OAXACA: LA ACTIVIDAD PRODUCTIVA MAGUEY ¿ MEZCAL

OAXACA: LA ACTIVIDAD PRODUCTIVA MAGUEY ¿ MEZCAL

Miguel Enrique Berumen Barbosa

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• Organización y Administración.

En la actualidad se continúa sembrando maguey, con base a la experiencia de los campesinos, pero se adolece de la investigación para la mejora genética, el combate a plagas, así como la asesoría e interés permanente de parte de las instituciones, profesionistas y estudiantes de licenciatura. El campesino se abre paso en sus problemática y es triste observar que a veces la experiencia-conocimiento que han adquirido a través de los años, supera con esfuerzos a la de los académicos e investigadores, o lo que es peor, estos últimos deambulan en el ámbito de la academia y/o de sus laboratorios sin atreverse a involucrarse de manera permanente con el campesino.

Pese a la existencia de organizaciones de productores de maguey- mezcal, en su interior prevalece un panorama de desorganización o cuando menos, la falta de consenso, la falta de coincidencia para la unificación de criterios, posiblemente con inadecuados canales de comunicación, pues en cada uno aún predomina la desconfianza, por lo que mantienen una postura renuente a trabajar en grupo.

Ante tal situación, es común que se observe que los productores de mezcal, trabajen cada uno por su cuenta, de manera individual, enfrentando la problemática de manera solitaria o bien se acercan solo cuando el problema ha avanzado, sin desprenderse de la desconfianza.

En cuanto a la administración se refiere, si se trabaja de manera individual, sin buscar el apoyo de profesionales, o renuentes a poner en práctica sistemas y métodos administrativos y contables, es lógico que la administración de su micro empresa o empresa familiar, adolezca de los mínimos conocimientos sobre estos rubros, de ahí la vulnerabilidad a la que contribuyen estos factores.

• Comercialización.

Si se reconoce que hubo un tiempo en que el Mezcal tuvo una deteriorada imagen, por culpa de algunos “productores” que en lugar de comercializar mezcal cien por ciento, introdujeron al mercado, estatal, nacional e internacional, un producto adulterado, en la actualidad y con mucho trabajo, esfuerzo y constancia, dicha bebida ha ido recobrando su lugar y lo mejor, mantiene una tendencia a superarla, toda vez que tienen por marco la NOM-070-SCFI-1994, Bebidas Alcohólicas-Mezcal-Especificaciones, que permite a los clientes nacionales y extranjeros disponer de la garantía que adquirirán un producto que llena los requisitos en cuanto a calidad.

Por desgracia de la mayoría de los productores de mezcal, identificados con un producto que emana de la labor artesanal-familiar-tradicional, o si se quiere, empresa familiar o microempresa, al operar estas, lo hacen de manera individual, al margen de la unificación de criterios con los demás productores, de esta manera enfrentan fuertes obstáculos o tropiezos para comercializar su mezcal, o lo peor, son presas de asesores que sólo buscan aprovecharse de ellos para llevarse la mayor parte de las ganancias, bajo diferentes argumentos que implica el trámite o la serie de acciones que es necesario realizar, mismos que van desde la presentación de su producto hasta el estudio de mercado.

Este proceso, para la mayoría de los productores, ha sido muy difícil, por los trámites o requisitos legales que son necesarios llenar ante las diferentes instancias gubernamentales, estatales y/o federales, sobre todo porque un buen número de ellos, adolece de los niveles educativos para entenderlos y realizarlos por sí mismos.

No se puede negar que se han registrado acciones de promoción de parte de esas instituciones, como ha sido el caso de la Secretaría de Desarrollo Industrial y Comercial, así como de Bancomext, entre otras, pero se consideran o si se quiere, se facilitan las posibilidades para aquellos productores que tienen una mayor presencia en los mercados o que llenan una serie de requisitos, quedando al margen la mayoría de los productores considerados como pequeños productores que tienen empresas artesanales-familiares.

Si la principal característica del mezcal, es su diversidad en sabores, aroma y cuerpo (organoléptica), porque su producción ha sido artesanal-tradicional, cuyos conocimiento de los procesos productivos se ha ido legando de familia a familia, es posible que emerja la estandarización de este producto, al igual que sucede con el tequila, y por ello, se genere una vez más un parte aguas, donde por un lado estarán los medianos y grandes productores-envasadores, que buscarán consolidarse en el mercado, no solo nacional, sino internacional, y por otro lado los productores artesanales-tradicionales, que buscarán conservar las características organolépticas del mezcal y conservar su modesto lugar en el mercado estatal y nacional.

De darse el primer caso, es decir la estandarización del mezcal, pueden suceder dos cosas, primero que compita con el tequila en el mercado nacional y en el extranjero, para ir extendiéndose; o en el peor de los casos, que los clientes, nacionales o extranjeros, opten por preferir el producto artesanal-tradicional y por ende baje la demanda del producto estandarizado.

Ante la problemática económica financiera, generada fundamentalmente por la norteamericana, y que ha impactado negativamente a todas las economías del mundo, no se puede descartar que el mercado para el Mezcal, se contraiga o en el mejor de los casos, se dificulte su comercialización; sin embargo la producción vista someramente desde las ventajas comparativas señaladas, implica redoblar esfuerzos por fortalecer su comportamiento en su exportación, mientras que a nivel nacional, es preciso reactivar su mercado, regulando a la vez la dinámica de las importaciones de productos similares, de tal manera que la Balanza Comercial sobre este rubro permita su consolidación.

• La Deforestación.

Este fenómeno, sin duda alguna es negativo para el entorno ecológico de la zona, ya que para la producción del mezcal, y en lo particular para el proceso de cocimiento y destilación, se utiliza la leña, convirtiéndose en el punto central como combustible único para la totalidad de los productores artesanales, de los que se consideran que cuentan con pequeñas y medianas industrias (palenques).

En la actualidad, los terrenos en las zonas productoras de maguey-mezcal, se caracterizan por ser áridas, pobres y con climas cálidos secos, luego entonces los productores de mezcal, no disponen de los recursos forestales, para utilizarlos como combustibles; en el futuro, la situación puede agravarse, pues es de esperarse que buscarán otros lugares de donde proveerse de la leña que les permita garantizarles el abasto suficiente para el proceso de elaboración del mezcal.

Derivado de lo anterior, los productores de mezcal, se han visto, efectivamente, en la necesidad de recurrir, a otras zonas cercanas, de comunidades vecinas que aún disponen de recursos forestales, para comprar la leña necesaria para la elaboración de su producto, continuando con ello, con el proceso de deforestación en otras áreas; tal acción, se concretiza, debido a que las comunidades que aun poseen recursos forestales, se encuentran en situación de pobreza y marginación, por lo que no dudan en recurrir a la venta de la leña, principalmente el encino y el pino-ocote, afectando negativamente sus bosques, con la agravante de adolecer de un proceso de reforestación, o que si lo tienen, no es el adecuado como para garantizar la recuperación de las partes afectadas por las talas constantes y el tráfico ilegal de madera.

En el entorno de la zona, aún se observan algunos indicios de la existencia, en otras épocas, de recursos forestales, bosques de encinos fundamentalmente que son los más preciados, pero la necesidad de leña y la siembra de maguey, entre otros factores, ocasionó todo un proceso de deforestación generando un panorama que profundiza la erosión y pobreza en la tierra, y con ello un clima cálido seco fuerte.

Este factor de ninguna manera es el único que ocasiona la deforestación, a el se suman otras prácticas que caen dentro de los hechos ilícitos, como lo es la tala inmoderada y el tráfico clandestino de madera, que se materializa para alimentar los aserraderos que operan en diferentes zonas de la entidad, actividades que a su vez se ven beneficiadas por la precaria y dramática situación económica en la que se desenvuelven las comunidades que sólo les queda como riqueza sus bosques.