GLOBALIZACIÓN CULTURAL EN LA ERA DIGITAL

Mario González Arencibia

Ventajas del Teletrabajo

Claro que los aspectos planteados pasan también por enumerar tanto las ventajas como las desventajas del teletrabajo entre las que se podrían desatacar las siguientes:

• Reducción de costes empresariales al no hacerse necesario grandes inversiones iniciales que corren a cargo del centro de teletrabajo.

• Mejora de la productividad.

• Mejora de las condiciones laborales.

• Mayor flexibilidad en la empresa.

• Mejora del medio ambiente.

• Evolución de las tecnologías de la información y comunicación.

• Nuevos modelos organizativos, empresa flexible.

• Corrección de desequilibrios de empleo regionales. Aumento de las posibilidades de empleo de mano de obra que podrá realizar un trabajo sin necesidad de emigrar.

• Aumento de posibilidades de empleo de personas con cargas familiares y de discapacitados.

• Flexibilización de la vida ciudadana, eliminación de congestiones de tráfico en las ciudades.

• Mejora en la calidad de vida.

• Reducción de desplazamientos, mayor convivencia con la familia, más disponibilidad de tiempo libre, etc. Desventajas

• Necesidad de grandes dosis de autodisciplina, el teletrabajador deberá orientar su actividad hacia la prestación efectiva de servicios, por los que aquellos que carezcan de poder de autoorganización o autodisciplina tendrán una gran desventaja competitiva.

• Problemas de tipo psicológico o relacional, ya que puede producir sensación de aislamiento en el teletrabajador.

• Dificultad para motivar a los trabajadores a distancia y hacerles partícipes de los objetivos de la compañía lo que puede llevar a que ésta pierda parte de su fuerza corporativa.

• Posibilidad de perder la identidad laboral.

• Creación de antagonismos en el equipo

Efectos sociales trascendentes de los cambios en el proceso de trabajo

Los aspectos planteados indican que el teletrabajo, o la no presencia física en el centro de trabajo, sustentado sobre las diferentes tecnologías de la información y de la comunicación aparece como una forma nueva de organización del trabajo que entronca muy directamente con las nuevas políticas laborales, y cobra relevancia desde dos puntos de vista:

Primero, se extiende como forma complementaria a la organización central de las empresas.

Segundo, aparece como un proceso de fuerte coherencia en el seno de las estrategias empresariales de externalización de actividades, dentro de las políticas de desconcentración y descentralización productiva, tanto en los sectores industriales como de servicios.

A la vez el teletrabajo entronca muy directamente con las nuevas políticas de mercado de trabajo ceñidas por el sesgo neoliberal debido a que no tiene una clara regularización laboral, lo que supone una mayor precarización de las relaciones laborales, por lo que la externalización de costes a cuenta del trabajador implica un mayor beneficio empresarial.

Por consiguiente, la transformación del trabajo también va acompañada de efectos perjudiciales, sobre todo para la clase obrera, debido a que en el contexto señalado se pone en tela de juicio la relación laboral normal, al modificarse el carácter social del trabajo, organizado desde las empresas y "tutoreado" por la gestión pública, lo cual tiende a agudizar los problemas en el ámbito de la política de empleo y la posibilidad del trabajador de presionar al capital.

La nueva dinámica del trabajo asume cada vez más un carácter precario cuyo contenido se expresa en que provoca una fuerte proliferación de empleos atípicos: tiempo parcial, trabajo temporal, horarios flexibles, contratos de corta duración, préstamo de trabajadores entre empresas, nuevas formas de trabajo a domicilio y de trabajo clandestino. En el caso de Europa entre 1992 y 1996 la casi totalidad de empleos creados eran de jornada parcial.

La multiplicación de los empleos atípicos se debe a varias causas, en el plano de la oferta de trabajo, ello forma parte de estrategias de adaptación a una economía global que funciona sin cesar, dando respuesta a las presiones de la competencia, lo cual exige el uso más eficaz y flexible de la fuerza de trabajo. El desarrollo de empleos no tradicionales obedece a la evolución de la demanda, pues los consumidores desean poder comprar a cualquier hora del día, y para satisfacer sus aspiraciones se necesitan espacios abiertos a cualquier hora del día, ello se refleja en las gestiones de Internet, la cual es insomne. Otro de los factores que hace posible la existencia del trabajo precario fundamentalmente en América Latina es la elevada tasa de desempleo y de subempleo, y la instalación de empresas transnacionales que no exigen gran calificación de mano de obra. La preocupación en relación con el trabajo precario consiste en que este, unido al contenido de la flexibilidad ha pasado a ser una forma específica de producción de plusvalía que busca reducir los costos de mano de obra, eliminar el pago de seguridad social y otras conquistas laborales, al mismo tiempo que el capital queda libra para despedir al trabajador en dependencia del ciclo productivo.

El resultado es que en este ámbito emerge una élite para la colaboración con el capital; donde la masa de trabajadores, que se ve condenada al trabajo precario o es marginalizada, sirve como ejército de reserva a una industria que requiere poder ajustar rápidamente los efectivos empleados a las variaciones de la demanda.

Ello de hecho contribuye a una segmentación del proceso del mercado de trabajo y a una sustancial perdida de poder en la negociación colectiva por parte del movimiento sindical, contribuyendo a la fragmentación de la clase obrera. En este entorno el capital ha logrado sacar cada vez más ventajas de los "excluidos" del cambio tecnológico o conocidos también como ejército industrial de reserva, quienes si bien históricamente han sido un foco de presión del capital, en las condiciones del capitalismo actual es más tenaz los "excluidos" ejercen mayor presión sobre el trabajo que sobre el capital.

En el caso de economías como las de EEUU, en este contexto el panorama de las ganancias ha mejorado significativamente para las corporaciones, las cuales entre 1989 y 1997, aumentaron sus ganancias en un 82% y la tasa de beneficio en un 27%. Sin embargo, la reducción de la inflación sólo favoreció a los dueños del capital, su impacto en el nivel de vida de la población no fue relevante, la reducción de los salarios entre un 8% y un 12% entre 1979 y 1997 explica esto, a lo que se añade que un tercio de los trabajadores –en el periodo señalado- obtuvieron empleos de menor calificación donde su remuneración es menor. Estos trabajadores constituyen el ejército industrial de reserva que presiona a la baja de salarios.

De otra parte, se han desarrollado reformas laborales que han flexibilizado la entrada y salida de la fuerza de trabajo del mercado laboral. El efecto ha sido la creación de modalidades de contratación más favorables al capital, a través de la anulación de contratos, la más habitual y sin ningún costo para el capital, es la extinción del contrato sobre todo para los trabajadores temporales. También existen los despidos disciplinarios, bajo la tendencia del abaratamiento del despido, es decir, sin indemnización.

Como comentario parcial, se podría esbozar que el teletrabajo posibilita la generación a distancia de valor añadido y por ello debe ser considerado como una actividad económica específica, diferente de los sectores agrícola e industrial. Tiene sus propias fuentes económicas, basadas en la producción de riqueza a distancia, sin presencia física del objeto manufacturado, de las herramientas o instrumentos, del empresario ni de los trabajadores. Es decir, se ha producido un cambio drástico en la forma que las empresas aportan valor añadido a sus productos. Es en este nuevo contexto virtual donde el teletrabajo se convierte en una herramienta esencial, a la vez que en un nuevo reto que las empresas deben superar. La organización de dicha actividad podría conllevar a repensar la noción de propiedad de los medios de producción, de los objetos producidos, así como las nociones de elaboración, intercambio, venta, distribución y consumo a distancia. Por lo que la red es más que una infraestructura es una forma de producir y distribuir.

Finalmente se podría advertir que el teletrabajo representa una modificación del lugar donde trabajamos. Este no debe interpretarse ni practicarse bajo la concepción de que eliminará la necesidad de comunicación con otras personas lo cual tiene su base en que se puede combinar con el trabajo presencial. La idea entonces consiste en que las TIC adecuadamente empleadas pueden contribuir a superar las barreras geográficas y a un mayor grado de socialización del intelecto humano.

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