EL CONFLICTO ENTRE ARGENTINA Y URUGUAY POR LA INSTALACIÓN DE LAS PAPELERAS:
UN CASO DE ESTUDIO

EL CONFLICTO ENTRE ARGENTINA Y URUGUAY POR LA INSTALACIÓN DE LAS PAPELERAS: UN CASO DE ESTUDIO

Valeria Llamas

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Características de la política exterior del Gobierno de Tabaré Vázquez

Los lineamientos de la política exterior dirigida por Reinaldo Gargano tiene como principio, la premisa en la cual la política exterior constituye una extensión de la política nacional, en el sentido que debe ser congruente con el proyecto político que se intenta desarrollar a nivel nacional. Esta premisa está ligada al echo que la política exterior que se desarrolla tiene consecuencias, repercusiones, incidencia en la forma en que se diluciden los problemas internos del país.

La dilucidación de los problemas es una tarea que la realizan a partir del relacionamiento del país con otros estados, bilateral o multilateralmente en los organismos internacionales y con otros actores trascendentes en el plano internacional, incluida la sociedad civil organizada.

“La complejidad creciente del relacionamiento externo, impone profundizar el diálogo con todos los sectores nacionales, a fin de lograr consensos básicos en la proyección de la política exterior y en la perspectiva, tratar de que esos acuerdos básicos se prolonguen en el tiempo, dando continuidad histórica a la acción en el campo internacional que de identidad propia, reconocimiento y respeto al Uruguay como nación” .

La política exterior tiene como objetivos centrales los de promover la paz, condenar toda política de agresión que tienda a resolver diferencias internacionales por medio de la guerra.

Dada la histórica actuación de Uruguay en Naciones Unidas, es un defensor del derecho internacional, la paz, el rechazo a la acción unilateral, a la guerra preventiva, trabaja para fortalecer jurídica y orgánicamente a esta institución, ya que la considera garantía de la paz, la seguridad internacional, defensora de los derechos humanos y de la eliminación de la pobreza y toda forma de discriminación racial o social.

Uruguay continúa siendo un activo miembro de la Organización de Estados Americanos (OEA), a través de la cual se promueven los principios como la estabilidad política, la democracia, los derechos humanos, la no intervención en los asuntos internos de los estados americanos.

El programa de la fuerza política triunfante definió como opción estratégica al Mercado Común del Sur.

La propuesta frenteamplista fue presentada en cinco ejes: 1. La emergencia social; 2. Uruguay productivo; 3. Innovación científica y técnica; 4. Uruguay integrado; 5. Uruguay democrático.

La propuesta Uruguay integrado y definida en la opción estratégica, viene a colación que Uruguay no tiene destino de crecimiento sostenido durable sino junto a los países sudamericanos que poseen enormes potencialidades. La política adoptada intenta abrir el Mercosur al mercado europeo por lo que se comprobó en los años pasados, no sólo la endebles del proyecto sino también por el peso de las asimetrías y el corporativismo.

En cuanto a la apertura unilateral con Oriente Medio, China y las negociaciones comerciales con el Nafta, se discutían por los costos que podían tener un TLC y si se retira Uruguay del Mercosur.

El falso debate que se daba hacia y dentro del Mercosur es abrirse al mundo o integración regional o las dos cosas; pero para que este debate sea una realidad, el Mercosur debe primero compensar las asimetrías internas, como en la Unión Europea; luego negociar y de no ser posible en bloque, pedir las dispensas necesarias para no ahogarse, pero manteniendo la región unida y expandiéndose.

Uruguay estuvo meditando la posibilidad de firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos, similar al firmado por Chile.

Relegados por los socios mayores del bloque regional, Uruguay y Paraguay hacían públicas sus intenciones de negociar tratados de librecomercio con Washington, y en este marco los conflictos ambientales y energéticos avivaban el debate. De esta manera los dos países más chicos y más desfavorecidos del Mercosur, parecían avanzar por un camino por el que se alejaban cada vez más de la región para acercarse a Estados Unidos. En Montevideo la posición del Presidente Tabaré Vázquez con los enviados comerciales estadounidenses destapó una puja dentro de la coalición gubernamental, que en su mayoría se negaba a adherir a este tipo de acuerdo comercial.

Analistas y dirigentes políticos paraguayos y uruguayos coincidían en que era irreal y hasta suicida separarse de la región e intentar una estrategia comercial a la chilena, firmando TLC u otros acuerdos bilaterales por todo el globo. Las respuestas de porque continuaban creciendo las voces a favor de un acercamiento al mercado estadounidense, en detrimento del regional, han sido dos:

1- Para el ex canciller paraguayo, José Martínez, la percepción de que el país ha sido relegado por los dos socios mayores fomentaba el discurso pro-estadounidense. La idea que estaba instalada en Paraguay es que el Mercosur no ha tenido una cláusula de solidaridad y que en los contratos de las dos grandes hidroeléctricas (Itaipú y Yacyretá) el país había quedado muy desprotegido frente a Brasil y Argentina. La deuda que mantenía Paraguay con Buenos Aires y Brasilia por su sociedad en las dos centrales, más de 29 mil millones de dólares, era muy superior a la deuda externa del país, que rondaba los 3 mil millones de dólares .

En Montevideo esta apatía también se sentía. Vázquez fue muy claro cuando dijo que ese Mercosur no le servía a Uruguay y la oposición lo apoyó.

2- El analista uruguayo, Zibechi, propuso una mirada diferente. Las crisis económicas que sacudieron la región desde 1998 hasta 2002 modificaron la estructura económica de toda la región y, en consecuencia, la relación de las fuerzas al interior de cada país. Con excepción de Brasil, que mantuvo su producción industrializada, el resto de los miembros del bloque hicieron un viraje hacia los productos primarios y con menor valor agregado. Este giro tuvo dos consecuencias:

a- Por un lado, un bloque donde todos los socios ofrecían lo mismo, compiten con los mismos productos, en los mismos mercados del primer mundo por ello rivalizan para conseguir esos mercados.

b- Por otro lado, el fortalecimiento de algunos sectores como los ganaderos y los sojeros, exactamente, los grupos económicos con más interés en ingresar a los mercados de las naciones desarrolladas. Y también, los grupos que se vieron más favorecidos con los últimos cambios ministeriales en Paraguay .

La combinación de estas dos miradas pueden permitir entender mejor y porque se llegó a que dos presidentes que asumieron el poder levantando la bandera de la integración regional estuvieran proponiendo limitarla, a favor de una alianza comercial con Washington.

En medio de esta situación, Uruguay se unió una vez más a Paraguay en las elecciones por la presidencia del BID. Ambos países apoyaron la candidatura del Embajador colombiano Luis Alberto Moreno, quien estaba apoyado por el lobby de Washington y no por sus socios del Mercosur. Esta decisión acercó a Uruguay a Estados Unidos, cuando la política exterior uruguaya había marcado ciertas diferencias en varias oportunidades. Pero este voto dió un nuevo acercamiento, sin tener en cuenta que la nueva administración del BID continúa sin actualizar los lineamientos ambientales que adoptó en 1979, y carece de políticas relativas a los pueblos indígenas latinoamericanos, entre otras cosas.

Los actos realizados por Tabaré Vázquez revelan las verdaderas intenciones de avanzar hacia un acuerdo con Estados Unidos. Estos actos se evidencian también, en una carta entregada a Lula Da Silva con excepciones en las normas que rigen el mercado común como las negociaciones individuales y que se revisen los niveles de Arancel Externo Común (AEC), o sea, las tasas más elevadas que se les cobran a las importaciones provenientes de países que no integran el Mercosur.

Argentina y Brasil estaban dispuestos a aceptar que Uruguay firme un acuerdo limitado, que le permita entrar al mercado norteamericano algunos volúmenes de carnes, lácteos o de productos textiles mayores a los actuales. Pero el tratado comercial que se estaba negociando era más vasto ya que no sólo contemplaría rebajas arancelarias amplias para el ingreso mutuo de bienes sino que también preveía abrir los mercados a servicios, preferencias en las compras gubernamentales y resguardar la propiedad intelectual (patentes).

Por lo tanto si el gobierno uruguayo, hubiese decidido avanzar hacia un tratado con Estados Unidos la conclusión es que se hubiese debido apartar del Mercosur. Y convalidar, al mismo tiempo, que Estados Unidos fisure el bloque sudamericano.

Esta actitud por parte de Estados Unidos, intentando romper el bloque poseía una resonancia política hacia el interior del Mercosur y sobre los proyectos estratégicos de sus socios mayores.

Vale aclarar que este hecho, según fuentes uruguayas, se refería a un tratado de protección de inversiones y no a un tratado comercial, el cual fue aprobado por el Congreso a fin de diciembre de 2005, tras generar fuertes tensiones dentro de la coalición gobernante del Frente Amplio. Este tratado no apuntó a liberar el comercio sino a brindar un marco de seguridad jurídica a las inversiones de Estados Unidos en Uruguay, fuertes en bancos y seguros.

Si Uruguay hubiese firmado un tratado de libre comercio con Estados Unidos quedaría afuera del Mercosur ya que el tratado del bloque firmado por los países que lo integran acuerda negociar como bloque con el resto de los países. Además en la Cumbre de las Américas habían acordado una posición común con respecto al ALCA. El Mercosur tiene reglas comunes, como aranceles frente a terceros países, lo cual sí se hubiese dado una zona de libre comercio entre Uruguay y Estados Unidos se hubieran alterado las reglas comunes.

La postura del canciller Gargano fue que la alternativa se daba en el marco de las pocas preocupaciones que tenían los socios mayores con respecto a los socios menores pero que se disponía a examinar los problemas para mejorar la relación. Esto viene a colación de que la economía de Uruguay ha estado sujeta a las crisis cíclicas de sus socios mayores y a la poca magnanimidad de éstos a la hora de ofrecer un marco que permita más beneficios a los socios pequeños.

El presidente Tabaré Vázquez, analizó aplicar el artículo 21 del Tratado de Asunción para que su país inicie el proceso de desvinculación formal del bloque regional y solicitar un status de miembro asociado, similar al que tiene Chile, Bolivia y Venezuela.

La crisis por las pasteras llevó a analizar los tres niveles de actuación, según el presidente Tabaré Vázquez. En primer lugar desligarse del Mercosur como miembro pleno. En segundo lugar concretar acuerdos comerciales con otros países para tener mercados para las exportaciones y que eso aliente inversiones en el país, y por último continuar con las denuncias ante organismos internacionales por el daño provocado con protestas contra las plantas.

La posición común de Brasil y Argentina, que consideraban que se trataba de un conflicto bilateral y no regional, precipitó la decisión del gobierno uruguayo de alejarse del bloque y acercarse a su principal cliente, Estados Unidos, para atraer inversiones y generar puestos de trabajo para los uruguayos.

La decisión de alejarse del Mercosur se debió a un conjunto de inconvenientes que Uruguay venía observando y sufriendo, y que el diferendo por las pasteras puso de manifiesto con los cortes en los puentes, el retroceso en el proceso de integración, las negociaciones entre grandes países que excluyen a los socios menores y las solicitudes de cumbres que no le eran respondidas.

El profundo cambio de la industria maderera que se venía planificando e invirtiendo en Uruguay, también fue manifestado el interés por el ministro Gargano, en integrar a los países del Mercosur, ya que se puede producir desde papel hasta muebles y vender bien en Asia y sobre todo en Estados Unidos.

Hay que tener en cuenta que la versión de un acuerdo con los Estados Unidos se produjo en el contexto de la fuerte disputa con Argentina sobre el tema de las papeleras y con el telón de fondo de viejas quejas de Uruguay por el tratamiento poco comprensivo que recibe de los socios mayores del Mercosur. La amenaza de romper la asociación regional y asociarse comercialmente a los Estados Unidos puede haber sido una forma de presionar para lograr una negociación sobre este último tema.

En mayo de 2006, Tabaré Vázquez descartó la posibilidad de abandonar el Mercosur o querer cambiar su condición de miembro pleno para transformarse en miembro asociado. Sin embargo como ya se había mencionado con anterioridad recordó que buscó profundizar la relación comercial entre Uruguay y Estados Unidos pero no firmar un tratado de libre comercio.

Desde el gobierno se informaba que seguirían trabajando para mejorar el Mercosur, que atravesaba el más difícil momento de su historia y para salir de esta situación cada socio debía contribuir a mejorar el proyecto y para mejorar la capacidad de contribución de Uruguay debían mejorar su inserción fuera de la región. “... Eso da a un país pequeño mayor margen de actuación, de negociación” . La estrategia particular con Estados Unidos era aumentar el acceso de los productos uruguayos en el mercado de Estados Unidos.

Desde los comienzos de la presidencia de Tabaré Vázquez, luego de diversos debates se continúa intentando la profundización del Mercosur para permitir el mantenimiento de la identidad del bloque y de un status preferencial para los flujos recíprocos. La consolidación del Mercosur continúa otorgando, según su parecer, consistencia a la negociación conjunta con terceros.

En síntesis lo que la política exterior de Tabaré Vázquez intenta es:

• Elevar y mantener el respeto y la imagen de Uruguay en el Mundo.

• Un posicionamiento sólido en defensa del orden jurídico internacional.

• La defensa de la soberanía nacional y su derecho al desarrollo económico y social.

• Promover la estabilidad política, la democracia y los derechos humanos en latinoamérica.