EN TORNO A LAS UNIVERSIDADES EMPRENDEDORAS: EDUCACIÓN, VINCULACIÓN, DESARROLLO Y REFORMULACIONES

EN TORNO A LAS UNIVERSIDADES EMPRENDEDORAS: EDUCACIÓN, VINCULACIÓN, DESARROLLO Y REFORMULACIONES

Coordinadores: Ángel Rosales Torres y Ricardo Contreras Soto

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Entre la bonanza económica, los rezagos sociales y los límites actuales del desarrollo regional

Actualmente el estado de Guanajuato ocupa el 2º lugar a nivel nacional en abrir negocios, el 6º lugar en población y en fuerza laboral y el 7º lugar en la generación del PIB. Sin embargo, también se reconoce que es el estado que presenta mayor disparidad en los niveles de ingreso al interior de los municipios, ocupando el 7º lugar entre los estados con mayor desempleo y el lugar 24 en la medición del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de su población.

Asimismo, la cobertura en educación media superior y superior es inferior a la media nacional, al grado que en esta última únicamente superamos a los estados de Chiapas y de Quintana Roo. De igual forma se reconoce, que durante el gobierno de Romero Hicks (2000-2006) se crearon 69,080 empleos directos, insuficientes para la demanda de empleo de la Población Económicamente Activa (PEA) de la entidad. Consecuencia de ello, Guanajuato sigue siendo una de las entidades del país con mayor aportación de migrantes, principalmente a los EE.UU. Tan sólo en el año 2005, el Consejo Nacional de Población (CONAPO) reportó que Guanajuato es el estado que registró la mayor pérdida neta de población al año en el país, con 44,000 habitantes que se van a los EE.UU. .

A partir de estos datos podemos señalar enfáticamente, que es la falta de empleos y de oportunidades en el estado, la causa fundamental que motiva a los guanajuatenses a emigrar a los EE.UU., y no sólo causas socioculturales, como el anterior gobernador sostuvo. Seguimos siendo un estado con un alto desempleo, con una alta fuerza laboral, con poca generación de empleos y, en consecuencia, con una alta migración internacional. Sólo los municipios de León, Guanajuato y San Francisco del Rincón se reportan como de baja intensidad migratoria. En el otro extremo, existen 18 municipios, principalmente del norte y sur de la entidad que tienen una intensidad migratoria alta y muy alta.

Sin embargo, corregir los anteriores rezagos puede resultar más fácil que tratar de resolver la dramática crisis ambiental que vive actualmente el estado, donde los tiempos de la naturaleza parece que no corresponden a los tiempos que la competitividad actual exige en un mundo globalizado. Tan sólo en el reglón agua, tenemos un filón para discutir, reflexionar y, sobre todo, actuar sobre su problemática. A nuestro juicio, basta por el momento señalar que es el recurso natural más dilapidado y degrado en la entidad, cuya escasez actual evidencia ciertos límites al desarrollo del estado. Veamos por qué.

Actualmente se reconoce que el 83.2% de las aguas subterráneas en el estado se usan en la agricultura, mientras que el 99.73% de las aguas superficiales tienen el mismo uso. Por tal razón, se señala a las actividades del campo como las causantes de la problemática del agua en la entidad, pues llegan a darse eficiencias en el uso del agua para riego del orden del 45%. Pero el problema no es tan sencillo. En los últimos años se ha optado por restringir el agua para riego a los productores de los Distritos de Riego 011 Alto Río Lerma y 085 La Begoña, considerando los compromisos de trasvases de agua al Lago de Chapala, como parte del nuevo Convenio de Distribución de Agua Superficial, pero sobre todo por la negociación que los gobiernos de Guanajuato y Jalisco realizaron, a cambio de que la ciudad de León contara a futuro con aguas de Río Verde, desde el territorio de Jalisco.

Sin embargo, el problema para los usuarios de las aguas superficiales se agrava, ya que varios municipios están demando agua de las presas Allende y la Purísima, para abastecer las necesidades de consumo de sus poblaciones , lo implicaría mayores restricciones para los productores usuarios, especialmente los campesinos graneleros, que en el caso de los ejidatarios, conforman el 76.5% de los usuarios de los dos distritos y concentran el 59% de la superficie irrigada con dichas aguas.

Pero como podemos apreciar en los Cuadros 5 y 6, los mayores problemas de déficit en el balance de aguas, no los tenemos en las aguas superficiales, sino en las aguas subterráneas, pues son estas aguas con las que se irriga el 67.2% de la superficie agrícola de riego de la entidad. Esto quiere decir que si el problema más grave lo localizamos en las aguas subterráneas, donde actualmente se está extrayendo agua que tiene una edad entre 5,000 y 35,000 años , con abatimiento promedio de los acuíferos del orden de los 2 a los 5 metros por año, significa que la disponibilidad del recurso cada vez será menor y con un costo de extracción más alto, por lo que no sólo las actividades de campo, sino de los demás sectores de la economía estatal, están ante el peligro de enfrentar los límites a su propio estilo desarrollo, que es el causante principal de la degradación de los recursos naturales ¿De que sirve que exista actualmente en la entidad abundante capital hecho por los hombres de negocio, sino el capital natural sobre el cual se fincó está agotándose y su escasez amenaza con impedir la expansión del propio capital?

Reflexiones finales

En un mundo globalizado donde el desarrollo y la competitividad no pueden seguirse visualizando al margen de una mayor polarización y desigualdad entre las regiones del estado y de su sociedad, menos aun de la degradación de los recursos naturales, pues son la base para el desarrollo presente y futuro de cualquier actividad humana y económica, resulta interesante proponer una última reflexión en torno al desarrollo regional.

Curiosamente, para el gobierno actual, el desarrollo del estado debe fincarse en la competitividad, pues la considera “el medio para lograr un desarrollo social y económico más dinámico” . A la vez, para el mundo de las empresas, implica de forma sintética “producir más con menos” en relación con los demás agentes económicos que participan de la competencia por los diversos mercados en determinados productos.

Sin embargo, esta noción de competitividad como palanca de desarrollo de la sociedad, por un lado, y como garantía para ganar y mantener mercados seguros y en auge, por el otro, en los hechos y en la experiencia concreta de nuestro estado parecen contraponerse, especialmente cuando la bonanza económica de la entidad no corresponde con la generación de empleos que se requieren, amén de los rezagos y asimetrías regionales y sociales que siguen existiendo en Guanajuato y, sobre todo, del desequilibrio ecológico que vive la entidad.

En este sentido, más que respuestas nos surgen diversas preguntas: en primer lugar ¿vale la pena seguir basando el desarrollo del estado a partir de un concepto de competitividad, que evidencia un comportamiento asimétrico entre el desarrollo social y el crecimiento económico de sus regiones y sociedad? Pero, además, de no corregirse el rumbo actual del desarrollo en el estado, ¿qué pasara cuando la migración a los EE.UU. llegue a su límite y deje de ser la válvula de escape de muchos guanajuatenses que no han encontrado oportunidades de empleo y desarrollo en su propio estado y país? ¿Qué pasara cuando el agua sea cada vez más escasa en volumen y calidad? ¿Qué pasará cuando no sólo frene el desarrollo de la entidad, sino que las disputas y conflictos por el recurso se incrementen, como en años resientes se pudo observar en Romita y con los productores de los Módulos de Riego 011 y 085?

Tal vez, antes de que el futuro nos alcance, valga la pena repensar la propia noción de competitividad en la perspectiva de un desarrollo distinto. De un desarrollo más justo y equitativo, sustentable, endógeno y participativo.

Bibliografía

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