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EFICIENCIA, SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL Y EQUIDAD INTERGENERACIONAL EN LOS MODELOS DE GENERACIONES TRASLAPADAS: LECCIONES DE POLÍTICA

Víctor Hernán Aguiar Lozano


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4. Resultados e implicaciones de política del modelo construido

La introducción del medioambiente dentro de un modelo descentralizado de generaciones traslapadas, para incluir sus funciones ambientales, como sumidero de residuos, proveedor de recursos y bienes económicos y también por su valor estético y recreativo –amenidad-; ha tenido los siguientes resultados:

Cambios en el estado estacionario

Los resultados dicen que el efecto del tamaño de la población sobre el nivel del capital estacionario es casi nulo, en cambio, sobre el nivel de la calidad ambiental per-cápita- es negativo. Se puede decir, que el control de la población es positivo para el medioambiente pero tiene pocos efectos sobre el nivel de capital físico –estacionarios-. Un nivel poblacional alto empeora el problema de los comunes y aumenta el efecto de las externalidades intergeneracionales.

El efecto del parámero que representa la tecnología de abatimiento ambiental o alternativamente el rendimiento natural –w- es positivo sobre la calidad ambiental y ambiguo sobre el nivel de capital. Es decir, una economía con una mejor tecnología de abatimiento, o un rendimiento natural alto, tiene un mayor nivel de calidad ambiental, como era de esperarse. El parámetro e, que representa el nivel de limpieza de la producción o la resilencia ambiental, tiene un efecto negativo sobre el nivel de capital y sobre la calidad ambiental. En otros términos, una economía con tecnologías limpias es más rica y tiene mayor bienestar.

Para que un estado estacionario de capital diferente de cero exista, se requiere que . Es claro, que si k* existe –es positivo-, a* será positivo, ya que se cumple: . Estos dos parámetros pueden ser afectados por políticas que busquen mejorar las tecnologías para hacerlas más limpias y con menos impacto ambiental. También, se puede pensar en políticas de desmaterialización de la economía (Bartelmus, 2003).

El parámetro , que es la participación del capital en el producto, tiene un efecto negativo sobre el nivel de capital estacionario y sobre el nivel de calidad ambiental. Este resultado, se explica debido a que la producción industrial es contaminante. Entonces, existe un caso para incentivar las actividades de servicios –trabajo intensivas-, como el turismo. En este punto, se deja abierta la posibilidad de incluir de manera formal el capital humano. También se puede pensar en varios sectores. Este es el caso, del sector agrícola tradicional, que puede ser intensivo en trabajo pero que tiene efectos negativos fuertes sobre el medioambiente.

Las preferencias también juegan un rol imporante en el estado estacionario. Si son más verdes, es decir se prefiere más medioambiente - es alto, tenemos un menor nivel de capital estacionario. Sin embargo, el efecto sobre el nivel ambiental per-cápita es indeterminado pues, preferencias más verdes incentivan a mantener el medioambiente pero una economía pobre –menos capital- tendrá menos recursos para hacerlo. Alternativamente, bajos ingresos incentivan la explotación del medioambiente. La pobreza ha sido mencionada como una fuente de degradación ambiental (Duraiappah, 1998).

Por un lado, una economía consumista -alto -, tiene un menor nivel de calidad ambiental y tiene un efecto casi nulo sobre el capital. Por otro lado, la impaciencia también tiene un papel importante en la determinación del estado estacionario y afecta negativamente a los niveles de capital y también de medioambiente. La tasa de impaciencia determina la intensidad de las externalidades intergeneracionales. Este resultado, es de interés ya que los tratamientos similares de generaciones traslapadas consideran economías que no consumen ni ambiente ni bienes en el primer período –sólo trabajan-. Estos agentes sólo consumen en la vejez (John & Pecchenino, 1994; Jouvet et al., 2000). Este supuesto, en realidad implica un caso extremo, en el cuál se otorga un peso de cero al consumo del presente. Se puede ver que la relajación de este supuesto no es trivial.

Los resultados presentados, tienen implicaciones sobre las políticas de concienciación sobre el medioambiente. Se puede ver, que aunque los individuos valoren más el medioambiente no pueden lograr un nivel mayor de calidad ambiental. El problema de los comunes, evita que lo logren. Este resultado es un caso de la llamada paradoja del aislamiento. En la cuál, aunque todos los individuos deseen lograr una mejor calidad ambiental no pueden hacerlo. Es decir, se produce la tragedia de los comunes (Hardin, 1968). Este resultado contradice los hallazgos de John & Pecchenino (1994), que no considera el problema de la tragedia de los comunes.

No obstante, los resultados concuerdan con los hallazgos de Jouvet, Michel, & Vidal (2000), que incluyen la tragedia de los comunes. Así, las preferencias intertemporales, representadas por la impaciencia de los consumidores, tiene un efecto negativo sobre los niveles de estado estacionario. Entonces, se puede sugerir, campañas enfocadas en el cuidado del futuro de la humanidad, el altruismo intergeneracional y otras que tengan el objetivo de disminuir la impaciencia por el consumo en la juventud. Esta campaña, permite aumentar los niveles de mantenimiento ambiental y ahorro. Y se logra reducir la intensidad de las externalidades intergeneracionales. Entonces se logra un estado estacionario con mejores niveles de k y a.

Cambios en las trayectorias de consumo, ahorro e inversión

Respecto a los cambios en las trayectorias temporales del consumo y del ahorro y de la inversión; podemos decir que estos se ven alterados también por la introducción de variables y restricciones ambientales. El consumo en la juventud y en la vejez, mantienen la misma relación, es decir, tienen la misma ecuación de Euler. Se consume más en la vejez si la tasa de interés es mayor y se consumirá menos si la impaciencia es más alta. Sin embargo, el consumo tanto de la juventud como de la vejez, tienen un nuevo término que es la variable mt. Esta variable, como se explicó, representa la acción de los agentes sobre el medioambiente. La variable mt, puede ser negativa, cuando los individuos están explotando el medioambiente para obtener recursos y bienes económicos. Al contrario, cuando es positiva, representa la inversión ambiental o gastos en mantenimiento, reforestación, etc. El ahorro depende del salario y de la variable mt. En los tres casos, la derivada del consumo presente y futuro y el ahorro respecto a mt es negativa. Si se mantiene el medioambiente –se realiza una inversión ambiental-, los niveles de estas tres variables caen. En el caso, de que se extraiga recursos naturales estos niveles crecen.

La dinámica del consumo, ahorro e inversión se ven afectadas por la variable mt. Esta variable, que captura la forma en que los consumidores afectan el medioambiente, captura el problema de la tragedia de los comunes. Los individuos escogen mt, mediante expectativas futuras sobre el nivel de medioambiente. Estas expectativas, toman la forma de un problema de teoría de juegos, en la cual se toma como exógeno el nivel de ambiente esperado por los demás agentes –problema del polizón y de los comunes-. Esta característica, hace que la elección individual de mt no sea óptima y sea una solución de tipo Nash-Cournot. Esta característica, puede generar dinámicas complejas, como se estableció en el análisis del mapa topológico de dos dimensiones generado por este modelo y en las simulaciones numéricas –anexo B-.

Los individuos actúan racionalmente, manteniendo el ambiente si sube la contaminación y disminuyendo este gasto o explotando si la regeneración es rápida o la calidad ambiental es alta. No obstante, el problema de los comunes –o del polizón dependiendo del signo-, hace que los agentes sub-mantengan o sobre-degraden el medioambiente. Este problema, no sólo presenta una externalidad intrageneracional, sino que se traslada a un nivel intergeneracional. Se observa, que este resultado se empeora con una población mayor, con una mayor impaciencia y cuándo las preferencias son consumistas –mayor peso relativo en la utilidad, del consumo que del ambiente-. Esto ocurre debido a la estructura demográfica del modelo. Más interesante, es el hecho de que preferencias verdes, no pueden garantizar una senda sustentable. De nuevo, esto ocurre por la tragedia de los comunes y el problema polizón. De nuevo, estos resultados muestran la necesidad de políticas directas para solucionar los problemas ambientales y sugieren que el efecto de campañas de concienciación sobre el medioambiente es limitado.

Esta característica del modelo nos dice que un país -como el Ecuador-, que tiene una alta dotación de recursos naturales, puede presentar externalidades intergeneracionales importantes. Esto significa, que las primeras generaciones están viviendo a costas de las generaciones futuras. En las simulaciones numéricas –anexo B.-, se observan trayectorias dinámicas donde las trayectorias dinámicas hacia el estado estacionario muestran un crecimiento acelerado de la economía en las primeras generaciones –poseedoras de los recursos naturales-.

Si se parten de bajos niveles de capital y altos niveles de medioambiente, sin crecimiento endógeno. Este crecimiento, se logra mediante la explotación ambiental. A largo plazo, el resultado es que el capital disminuye, luego de alcanzar un pico, proporcional a la dotación de recursos; la economía tiene a un estado estacionario con niveles bajos de ambiente y capital. Es decir, con un bajo nivel de bienestar. La razón está en que se deben incurrir en gastos para cubrir los daños ambientales de la explotación exagerada –sub-óptima-, de las primeras generaciones y el capital acumulado en exceso –sobre el nivel estacionario- produce altos niveles de contaminación –además del supuesto de rendimientos decrecientes y la depreciación total del capital en t-.

Este crecimiento económico, basado en la explotación natural no es sostenible y genera un comportamiento expansivo corto –un período discreto 30 años-, seguido de una contracción importante. Esta descripción, se asemeja al comportamiento de los booms de recursos naturales, que han sido consideradas exógenas en la literatura tradicional sobre el tema (Acosta, 2004; Larrea, 2006). La historia económica del Ecuador, está llena de ejemplos de la sobreexplotación de recursos naturales, seguido de crisis económicas –y ambientales también- (Larrea, 2006).

El rol de los choques exógenos, ha sido señalado como la razón principal de este comportamiento errático de la economía. Se han citado como fuentes de las crisis: variaciones de precios, cambios de preferencias, guerras, etc. (Acosta, 2004; Larrea, 2006). Sin lugar a duda, estos son fuentes importantes de fluctuaciones económicas. No obstante, el modelo, aquí construido, presenta una explicación endógena, para el mismo fenómeno. En la realidad, lo más probable es que la volatilidad de las economías pobres en capital pero ricas en recursos naturales, estén determinada por una combinación de factores exógenos y endógenos.

El mecanismo endógeno de un boom de recursos naturales y la posterior contracción puede interpretarse en términos del modelo así: Las primeras generaciones que tienen poco capital y una dotación alta de ambiente, explotan el medioambiente de manera excesiva. Esto les permite aumentar sus ingresos y aumentar su capital, sin embargo, esto disminuye permanentemente el nivel de calidad ambiental e inclusive el capital de las siguientes generaciones -el largo plazo-. La razón es que al tener muchos recursos naturales y poco capital, se obtienen ingresos de la explotación de los recursos, pero la explotación no es sostenible. La economía descentralizada es incapaz de utilizar óptimamente la alta dotación de ambiente para convertirla en consumo o capital, debido a la impaciencia por consumir y a su horizonte corto de vida. El problema radica, en que el ahorro es insuficiente; y en el período de 30 años –un t discreto del modelo-, el capital está totalmente depreciado. El capital es igual al ahorro.

Entonces, un ahorro bajo, por una economía que ha consumido los ingresos de la explotación natural. Este resultado teórica recuerda las realidades de economías latinoamericanas y africanas, ricas en recursos naturales. Si sumamos mt (.) y st(.) tendremos el ahorro real, que en el caso descrito será negativo. Así, una economía con más recursos naturales será más inequitativa a nivel intergeneracional que otra con pocos recursos naturales. Pues las primeras generaciones consumen a expensas de las siguientes.

Las plagas, pérdidas de cosechas, sequías y otros desastres de este tipo han sido consideradas como choques exógenos y su efecto en la economía también (Acosta, 2004). Sin embargo, estos eventos, están ligados a la sobreexplotación y degradación ambiental propios de una actividad económica no sustentable. Es el caso de los monocultivos de bananos y otros que destruyen la calidad del suelo y son altamente vulnerables a plagas (Larrea, 2006). En otras palabras, se destruye el capital ambiental, que implica un menor nivel de bienes y servicios ambientales. Esto reduce el bienestar y requiere un aumento del consumo para mantener el nivel de bienestar –alimentos más caros y uso de medicinas-. Además, se incurre en gastos asociados a recuperar los suelos y eliminar plagas. En el presente modelo, un aumento de mt. Entonces, se puede observar que el problema de los comunes, puede generar dinámicas no monotónicas de transición –como se puede observar de las simulaciones numéricas anexo B.-. Ahora, las políticas ambientales de sustentabilidad pueden tener un efecto estabilizador sobre la economía.

Una curva de Kutznets ambiental no puede ser derivada directamente, debido a la naturaleza discreta, con tiempos de 30 años. Sin embargo, la variable mt sigue un patrón contrario al ingreso. Mientras, mayor ingreso menor explotación ambiental, debido a que aumenta la conaminación y baja la calidad ambiental. Sin embargo, menores salarios restringen la inversión ambiental. Se debe tomar encuenta que mt, debe ser interpretada como la acción neta de los agentes sobre el medio ambiente.

Este patrón coincide con el hecho de que ciertas variables como la deforestación, disminuyan al aumentar la riqueza de la economía. A largo plazo, se mantiene la tendencia de una menor degradación que inclusive se convierte en mantenimiento ambiental. No obstante, el nivel total de calidad ambiental baja permanentemente, debido a que la producción de desechos y contaminación, es directamente proporcional a la producción –por supuesto del modelo- .Estos patrones pueden encajar con nuevos estudios sobre la curva de Kuznets ambiental, que detectan el patrón de U invertida en la deforestación, calidad del agua, pero no en un conjunto de variables ambientales (Stern, Common, & Barbier, 1996).

Es importante recalcar, que se observó en el modelo, que cualquier dotación de recursos naturales no afecta el nivel de estado estacionario de una economía. Sea esta dotación alta o baja. Evidentemente, las dotaciones iníciales tienen efectos no triviales sobre las dinámicas de transición, como ya se expuso. Se puede decir, que la tragedia de los comunes inherente a los recursos naturales imposibilita el uso sustentable de estos recursos.

Análisis de eficiencia, equidad y sostenibilidad

La economía descentralizada falla en ser eficiente, pues se demuestra no es óptimo de Pareto en estado estacionario. En sus trayectorias, puede o no puede ser eficiente, dependiendo de los parámetros. En estado estacionario, la economía descentralizada puede sobre-acumular capital y sobre-degradar el medioambiente. Se puede sub-acumular capital y medioambiente también.

Se deriva una regla de oro verde o edad dorada que garantiza el máximo bienestar para una generación sin afectar el bienestar de las demás generaciones. Esta regla de oro coincide con la definición de sustentabilidad débil (Brundtland, 1987; Chichilnisky, 1997). La regla de oro verde o edad dorada difiere de la regla de oro de los modelos estándar. En el modelo construido, la economía descentralizada puede alcanzar el nivel dorado de capital pero no el nivel dorado de ambiente –que es sobre-degradado-. En edad de oro, el planificador central da igual peso a todas las generaciones.

El parámetro alfa, que representa la partcipación del capital en la producción, tiene un rol positivo sobre el nivel de estado estacionario de capital y medioambiente. Esto contrasta fuertemente con el efecto que tiene en la economía descentralizada. El planificador central de horizonte infinito es capaz de internalizar todas las externalidades y por este motivo, puede neutralizar los efectos de la contaminación de la producción industrial e invertir lo suficiente para lograr un mayor nivel de capital en estado estacionario.

La eficiencia de abatimiento –y rendimiento natural-, representados por el parámetro w, tiene un efecto positivo débil sobre el nivel de capital y la calidad ambiental que depende de su relación con el parámetro e –el grado de limpieza de la producción-. Si el radio e/w es menor a uno se garantiza la existencia de la economía, y mientras este radio tienda a cero, k y a estacionarios se incrementan. En el caso centralizado, el efecto de cambios en w y e, es más grande que en el caso descentralizado. Cabe notar que N, o la población estacionaria no es un argumento del capital estacionario centralizado y poco efecto sobre el nivel de calidad ambiental. Lo que muestra la eliminación de la externalidad propia de la tragedia de los comunes. Las preferencias tampoco son argumento del estado estacionario del capital. En el caso del medioambiente, preferencias más verdes implican un mayor nivel de calidad ambiental. Unas preferencias con más peso en el consumo, implican un menor nivel de calidad ambiental.

La regla de oro verde o edad dorada, nos brinda lecciones sobre política económica: En primer lugar, se infiere que las políticas ambientales y macroeconómicas deben ser consideradas en conjunto. La era dorada o regla de oro verde, aquí derivada, tiene dos condiciones que incluyen la calidad ambiental y el nivel de capital físico. Estas dos condiciones deben ser cumplidas simultánemente por la economía para alcanzar el nivel de bienestar dorado. En segundo lugar, se establece, que la prioridad de las autoridades debe ser evitar el colapso de la economía. Es decir, se debe mejorar las tecnologías de abatimiento y disminuir el impacto ambiental de las actividades humanas sobre la naturaleza –parámetros w y e-. Se tiene un caso para priorizar políticas con este objetivo. Es decir, se debe aumentar la inversión en investigación y desarrollo de tecnologías limpias y mitigación ambiental.

En tercer lugar, las políticas de internalización de externalidades ambientales deben ser vistas en un marco dinámico y de largo plazo. La naturaleza tiene tiempos distintos a los tiempos de vida humana. La internalización a nivel estático es insuficiente. Cuándo se tiene gobiernos miópes, las externalidades intergeneracionales siguen presentes. Este resultado es similar al de (John et al., 1995). El modelo de generaciones traslapadas permite capturar esta diferencia en los horizontes temporales y demostrar la expansión de las ineficiencias estáticas –externalidades ambientales y tragedia de los comunes- a nivel dinámico.

En general, se puede ver que sólo la intervención inteligente del Estado en la economía o la creación –evolución- de instituciones fuertes para manejar los recursos naturales de manera óptima, puede evitar las ineficiencias de la economía descentralizada. El objetivo de las políticas deben ser el eliminar las externalidades a nivel intra e intergeneracional. Así, se puede lograr eficiencia –mayores niveles de k y a- y dinámicas menos volátiles –este último punto está abierto a un estudio más profundo de la topología del modelo-. Se puede mejorar la equidad intergeneracional, al eliminar las externalidades intergeneracionales y un manejo óptimo de recursos naturales ayuda a la sostenibilidad ambiental.

En el caso de economías con altas dotaciones iníciales de recursos naturales. Se pudo observar, que las primeras generaciones tienen un mayor bienestar aprovechándose de las demás generaciones, debido a su posición privilegiada. Este resultado, puede ser visto como una solución del tipo Kalai-Smorodinsky. Debido a la estructura de juego, que tiene el modelo construido en la elección de mt. Debido a la posición privilegiada de las primeras generaciones –jugadores-, pueden tener un comportamiento del tipo tómalo o déjalo, respecto a las demás generaciones. (Mas-Collel et al., 1995). En este punto, sería interesante una extensión para considerar el efecto del altruismo intergeneracional. Sin embargo, desde el estado del arte, se pudo observar que el altruismo disminuye las externalidades intergeneracionales pero no las elimina. En especial en el modelo de Jouvet et al. (2000).

El análisis formal de la equidad se realiza utilizando una función CES. Se mostró que una sociedad neutral hacia la desigualdad –con aversión cero- es equivalente a la solución de regla de oro verde. Este tipo de sociedad puede ser compatible con la implementación de un velo de ignorancia de Harsanyi. Si se tiene una sociedad con una aversión infinita a la desigualdad –función de bienestar de Leontief-, se requiere que se mantenga fijo el nivel de bienestar a través de las generaciones. Se escogen niveles de consumo y medio ambiente –posibles- y se mantiene a la economía indefinidamente en ese nivel. En otras palabras, la economía depende en gran medida de las condiciones iníciales. Una economía, con altas dotaciones de capital y medioambiente puede tener mayores niveles de consumo y bienestar. Otra que comience con bajas dotaciones de los dos acervos, será igualitaria pero pobre.

La función de bienestar social de Leontief ha sido utilizada para implementar el principio maxmin de Rawls. Sin embargo, el problema de justicia intergeneracional en el sentido rawlsiano intergeneracional, estrictamente no es equivalente a maximizar una función social de tipo Leontief (Rawls, 1971c; Arrow, 1973; Solow, 1974). La razón es que Rawls considera que la equidad no implica igualdad sino imparcialidad . Adicionalmente, se presenta el problema de la asimetría del problema intergeneracional (Rawls, 1971c). Este mismo problema, evita que se pueda buscar un análisis de tipo Kaldor-Hicks, ya que la compensación potencial o real no puede darse si existe la posibilidad de que dos generaciones no se encuentren en el tiempo.

Los casos extremos de aversión nula o cero a la desigualdad y de aversión infinita analizados, dicen que la economía descentralizada falla en garantizar aún la versión más débil de equidad –cuando la aversión es nula-. Así, se justifica la intervención estatal por razones de equidad. Lo más probable es que la sociedad presente niveles intermedios –entre cero e infinito- de aversión a la desigualdad. Se puede afirmar, por inferencia, que la economía descentralizada falla en cumplir estos criterios de equidad.

La dimensión intergeneracional, presenta desafíos distintos al análisis de equidad en términos estáticos. En primer lugar, se debe considerar que una economía equitativa en estado estacionario, puede no serlo en las trayectorias dinámicas. En segundo lugar, una aversión extrema por la desigualdad –caso leontief-, presenta un mundo limitado que se mantiene atado –excesivamente- a las condiciones iniciales de la economía. Es decir, una economía pobre en capital que quiera ser igualitaria, quedará atrapada en bajos niveles de consumo –y los niveles de ambiente correspondientes-.

Tercero, se presenta un trade-off entre equidad y eficiencia; pero la dimensión intergeneracional presenta desafíos éticos importantes, para justificar una preferencia por la eficiencia sobre la equidad (Rawls, 1971c; Mourmouras, 1991; Solow, 1974). Es decir, se puede producir, el caso extremo de una generación que consuma y degrade el ambiente de manera ineficiente, llevando su consumo a niveles altos y afectando a las generaciones venideras, que no pueden hacer nada para evitarlo. En este caso, el Estado debe actuar como subsidiario de las generaciones futuras (Pigou, 1932; Sudhir & Sen, 1994). Cuándo la aversión a la desiguadad es nula, es decir, con un criterio débil de equidad, se requiere que las utilidades a nivel intergeneracional no se descuenten. Es decir, existe una justificación social –además de la eficiencia-, para usar una tasa de descuento cero .

A nivel dinámico, la inequidad puede presentarse en convergencias no monotónicas hacia el estado estacionario (Brechet & Lambrecht, 2005; Junxi, 1999). Desde un enfoque rawlsiano, se puede argumentar que la justicia intergeneracional queda anulada, cuándo las generaciones son incapaces de decidir su patrón de convergencia –ahorro, inversión, consumo y mt.-, ya que al verse afectados por las externalidades de las generaciones anteriores se ven obligados a fijar sus trayectorias para subsanar este legado pernicioso. En este caso, cuándo se producen fluctuaciones endógenas, existe un caso para fuertes polìticas de estabilización –al contrario de lo que ocurre cuándo las fluctuaciones son causados por choques exógenos- (Blanchard & Fischer, 1989; Shone, 2002).

Queda por determinar la sostenibilidad. Este es un término complejo y tiene varias concepciones, la definición utilizada, en la presente investigación es aquella de la Comisión Brundtland (1987). Como ya se había expuesto, el desarrollo es sustentable cuando satisface las necesidades de la presente generación sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para que satisfagan sus propias necesidades. La definición de sostenibilidad implica tener encuenta tres dimensiones definidas: la económica, la social y la ambiental.

Se ha utilizado el análisis paretiano para determinar la eficiencia económica, también se ha discutido la equidad como parte de la dimensión social –a nivel intergeneracional-. La dimensión ambiental, se introduce en la estructura misma del modelo y mediante el umbral de contaminación sobre el cuál el medio ambiente comienza a producir males –en vez de servicios-. Sin embargo, el tratamiento de la sostenibilidad no alcanza una dimensión ecológica. En este sentido, tratamos aquí con la sostenibilidad débil.

Para completar, la discusión desde la sostenibilidad débil, se utiliza el tratamiento de Chichilnisky (1997). Este tipo de tratamiento, permite conciliar el análisis de equidad intergeneracional y la eficiencia económica con las restricciones ambientales. Además, este enfoque tiene la ventaja metodológica de definir el problema de la sostenibilidad de manera axiomática (Chichilnisky, 1997; Pezzey & Toman, 2002). En la contribución de Chichilnisky (1997) se deriva una función social de preferencias sustentables. En el presente modelo, la solución de regla de oro verde coincide con la solución de Chichilnisky.

Ahora queda demostrado que la economía descentralizada no es sostenible, pues no puede alcanzar la asignación del comando central no descontada. También, se demuestra que la solución descentralizada sin descuento intertemporal es sustentable y es equitativa. Esta conclusión, sobre la equivalencia de sostenibilidad, equidad y eficiencia, no puede generalizarse para cualquier especificación funcional de la utilidad y de la producción. Es decir, pueden o no pueden coincidir (Beltratti et al., 1993; Chichilnisky, 1997).

Otros criterios de sustentabilidad, como el de sustentabilidad fuerte, requieren que se mantega un nivel de capital natural crítico o alternativamente el nivel actual de capital natural. Para justificar esta regla, se invoca el principio de precaución (Costanza & Daly, 1992). Es claro, que este principio no es cumplido por la economía descentralizada, cuando el parámetro e, asociado a la limpieza de la producción –o su nivel de contaminación- es alto, y el parámetro w de tecnología de abatimiento -o rendimiento natural- es bajo. Es más, la economía colapsa en el modelo descentralizado bajo ciertos valores de estos parámetros –si no se cumple -. Se puede pensar en una solución, similar al caso de una función de bienestar social de Leontief, fijando el nivel de calidad ambiental.

Lecciones de política, extensiones y evaluación de resultados

Como recomendaciones de política, para poder lograr la sostenibilidad en sus tres dimensiones, tenemos los siguientes lineamientos genéricos: Las políticas macroeconómicas deben realizarse simultáneamente con políticas ambientales. Se debe buscar la internalización de las externalidades, considerando un horizonte de largo plazo –dinámico- y no sólo intrageneracional. Para que tengan efectos las políticas implementadas, deben ser de Estado y no de gobierno. En caso de tener gobiernos miopes, aunque se logre eliminar externalidades a nivel intrageneracional, no se hace lo mismo a nivel intergeneracional.

El futuro no debe ser descontado, existe una justificación para una tasa de descuento de cero, para garantizar equidad intergeneracional –con aversión cero a la desigualdad- y para lograr eficiencia. La presencia de convergencias no monotónicas, sugieren un caso para políticas de estabilización fuertes a nivel económico y ambiental. Esto podría ser vedas de pesca o forestales, al alcanzar niveles críticos de los recursos y un control estricto de la contaminación , con el objetivo de garantizar una calidad ambiental sustentable a las generaciones futuras. También, se ha podido vincular de manera endógena al medio ambiente y a los ciclos económicos. En economías dependientes de la explotación de sus recursos naturales estos efectos podrían ser más importantes. Ahora, la intevención estatal eficiente es más necesaria en estos últimos.

Las plagas, pérdidas de cosechas, sequías y otros desastres de este tipo han sido consideradas como choques exógenos y su efecto en la economía también. Sin embargo, estos eventos, están ligados a la sobreexplotación y degradación ambiental propios de una actividad económica no sustentable. Es el caso de los monocultivos de bananos y otros que destruyen la calidad del suelo y son altamente vulnerables a plagas. En otros términos, se destruye el capital ambiental, que implica un menor nivel de bienes y servicios ambientales. Esto reduce el bienestar y requiere un aumento del consumo –alimentos más caros y uso de medicinas-, además gastos asociados a recuperar los suelos y eliminar plagas. En el presente modelo, un aumento de mt. Entonces, se puede observar que el problema de los comunes, puede generar dinámicas no monotónicas –como se puede observar de las simulaciones numéricas anexo B.-. Entonces, se tiene una explicación alterna y endógena de la volatilidad de las economías primarias y de los booms de recursos naturales seguidos de contracciones de la economía y degradación ambiental. Ahora, las políticas ambientales de sustentabilidad pueden tener un efecto estabilizador sobre la economía.

Finalmente, se debe decir, que para introducir efectivamente la dimensión ecológica dentro del análisis de sostenibilidad se requiere herramientas que están fuera de la economía neoclásica y ambiental. Esto, significa que se debe conocer de mejor manera como funciona el sistema natural y que se pueda introducir la irreversibilidad de ciertos procesos naturales. Desde, la parte epistemológica, la valoración del medioambiente es un problema muy complejo . A pesar de todas estas limitaciones, el presente modelo ayuda a delinear ciertos criterios genéricos para la implementación de políticas económicas y ambientales, que busquen la eficiencia, la equidad y la sostenibilidad ambiental. O en otros términos, que busquen la sostenibilidad en su sentido amplio. Además ayuda a entender de mejor manera las relaciones complejas del medio ambiente y la economía.

El modelo básico descentralizado, no intenta ser una explicación completa, ni una teoría del crecimiento económico de un país. Para hacerlo se debe incluir el crecimiento endógeno con capital humano y otras modificaciones. La enseñanza principal del modelo construido, es que el crecimiento se ve afectado por el medioambiente –de manera endógena-, y se han establecido las fuentes de ineficiencia y de inequidad intergeneracional. Estas son la tragedia de los comunes, el horizonte de vida de las generaciones –miopía-, la impaciencia por consumir y sobre todo las fuerzas contrapuestas de la producción y el medioambiente. Este último punto, es de especial importancia en el análisis de las dinámicas de transición.

Las dinámicas complejas de transición que presenta el modelo construido, es otra de las características remarcables. Se debe recordar a Junxi (1999), quién en un modelo similar al presentado aquí, determina que el análisis de las dinámicas transicionales es no trivial. Hay dos razones, para él, por las cuáles las dinámicas transicionales en los modelos que siguen la tradición neoclásica pueden ser muy complejas: En primer lugar, aunque los modelos con medioambiente sean similares a los modelos de crecimiento estándar, dónde el concepto del estado de sostenibilidad ambiental corresponde al del estado estacionario; existe una diferencia fundamental entre los dos tipos.

En los modelos con medioambiente existen dos fuerzas opuestas que se balancean la una contra la otra hacia un nivel sustentable: Una fuerza negativa, mediante la cual las actividades de los agentes como el consumo lastiman al medioambiente; y una fuerza positiva, que consiste en el deseo de preservación y cómo esto afecta al ambiente. Es por este motivo, que el juego de estos dos efectos opuestos, que está generalmente ausente en los modelos de crecimiento, dé lugar a dinámicas no triviales –y además complejas-.

En este sentido el modelo construido, tiene también un interés puramente teórico, que se deriva de su capacidad de generar dinámicas y topologías complejas en un modelo de generaciones traslapadas de dos dimensiones. Este tipo de dinámicas, son cada vez más comunes en la literatura económica de la ortodoxia (Bischi et al., 2000; Junxi, 1999; Yokoo, 2000). Junxi (1999). Sin embargo, son comunes a la literatura ecológica y a la línea neo-keynesiana. Se puede citar el modelo de ciclos de Kaldor que ha sido fuente de múltiples extensiones y estudios dinámicos (Bischi, Dieci, Rodano, & Saltari, 2001). El estudio de las complejidades de la política económica en presencia de dinámicas no lineales e inclusive caos, está fuera de los límites de la presente investigación, pero quedan abiertas las puertas para hacerlo. De manera general, se recomienda fuertes políticas de estabilización.

Al incluir, el medio ambiente se puede observar también que el bienestar no sólo consiste en la riqueza económica sino que también incluye un medioambiente sano. El modelo construido captura parcialmente el ahorro real, ya que considera los cambios en dos tipos de activos: capital y ambiente. El ahorro real estaría determinado de por la suma del ahorro –st(.)- y mt. De incluirse, el capital humano, se tendría un modelo completo de ahorro verdadero. En la extensión, para incluir crecimiento endógeno se lo hace de una manera poco formal.

La extensión, para incluir externalidades positivas en la producción, nos suguiere que el panorama sobre el desarrollo económico, en presencia de restricciones ambientales, puede ser menos oscuro de lo presentado por el modelo básico. Sobretodo, se presenta el caso de un capital físico siempre creciente, con calidad ambiental baja, pero estable a largo plazo. Sin embargo, también existe un caso en el cual existen ciclos convergentes –una espiral-, hacia un estado estacionario. Es decir, aún en presencia de externalidades positivas en la producción, la economía eventualmente deja de crecer.

Los resultados de la economía con crecimiento endógeno dependen de cuál externalidad es más fuerte, si las negativas ambientales o las positivas de la producción. El radio e/w sigue siendo relevante, es decir, aún con crecimiento endógeno si la tecnología es sucia –cuando e/w es uno- se tiene ciclos que convergen a un estado estacionario –anexo B-. Así, aún con crecimiento exógeno el crecimiento no es ilimitado. Un estudio de generaciones traslapadas que considere capital humano y población endógena puede ser una extensión interesante del modelo –que requerirá simulaciones numéricas por su complejidad-.

Es difícil decidir que tipos de políticas debemos implementar si no sabemos la fuerza relativa de las externalidades positivas del crecimiento endógeno y las negativas medioambientales. Tomando en cuenta que el rendimiento natural y la eficiencia termodinámica de la producción, son difíciles de conocer o medir. Costanza nos da una regla útil para escoger entre interpretaciones de la realidad –supuestos- o modelos para generar políticas. Se demuestra que se debe considerar siempre el peor escenario. Ya que en esta elección podría estar involucrada la existencia física de los individuos. Los optimistas dicen que actuar de manera optimista, es decir, esperando que la tecnología se volverá más limpia y que la naturaleza será suficientemente resistente llevará a que cosechemos muchos mas beneficios, que si se actúamos de manera pesismista. Sin embargo, no se puede asegurar que el escenario optimista ocurra.

Entonces para Costanza, la decisión debe tomarse como en un juego de maximin, de suma cero. En este juego, se debe escoger el peor escenario y escoger la mejor situación. El razonamiento, es que si somos optimistas sobre la resistencia de la naturaleza y sobre la capacidad de la tecnología para volverse más limpia en el tiempo y la realidad es el peor escenario, entonces se tendrá el desastre. Al contrario, en el caso en el cual hemos sido pesimistas o hemos considerado el peor escenario, de darse la peor situación, esta será tolerable. Entonces se debe escoger el escenario pesimista de manera racional (Costanza, 1989).

Del presente estudio, se puede argumentar que existe una razón adicional por la cuál se debe considerar el peor escenario para la formulación de políticas ambientales. La razón está en la asimetría del problema intergeneracional. Esto significa, que existen incentivos para que los agentes de las generaciones presente tomen decisiones sobreoptimistas que permitan a una economía crecer a corto plazo, pero a cambio se puede comprometer seriamente el bienestar de las generaciones futuras. Así mismo, un gobierno, miope que toma decisiones basadas en el horizonte de vida de los votantes actuales, puede eliminar las externalidades a nivel intrageneracional pero mantener las externalidades intergeneracionales. La razón, es que los efectos pueden venir luego de la muerte de quienes tomaron las deciones. Es decir, que los costos del daño ambiental sobreviven a los perpetradores .

Es importante, reconocer que las políticas macroeconómicas y ambientales deben ser formuladas, evaluadas e implementadas en conjunto. Un gobierno que no considere las restricciones medioambientales, puede generar alto crecimiento y aumento del consumo pero disminución del bienestar y destrucción medioambiental. Esto significaría además, efectos permanentes sobre el nivel de capital, ambiente y bienestar de largo plazo. Del modelo construído, se puede observar, que políticas que busquen la sostenibilidad ambiental pueden estabilizar la economía también.


 

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