BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

VIOLENCIA EJERCIDA A LA MUJER EN LA RELACIÓN DE PAREJA. POLICLÍNICO ROLANDO MONTERREY. ENERO- JUNIO 2009

Mariannys Jiménez Fernández




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CAPÍTULO III. Análisis y discusión de los resultados

En la tabla 1, que nos muestra las mujeres violentadas según la edad y tipos de violencia, encontramos que entre los 35-44 años predominó la violencia psicológica con 21 encuestadas (30,0 %) y la física con 10 (40,0%), mientras que entre los 25-34 años resultó ser la sexual la más referida con 11 (31,4 %).

Al referirse a la edad, Hotaling y Sugarman afirmaron que la violencia es más frecuente cuando los miembros de la pareja, especialmente el agresor, son jóvenes. (Gorguet, 2006)

Pudimos apreciar que los actos violentos más referidos por las mujeres comprendidas entre estas edades fueron los celos, las exigencias de la obediencia absoluta, las acusaciones de infidelidad sin motivos y los empujones o golpes. Nuestros resultados Nuestros resultados coinciden con los del estudio realizado por Pilar Blanco ¨ Abordaje de la violencia contra las mujeres desde los servicios sanitarios ¨ Madrid España, además compartimos el criterio de que independientemente de nuestros resultados la violencia afecta a las mujeres de todas las edades, no siendo así en el caso de la investigación realizada en el Perú donde encontraron que más de la mitad de las mujeres de Lima 51% de 15 a 49 años han sido agredidas física o sexualmente por su pareja. .(Blanco, 2001; Vaiz, 2002; Calderón, 2002)

En la tabla 2, en cuanto al nivel escolar, obtuvimos como resultado que el nivel preuniversitario predominó en las mujeres que refirieron violencia psicológica con 25 (35,7%) y sexual 11 (31,4%); sin embargo en el nivel superior prevalece la física con 8 féminas. (32%). Debemos señalar que en el área donde se realiza la investigación la mayor parte de su población han sido nacidos y criados en este pueblo, existen muy pocos emigrantes de otros lugares del municipio. A pesar de ser una zona urbana, existe un bajo nivel de escolarización y culturización.

Coincidimos con Llundde al plantear que las deficiencias educativas, privan a las personas de la información y habilidades cognitivas necesarias para la búsqueda de soluciones ante los conflictos que necesitan un dinamismo y gran estabilidad emocional para su solución. (Llundde, 2002)

La violencia afecta a las mujeres independientemente de la cultura, clase social, etnia, educación y orientación sexual, a pesar de que en el medio educacional se crea una estructura de formación de valores como la construcción social de género. Aunque en nuestro país desarrolla en la actualidad una revolución en la docencia donde se desarrollan programas que permiten elevar el nivel escolar de nuestra población, aún persisten en nuestra área, un gran número de mujeres con una escolaridad baja que no están inmersas en estos programas. Nuestros resultados no coinciden con los resultados de autores internacionales donde prevaleció la escolaridad primaria seguida por la secundaria. (Pérez, 2003)

En la tabla 3, respecto a la ocupación, el maltrato psicológico prevaleció en mujeres trabajadoras con 31 de ellas (44,3%) y la violencia física 14 (56,0%), y la sexual presentó su mayor porcentaje en amas de casa con 20 encuestadas (57,1%), es válido aclarar que los principales actos violentos psicológicos experimentados por las mujeres trabajadoras fueron los celos, limitación y retención del dinero, varios autores plantean que cuando la mujer trabaja sus parejas desconfían, tienen discrepancias en la relación marital y pobre comunicación interpersonal. (Llundde, 002)

Cuando existe desconsideración hacia la mujer en la familia, incomprensión, inferiorización y recae en ella todo el peso de las tareas domésticas y responsabilidades familiares, igual que en el tiempo de nuestras abuelas, surge la doble jornada cuando se trata de una madre trabajadora y se expresa al mismo tiempo en un acto de discriminación, una manifestación de incultura y de injusticia social. (Marrero, 2005; Pazos, 2004)

En la bibliografía consultada un artículo realizado por Aloyma Ravelo ¨ Violencia de dos: Morir ¿De amor? ¨ Y Por una vida sin violencia de género aborda el tema de los celos y plantea que realmente, no debíamos equivocarnos tanto. Si bien los celos son una de las emociones humanas más comunes, se sobrentiende que se refiere al celo normal, el que se manifiesta con escozor interno ante la posibilidad de perder a la pareja. Ese temor, esa duda, ¿quién no la ha sentido? Este no hace daño a la relación, porque a todas y a todos nos ha gustado alguna vez sentir que somos capaces de despertar celos. Pero hasta ahí. El celo enfermizo, maniático, ya es otra cosa, y realmente muy peligroso. Se sustenta en un derecho de «propiedad». El hombre le impone a la mujer restricciones a su libertad, incluida la física, es decir, de encierro (la deja trancada con candado). Este tipo de celos puede llegar a ser muy cruel, golpear violentamente a su mujer e, incluso, matarla. Tales hechos han ocurrido y hay quien, erróneamente, atestigua: «La mató por celos», o «Ella se lo buscó porque lo provocaba». Tan simplista deducción pasa de boca en boca. En verdad, no hay justificación alguna para una golpeadura o un acto homicida. (Aloyma, 2006)

Con relación a la violencia física y psicológica referida por las mujeres amas de casa consideramos que en esta área donde se realiza la investigación persiste todavía la posición subalterna al hombre de la mujer, tanto en lo político-social como en la propia vida doméstica, Frecuentemente la dependencia económica femenina, los hijos, los años de relación de pareja entre otros factores culturales, económicos, y sociales, así como la vergüenza y el temor a represalias contribuyen a impedir que las mujeres denuncien estos hechos y abandonen una relación de abuso. (Espina, 2002)

En México Juana Teixeira realizó un estudio donde encontraron que el 61% de las amas de casa son golpeadas por su pareja, la autora plantea que la violencia contra las mujeres se denomina también violencia de género, porque es la que ejercen los hombres para asegurarse los privilegios que la cultura les ha otorgado y que el rol asignado a las mujeres les proporciona: ser atendidos y cuidados material y emocionalmente, tener una posición dominante en la sociedad y más poder y derecho., aunque habitualmente la violencia se considera un problema de mujeres, no es un problema ¨de¨ ellas sino ¨para¨ ellas; que en realidad, y fundamentalmente es un problema de cultura masculina patriarcal. . (Teixiera, 2004; Valdez, 2002)

Coincidimos con Paulo Aliaga en su Conferencia Violencia contra la mujer en el XXIX Congreso Chileno de Obstetricia y Ginecología, Santiago, Chile 2001, donde aborda el tema de la violencia física y sexual en las mujeres desocupadas, plantea que desde 1991 la violencia es reconocida y abordada como un problema público 2. El Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) es la Institución llamada en chile a abordar el problema que vive la mujer en la familia como un ¨ problema social y público multicausal, cuya raíz se encuentra básicamente en la persistencia de patrones culturales y que, por tanto, debe ser asumido por toda la sociedad. (Aliaga, 2001; SERNAM, 2001)

En la tabla 4, según el tipo de relación de pareja, la que más predominó fue la unión consensual en los tres tipos de violencia, psicológica con 53 encuestadas (75,7%), sexual 25 (71,4%), y física 25 (100%).

Consideramos que estos resultados están relacionados con lo que planteamos anteriormente, en esta área la mayor parte de su población han sido nacido y criados en este pueblo, que decidieron unir sus vidas a otra persona residente en la zona y no han legalizado su matrimonio, independientemente de que en la actualidad el tema del casamiento legal es poco abordado y se a dejado de practicar en nuestros días, además las relaciones prematrimoniales a pruebas, es una realidad que se pone en practica cada día en las nuevas generaciones y que de una forma u otra ha sido aceptada por muchas familias cubanas y este período se convierte en muchas ocasiones, el de nunca acabar y esas relaciones terminan por ser las llamadas unión consensual, en la literatura revisada varios autores plantean que la violencia afecta a mujeres casadas o no, mujeres de todos los tiempos y del mundo entero con independencia del grado cultural, nivel económico, posición social o ideológica. Estudios realizados señalan que los maltratos a la mujer se basan en la creencia ancestral de que la mujer es propiedad del hombre, quien puede tratarla como juzgue adecuado, está vinculada al desequilibrio en las relaciones de poder entre hombres y mujeres en el ámbito social, económico, religioso y político, pese a los indudables avances nacionales e internacionales a favor de la igualdad de derechos. (Artiles, 2005; Menckel, 2002)

En la tabla 5, obtuvimos como resultado que según el tiempo de relación de pareja, en el de más de 10 años, 24 encuestadas (34,3%) reportaron violencia psicológica y entre 3-5 años 12 (34,3%) refirieron sexual y 11 ( 44,0%) física.

Consideramos que el tiempo de relación de pareja influye en la aparición de la violencia, casi todos los inicios de relación de pareja son muy lindos y amorosos, como se dijera en argot popular ‘’ escobita nueva barre bien’’ y al de cursar de los años comienzan los conflictos relacionados con los celos, las incomprensiones, los hijos, etc. todos ellos aparejados al maltrato.

Estudios sobre mujeres maltratadas confirman que los malos tratos suelen darse al comienzo de la vida en común (incluso en la fase de noviazgo. (Gorguet, 2006).

Los hallazgos encontrados en nuestro trabajo son similares al estudio reciente, realizado en un centro de salud de Granada, donde se indica que el 43% de lasa mujeres que acudieron a consulta habían sufrido algún tipo de maltrato en una relación de más de 5 años, obtuvimos resultados muy próximos a los del trabajo realizado por Aloyma Ravelo ¨ Violencia de dos: Morir ¿De amor? ¨ estudio comparativo donde resultó que las habaneras señalaron que el promedio de permanencia en la relación con el hombre maltratador es de uno a cuatro años. Sólo cinco dijeron haber resistido más de ese tiempo. Pero la media de permanencia de las granadinas con el que las golpea es doce años, aproximadamente. Plantea que «Aún existe la familia patriarcal, el hombre que ordena y manda y la mujer que calla y obedece. El hombre de la calle y la mujer de la casa. Estos son estereotipos de la educación tradicional, de la educación sexista y no es fácil barrer con todo esto, porque está muy arraigado en el subconsciente de mucha gente». (Rondón, 2004; Díaz, 2006)

Al analizar la tabla 6 que muestra el funcionamiento familiar en mujeres agredidas, nos revela que existe un alto predominio de familias disfuncionales, 45 para un 64,3%, en segundo lugar las funcionales con 15 damas para un 21,4%, mientras que se presenta en menor grado las moderadamente funcionales con 10 (14,3%).

En la tabla 7 al realizar el análisis de los tipos de violencia de forma general obtuvimos como resultado que la mayormente reportada fue la psicológica con 70 mujeres (100%), seguida por la sexual (50%) y la física (35,7%).

Opinamos que en nuestro país la violencia psicológica es un fenómeno que esta presente en la gran mayoría de las parejas cubanas, quizás sea mas frecuente que la física como revelan nuestros resultados. Trabajos realizados indican que suelen coexistir la violencia física, la psíquica y la sexual, en una misma relación de pareja aunque apenas hay trabajos sobre estas dos últimas, los estudios cuantitativos se han centrado sobre todo en la violencia física, que es más fácil de medir y conceptualizar. Sin embargo, los escasos estudios cualitativos realizados muestran que para muchas mujeres el maltrato psíquico y la degradación son tantos o más intolerables y con consecuencias en la salud y el bienestar similares a las de la violencia física. (Más, 2006; Díaz, 2006)

Los resultados de nuestro estudio coinciden con estos planteamientos, mostrando que la violencia psicológica fue reportada por casi la totalidad de las mujeres encuestadas, predominando como los actos violentos mayormente señalados los celos, miradas agresivas y humillación. Pilar Blanco en su investigación aborda temas puntuales muy relacionados con nuestros resultados , en un Centro de Atención Primaria de Granada, en el año 2002 se encontró que la forma más frecuente era el maltrato psicológico (22,3%), seguido del físico (9,8%) y el sexual (5,1%) y que los diferentes tipos coexisten en una proporción elevada de mujeres. (Pérez, 2003; Blanco, 2001)

Los hallazgos encontrados en nuestra investigación coinciden con otros autores nacionales e internacionales que plantean que la prevalencia de la violencia, en general, es todavía escasa y medir la prevalencia real es compleja, debido a la escasa notificación de casos y porque constituye un problema que atraviesa temas de sensibilidad general como poder, género y sexualidad. (Informe, 2002; OPS, 2003; Menckel, 2002)

En un estudio realizado en la atención primaria de Granada en el 2002 encontró que la forma más frecuente de maltrato era el emocional, seguido por el físico. Aún cuando un sondeo de opinión realizado a algunos estudiantes de preuniversitario en la provincia de La Habana, arrojó criterios opuestos por completo a la práctica de la violencia física, la mayoría reconoce haber adoptado actitudes agresivas psicológicamente con su media naranja, como clara expresión de una relación de poder. (Rondón, 2004)

Nuestros resultados no concuerdan con los estudios realizados en 71 naciones que "demuestran que un importante porcentaje de mujeres sufre agresividad física, sexual o psicológica", y la corporal resulta la más extendida. Según el Instituto de la Mujer ibérico, entre 1999 y 2003, murieron 246 mujeres a manos de sus maridos, parejas o ex compañeros, de diversos modos: apuñaladas, atropelladas, quemadas vivas, descuartizadas, lanzadas al vacío. Muchas veces, tras soportar en silencio y por años el sadismo de su acompañante. Otras, después de denunciar en disímiles oportunidades las agresiones y amenazas. En el continente americano. (Centro, 2003; Valdez, 2002; Predes, 2002)

Al analizar la tabla 8 que muestra los factores que perpetuán la violencia podemos percibir que los ítems más señalados son aquellos que guardan relación con la seguridad personal (44,9%) y en otro orden la dependencia económica (31,7%).

Según otros autores las mujeres maltratadas soportan las situaciones de violencia continuadas por parte de sus esposos por disimiles causas, una de ellas es que la mitad de estas féminas percibe la estabilidad y conservación de la unidad familiar. La mujer maltratada por su compañero no disfruta de la agresión, sino que se somete para no volver a ser maltratada y por que no cuenta con los recursos personológicas para afrontar la situación en la que se encuentran. (Gorguet, 2006)

En la tabla 9 se muestra el comportamiento de las habilidades de las mujeres para la solución de problemas de conflictos en la pareja, respecto a la misma encontramos un alto predominio de féminas, 41 casos para un (58,6%) sin habilidades, y en segundo 29 casos para un (41,4%) con habilidades.

Analizando los resultados encontrados podemos decir que la mayoría de las mujeres poseían un inadecuado control para negociar soluciones a los conflictos en la pareja. Esto quiere decir que mientras la habilidad alta constituía un posible factor inhibidor de conductas violentas, aquellas mujeres en mediana y baja habilidad frente a estímulos estresantes o percibidos como potencialmente agresivos no serian capases de negociar, tolerar, manejar o aliviar lo adverso.

Al realizar la caracterización personológicas de las encuestadas nos pudimos percatar que estamos en presencia de mujeres dispensarizadas como supuestamente sanas, aunque en su mayoría prevalece una baja autoestima asociada al temor al fracaso, timidez, sentimientos de inferioridad; inestabilidad emocional, con una demanda de afecto, apoyo, ausencia de la perspectiva temporal futura y proyectos de vida. Manifiestan depresión en los niveles altos, así como la ansiedad como estado lo que puede ser conceptualizada como un estado emocional transitorio o situacional, ya que la ansiedad como rasgo nos revela un puntaje bajo, lo que puede justificar que la ansiedad no forme parte de las características individuales de la personalidad de cada una de ellas. Sin embargo en otro orden prevalecen las autovaloraciones inadecuadas, ya que no existe un equilibrio entre los componentes afectivos. Sus necesidades más inmediatas giran en torno a la seguridad personal, demanda de afecto y necesidades de autorrealización, encaminadas fundamentalmente a explorar sus potencialidades.

Los datos recogidos por la Organización Panamericana de la salud(OPS) y otras instituciones internacionales y nacionales en los diferentes países, hablan del daño a la salud producto a la violencia, que puede ir desde efectos mortales (suicidio y homicidio) hasta el daño en la salud mental (estrés postraumático, depresión angustia, fobia, estados de pánico, abuso de sustancia psicotrópicas, trastornos de la alimentación, baja autoestima, entre otros), incluso se habla de una Epidemia Invisible. (Nieves, 2007)

El estudio “La violencia contra las mujeres y las niñas: análisis y propuestas desde la perspectiva de la salud pública” desarrollado por la OPS (1993), señala que lo intentos de suicidio son doce veces más frecuentes entre mujeres que son víctimas de agresiones que las demás. A su vez las que han sido violadas o golpeadas, tienen mayor riesgo de caer en el consumo del alcohol y otras sustancias dañinas para la salud, así como son susceptibles a la depresión, revelan dificultades en la autorregulación del comportamiento y características frecuentes como la inseguridad. (Nieves, 2007)

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