los gustos por su frecuencia adquieren un carácter apasionado. Un alma que se apasiona se ilumina y se enciende.
      “Hay gente de fuego superficial que ni se entera del viento; gente de fuego sin sentido que llena el aire de chispas. Algunos son fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros, arden la vida con tantas ganas que no se les puede mirar sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.       
                                                                                     Eduardo Galeano.

  1. El ser humano al jugar enciende el fuego de la creatividad.

      Siendo el gusto y las pasiones, el juego y la creatividad, las fuerzas motrices que mueven a la humanidad, para poder hablar del género humano, no bastaba con las definiciones de Homo Faber y de Homo Sapiens, se requería agregar además, la de Homo Ludens, del latín “ludere”, que significa jugar; derivado de juego, del latín “jocus”, “jocosus”: jocoso, alegre, gracioso, divertido, festivo. El ser humano que juega, que se divierte inventando palabras, números, sonidos, colores, sabores y saberes, para construir sus queridos juguetes.
      De ahí que los juguetes son los inventos del ser humano, que al comienzo de la civilización diseñó y construyó para usarlos como prolongaciones del cuerpo. Poco a poco las comunidades humanas fueron poblando sus espacios con juguetes manufacturados, hasta llegar a los complejos juguetes electrónicos con nuevas tecnologías. Entre sus juguetes se encuentran instrumentos de labranza y cubiertos de mesa: cucharas, tenedores y cuchillos, complementos de las manos. Las raquetas de tenis y ping pong, prolongaciones del brazo; las aletas para nadar, que alargan los pies. Los automóviles, prolongaciones de sus piernas; los teléfonos, oídos más potentes que el de las orejas; el telescopio y el microscopio un añadido de los ojos. Los libros, prolongación de la memoria, los sueños y la imaginación humana.
            Con estos juguetes la humanidad creció, jugó y se divirtió como lo ilustra el artículo “El juego y sus emblemas” de David Huerta: “En las ruinas y tumbas de la más profunda antigüedad, se han descubierto objetos que indudablemente son juguetes. Los juguetes están vivos, son una de las formas de constatar nuestra presencia en la tierra, y es una prueba que vivir para jugar vale la pena. Estos maravillosos objetos productos del juego de la imaginación creativa, han acompañado desde siempre a los seres humanos en su aventura sobre el planeta”.

3.- El planeta se convierte en un gran juguete
      “No sé lo que le puedo parecer al mundo, pero yo me veo como si hubiera sido sólo un niño que juega en la playa y se divierte encontrando aquí y allá un guijarro liso o una concha más bonita que las otras, ante el gran océano de la verdad que yace aún sin descubrir frente a mí”
                                                                        Isaac Newton
      Para todos y todas las que juegan, el mundo se transforma en un gran juguete, en una diversión, como cuando Sor Juana Inés de la Cruz se ponía a jugar con el conocimiento, como lo narra en un fragmento de “La respuesta a Sor Filotea de la Cruz”:    
 “Lo que es notorio para todos es mi grandísimo amor a la verdad, desde que me cayó la primer luz de la razón, estudiaba continuamente diversas cosas, sin tener ninguna particular inclinación, sino para todas en general, por lo cual, el haber estudiado en unas más que en otras, no ha sido mi elección, sino que el acaso de haber topado más a mano libros de aquellas facultades les ha dado sin arbitrio mío, la preferencia. Y como no tenía límite de tiempo que me estrechase el continuado estudio de una cosa por la necesidad de los grados, casi a un tiempo estudiaba diversas cosas o dejaba unas por otras, bien que en eso observaba orden, porque a unas llamaba estudio y a otras diversión; y en éstas descansaba de las otras.
      …Me hallo muy distante de los términos de la sabiduría y que la he deseado, aunque a lo lejos, pero todo ha sido acercarme más, que han llegado a solicitar que se me prohíba el estudio. Una vez consiguieron con una prelada muy santa y muy cándida que creyó que el estudio era cosa de Inquisición  me mandará que no estudiase. Yo la obedecí (unos tres meses que duró el poder de ella mandar) en cuanto a no tomar libro, que en cuanto a no estudiar (jugar) absolutamente, como no cae debajo de mi potestad, no lo puedo hacer, porque aunque no estudiaba en los libros, estudiaba todas las cosas, sirviéndome ellas de letras y de libro toda esta máquina universal.
      Si veía una figura, estaba combinando la proporción de sus líneas y mediándola con el entendimiento y reduciéndola a otras diferentes. Paseamos algunas veces en el testero de un dormitorio observando que siendo las líneas de sus dos lados paralelas y su techo a nivel, la vista fingía que sus líneas se inclinaban una a otra y que su techo estaba más bajo en lo distante que en lo próximo; de donde se infería que las líneas visuales corren rectas, pero no paralelas, sino que van a formar una figura piramidal. Y discutía si sería ésta la razón que obligó a los antiguos a dudar si el mundo era esférico o no. Porque, aunque lo parece, podía ser engaño de la vista, demostrando concavidades donde pudiera no haberlas.
      Estaban en mi presencia dos niñas, jugando con un trompo, y apenas yo vi el movimiento y la figura, cuando empecé, con esta mi locura, a considerar el fácil modo de la forma esférica, y cómo duraba el impulso ya impreso e independientemente de la causa, pues distante la mano de la niña, que era la causa motiva, bailaba el trompillo; y no contenta con esto, hice traer harina y cernerla para que, en bailando el trompo encima, se conociese si eran círculos perfectos o no los que describía con su movimiento; y hallé que no eran sino unas líneas espirales que iban perdiendo lo circular cuando se iba remitiendo el impulso. Jugaban otras los alfileres (que es el más frívolo juego que usa la puerilidad); yo ya llegaba a contemplar las figuras que formaban; y viendo que acaso se pusieron tres en triángulo.
      …Nada veía sin refleja, nada oía sin consideración, aún en las cosas más menudas y materiales; porque como no hay criatura que no pasme el entendimiento, si se considera como debe. Así yo, vuelvo a decir, las miraba de tal manera que de las mismas personas con quienes hablaba y de lo que me decían, me están resaltando mil consideraciones: ¿De dónde emanaría aquella variedad de genios e ingenios, siendo todos de una especie? ¿Cuáles serían los temperamentos y ocultas cualidades que lo ocasionaban?
      ¿Qué os pudiera contar, de los secretos naturales que he descubierto guisando? Veo que un huevo se une y fríe en la manteca o aceite y, por el contrario se despedaza en el almíbar, ver que para que el azúcar se mantenga fluido basta echarle una muy mínima parte de agua en que haya estado membrillo u otra fruta agria; ver que la yema y la clara de un mismo huevo son tan contrarias que los unos que sirven para el azúcar, sirve cada una por sí y juntos no. Bien dijo Lupercio Leonardo, que bien se puede filosofar y aderezar la cena. Y yo suelo decir viendo estas cosillas: Si Aristóteles hubiera guisado, mucha más hubiera escrito”. Y podíamos agregar que mucho más se hubiera divertido, mucho más hubiera jugado y aprendido.

4 El trabajo creativo es un juego, un gozo, una  diversión: A. Maslow


      A diferencia de muchos de sus colegas, que centraban su atención en las neurosis o patologías de los individuos, Maslow se enfocó a otros campos de la psicología, específicamente a estudiar a las personas que se caracterizaban por experimentar gozo al trabajar, como lo narra en su ensayo :“Un aspecto integral de la creatividad”.
      “Mis estudios al inicio no pretendían ser una investigación científica y no comenzaron como tal, se iniciaron como el esfuerzo de un joven intelectual por comprender a dos de sus profesores que admiraba y quería mucho, Ruth Benedict y Max Wertheimer, quienes eran personas extraordinarias. No podía contentarme simplemente con admirarlas, si no que tenía que tratar de comprender porqué ellos eran diferentes al común de la gente. Aunque llegué recién doctorado a Nueva York, mis estudios de psicología no me habían preparado en absoluto para entenderlos, por lo que me dediqué a observarlos detenidamente, intentando comprenderlos. Después de largo tiempo de estudiarlos, al tratar de escribir acerca de ellos, maravillosamente me di cuenta que estos dos modelos podían ser semejantes a otras personas, por lo que me puse a leer diversas biografías, autobiografías, tanto de personajes contemporáneos como de otras épocas históricas”.
      Entre las personas estudiadas, había grandes semejanzas, pero también marcadas diferencias, por lo que Maslow trató de extraer lo que tenían en común: “Son individuos que han desarrollado o están desarrollando al máximo sus potenciales humanos, que ofrecen pruebas evidentes de creatividad, de autorrealización, con un pleno disfrute de sus talentos y capacidades. Están dedicados a trabajar en algo que es muy preciado por ellos, en algo que aman y a lo que le dedican su esfuerzo; por tanto la dicotomía entre el trabajo y el placer no está presente. Su trabajo significa experimentar plenamente una gran concentración y abstracción, están totalmente inmersos, flotando, en un abandono, dejándose llevar, fluir, absortos, encantados con su actividad”.
      Son personas que se han pasado décadas de su vida, estudiando, observando, capacitándose, elaborando sus materiales, construyendo sus herramientas. Muchos de ellos se despiertan a media noche con un destello de inspiración, pero estos destellos no llegan solos, atrás hay una tremenda cantidad de trabajo acumulado, de perseverancia, de experimentos, de ensayos, de proyectos desechados, de obstinación y paciencia, que se traduce como lo señala Maslow en fuerza de carácter, en fuerza del yo.
      Pero a pesar del esfuerzo, la dicotomía entre trabajo y diversión es trascendida totalmente, su trabajo es su diversión y su diversión es su trabajo. Si una persona ama su trabajo y lo disfruta está ansioso de regresar a él después de cualquier interrupción, entonces cómo podemos hablar de trabajo en el sentido de algo que uno se ve forzado a hacer por obligación o en contra de sus propios deseos.
      Otra de las características de estas personas es que tienen cierto grado de independencia, de autosuficiencia, que les permite elegir su trabajo, o al menos si éste no les satisface, que deje tiempo libre suficiente, ya que se observa que en tales individuos durante los períodos que se encuentran completamente libres para escoger lo que quieran hacer, durante el tiempo en que no tienen obligaciones externas con nadie, es precisamente cuando se dedican felizmente y por completo a su propio trabajo, a su diversión, que es su entretenimiento, su esparcimiento, su juguete. Al mismo tiempo sienten una gran confianza en el valor que para ellos tiene la realización de su trabajo creativo, lo que les genera una gran fortaleza, seguridad y autoestima, en que la aceptación social es una consideración muy secundaria.
      Maslow que siempre había trabajado en el campo de la psicología, a medida que más conocía y aprendía, se volvía más filósofo, según él era imposible apartar de las interpretaciones psicológicas las cuestiones filosóficas, por lo que de la psicología pasó al campo de la filosofía, ya que desde ahí podía tener una mejor comprensión de las motivaciones, las necesidades, deseos, convicciones, aspiraciones y pasiones de las personas que estudiaba. Ya que esto lo involucraba necesariamente en la forma de vivir de estas personas, en su filosofía de la vida, en su cosmovisión, sus valores éticos y estéticos.
             Observó en sus estudios que las personas capaces de autorrealización tienen invariablemente una tendencia a realizar algo importante, en un sentido vocacional, misional en la vida, que les hace vivir un mundo más complejo. “Estos individuos suelen tener alguna misión en la vida, alguna tarea que cumplimentar, algún problema que quieren resolver, que consume muchas de sus energías. En general, estas tareas no son sólo personales, sino que se relacionan con una colectividad más amplia. Con pocas excepciones, podemos decir que estas personas están ocupadas cotidianamente en cuestiones del tipo que hemos dado en llamar filosóficas, científicas, éticas o estéticas. Corrientemente viven en un armazón de referencia más amplio, trabajan dentro de un armazón de valores más universales y no locales en términos de siglos más que un momento”.
      Sus tareas son amadas porque encarnan valores como el amor al conocimiento, a la verdad, a la belleza, a la novedad, a la bondad, a la autenticidad, a la serenidad, a la paz, a el deleite, a el juego y otros semejantes.
      Al poder realizar sus tareas por medio de su trabajo creativo estas personas experimentan sentimientos de regocijo, de alegría, de júbilo, de bienestar, lo que les hace vivir un mundo más rico, más gozoso, por lo que es difícil que mantengan sentimientos de irritación y enojo. “Tienen la capacidad de apreciar intensamente la vida con placer y maravilla o con pasmo, horror e incredulidad, e incluso con fascinación”
      Maslow observó también que la gran mayoría de estas personas capaces de autorrealización, sólo cultivan aquellas relaciones humanas que generan sentimientos similares a los que acostumbran experimentar en su relación con su querido trabajo creativo. “Sólo establecen y aceptan relaciones sentimentales en que el trato personal cotidiano produzca bienestar, que proporcione regocijo, satisfacción y deleite. Relaciones humanas libres, suaves y espontaneas, que puedan ser creativas, graciosas y hasta juguetonas”.

5.- La creatividad para construir mundos más armoniosos y sutiles.


      La bailarina Pilar Rioja construye mundos, sociedades más armoniosas por medio de su creatividad, como ella misma lo expresa: “Una artista tiene como misión ordenar desde el alma, desde el corazón, desde lo más profundo de su ser, temas, mundos que están desordenados, que están desafinados, que están mal hechos. Porque la sociedad, las normas sociales, el cómo vivimos y el cómo dicen que debemos  vivir, desafinan nuestra cuerda más sensible; nuestra sociedad está desafinada, decadente, sin brillo, no tiene tono muscular, no tiene voz propia. Entonces quien hace arte tiene la responsabilidad de agarrar esas cuerdas desafinadas y afinarlas”.
      Si para Pilar Rioja el mundo está desafiando, y hay que reconstruirlo armoniosamente por medio de su arte, para Alfredo López Austín, el mundo, la sociedad está enredada, por lo que los historiadores quieren armonizarlo y desenredarlo. “A los investigadores nos competen estos asuntos porque somos los encargados de encontrar bajo el azar aparente los acontecimientos, toda una red de hilos casuales. Como si fuéramos técnicos de una compañía telefónica, indagamos el orden del cableado en el subsuelo social. Dictaminamos cuales son los cables maestros, las determinaciones en última instancia, y cómo los ramales se van convirtiendo en conductos cada vez más sutiles hasta llegar a una superficie colorida, rica en acontecimientos, pero insuficiente para explicarse por si misma. De donde nuestra función es descubrir que tanto lo que parece indeterminado como lo que parece una maraña de determinaciones no son sino madejas dendrológicas causales. En términos menos rebuscados, tenemos como función entender y explicar cómo y por qué se va transformando este  fenómeno tan complejo que llamamos sociedad”.
      López Austín nos comenta que interpretar, investigar, encontrar explicaciones, transformar los mundos enredados en otros más claros, es un trabajo de tiempo completo, toda la vida se la pasa uno buscando explicaciones, tratando de encontrar temas agradables, tratando de resolver problemas. No hay un día de asueto, ni sábado, ni domingo, ni horas que no sean de trabajo. “Está uno todo el tiempo metido en una actividad que aunque sea muy pesada, que aunque sea muy mal pagada, lo hace cumplir a uno la ilusión central de su vida, además de otras ilusiones personales. Es una actividad en la que uno se lleva muchos golpes, cuando crea uno toda la hipótesis y se le viene abajo. A veces incluso llega uno a tener conflictos, porque es una actividad apasionante en todos sentidos, se mete demasiado en el corazón. en el hígado, en la mente. Pero de todos modos es la actividad de investigador, de reconstructor de mundos, una de las formas más bellas de vivir”.


      Si para López Austín el mundo está enredado, para el escritor Carlos Montemayor, el mundo está oprimido y necesita liberarse. “El escritor como pensador crítico, para transformar este mundo, requiere de ir en busca de una verdad que libere, que desenmascare las mentiras morales, ideológicas, económicas con que se amordazan, atan y deprimen cerebros, cuerpos, grupos sociales, el planeta entero”


      Copérnico, astrónomo y matemático, se encontró con que las teorías y explicaciones del mundo y del universo eran antiestéticas y no armoniosas, por lo que con su inteligencia y creatividad las quería transformar. Rechazaba el sistema de Ptolomeo por la misma razón que movía a otros a rechazar la obra de los escolásticos, por su falta de sencillez, de belleza y de unidad. La sencillez era un sentimiento estético que se le atribuía a las matemáticas, ciencia que estudia la belleza y armonía del universo: “Entre las muchas diversas ocupaciones literarias y artísticas de las cuales se nutre la inteligencia humana, pienso que principalmente deberíamos abrazar y estudiar con máximo empeño aquellas que se refieren a las cosas más elevadas y dignas de conocimiento. Estas son las que tratan de las divinas revoluciones del mundo y del curso de los astros, así como de las magnitudes y distancias del otro, y de las causas de los demás fenómenos del cielo, sin dejar de explicar, por último, la forma total. Pues qué podría ser más hermoso que el cielo, que contiene todas las cosas hermosas, que nos permiten transformar las oscuras explicaciones del mundo y los astros, en luminosas, soleadas, sencillas y armoniosas teorías”, escribió Copérnico en su libro las Revoluciones del mundo.


      Joan Manuel Serrat con su música y la poesía de Antonio Machado construyé  con melodiosas armonías, hermosos “mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón”.

       James Tipton con su apetitosa poesía construye mundos de deleitosa sabrosura:
Saboreando el Mundo

Nací con la boca abierta
entrando a este mundo jugoso
de duraznos, limones y sol maduro
Este mundo donde la cena está
en el aliento del mar sutil
en las especias del viento distante
que flotan en el sueño por la noche.
Nací en alguna parte
entre el cerebro y la granada
saboreando el aroma
del chocolate.
Nací del guisado del corazón
para alimentarme de letras
piñones, flores y memorias
nací para caminar y saborear
esta tierra infinita.

     
Erich Fromm en su libro “el Arte de Amar” nos enseña con armoniosas ideas, como son las amorosas relaciones sentimentales: “El amor no sólo es una relación con una persona específica, es una actitud, una orientación del carácter que determina el tipo de relación  de la persona con el mundo como totalidad. Si amo realmente a una persona es que también amo la vida, amo mi trabajo, amo el mundo”


        Agnes Heller  en su sociología de los sentimientos, nos convoca a construir pluriapasionados mundos: “El amor es pasión, es una disposición sentimental, un tipo de relación en el que la persona se dedica apasionada e  intensamente a una tarea, a un proyecto, al logro de un deseo. Pero esto no significa que deja a un lado otras pasiones, se puede  experimentar  un apasionado gusto por la la historia, por la medicina, por la naturaleza, por la música, y al mismo tiempo experimentar también  un  apasionado gusto por la compañía del amado. Este tipo de relaciones sentimentales donde convergen muchas pasiones, hacen la vida más polifónica, más polifacética y creativa, son el tipo de relaciones que desearíamos practicar en el mundo”.

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