EFECTOS DE UN PROGRAMA EN LA CREATIVIDAD DE DOCENTES DE EDUCACIÓN INICIAL.

Magaly Sarmiento Romero

 

Flexibilidad

      Es la capacidad para pensar desde una posición no estricta ni estereotipada, con despliegue de diversos puntos de referencia, de cambios de direcciones y de nuevas interpretaciones. Se presentan bajo dos tipos:

Flexibilidad espontánea: hace referencia a la variabilidad observable en los tipos o clases diferentes de respuestas dadas. En una misma tarea se puede medir tanto fluidez ideacional como flexibilidad espontánea. En efecto, en el ejemplo del uso de los ladrillos la fluidez ideacional se mide por el número de usos mientras que la flexibilidad espontánea viene dada por la categoría de usos.

Flexibilidad adaptativa: viene dada por la capacidad de intentar soluciones de un problema específico mediante el diseño y ejecución de estrategias y acciones sucesivas o tentativas cambiantes del tipo ensayo y error.

      Por otra parte, se mencionan factores como la sensibilidad para los problemas que se refiere a la capacidad de detectar situaciones problemas inusitadas que tienden a pasar desapercibidas. Sólo quien es capaz de verlos, de circunscribirlos, evita su exagerado planteamiento. Esta capacidad de estar viendo en todo su lado perfectible, su vertiente superadora, es un indicador de la conducta creadora.

      De  igual  manera,  se  nombra  la  redefinición  que  se  designa  como  la  capacidad de
encontrar usos, funciones, aplicaciones diferentes de las habituales. Atribuir actividades, fines que no eran los iniciales previstos o los que contribuyeron a elaborar el objeto, y los que constituyen su definición, es decir, detallar las cosas de otra manera o hacer que sirva para algo distinto, que su función sea diferente, agiliza nuestro con la realidad y nos da un aire creativo y liberador. En relación con los factores descritos en los párrafos anteriores los más utilizados para medir el potencial creativo son la originalidad, la fluidez, la flexibilidad y la elaboración ya que son los que están mas ligados a los factores del pensamiento divergente y por ende al proceso creador, cabe destacar, que son los usados en el Test G-Q de Creatividad Verbal.

      De igual modo Ortiz (2005), hace la reseña de otros indicadores como la curiosidad, la libertad, la inventiva, la tenacidad, la espontaneidad, la síntesis, el análisis, los mismos deben ser orientados a valorar las actitudes, los rasgos, los sentimientos, las capacidades, en sentido positivo, ya que se trata de algo que tiende a lo nuevo, al progreso. Con los indicadores antes mencionados se genera una visión de las actitudes que debe seguir un docente para fortalecer su práctica educativa.

      Atendiendo a estas consideraciones, se hace necesario que el docente internalice la expectativa hacia la actitud al cambio, si el no cree que puede potenciar la creatividad no mantendrá el piso emocional para adquirir y practicar dichos indicadores. Igualmente, no todos los indicadores los obtendrá de un día para otro, ello se irán estableciendo en la medida que los practique y visualice los resultados positivos del mismo, tanto en el ámbito personal como el profesional.

      Sobre la base de las ideas expuestas Chibás (1999), expresa que existen barreras que entorpecen el desarrollo de la creatividad de los cuales se debe tomar conciencia de los mismos ya que obstaculizan el comportamiento creativo; entre ellas se mencionan las ideas preestablecidas respecto al fenómeno u objeto que se analiza y constituyen un esquema referencial o modelo mental obtenido mediante experiencias anteriores y son una frontera a la hora de examinar el problema desde un nuevo ángulo.

      Del mismo modo, la escasez de tiempo limita desarrollar un nuevo enfoque que permita el necesario despegue y vuelo imaginativo. Igualmente el temor al ridículo al expresar una idea, solución o forma de conducta novedosa, en donde se expone a severas críticas por parte de los otros. De la misma manera, la renuncia a abandonar el esfuerzo realizado luego de haber invertido determinado tiempo, esfuerzo y capacidad en una dirección, es más difícil abandonarla y recomenzar en otra nueva, dado el nivel de implicación que posee el individuo con la primera idea.

      Además el facilismo de seguir haciendo lo mismo que preguntarse: ¿qué otra cosa hacer? Resulta más cómodo desarrollar al máximo una idea conocida y vieja, que entraña confianza y ofrece seguridad, que descubrir o hallar una sola idea o enfoque novedoso que es incierto, desconocido y genera ansiedad o temor de ejecutar una estrategia absurda. Sin duda, no se consideran los factores positivos, negativos e interesantes de dicha idea para catalogarla como creativa o no.

      También, se menciona la excesiva e indebida utilización del pensamiento vertical o lógico: Según De Bono (1986), “el pensamiento lógico es aquel que permite clasificar en clases y categorías a los objetos. Arriba a la solución de problemas paso a paso” (p.57). Este pensamiento no es el más adecuado cuando se requiera encontrar solución a una problemática nueva. En este caso es más conveniente el uso del pensamiento lateral o divergente, va a saltos, reuniendo información, saca el conocimiento de sus categorías y clases cotidianas, conectándolas y relacionándolas de manera inusual.
Se particulariza en las barreras antes mencionadas la familiaridad con que el docente  los práctica en su quehacer educativo, ya que a diario se observan en los salones de clase, el pesimismo para efectuar actividades novedosas que salgan del umbral de la cotidianidad, practicando métodos rutinarios que llevan al niño a la memorización y no al aprendizaje significativo. Considerando en todo momento el interés del docente y no los intereses y potencialidades de su grupo de niños.

      Por lo antes mencionado, es importante considerar las dimensiones y categorías que debe tomar en cuenta un modelo creático con el propósito de facilitar la actividad creativa. Al respecto, De la Torre (1997), propone un modelo que contempla cuatro dimensiones o enfoques de la actividad creativa. Cada uno de ellos comprende otras tantas categorías. Con ello se quiere facilitar la reflexión, sabiendo la complejidad del recurso utilizado, el ámbito que se aplica, la modalidad de proceso utilizada y el nivel de transformación exigido. Se valora la individualidad a través de la diversificación de estímulos.

      Un recurso fundamental con que el profesor promueve la creatividad es a través de cuentos fantásticos. Con ayuda del modelo creático se puede analizar las categorías sobre las que se está incidiendo al relatar cuentos. ¿Se trata de programas, técnicas o simplemente de actividades?, ¿utilizan contenidos semánticos, gráficos, dramatización? ¿Qué proceso utilizan?, ¿se vale de la analogía, de la antítesis, de la yuxtaposición de hechos? Y por fin, ¿qué nivel se persigue?, ¿sensibilización, expresión ideación? No es preciso que todos sigan el mismo proceso.

      Dicho de otro modo, se recoge el factor de complejidad del recurso, la diversificación del estimulo, la modalidad del proceso y el nivel o meta definido. Desde una preocupación didáctica, que es la que anima este modelo, se conjugan los cuatro planos de un diseño de intervención: el cómo del procedimiento, el qué los contenidos, el cómo del proceso cognitivo, el qué de los objetivos propuestos y logrados. Es una alternativa para que el formador valore lo que está haciendo. 



      Sin duda, esta retroalimentación se torna evaluadora y perfectiva del modelo. De igual manera, el mismo responde a la preocupación por sistematizar las acciones encaminadas a la estimulación creativa. El corpus que reúne ese conjunto de saberes y de aplicaciones, es la creática, la cual presenta carácter mediacional a la creatividad. Atendiendo a esas consideraciones, se pretende sistematizar el trabajo pedagógico del docente ya que podrá describir, clasificar las diversas estrategias que le permitirán alimentar la creatividad. También es relevante destacar que las categorías del modelo responden a grados de complejidad, es decir, ambas pueden incluirse en menor o mayor grado de participación, lo imprescindible es que vayan encaminadas a potenciarlas.


Considera el mismo autor que un sistema se operetiviza a través de programas de actuación. Éstos se resuelven en métodos y técnicas. Las actividades, las tareas o los ejercicios alimentan la práctica escolar en un porcentaje muy elevado. La trascendencia de las tareas escolares radica en hacer de puente entre teorías y práctica. Bien mirado, la profesionalización docente descansa sobre las tareas que el profesor desempeña y las que lleva a cabo el alumno.

      Cabe resaltar que generalmente el docente esta habituado a copiar todo lo que el cree que es productivo para su labor educativa, sin considerar las fortalezas o debilidades del mismo. Lo importante es que el programa que se cree no sea utilizado como una receta de cocina, sino que se conciba como un instrumento que le permitirá generar en el actitudes positivas para el desarrollo de su creatividad y que a medida que lo practique visualizar  las limitaciones y  mejorarlo, considerando en todo momento su contexto social y cultural, creando el ambiente idóneo para las experiencias enriquecedoras en el quehacer educativo.

 

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