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EFICIENCIA, SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL Y EQUIDAD INTERGENERACIONAL EN LOS MODELOS DE GENERACIONES TRASLAPADAS: LECCIONES DE POLÍTICA

Víctor Hernán Aguiar Lozano


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4.7 Análisis de sostenibilidad ambiental

La sostenibilidad es un término complejo y tiene varias concepciones, la definición utilizada, en la presente investigación es aquella de la Comisión Brundtland (1987). Como ya se había expuesto, el desarrollo es sustentable cuando satisface las necesidades de la presente generación sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para que satisfagan sus propias necesidades. La definición de sostenibilidad implica tener encuenta tres dimensiones definidas: la económica, la social y la ambiental.

Se ha utilizado el análisis paretiano para determinar la eficiencia económica, también se ha discutido la equidad como parte de la dimensión social –a nivel intergeneracional-. La dimensión ambiental, se introduce en la estructura misma del modelo y mediante el umbral de contaminación sobre el cuál el medioambiente comienza a producir males –en vez de servicios-. Sin embargo, el tratamiento de la sostenibilidad no alcanza una dimensión ecológica . En este sentido, tratamos aquí con la sostenibilidad débil.

Para completar, la discusión desde la sostenibilidad débil, se utiliza el tratamiento de Chichilnisky (1997). Este tipo de tratamiento, permite conciliar el análisis de equidad intergeneracional y la eficiencia económica con las restricciones ambientales. Además, este enfoque tiene la ventaja metodológica de definir el problema de la sostenibilidad de manera axiomática (Chichilnisky, 1997; Pezzey & Toman, 2002). En la contribución de Chichilnisky (1997) se deriva una función social de preferencias sustentables que cumple con los siguientes axiomas:

Primero, la función de bienestar social W(.) debe ser completa. Esto significa, que pueda ranquear dos flujos de utilidad posibles. Segundo, esta función de bienestar social debe ser sensible. Esto significa, que de un mayor rango al flujo de utilidades que domina en el sentido de pareto a otro flujo. Tercero, no debe haber dictadura del presente, esto es, que los flujos de utilidad no pueden ser ranqueados sólo en base de un número finito de generaciones iniciales. Y cuarto, no debe haber dictadura del futuro, los flujos de utilidad no pueden ser ranqueados, si un número positivo de generaciones iniciales son ignoradas por W(.) (Beltratti et al., 1993; Chichilnisky, 1997; Pezzey & Toman, 2002). Chichilnisky (1997), prueba que una función de utilidad que cumple con estas características, tiene la siguiente especificación :

(2.51).

Esta función de bienestar social, requiere que se solucione como dos problemas separados. La primera parte es idéntica al problema centralizado, que ya se se resolvió. La segunda parte, requiere que se maximice el , sujeto a las trayectorias posibles –dadas por el primer problema-. Esto implica, que se encuentre los niveles mantenibles de manera indefinida de los argumentos de U(c,A) (Beltratti et al., 1993). Esto es análogo a encontrar la regla de oro de capital y del medio ambiente:

Entonces, la única asignación que satisface estos dos problemas simultáneamente, es la suma no descontada de las utilidades intergeneracionales. Es decir, la asignación del comando central cuando R es cero. Ahora queda demostrado que la economía descentralizada no es sostenible, pues no puede alcanzar la asignación del comando central no descontada. También, se demuestra que la solución descentralizada sin descuento intertemporal es sustentable y es equitativa. Esta conclusión, sobre la equivalencia de sostenibilidad, equidad y eficiencia, no puede generalizarse para cualquier especificación funcional de la utilidad y de la producción. Es decir, pueden o no pueden coincidir (Beltratti et al., 1993; Chichilnisky, 1997).

Bajo los axiomas presentados de sustentabilidad débil, desde las preferencias, varias funciones utilizadas de manera estándar fallan en ser sustentables: Las funciones de bienestar social utilitaria descontada, la de leontief-rawlsiana, la de Ramsey, las de necesidades básicas. Esto ocurre, debido a que son o incompletas o insensibles, en el sentido ya definido (Chichilnisky, 1997; Pezzey & Toman, 2002).

Otros criterios de sustentabilidad, como el de sustentabilidad fuerte, requieren que se mantega un nivel de capital natural crítico o alternativamente el nivel actual de capital natural. Para justificar esta regla, se invoca el principio de precaución (Costanza & Daly, 1992). Es claro, que este principio no es cumplido por la economía descentralizada, cuando el parámetro e, asociado a la limpieza de la producción –o su nivel de contaminación- es alto, y el parámetro w de tecnología de abatimiento -o rendimiento natural- es bajo. Es más, la economía colapsa en el modelo descentralizado bajo ciertos valores de estos parámetros –si no se cumple -.

Como recomendaciones de política, para poder lograr la sostenibilidad en sus tres dimensiones, tenemos los siguientes lineamientos genéricos: Las políticas macroeconómicas deben realizarse simultáneamente con políticas ambientales. Se debe buscar la internalización de las externalidades, considerando un horizonte de largo plazo –dinámico- y no sólo intrageneracional. Para que tengan efectos las políticas implementadas, deben ser de Estado y no de gobierno. En caso de tener gobiernos miopes, aunque se logre eliminar externalidades a nivel intrageneracional, no se hace lo mismo a nivel intergeneracional.

El futuro no debe ser descontado, existe una justificación para una tasa de descuento de cero, para garantizar equidad intergeneracional –con aversión cero a la desigualdad- y para lograr eficiencia. La presencia de convergencias no monotónicas, sugieren un caso para políticas de estabilización fuertes a nivel económico y ambiental. Esto podría ser vedas de pesca o forestales, al alcanzar niveles críticos de los recuros y un control estricto de la contaminación , con el objetivo de garantizar una calidad ambiental sustentable a las generaciones futuras. También, se puede ligar de manera endógena al medioambiente y a los ciclos económicos. En economías dependientes de la explotación de sus recursos naturales estos efectos podrían ser más importantes.

Las plagas, pérdidas de cosechas, sequías y otros desastres de este tipo han sido consideradas como choques exógenos y su efecto en la economía también. Sin embargo, estos eventos, están ligados a la sobreexplotación y degradación ambiental propios de una actividad económica no sustentable. Es el caso de los monocultivos de bananos y otros que destruyen la calidad del suelo y son altamente vulnerables a plagas. En otros términos, se destruye el capital ambiental, que implica un menor nivel de bienes y servicios ambientales. Esto reduce el bienestar y requiere un aumento del consumo –alimentos más caros y uso de medicinas-, además gastos asociados a recuperar los suelos y eliminar plagas. En el presente modelo, un aumento de mt. Entonces, se puede observar que el problema de los comunes, puede generar dinámicas no monotónicas –como se puede observar de las simulaciones numéricas anexo B.-. Entonces, se tiene una explicación alterna y endógena de la volatilidad de las economías primarias y de los booms de recursos naturales seguidos de contracciones de la economía y degradación ambiental. Ahora, las políticas ambientales de sustentabilidad pueden tener un efecto estabilizador sobre la economía.

Finalmente, se debe decir, que para introducir efectivamente la dimensión ecológica dentro del análisis de sostenibilidad se requiere herramientas que están fuera de la economía neoclásica y ambiental. Esto, significa que se debe conocer de mejor manera como funciona el sistema natural y que se pueda introducir la irreversibilidad de ciertos procesos naturales. Desde, la parte epistemológica, la valoración del medioambiente es un problema muy complejo . A pesar de todas estas limitaciones, el presente modelo ayuda a delinear ciertos criterios genéricos para la implementación de políticas económicas y ambientales, que busquen la eficiencia, la equidad y la sostenibilidad ambiental. O en otros términos, que busquen la sostenibilidad en su sentido amplio. Además ayuda a entender de mejor manera las relaciones complejas del medioambiente y la economía.


 

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