EL CONFLICTO ENTRE ARGENTINA Y URUGUAY POR LA INSTALACIÓN DE LAS PAPELERAS:
UN CASO DE ESTUDIO

EL CONFLICTO ENTRE ARGENTINA Y URUGUAY POR LA INSTALACIÓN DE LAS PAPELERAS: UN CASO DE ESTUDIO

Valeria Llamas

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CONCLUSIÓN DEL SEGUNDO CAPÍTULO

Es importante destacar que Uruguay puso a disposición toda la información a su país vecino, Argentina. Las cartas oficiales enviadas son la prueba más fehaciente de la voluntad de dialogar y de aportar toda la información para evacuar las dudas que se tenían al respecto. Es una pena que Argentina no recuerde o no reconozca que en la Memoria Anual del Estado de 2004 el tema se había encauzado dentro de los canales institucionales correspondientes.

Sin duda la falta de información a los ciudadanos de ambos países provocó un enfrentamiento que el gobierno entrerriano no quiso cargar con el costo político y se puso al frente de las protestas. El presidente Kirchner hizo una elección parecida, para lo cual envió a Bielsa, cuando era canciller, a una asamblea en Gualeguaychú para recoger las quejas de los vecinos; su sucesor, Jorge Taiana, cuestionó, todo lo que podía, rebatir los pronósticos sobre la contaminación.

Desde Uruguay, los reclamos de sus ciudadanos fueron cambiando de manera positiva, ya que concitaba respaldos entre trabajadores que estaban desocupados y que lo veían como un salvavidas en medio de la desesperación, en Gualeguaychú lo rechazaban pues, para estos, provocaría daños profundos en el medio ambiente. Además aparecieron las mediáticas organizaciones internacionales ecológicas, que tienen la capacidad de colocar estos temas en escenarios incómodos para gobiernos y empresas.

Las diferentes visiones de los ciudadanos están justificadas porque reclaman lo que es justo para ellos mismo, lo difícil es que la credibilidad que fueron ganando se mantenga vigente en la opinión pública.

Las consecuencias de estas diferencias llevaron a romper el diálogo, por los bloqueos diarios que sufrió Uruguay y la falta de acción del gobierno argentino. Los reclamos se encauzaban desde la agresión y no mediante el diálogo directo y la voluntad política de llegar a una acuerdo.

No debemos olvidar que este proyecto es la inversión más importante que ha recibido Uruguay, significando miles de empleos, una gruesa recaudación de impuestos y la posibilidad de transformar a la industria forestal en un nuevo pilar de las exportaciones, que históricamente reposaron sólo sobre la ganadería. Es cierto que las papeleras de Finlandia y España han sabido convencer a las fuerzas políticas uruguayas de los beneficios de esta operación pero eso sólo no alcanza a explicar la reacción unánime de respaldo al gobierno de Tabaré Vázquez en la pulseada, que incluyó a empresarios y sindicalistas, el interés nacional pudo más y es algo que en Argentina los gobiernos lo han obviado en muchas ocasiones.

La crisis y el default argentino influyeron para que los proyectos de inversión se radicaran en los países vecinos, quizás son una oportunidad desperdiciada por la Argentina, aunque no justifica las decisiones tomadas con los distintos organismos para interrumpir la evolución de los planes uruguayos, sin antes dialogar.

Lo importante que las voces moderadas del gobierno argentino se escucharon y abrieron una válvula de escape. Las protestas quizás continúen, pueden surgir hechos impredecibles en la evolución del conflicto. Pero cuando la diplomacia haga su trabajo con el apoyo político necesario, en el final del camino puede haber un organismo bilateral, con asistencia técnica internacional, que controle la contaminación y atienda los reclamos de Gualeguaychú y las voces no escuchadas de Uruguay.