LA EDUCACIÓN JURÍDICA AMBIENTAL EN LA EDUCACIÓN AMBIENTAL PARA EL MIZC. 
PROPUESTAS Y CONSIDERACIONES GENERALES

LA EDUCACIÓN JURÍDICA AMBIENTAL EN LA EDUCACIÓN AMBIENTAL PARA EL MIZC. PROPUESTAS Y CONSIDERACIONES GENERALES

Aylí Díaz Bacallao

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2.3.2 La Estrategia Nacional de Educación Ambiental.

La Estrategia Nacional de Educación Ambiental de la República de Cuba (ENEA, 1997) reconoce la necesidad de trabajar en función de desarrollar una cultura ambiental en nuestra población como condición básica para el tránsito hacia el desarrollo sostenible.

La estrategia se proyecta, a partir del reconocimiento de los logros alcanzados hasta el momento, en función de producir cambios en el modo de concebir y de aplicar la introducción de la dimensión ambiental en los Planes, Programas y Proyectos en general, con una concepción sistémica de los problemas ambientales, y una visión interdisciplinaria en el proceso de introducción, lo que requiere de una participación armónica y coherente innovadora y comprometida de todos los actores y sectores.

Plantea que ya es momento de superar la concepción tradicional en la que se identifica el Medio Ambiente con la Naturaleza y la educación ambiental con la educación para la conservación o para la protección de la naturaleza, lo que se hace más evidente en la práctica educativa.

La ENEA ha trazado lineamientos de trabajo que tienen un carácter global y multisectorial y por tanto un público destinatario que abarca todas las edades, sectores y territorios, que trasciende los límites de la escuela para alcanzar las comunidades, los sectores de la cultura y el deporte, la investigación, la producción, los servicios, la esfera estatal, las actividades por cuenta propia, en fin, todo el amplio espectro de grupos y actores que conforman la sociedad cubana. (ENEA, 1997)

Tal y como se señala en la ENEA en este complejo proceso desempeñan un importante papel la forma de pensar y los estilos de comportamiento de las personas y las comunidades, las políticas de los diferentes sectores de la economía, de la ciencia, de la educación y de la cultura, pero sobre todo, la existencia de una voluntad política y la capacidad para integrarlos

Una importante dirección de la ENEA es el trabajo hacia las comunidades, el que debe incidir en la toma de decisiones y en la solución de los problemas locales que contribuyan a mejorar las condiciones de su medio natural y psicosocial, transitando hacia modos de vida más sanos. También debe conducir a fortalecer los sentimientos de la identidad cultural cubana, a través del cuidado de nuestro patrimonio, de nuestros recursos y de nuestra soberanía.

En nuestro país permanecen en el área de las comunidades una masa considerable de personas, entre jubilados, amas de casa, estudiantes, discapacitados, y trabajadores por cuenta propia, por lo que resulta de gran importancia su atención educativa. (ENEA, 1997)

En sus lineamientos hay un reconocimiento al papel de las comunidades en el manejo de los recursos naturales y al papel de la educación ambiental en la proyección de esta estrategia. El trabajo educativo comunitario debe caracterizarse por el respeto a la diversidad de tradiciones culturales, y de su autonomía traducido en la determinación de sus propias necesidades y de la forma de solucionar sus problemas.

Por otra parte resalta la importancia de la introducción de la dimensión ambiental en la formación de niños y jóvenes, los que en una inmensa mayoría están vinculados a la escuela, y de cuya formación depende su actuación en el futuro y por otra la necesidad de la formación y capacitación de profesionales, pues teniendo en cuenta que constituyen actualmente y lo serán en el futuro, los que están directamente vinculados a la toma de decisiones, la proyección de políticas sociales y de desarrollo, a la explotación y uso de los recursos naturales, y a la prestación de servicios a la población en su sentido amplio, por lo que de su actuación dependerá en gran medida el rumbo que tome el proceso de desarrollo en nuestro país.

En la Estrategia se define un plan de acción para el cual se traza como Lineamientos generales los siguientes:

I. Fortalecimiento de la capacidad institucional.

II. Formación y capacitación de los recursos humanos.

III. La dimensión ambiental en la educación formal.

IV. La dimensión ambiental en los procesos de educación no formal.

V. Desarrollo y fortalecimiento de la disponibilidad y acceso a la información.

VI. La dimensión ambiental en los procesos de comunicación y divulgación.

Las acciones que están conformando dicho Plan carecen de alguna orientación o referencia a la dimensión jurídica, lo cual es consecuencia lógica del grado de omisión o generalidad con que aborda la temática la ENA y limita las perspectivas de análisis.

La estrategia bien establece a quién va dirigida y las formas, vías para desarrollar la educación ambiental, sin embargo no establece las dimensiones o perspectivas de análisis que pueden existir en la concepción de un ambiente integrado o totalidad ambiental: dimensión histórica, jurídica, económica, ecológica, etc. Es válido aclarar que hay acciones que sí consideran esas dimensiones aunque lo hacen de forma espontánea y no orientada desde el punto de vista metodológico.

Como consecuencia de lo anterior la educación ambiental es sesgada en su enfoque, quedando limitada a una concepción ecologista, conservacionista, donde se pierde el enfoque social y los procesos sociales involucrados y necesarios para un mejoramiento de las relaciones sociedad- naturaleza.

Otra deficiencia de la Estrategia está en el no uso o explotación inadecuada del marco teórico que la sustenta. La Estrategia define y emite criterios sobre determinados términos como Medio Ambiente, Educación Ambiental, Dimensión Ambiental, etc. que si bien consideramos acertados, no se materializan a través de la Estrategia, estos son solo algunos ejemplos:

 La dimensión ambiental se conceptualiza como “un enfoque que en un proceso educativo o de otra índole, se exprese por el carácter sistémico de un conjunto de elementos que tienen una orientación ambiental determinada” (ENEA, 1997). Analizando el ejemplo de la introducción de la dimensión ambiental en un plan de estudio y extrapolando la explicación a la propia estrategia, se considera no se han concebido acciones en la misma que garanticen desde todas las áreas del conocimiento que pueden tributar al sistema en su conjunto, la incorporación de conocimientos, habilidades, actitudes y valores. El tema objeto de esta investigación, la dimensión jurídica, aún cuando es imprescindible su conocimiento para dar respuesta a cualquier asunto ambiental, no encuentra espacio en la Estrategia, no se plantea la misma como introducirlo a través de las vías de educación ambiental. Omisiones como esta limitan el resultado que se pretende: una formación que se exprese en el sujeto por su actuación respecto a su entorno y a la problemática ambiental y del desarrollo.

La estrategia caracteriza la problemática ambiental cubana y establece como condición de dicha problemática entre otras, la aún insuficiente conciencia ambiental de los actores económicos y sociales y también la insuficiente aplicación de una política que en la práctica integre la dimensión ambiental a los procesos de desarrollo. Propone como soluciones a dichas insuficiencias la necesidad de una población capacitada que concientemente incorpore en su vida cotidiana la dimensión ambiental. Las formas de pensar y los estilos de comportamiento de los actores sociales y económicos, la existencia de una voluntad política para integrarlos como bien propone la Estrategia pueden desempeñar un importante papel en el proceso, pero en nuestro criterio mientras la Estrategia no incluya todas las perspectivas o dimensiones de la educación ambiental tales como la jurídica u otras, no será solucionado el problema anteriormente descrito porque pensamos que el error está precisamente en la limitada aplicación del concepto de dimensión ambiental toda vez que en la práctica, el documento que rige la política educativa ambiental, olvida las aristas de la verdadera dimensión ambiental y con ello pone en riesgo también la ausencia o deficiente tratamiento en las estrategias, planes, proyectos locales y sectoriales.

 “La educación ambiental exige una concepción integral sobre los procesos ambientales” y “Debe preparar para la participación y la competencia en la solución de problemas…” (ENEA, 1997) Cualquier proceso ambiental visto integralmente necesita de una mirada legal, en definitiva es la ley quien dice como manejar el medio ambiente y sus recursos o elementos de protección y es además la propia ley quien establece los órganos, organismos e instituciones facultados y responsabilizados con el manejo, uso, y solución de conflictos ambientales. Si se busca la participación y la competencia en la solución de problemas, no puede obviarse el conocimiento de la ley pues en la mayoría de los casos la solución de los problemas, las instituciones encargadas de gestionar y solucionarlos encuentran su repuesta en la norma legal. Las personas pueden no tener la solución en sus manos pero al menos deben saber a donde acudir o quien puede gestionarlos y solucionarlos.

 La interdisciplinariedad es una “metodología que caracteriza a los procesos docentes, investigativos o de gestión, en los que se establece la interrelación de coordinación y cooperación efectiva entre disciplinas, manteniendo su marcos teóricos metodológicos.” (ENEA, 1997) La propia Estrategia está señalando la complejidad del medio ambiente al concebirlo como sistema de interrelaciones entre procesos ecológicos, socioeconómicos y culturales. Dicha complejidad implica el estudio del mismo con un enfoque sistémico y una metodología interdisciplinaria para ser comprendido cabalmente. Por tanto la estrategia educativa que se persiga para la comprensión del Medio Ambiente como fenómeno complejo implica la interdisciplinariedad del proceso educativo que conduzca a una respuesta propia de una visión sistémica del problema ambiental que se presente. La Estrategia aún cuando intenta garantizar la interdisciplinariedad no lo logra toda vez que olvida disciplinas claves para la comprensión del Medio ambiente como lo es el Derecho.

En todos los ejemplos anteriormente analizados aparece un elemento común: la incoherencia entre los conceptos y el plan de acción como expresión de la estrategia educativa ambiental que debe garantizar la formación integral de los ciudadanos propiciando una solución acertada y acorde al problema ambiental que se les presente en la cotidianeidad. La ausencia de la dimensión jurídica acentúa la concepción ecologista y conservacionista que ha viciado la educación ambiental por tantos años y que, aún hoy, aunque se reconoce se ha avanzado, aún conserva eso vestigios.

Ya desde el punto de vista formal, estructural, el documento es visto en su conjunto como suma de partes y de elementos conceptuales. Un mejor análisis e interrelación de los todos sus argumentos reestructurarían la base para comprender las dimensiones de análisis antes mencionadas.

Aún cuando se ha analizado críticamente la ENEA no puede dejar de reconocerse el valor intrínseco que posee. Al identificar la insuficiente conciencia ambiental como uno de los factores claves que condicionan la problemática ambiental del país y acertadamente reconocer la educación ambiental como la vía para garantizar el conocimiento y conciencia de todos los actores sociales y económicos, está dejando clara la política del Estado cubano de contribuir a la orientación de la educación hacia el desarrollo sostenible.