LA EDUCACIÓN JURÍDICA AMBIENTAL EN LA EDUCACIÓN AMBIENTAL PARA EL MIZC. 
PROPUESTAS Y CONSIDERACIONES GENERALES

LA EDUCACIÓN JURÍDICA AMBIENTAL EN LA EDUCACIÓN AMBIENTAL PARA EL MIZC. PROPUESTAS Y CONSIDERACIONES GENERALES

Aylí Díaz Bacallao

Volver al índice

 

 

CAPÍTULO 1. MARCO TEÓRICO REFERATIVO

Los ecosistemas costeros constituyen fuente de recursos fundamentales ya que son el asiento de la casi totalidad de los recursos de la biodiversidad marina del país; juegan un papel vital en la reproducción, cría y alimentación de las más importantes especies comerciales; algunos de ellos son, al mismo tiempo, elementos indispensables para el aporte de energía al medio; constituyen también las más eficientes estructuras de que pueda disponer el hombre para la defensa natural de las costas; son importantes fuentes de recursos vivos y no vivos; constituyen las más importantes áreas para el desarrollo socio-económico del país. (Alcolado, 1998)

Aún conociendo la extraordinaria importancia que desde el punto de vista económico, social, medio ambiental revisten las zonas costeras para la subsistencia y desarrollo de las comunidades locales humanas, debe entenderse que estas áreas son también muy vulnerables frente a la acción del hombre y se deterioran aceleradamente.

Así, como consecuencia negativa de la actividad humana, se han originado problemas como la disminución de las reservas de peces por la sobreexplotación del recurso y uso de inadecuados artes de pesca, la destrucción de los arrecifes coralinos, el incremento de la polución que afecta directamente a la salud humana y a la biodiversidad marina por los desechos industriales y albañales que llegan al ecosistema, el desarrollo del turismo, el crecimiento de la población y la deforestación, entre otros. (Cicin-Sain, 1998: 17)

En mares y costas se experimentan procesos y fenómenos naturales análogos, y al mismo tiempo se cometen errores similares en la explotación y administración de los recursos marinos y costeros. Es por ello que su estudio requiere de un permanente y sistemático proceso de fortalecimiento de las capacidades nacionales, así como de sólidas bases científicas. Sin dudas, es preciso lograr una efectiva concertación de intereses, una búsqueda de objetivos comunes, así como un adecuado proceso de intercambio que permita a todos aprender mutuamente de los éxitos y errores cometidos, garantizando la sostenibilidad económica y social.

Ha llegado el momento de reconocer que únicamente una acción concertada permitirá, no sólo investigar y conocer mejor ese patrimonio común e identificar soluciones y respuestas a los principales asuntos ambientales marinos, sino que con estas acciones se estará contribuyendo también a lograr la sostenibilidad de lo recursos costeros.

Aún cuando el fortalecimiento y desarrollo de las capacidades nacionales en ciencias y tecnologías marinas en los países subdesarrollados ha experimentado un saldo general positivo, los mismos aún resultan insuficientes (Second International Conference on Oceanography, 1994). Por tanto, el uso inteligente y ecológicamente sostenible de los recursos marinos y costeros constituye uno de los grandes desafíos que la ciencia y la sociedad toda enfrentan hoy.

Los fenómenos y procesos naturales que dominan este espacio físico, unidos a la acción del hombre sobre el medio ambiente, imponen una manera diferente de pensar. Si bien el nuevo régimen de los océanos, que surge como resultado de la Convención sobre el Derecho del Mar (UNCLOS, 1982), otorga a los Estados derechos sobre los mares que los rodean, puede afirmarse también que ello les impone obligaciones en relación con su conocimiento y correcta administración.