EN TORNO A LAS UNIVERSIDADES EMPRENDEDORAS: EDUCACIÓN, VINCULACIÓN, DESARROLLO Y REFORMULACIONES

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Coordinadores: Ángel Rosales Torres y Ricardo Contreras Soto

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Formación de las personas en la universidad pública como potencial de desarrollo local en México

Pablo M. Chauca Malásquez

Resumen

El propósito central del trabajo es reflexionar acerca del papel de la institución universitaria pública en México y de su capacidad interactiva con otros agentes sociales para animar y promover el desarrollo local/regional. La discusión se plantea desde la perspectiva del desarrollo local entendido como proceso integral basado en el aprovechamiento de los recursos y potencialidades endógenos con la participación de diversos actores sociales. Se argumenta que ese nuevo estilo de desarrollo se debe centrar en el avance de las capacidades humanas de la población, y que la formación técnica y especializada adquiere una dimensión fundamental dentro de una política más amplia de gestión de recursos humanos que contempla el desarrollo de las capacidades como el factor determinante de todo proceso de desarrollo. A modo de ilustración, se comenta acerca de la experiencia del programa de Maestría en Desarrollo Local de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (Morelia, Michoacán, México).

Palabras claves: Desarrollo local. Capacidades humanas. Potencialidad endógena.

Preámbulo

El proceso de desarrollo local con perspectiva integral se fundamenta en el aprovechamiento de los recursos y potencialidades endógenos con la participación de diversos actores sociales. Éste debe ser el punto de partida para originar nuevos estilos de desarrollo y un complemento indispensable de las políticas nacionales de desarrollo.

El centro de esta nueva perspectiva de la política de desarrollo es el avance de las capacidades humanas de la población, en virtud de lo cual toda política económica se acompaña de una consistente política educativa y de salud amplias y de largo aliento. En ese sentido, la formación técnica y especializada adquiere una dimensión fundamental dentro de una política más amplia de gestión de recursos humanos que contemple el desarrollo de las capacidades como el factor determinante del desarrollo económico y social.

En este orden de ideas, la institución universitaria pública puede ejercer un papel central en la satisfacción de las necesidades de nuevas calificaciones, mediante cierta especialización de los recursos humanos; pero también a través del desarrollo de ciertas capacidades basadas en la no especialización y en la polivalencia de esos recursos que los lleve a apropiarse de aquellas capacidades básicas que permiten aprender a emprender iniciativas y acciones en los diversos campos del desarrollo socioeconómico, así como a desplegar procesos de innovación y de fomento del desarrollo sostenible de las regiones y las localidades, con la participación concertada de otros agentes públicos y privados.

En este contexto, el propósito del trabajo es reflexionar acerca del papel de la universidad pública y de su capacidad interactiva con otros agentes sociales, para animar y promover el desarrollo de su entorno socioeconómico inmediato, teniendo como referencia la universidad pública mexicana y en particular los estudios de postgrado en el área del desarrollo.

Para lograr este objetivo, el trabajo se organiza en cinco secciones. En la primera, se detallan los aportes de los estudiosos del desarrollo local para entender las nuevas funciones que debe ir cumpliendo la universidad pública mexicana. Luego, se discuten las exigencias de la globalización y la necesidad de su articulación con los esfuerzos de desarrollo local, como motivos principales del nuevo papel de la universidad pública. La tercera sección, sirve para reflexionar acerca de la importancia estratégica de la formación y capacitación de recursos humanos a la vez especializados y polivalentes, como potencial endógeno de los procesos de desarrollo local. Enseguida, se precisan las diversas funciones de la universidad pública mexicana en esa perspectiva de desarrollo local, destacando que debe entenderse como una organización que aprende sobre la base de una amplia variedad de sistemas y procedimientos para captar y movilizar el conocimiento de todo tipo del entorno local, y en ese sentido debe ir más allá de enseñar, investigar y transferir tecnología, y sobre todo debe aprender interactuando con los diversos actores sociales de la localidad o región. Por último, se hacen algunas reflexiones a modo de conclusiones.

Consideramos que las reflexiones del trabajo son de mayor utilidad para instituciones universitarias del interior de la república mexicana.

I.- Desarrollo local: nueva forma de entender el desarrollo

En esta sección se explicita la concepción de desarrollo que sirve de base a las reflexiones posteriores acerca de la universidad pública y su papel en el proceso de desarrollo local.

Concepto general de desarrollo

Ya es añejo el debate acerca de que desarrollo es diferente a crecimiento; pero vale la pena recordarlo. El crecimiento alude al aumento de los agregados económicos tales como el Producto Interno Bruto (PIB), mientras que el desarrollo es la mejora del nivel de vida de la mayoría de la población de un país por ello se asocia más a la distribución del ingreso, de la riqueza y de los beneficios del progreso económico material. Ciertamente el crecimiento da soporte al desarrollo; pero no lo sustituye ni es sinónimo de él. En ese sentido, definimos desarrollo como el proceso de mejora contínua de la calidad de vida de la población permitiéndole ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas, el avance de sus capacidades y la expansión de sus libertades para vivir el tipo de vida que juzgue valedera.

Esta definición recoge los aportes de Amartya Sen (1997) , tratando de ubicar la discusión en torno al desarrollo humano y preocupándonos más por las capacidades humanas que coloca los aspectos formativos del ser humano (la educación y la salud) como el centro de las políticas de desarrollo. En esta perspectiva, el objetivo del desarrollo no es principalmente incrementar el producto sino propiciar que la población disponga y pueda concretizar una gama mayor de opciones, que pueda hacer más cosas y pueda vivir una vida más larga y saludable.

A esta concepción le añadimos o enfatizamos lo correspondiente a la participación de la población. Es decir, la política de desarrollo debe buscar expandir las capacidades humanas haciendo que la población sea sujeto activo y corresponsable de las decisiones y resultados alcanzados.

Se trata de que sean compatibles los mayores niveles de acumulación (formación de nuevo capital destinada a permitir los avances tecnológicos y dar soporte al desarrollo) con elevados grados de participación ciudadana (Llosa, 2004:16-17). La participación debe ser ejercida por los seres humanos concretos en la toma de decisiones en todas las dimensiones sociales (barrio, colonia, empresa y niveles de agregación espaciales y funcionales), en la riqueza socialmente producida y en la magnitud y destino final del excedente económico aplicado para la acumulación.

Nueva concepción de desarrollo local

Al impulsar el desarrollo de una determinada zona habitualmente se había puesto el acento en la inversión externa o en las soluciones y acciones provenientes de instituciones alejadas del marco local. Sin embargo, desde la década de los ochenta (Arroyo-Sánchez (2003:99-102) , surgió una concepción complementaria a las políticas tradicionales de desarrollo basada en el aprovechamiento de los recursos y potencialidades endógenos, entendidos como punto de partida para un nuevo tipo de desarrollo centrado en lo local.

En esa óptica, el desarrollo local es una oportunidad para que los actores locales tomen en sus manos la posibilidad de enfrentar los grandes procesos de globalización e industrialización iniciados a finales de los ochenta en la economía mundial, siendo el principal objetivo desarrollar oportunidades de empleo con los recursos humanos, naturales e instituciones de la comunidad.

En el proceso de desarrollo local, se pueden identificar al menos tres dimensiones estrechamente vinculadas (ILPES, 1998:13) (en realidad es un proceso único con diferentes niveles): una económica, en la que los empresarios locales usan sus capacidades para organizar los factores productivos con niveles de productividad suficientes para ser competitivos en los mercados; otra, sociocultural, en que los valores y las instituciones sirven de base al proceso de desarrollo; y una dimensión político-administrativa en que las políticas territoriales permiten crear un entorno económico local favorable, protegerlo de interferencias externas e impulsar el desarrollo local.

Aquí, destacamos además el nivel del desarrollo ambiental sustentable (Bifani, 1993:123-129) que es un proceso constante de cambio en donde la explotación de los recursos naturales, la dirección de la inversión y del progreso científico-tecnológico, junto al cambio institucional, permiten compatibilizar las necesidades sociales presentes y futuras. Sin embargo, el desarrollo sustentable presenta límites y conflictos. Los límites los conforman las insuficiencias económicas, sociales y tecnológicas, las cuales son propias del sistema natural, y los conflictos están implícitos en la dinámica de cambio. Los límites se pueden superar gracias a la inventiva y a la capacidad humana, y los conflictos pueden ser gestionados en forma racional. Precisamente, es aquí donde se puede enfatizar en el papel estratégico de las instancias gubernamentales, y que la inventiva y la capacidad humana así como la creatividad para solucionar situaciones problemáticas, son desarrolladas gracias a la educación que se recibe desde la niñez.

De lo anterior, se puede decir que en síntesis las variables que impulsan el desarrollo local son (Arroyo-Sánchez, 2003:101): La estructura local integrada, en la que participan actores que tienen un objetivo social común y luchan por lograrlo. Liderazgo local. Capacidad empresarial. Gobierno emprendedor. Alta participación ciudadana. Capacidad social de respuesta diferenciada. Innovación tecnológica respetuosa del medio ambiente. Reinversión. Instituciones coherentes.

Debe acotarse que en México esta perspectiva de desarrollo local no ha penetrado, principalmente porque el proceso de descentralización no ha liberado plenamente factores que fortalezcan las iniciativas locales de desarrollo, y por ende, procesos contínuos y vigorosos de desarrollo desde abajo. No obstante, hay experiencias innovadoras en ámbitos municipales en esa óptica . Además, esto evidencia la necesidad de formación de especialistas en la promoción y animación de procesos de desarrollo local, para lo cual estamos seguros que la universidad pública puede contribuir de modo significativo.