BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

NECESIDAD DE UNA REVOLUCIÓN EDUCATIVA EN MÉXICO

Horacio Mercado Vargas y Litzajaya Mercado Vargas




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CAPÍTULO X. “EDUCACIÓN Y DESARROLLO”

Amartya Kumar Sen, economista bengalí, es conocido por sus trabajos sobre las hambrunas, la teoría del desarrollo humano, la economía del bienestar y los mecanismos subyacentes de la pobreza.

Recibió el premio Nobel de Economía en 1998, y el Bharat Ratna en 1999 por su trabajo en el campo de la matemática económica. Su obra más reconocida es su ensayo: Pobreza y hambruna: un ensayo sobre el derecho y la privación (Poverty and Famines : An Essay on Entitlements and Deprivation), de 1981. Demostró que el hambre no es consecuencia de la falta de alimentos, sino de desigualdades en los mecanismos de distribución de alimentos. Aparte de su investigación sobre las causas de las hambrunas, su trabajo en el campo del desarrollo económico ha tenido mucha influencia en la formulación del índice de desarrollo humano (IDH) de las Naciones Unidas.

Considera que uno de los mayores desafíos al modelo económico, que sitúa el interés propio como un factor fundamental de la motivación humana. Su trabajo ha ayudado a redirigir planes de desarrollo y hasta políticas de las Naciones Unidas.

Uno de sus más relevantes aportes es en el desarrollo de los indicadores económicos y sociales es el concepto de capacidad. Un gobierno tiene que ser juzgado en función de las capacidades concretas de sus ciudadanos. Pone de ejemplo, que en los Estados Unidos, los ciudadanos tienen el derecho constitucional a votar. Para él esto no significa nada; se pregunta si se reúnen todas las condiciones para que los ciudadanos puedan ejercer la capacidad de votar. Estas condiciones pueden ser de muchos tipos, desde el acceso a la educación hasta el hecho de que los ciudadanos tengan medios de transporte para tener acceso a las urnas. Sólo cuando estas barreras estén superadas se puede decir que el ciudadano puede ejercer su elección personal.

Su aproximación basada en las capacidades se enfoca en la libertad positiva, que es la capacidad real de una persona de ser o de hacer algo, en vez de la libertad negativa, que es común en economía y se centra simplemente en la no interferencia. En la hambruna de Bengala, la libertad negativa de los trabajadores rurales para comprar alimento no se vio afectada. Sin embargo, murieron de hambre porque no estaban positivamente libres para hacer cualquier cosa: ellos no tenían la libertad de alimentarse ni la capacidad de escapar de la muerte.88

En México el gobierno ha manifestado que: “un México exitoso depende de su capital humano" y que "la educación es la gran palanca del desarrollo nacional". Estas expresiones del gobierno, asumen que la instrucción académica y el conocimiento son generadores primordiales que guían a las naciones hacia nuevos estadios de progreso, por lo tanto, su gobierno "actúa guiado por el principio de que la mejor inversión de cada peso presupuestal, sin duda, es la que se hace en educación".89

Esta idea de progreso tiene sus raíces en la economía clásica; pero es hasta principios de la década de los sesenta que el premio Nobel de economía, Teodoro Schultz, ubicó la llamada "teoría del capital humano", que buscaba establecer una relación positiva entre la inversión educativa individual y la percepción futura de ingresos, lo mismo entre el gasto gubernamental en educación y el producto nacional. Esto comúnmente se conoce como "tasas de retorno", que ponen de manifiesto la medida en que el gasto educativo se convierte en ganancia.

Lo que se ejemplificaba con naciones asiáticas cuyos escasos recursos naturales, eran reemplazados por “capital humano”, lo que les permitía tener crecimiento.

Desde los años setenta, la difusión de las tesis del capital humano dio lugar a acelerados procesos de expansión de la matrícula educativa en todo el mundo. Pronto, sin embargo, comenzaron a manifestarse algunos efectos no esperados, y hasta cierto punto paradójicos, de la relación entre escolaridad e ingresos. Por ejemplo, en condiciones de escasez de empleo, es decir en fases recesivas del ciclo macroeconómico, tienden a disminuir los salarios de la población educada y a ser desplazados los segmentos de población con menores niveles de instrucción. Para el mismo trabajo se exigen mayores niveles de escolaridad, independientemente de los requisitos de conocimiento auténticos de los puestos. Este proceso, conocido como "inflación educativa", pone en duda la regla empírica de que a mayor educación mejores oportunidades económicas individuales y sociales.90

Asimismo, la relación entre educación y crecimiento económico se cuestiona también del lado de los resultados cualitativos de la sola inversión económica en educación.

Así por ejemplo, el semanario inglés The Economist, señaló que, aunque Estados Unidos gasta, en términos absolutos, más que cualquier otro país en educación, éste registra resultados pobres en términos de calidad y competitividad, por lo que "el cambio en las escuelas de ese país son imprescindibles".

Cabe señalar que en nuestro país, en años no muy lejanos después de una severa reducción del gasto en educación como porcentaje del PIB durante la "década perdida" de los años ochenta, el gasto se venido incrementando constantemente desde los primeros años de la década de los noventa. En ese entonces, la estrategia del desarrollo nacional era la modernización por eso el gobierno mexicano pretendía impulsar "vigorosamente un proceso de transformación educativa, condición indispensable para la modernización del país".

Por otro lado, es necesario comentar que México gasta, en investigación científica, una cantidad que es equivalente a un cuarto de lo pagado por intereses de la deuda pública, de tal forma que se destina sólo 0.4% del PIB a este rubro. Suecia es la nación de la OCDE, que más asigna a este rubro: 3.8 de su producto interno bruto. En un año el país registra dos patentes por millón de habitantes.

El Banco Mundial ubicó a México como la decimotercera economía del mundo, aunque situó al país en el sitio 75 de 186 países si la medición se hace respecto de la capacidad de compra del ingreso de sus habitantes. Pero en cuanto al gasto en investigación y desarrollo (I+D) es el país más rezagado entre las naciones que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo con un reporte de este organismo. 91

México por el porcentaje que destina a este ámbito, se ubica en el último sitio entre las naciones que pertenecen a ese organismo, y que a precios actuales equivale a 51 mil 450 millones de pesos, unos 3 mil 958 millones de dólares, indicó el informe OECD regions at a glance 2009. El país también ocupa el último puesto en cuanto a personal ocupado que se desempeña en las áreas científicas y tecnológicas y en registro de patentes, de acuerdo con el organismo.

El último año, el pago de intereses de la deuda pública significó una erogación de recursos públicos por 235 mil 96 millones de pesos, cantidad que cuadruplica los recursos destinados por el país a investigación y desarrollo y que no incluye otros 30 mil millones de pesos que se emplean cada año para financiar el costo del rescate bancario de 1995, que se sigue pagando con fondos públicos, indican datos de la Secretaría de Hacienda.

El desarrollo de innovaciones en las regiones, es crucial para mejorar en general la competitividad de las regiones y lograr el crecimiento de las naciones en el largo plazo, apunta un reporte de la OCDE, organismo con sede en París que agrupa a naciones altamente desarrolladas y de nivel medio de desarrollo.

La OCDE, bloque al que pertenece México desde 1994, define la investigación y el desarrollo como: “el trabajo creativo realizado de manera sistemática con el fin de incrementar el acervo de conocimiento del hombre, la cultura y la sociedad, y la utilización de ese acervo de conocimiento para desarrollar nuevas aplicaciones”.

El organismo menciona que una mayor inversión en investigación y desarrollo básicas generará más aplicaciones científicas y tecnológicas. Esta percepción lineal de la forma en que se desarrolla el proceso de innovación, ubica a la inversión en I+D como un factor fundamental detrás del progreso tecnológico y, eventualmente, del crecimiento económico, considera.

En promedio, el gasto destinado por los países de la OCDE a investigación y desarrollo es equivalente a 2.3 por ciento del producto interno bruto del bloque. El país más avanzado en este sentido es Suecia, que destina 3.8 por ciento de su PIB a I+D, seguido por Finlandia (3.5), Japón (3.4) y Corea del Sur (3.1 por ciento).

El último puesto es ocupado por México, que gasta el equivalente a 0.4 por ciento del PIB en investigación y desarrollo, menos que la República Eslovaca, que canaliza 0.5 por ciento; y Polonia, Turquía y Grecia, con 0.6 por ciento de su producto interno bruto en cada caso.

Casi dos terceras partes de los mexicanos en edad y condición de trabajar obtienen su sustento en la calle. En un país con una población económicamente activa (PEA) de 43.5 millones de personas, sólo 15 millones tienen una plaza en el sector formal de la economía, indican datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Y respecto de ese total, en labores relacionadas con la ciencia y la tecnología sólo se ocupa un puñado de personas.

El reporte de la OCDE también ubica a México en el último sitio en este sentido. En el país sólo dos de cada mil empleados (formales) labora en actividades relacionadas con la investigación y el desarrollo. En contraste, en Finlandia, el mejor posicionado en este rubro, la relación es de 32 por cada mil.

Así que, a partir de esos datos, se puede establecer que en México trabajan en actividades relacionadas con I+D unas 30 mil personas. El personal ocupado en I+D, de acuerdo con la definición de la OCDE, incluye a todas las personas ocupadas directamente en actividades de investigación y desarrollo, tanto investigadores, proveedores directos de servicios, gerentes y administrativos.

Otro terreno relacionado con la ciencia y la innovación en que el país es colero tiene que ver con el registro de patentes. En el caso de México, sólo se registran anualmente dos patentes por cada millón de habitantes, mientras en Polonia y en Turquía tres, en cada caso; y siete en la República Eslovaca, por citar los países en la parte más baja de la clasificación.

Los punteros en este rubro son: Finlandia, con 271 patentes anuales por cada millón de habitantes; Suecia, con 270 y Suiza con 265, de acuerdo con el reporte de la OCDE.92

Conviene mencionar que, el comportamiento de los principales indicadores de financiamiento hacia la educación superior en México, así como las políticas que han definido su trayectoria en los últimos quince años, mantienen una tendencia inadecuada y contradictoria.

Las variables que se deben considerar al hacer un análisis de la educación superior son:

Calidad y pertinencia social.

Equidad.

La transformación en los paradigmas del aprendizaje.

La internacionalización.

La autonomía, la interculturalidad y la democracia ciudadana.

Es evidente que no hay coordinación ni articulación de esfuerzos explícitos entre las diferencias instancias de planeación y determinación del presupuesto público hacia la educación superior.

Cabe señalar que, el financiamiento público es uno de los principales instrumentos de planeación con los que se cuenta, y se puede observar que el país no cumple con este objetivo, dado que los esfuerzos que se realizan para orientar algunos cambios, se concentran en los denominados recursos extraordinarios, que por su naturaleza son insuficientes y se han manejado desde una perspectiva burocrática y de control, más que como un ejercicio de colaboración, de autoevaluación y de impulso de reformas sustanciales entre las instituciones y el gobierno.

En el manejo del presupuesto se carece de una política de Estado en materia de financiamiento, no hay una visión de largo plazo respecto de la construcción de un escenario definido y compartido desde la perspectiva también de un diferente proyecto nacional.

Es obvio que la orientación presupuestal ha beneficiado a la empresa privada, en lo general, y al dominio en algunas disciplinas de las instituciones privadas de educación superior, en lo particular. Por lo que la tendencia de comportamiento del financiamiento hacia la educación superior ha sido errática, pero ha permitido y privilegiado la expansión de los particulares, el financiamiento de los gobiernos estatales, y la responsabilidad del gobierno federal en la materia ha disminuido.


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