EL FORTALECIMIENTO DEL VALOR JUSTICIA EN LOS ALUMNOS DEL NOVENO GRADO DE LA EDUCACIÓN SECUNDARIA BÁSICA

Alexander Dowis Tartera

1.2 Fundamentos teóricos generales para el fortalecimiento del valor justicia

Los problemas axiológicos interesaron siempre a los hombres y mujeres dedicados al estudio de la sociedad. Según el diccionario filosófico Rosental, la palabra axiología proviene del griego (axio, valor, dignidad y logos, tratado).Parte de la filosofía consagrada a la doctrina de los valores.

Esta misma fuente expresa que la teoría marxista de los valores se halla radicalmente contrapuesta a la axiología burguesa, formada en los comienzos del siglo XX (Rickert, Max Scheller y otros).En esta última, por regla general, se ignora la naturaleza social de los valores, y por ello, los teóricos no marxistas, en axiología llegan a conclusiones subjetivistas o idealistas objetivas. Señala como ejemplos a los neopositivistas, que niegan en general la existencia real de propiedades de valor en el objeto, afirmando que lo bueno y lo bello son simplemente expresión de nuestra actitud subjetiva frente al objeto estimado; o los idealistas objetivos que consideran el valor como una esencia sobrenatural perteneciente al mundo fuera del espacio y la experimentación.

El marxismo al analizar la teoría de los valores reconoce, en primer lugar, el carácter objetivo de los valores sociales, científicos, morales, estéticos, entre otros; en segundo lugar, niegan el carácter extrahistórico de los mismos, los ven en dependencia de las condiciones históricas, de las relaciones de clases, en tercer lugar, tiene en cuenta la correlación dialéctica de los aspectos relativo y absoluto en el desarrollo de los valores.

El desarrollo del pensamiento ético sobre la metodología marxista, así como la colocación en su lugar del papel que en sentido general tienen los factores subjetivos en la historia, obstaculizados durante varias décadas del siglo XX por el fenómeno dogmatizante, simplificador y economista del estalinismo, correspondió a nuevas generaciones de pensadores críticos, entre quienes sobresale a la cabeza el marxista y antifascista el italiano Antonio Gramsci.

Importantes pensadores latinoamericanos, entre los que se destacan Adolfo Sánchez Vásquez (1969), Paulo Freire (1993), Enrique Dussel (2000), Frei Beto y combatientes revolucionarios como Fidel Castro y Ernesto Guevara, han desarrollado la teoría y la práctica de una ética marxista de liberación y antiimperialista, esta ética defiende como principio la justicia, considerándolo como valor supremo, y camino a la construcción democrática de la verdad y el humanismo entre los hombres.

La audiencia pública sobre formación de valores de las nuevas generaciones de la comisión de cultura, ciencia y tecnología de la Asamblea Nacional del Poder Popular de 1996, así como los trabajos realizados por diferentes autores entre los que se destacan los doctores Fernando González Rey (1994, 1996, 1997, 1998), Cintio Vitier (1995), Esther Báxter (2001), José Ramón Fabelo (2001, 2003), Nancy Chacón (1997, 1999, 2002), y otros reconocidos especialistas sobre el tema, nos aportan sus concepciones desde el prisma de diferentes ciencias.

El valor es un componente de la ideología “…cualquier valor cobra sentido solo en relación con el hombre, su vida, su salud, su educación, su bienestar, así como con la satisfacción de sus necesidades materiales y espirituales…”.Fabelo Corzo, J R, “valores universales y problemas globales”, en Retos al pensamiento en una época de tránsito. (1996:8).

En los talleres de Ética para Jóvenes "El mundo moral en que vivimos" durante el mismo período y "Moralidad histórica. Premisa para el proyecto de la imagen moral del joven cubano" (l992 - l996, tesis doctoral de Nancy L Chacón Arteaga).Expresa que dentro de los elementos y procedimientos metodológicos acerca de la formación de valores deben considerarse los siguientes:

• Determinación y jerarquización del sistema de valores a fortalecer en los educandos, según la Finalidad de la Educación Cubana, en el contexto histórico concreto, la psicología de las edades y la caracterización correspondiente.

• Operacionalización del concepto de valor moral y sus componentes. Etapas de la formación de los valores, según la concepción de significación social positiva del contenido de dichos valores espirituales e ideológicos.

• Proceso de subjetivización, en que según las etapas de su formación, el valor se transforma en el contenido de: los principios (reglas o exigencias morales más generales de carácter sociohistórico y clasista), las normas (reglas o exigencias morales más específicas, de carácter sociohistórico y que los individuos eligen ante los conflictos, dilemas y en la convivencia cotidiana) y las orientaciones valorativas que se estructuran sobre la base de las escalas de valores construidas en el transcurso del proceso formativo por el sujeto.

El contenido de los valores como parte de los principios, las normas y escalas valorativas, deben transformarse internamente en convicciones, atendiendo al tratamiento de los componentes del valor (cognitivo, afectivo-volitivo, ideológico y de las experiencias acumuladas en la actividad). Chacón, N. Tesis Doctoral. (1996).

Con respecto al tema de los valores, el filósofo J. R. Fabelo (2003) realiza una nueva propuesta interpretativa llamándola pluridimensionalidad de los valores. El autor ha propuesto un enfoque multidimencional de los valores que al mismo tiempo se comprendan como un fenómeno complejo con manifestaciones distintas en diversos planos de análisis, y muestra la conexión mutua entre esos planos. Estos planos son (objetivo, subjetivo e instituido), (J. R. Fabelo, (2003: 50).

En el primer plano (el objetivo) aborda como una objetividad social dada por la relación funcional de significación del objetivo o fenómeno con las personas, y no como grupo particular o específico de hombres y mujeres; ya que un fenómeno puede tener una significación positiva para una persona o grupo de ellas y, al mismo tiempo poseer una relación negativa para la sociedad, como la justicia.

En el segundo plano (subjetivo) el autor se refiere en la forma en que esa significación social (valor objetivo), es reflejada en la conciencia individual o colectiva, ya que cada sujeto social valora la realidad de un modo específico, como resultado de esta valoración el sujeto conforma su propio sistema subjetivo de los valores.

Fabelo destaca que este sistema es relativamente estable y que actúa como especie de patrón que regula la conducta humana, por lo que los valores subjetivados pueden poseer un mayor o menor grado de correspondencia con el sistema de valores objetivos, en dependencia del nivel de coincidencia de los intereses particulares del sujeto con los intereses generales de la sociedad en su conjunto, y por tanto estos valores cumplen una función reguladora, como es el caso de la justicia. Significa que estos intereses están vinculados al lugar que ocupa el sujeto en el sistema de relaciones sociales y a la posición de los grupos humanos dentro de la sociedad.

En el tercer plano se refiere a los valores instituidos y oficialmente reconocidos, que puede ser el resultado de la generalización de una de las escalas subjetivas existentes en la sociedad o de la combinación de varias de ellas; donde ciertos individuos o grupos que ostentan el poder son los que imponen este sistema al resto del universo social de que se trata mediante la conversión de sus escalas de valores en oficial, lo mismo ocurre con el valor justicia. Fabelo, J, R. Los valores y sus desafíos actuales, (2003).

Siendo la práctica una actividad eminentemente material encaminada a lograr los fines propuestos por los seres humanos, los valores que surgen en esta no pueden dejar de tener un carácter objetivo. Sin embargo, el reflejo consciente de esa significación, la valoración que hace el sujeto, tiene un carácter subjetivo.

Desde una concepción dialéctico-materialista podemos comprender los valores como los significados que adquieren los fenómenos, objetos y procesos de la realidad para los individuos, clases, naciones, en el contexto de la actividad práctica. Es decir, los fenómenos, objetos y procesos de la realidad resultan significativos para el ser humano, en su vida práctica en la medida en que satisfacen necesidades. Así, pueden ser valores, tanto fenómenos naturales, objetos creados por los seres humanos, como aquellas formaciones espirituales que devienen valiosas para la actividad práctica de hombres y mujeres, en correspondencia con necesidades e intereses.

Los objetos y fenómenos solo se convierten en valores, por la sociedad, en el contexto de la práctica histórico-social y devienen significativos tanto para los individuos como para aquella: Y es que, los valores actúan como reguladores de la conducta en el orden individual y al mismo tiempo, constituyen fuerzas movilizadoras en la sociedad, en tanto “componentes de la ideología” por lo que expresan tendencias del desarrollo social. García Luis, Julio (2005).

Las obras de las personas y los fenómenos sociales pueden constituir un bien moral o un mal (Valores morales), pueden ser objeto de aprobación o de condena. Con el fin de orientar y regular la conducta de las personas, la sociedad crea todo un sistema de representaciones morales-ideales, principios, estimaciones. Estos también son valores morales. Las representaciones de valor no sólo reflejan determinada realidad, no sólo constituyen un saber acerca de algo, sino que además orientan la actividad de las personas, es decir, tienen un carácter práctico.

El valor es un concepto que por un lado expresa las necesidades cambiantes de los seres humanos y por el otro, fija la significación social positiva de los fenómenos naturales y sociales para la existencia y el desarrollo progresivo de la sociedad.

El principal valor es el ser humano, todos los demás valores giran alrededor de él. Sirven para el mejoramiento y enriquecimiento de su vida, para el perfeccionamiento de la sociedad humana (honestidad, colectivismo, sencillez, sinceridad, dignidad, bondad, justicia).

En el Programa director para el reforzamiento de los valores fundamentales en la sociedad cubana actual, (2006), se señala a los valores como determinaciones espirituales que designan la significación positiva de las cosas, hechos, fenómenos, relaciones y sujetos, para un individuo, un grupo o clase social, o la sociedad en su conjunto.

Además enfatiza como están condicionados por las relaciones sociales predominantes y que constituyen componentes esenciales de la ideología, expresión de la cultura y la historia de una sociedad en una época determinada, de los intereses, puntos de vista, necesidades y contradicciones de los diferentes sujetos; que se forman en el proceso de interacción entre las personas y el objeto de su actividad, en la producción y reproducción de su vida material y espiritual, y se convierten en formaciones internas del sujeto, acorde al nivel de desarrollo alcanzado, la experiencia histórico-social e individual y el impacto de los factores de influencia educativa.

Como orientadores y reguladores de la conducta, constituyen un sistema, pues guardan relación dinámica unos con otros, y conforman una jerarquía entre ellos, que es decisiva en los momentos de elección moral.

Su educación es un proceso activo, complejo y contradictorio como parte de el fortalecimiento de la personalidad, que se desarrolla en condiciones históricas sociales determinadas en la que intervienen diversos factores socializadores, como la familia, la escuela, la comunidad, los medios de comunicación masiva, las organizaciones políticas y de masa, entre otros.

Sus autores refieren además como los valores poseen naturaleza espiritual que se expresan en forma de principios, normas, escala de valores, convicciones, posición de clases, seno familiar, calidad de vida, los que en el individuo muestran sus necesidades, intereses, motivos, intenciones de sus relaciones, de su actuación y en buena medida aportan el matiz de la significación social positiva o negativa que tienen los hechos o fenómenos para la realidad del mismo. Programa Director de los Valores (2006).

T. Cañas (2006) expresa que en el proceso de su actividad y la obtención de sus resultados, el ser humano experimenta también estados de satisfacción y alegría o tristeza y frustración, lo que significa que su esfera afectiva se desarrolla paralelamente a la cognitiva. Señala por tanto que el proceso de su actividad el sujeto no lo impulsa solamente la necesidad de satisfacer necesidades materiales de carácter inmediato, sino otras de carácter espiritual, por lo que se está en presencia de valores espirituales, los cuales tienen un carácter regulador, normativo y que no solo son un reflejo de el ser de las cosas, sino del deber ser.

Consideramos que en la medida que los valores se reflejan más directamente en las necesidades e intereses de los sujetos se crea una jerarquía de valores, pues el valor de un sujeto crece en importancia, mientras más se corresponda con los valores objetivos del sistema social, la justicia, es uno de los valores que debe corresponderse con los valores del sistema social.

Según señala T. Cañas (2006) la jerarquización de valores es un hecho común en la conformación de escalas de valores de los sujetos quienes elevan a un primer plano o priorizan aquellos que reflejan más directamente sus necesidades e intereses. Cañas L, T, (2006:186).

El anterior análisis nos permite asegurar que el valor justicia siempre estará vinculado a lo antes expuesto.

La revisión bibliográfica permitió analizar que existen diferentes definiciones que abordan el concepto valor dadas por un grupo de autores desde diferentes puntos de análisis, a continuación relacionamos algunos.

F. González (1998) considera que los valores son motivos configurados en el proceso de socialización de la persona, define el sentido de los distintos sistemas de relaciones dentro de lo que este proceso transcurre, es preciso señalar, que la justicia se afianza dentro de este proceso de socialización. Además agrega que los valores constituyen el tipo de motivación que define la forma en que nos implicamos en los distintos sistemas de relaciones de que somos parte y que se configuran alrededor de las necesidades que se desarrollan en esas diversas relaciones.

E. Báxter (2001) expresa que los valores existen en la realidad social y han de convertirse en formaciones internas del sujeto, a las que se llega por un proceso que se desarrolla en un sistema dado; como al ser el fortalecimiento y apropiación de los valores un proceso esencialmente ideológico, está en indisoluble correspondencia con las exigencias del sistema social. Señala que de hecho esta tarea se convierte de una u otra forma en la piedra angular para la educación política e ideológica.

Nancy Chacón, opina que el valor moral como un elemento de la conciencia (social e individual) expresa la significación social positiva, buena, en contraposición al mal, de un fenómeno (hecho, acto, conducta), en forma de principios, normas o representaciones sobre lo malo, justo, digno etc., que posibilita la valoración, orientación y regulación de la actitud y conducta de los individuos hacia la reafirmación del progreso moral, el crecimiento del humanismo y el perfeccionamiento humano.

J. R. Fabelo (2003), concibe por valor todo objeto, idea, concepción que tiene una significación socialmente positiva para un sujeto o grupo y sociedad determinada, cuya concreción representa el progreso social.

L. Fernández y L. R. López Bombino (2004) asumen a los valores como resortes sociales que son defendidos, estimados, apreciados, deseados, buscados, considerados como importantes por toda la sociedad, una parte de esta o por grupos de individuos. Son una especie de credencial, de presentación con las que nos identificamos ante los demás.

J. R Fabelo (2005) trata a los valores como la capacidad que poseen determinados objetos y fenómenos de la realidad objetiva de satisfacer alguna necesidad humana; es decir, la determinación social de estos objetos y fenómenos consistentes en su función de servir la actividad práctica de los hombres y mujeres.

M. Acebo (2005), concibe los valores como una expresión del contenido vivencial que implica un significado positivo, una guía de construcción del proyecto de vida social del adolescente, este lo va construyendo a lo largo de su vida como resultado de su historia sociocultural, los aprendizajes dirigidos y la estructuración de sus diferentes períodos evolutivos.

Analizadas las diferentes concepciones o definiciones en cuanto al término valor o valores, asumimos la definición expresada por J.R Fabelo anteriormente, pues, es precisamente en la relación que establece el sujeto con los diferentes agentes socializadores, con los objetos y fenómenos que integran esa realidad objetiva, que se formen los valores, ejemplo de ello es la justicia social.

Los educadores cubanos para garantizar la formación de la nueva generación enfrentan una ardua tarea, dotados de los valores más altos de la especie humana, cuando se decide formación el trabajo desde los valores se piensa en todos ellos y fundamental, en la justicia.

La justicia como valor esta presente desde la época de los griegos en que se perfila la idea de que toda la virtud se resume en la justicia. Con Aristóteles esta idea encontró su más amplia expresión. Para el filósofo Aristóteles (2004).la “justicia es la virtud entera y perfecta: entera, por comprender a todas las demás virtudes, perfecta porque el que la posee puede servirse de ella no sólo en relación consigo mismo sino también en relación con los demás”

Es evidente que en todas las épocas los hombres prefieren la justicia a la injusticia y el contenido mismo del valor justicia se circunscribe en correspondencia con la sociedad y el tipo de hombre a fortalecer.

Los valores se forman, se modelan en la personalidad a través de la educación, lo que hace necesario, exponer qué contenido axiológico debe asumir la comprensión del valor justicia en los marcos de la sociedad cubana en transición al Socialismo.

Conceptualizar a la justicia como valor en dichas condiciones sociales exige tener en cuenta su carácter movible, dinámico, concreto y siempre situado históricamente. La justicia se vincula a la libertad, equidad, igualdad, imparcialidad, equilibrio entre lo propio y lo ajeno, entre lo individual y lo social, respeto a la diferencia, tolerancia y solidaridad con lo diverso.

Ante la posibilidad de que en la sociedad, cada sujeto actúe con absoluta libertad atendiendo a su sistema de valores subjetivos y se le cree una anarquía donde cada cual tire para su lado a tenor con la interpretación que hacen de lo valioso, ésta siempre tiende a organizarse y a funcionar en la órbita de un único sistema de valores. Este sistema de valores se corresponde con el tercer plano de análisis: el de los valores instituidos y oficialmente reconocidos. Este plano se define como la expresión de la valoración oficial de la significación social del valor justicia como orientador, organizador y regulador de la vida de la sociedad. En buena medida la dimensión o plano instituido de la justicia como valor se corresponde con el derecho y la legalidad.

La justicia como valor objetivo, como componente de la realidad social, sólo puede surgir como resultado de objetivaciones de la subjetividad humana, en su manifestación subjetiva recibe no sólo, a través de la praxis, el influjo de la objetividad social, sino también, por medio de la educación y otras vías, la acción de su significación instituida. Esta última, a través de las subjetividades que condicionan, matiza la creación de nuevos valores objetivos.

En tanto máxima instancia axiológica, apunta Fabelo, (1998: 34) “la justicia entraña un contenido más plenamente valioso, más propio de un estadio superior del desarrollo civilizado del hombre. Su gran ventaja como valor humano radica en la permanente posibilidad intrínseca de crecimiento y universalización. Más justicia para unos sólo puede implicar más justicia para otros y, en sentido genérico, más justicia. Mientras mayor extensión, profundidad y universalidad alcance este valor, más segura estará su realización para cada sujeto histórico-concreto”. La ampliación de la justicia no cercena antes bien, garantiza la universalidad de otros valores, como es el caso de la libertad. Fabelo, (1998: 34) “Es la supremacía de la justicia como valor la que permite restringir la libertad de unos hasta los límites en que no afecte la libertad de otros”.

Ello apunta a la necesidad de comprender a la libertad como un valor importante de la nueva sociedad. Justicia y libertad no deben ser valores contrapuestos en la sociedad socialista cubana. La justicia no limita la libertad, por el contrario, ella constituye el garante de la libertad, precisamente porque es la que permite la verdadera, posible y real libertad humana.

Principios pedagógicos para el tratamiento de los valores.

La determinación de estos principios tiene como fundamentación la dialéctica materialista sobre la naturaleza espiritual e ideológica y la esencia histórica social de los valores.

La institución escolar y el proceso que se ejecuta por ella responde la sistema político imperante y a los intereses ideológicos de la clase que está en el poder. La política educacional responde la los intereses de la clase dominante, que se plasma en un sistema de concepciones y fundamentos teóricos e ideológicos y de acciones encaminadas a el fortalecimiento de las nuevas generaciones.

La política educacional cubana va encaminada a fortalecer una conciencia, ideología y actitud política en los individuos, que garantice la continuidad de nuestro proceso revolucionario, siendo este el eje rector de la Educación Cubana. Constituyendo de esta forma un primer principio la relación de la política, la ideología y los valores.

Un segundo principio lo es la dimensión disciplinar y multidisciplinar donde toda acción contribuye al fortalecimiento de valores, considerando que cada sujeto no se construye o aprende de igual forma los conceptos. La forma en que se les da tratamiento debe ser integral donde las diferentes asignaturas que intervienen en el fortalecimiento del alumno precisen las vías métodos o procedimientos, con los que se cumplen los objetivos formativos de la enseñanza llegando a educar desde la instrucción.

Antropología del valor justicia.

El planteamiento de una antropología de la justicia puede suscitar extrañeza, dado que la justicia se entiende primeramente como un valor moral, algo que "debe ser", mientras que la vocación fundamental de la teoría antropológica es una indagación sobre el "ser" humano. Bien es verdad que toda ética realista a de fundarse en una teoría antropológica consistente, y que lo primero que hay que decir de los valores en general y de los valores morales en particular es que verdaderamente lo son, de suerte que la ética realista pese a su intención esencialmente práctica no puede ignorar su radical dependencia de la realidad humana.

Pero es que, además de lo dicho, resulta que podemos hallar en el seno mismo de la realidad humana que la Antropología filosófica ilustra una vocación de justicia inscrita en las entretelas más originarias de su textura ontológica. La apertura al otro no es ni mucho menos una dimensión marginal de lo que es y ello por varias razones.

En primer término, porque existen raíces. El ser humano está radicado en algo que lo trasciende, aunque sólo sea por el hecho primigenio de que se lo ha otorgado al mismo. En segundo término, porque no se puede lograr ser humanos sin la ayuda de otros, se necesita la cooperación de todos, al menos en la medida adecuada.

El pasado es compartido. La historia es un punto de partida de donde se nos ha transmitido toda práctica social, es un resultado histórico que refiere un proceso al tiempo que trasciende en la práctica creadora de nuevos y múltiples sentidos. Por la misma razón, también nuestro futuro es compartido. Compartimos un destino común y ello constituye la base psicológica del "sentimiento" de la justicia.

Hay quien piensa que el "sentimiento" de justicia es algo culturalmente originado en la escena socio -histórica de una economía globalizada, algo parecido a lo que sucedió, ya hace años, con el "sentimiento" medio ambientalista. En todo caso, y sin entrar más en esta cuestión, entiendo que constituye una inclinación natural humana y de ello se ocupa la antropología antes que la ética el pensar que la suerte ajena también es la de este autor por lo que se comparte un pasado y un futuro en común con otros congéneres.

El hecho es que el fenómeno actual de las personas que realizan en su práctica cotidiana el altruismo: se desprenden, entregan desinteresadamente por otros ganando en la acción altruista, obra en beneficio, sobre todo, de quien la lleva a efecto, mucho más que del supuesto beneficiario.

En fin, la crisis de ciertos supuestos de un liberalismo que canonizaba el egoísmo individual como único camino para perseguir el bien común, nos enfrenta con la necesidad de explorar nuevas hipótesis y paradigmas que sirvan para explicar mejor la compleja realidad socioeconómica. Se abre paso para muchos la percepción de que no se es más cuanto más se tiene. El consumismo es un equivocado estilo de vida que se cree como mejor forma de vivir, cuando realmente está orientado a hacernos desaparecer como especie y aumentar las desigualdades sociales.

Algunas observaciones acerca de la índole ética de la justicia y, más en concreto, de su perfil ético-político. La justicia es consecuencia de la evolución y el progreso de la sociedad socialista, liberando cada vez más al proletariado de las huellas de la vieja sociedad, la igualdad de derechos, la amistad fraterna y la colaboración entre los pueblos, son elementos que se aplican hacia sí mismo y a los demás. López Bombino, Luis R (2004: 23) la define así: "La Justicia es para mí aquello cuya protección puede florecer la ciencia, y junto con la ciencia, la verdad y la sinceridad. Es la justicia de la libertad, la justicia de la paz, la justicia de la democracia, la justicia de la tolerancia." Con justicia todo es posible esta tiene que ser aplicada en premio a la manera en que actúa el ser humano y llegar de manera igualitaria a todos los miembros de una sociedad.

Otro nivel de análisis es entender la justicia como valor y fin del Derecho (más que como virtud subjetiva), se asume juntamente con Norberto Bobbio (2006: 54 glosario6425.html) el valor como "aquel conjunto de valores, bienes o intereses para cuya protección o incremento los hombres recurren a esa técnica de convivencia a la que llamamos Derecho". Ahora bien en cuanto el "ideal de justicia" o sea, ese conjunto de condiciones protegidas por el derecho se puede considerar desde una perspectiva absoluta “iusnaturalista” dentro de lo cual todo derecho es justo y si no es justo es derecho. Pero desde una perspectiva “iuspositivista” el derecho es condición de la justicia y a la vez esta es una medida de valoración del derecho, por lo que podemos decir que un derecho positivo determinado es justo o es injusto de acuerdo a un ideal de justicia subjetivo.

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