LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

Isaac Enríquez Pérez

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2.- La red de organismos internacionales y la promoción del proceso de desarrollo.

En un primer momento, la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas de Bretton Woods, realizada en New Hampshire del primero al 22 de julio de 1944, no constituyó un evento histórico residual, sino, en realidad, la génesis de un nuevo orden económico mundial en aquella época, necesario ante la ya entonces predecible derrota de las potencias del Eje, en el marco de la Segunda Gran Guerra, a cambio de una evidente consolidación de la hegemonía económica de los Estados Unidos. Los objetivos primordiales de la Conferencia de Bretton Woods se orientaron a encontrar caminos para la estabilización de las unidades monetarias y el crédito en las naciones asistentes, sin lo cual, era imposible una reconstrucción firme y veloz para el mundo de la posguerra. La principal función en materia de desarrollo de los organismos internacionales emanados de esta Conferencia consistió en estipular los códigos y directrices para el diseño de las políticas económicas de los países subdesarrollados.

Paralelo a los Tratados de Bretton Woods surge también la Organización de las Naciones Unidas en 1945 como sistema coordinado de organismos internacionales que reemplazó a la llamada Sociedad de las Naciones. Fundado al terminar la tensión provocada por la Segunda Gran Guerra, el Sistema de la Organización de las Naciones Unidas, más que enfocarse a asuntos específicos tal como lo hicieron los organismos internacionales surgidos en el siglo XIX, funda sus amplias funciones en su Carta Constituyente. Para hacer valer los ejes rectores de acción expresados en este documento fundador, se establecieron seis órganos principales: la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social, el Consejo de Administración Fiduciaria, la Corte Internacional de Justicia, y la Secretaría General. La amplitud del Sistema de la Organización de las Naciones Unidas se expresa en 15 organismos, y otras oficinas, órganos, conferencias, programas, fondos y “organismos especializados”, así como en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, los cuales en su conjunto se encargan de promover el proceso de desarrollo y los demás propósitos enmarcados en la Carta Constitutiva. Estos organismos especializados que fueron creados mediante acuerdos intergubernamentales y que tienen responsabilidades de amplio alcance a nivel internacional en las esferas económica, social, cultural, educativa, de salud y otras, coordinan su labor con la Organización de las Naciones Unidas en materia de formulación de políticas, de fijación de normas y directrices, de obtención de apoyo y movilización de fondos; y aunque tienen el carácter de organizaciones separadas y autónomas, están vinculados por acuerdos especiales de cooperación (Véase ONU, 2000a).

La responsabilidad en relación a la cooperación internacional para el desarrollo es competencia de la Asamblea General y del Consejo Económico y Social. A la Asamblea le corresponde trazar las directrices y orientar la política a adoptarse en la materia; mientras que el Consejo impulsa la concreción de esta política dictada y la realización práctica de las directrices. Ambas instancias se coordinan con los organismos especializados y demás órganos del Sistema de la Organización de las Naciones Unidas para realizar diversas actividades en cuanto a la promoción del desarrollo.

Los organismos internacionales y en especial el Sistema de la Organización de las Naciones Unidas a través de sus funciones van más allá de las misiones de paz y de los foros para la resolución de los conflictos y para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, puesto que abarcan con sus actividades realizadas prácticamente todas las esferas de las sociedades humanas (Ibidem).

En la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, firmada en 1986, se establece que “el derecho al desarrollo es un derecho humano inalienable...”. Este derecho al desarrollo forma parte de un proceso dinámico que abarca los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales, y a través del cual cabe la posibilidad de mejorar el bienestar de todos los individuos y sociedades. La erradicación de la pobreza y la promoción del respeto a los derechos humanos son elementos fundamentales para el goce del derecho al desarrollo (ONU, 2002b:capítulo 3).

En el marco de uno de sus mandatos que consiste en la promoción de un mejor nivel de vida, pleno empleo y condiciones propicias para el adelanto económico y social y para el desarrollo, el Sistema de la Organización de las Naciones Unidas dedica anualmente casi 6,500 millones de dólares a actividades operacionales para el desarrollo. Ello acompañado también de múltiples recomendaciones normativas y asistencia técnica. El principio rector de este mandato consiste en que la erradicación de la pobreza y el aumento del bienestar de las sociedades son medidas necesarias para crear las condiciones que permitan lograr una paz duradera y sostenible en todo el mundo (Ibidem).

En este sentido, el Sistema de la Organización de las Naciones Unidas cuenta con una capacidad singular para promover el proceso de desarrollo al estar presentes en todo el mundo, al abarcar con sus funciones diversas esferas y necesidades de la vida social y al tratar de brindar voz a todos los países en la adopción de las decisiones.

Como parte del interés internacional por los países subdesarrollados, las distintas medidas adoptadas para la promoción del desarrollo logran un consenso internacional a partir de la labor fundamental desempeñada por la Organización de las Naciones Unidas. Desde 1960, la Asamblea General colabora en la determinación de las prioridades y los objetivos mediante estrategias internacionales del desarrollo para decenios sucesivos, y aunque cada uno se orienta a cuestiones específicas, se procura avanzar en todos los aspectos del desarrollo económico y social. Durante las décadas de 1950 y 1960 los objetivos mundiales formulados por los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas se orientaron al fin del colonialismo. A lo largo del Primer, Segundo y Tercer Decenios de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en los años de 1960, 1970 y 1980 respectivamente, el crecimiento económico de los países subdesarrollos y los avances en objetivos económicos como el empleo, la industrialización y la asistencia internacional fueron fundamentales en la elaboración de las estrategias, y paralelamente a ello, desde los años sesenta hasta la década de los noventa se plantearon los objetivos de alfabetización, escolarización, eliminación o reducción del hambre, salud, supervivencia y el acceso al agua y al saneamiento.

Sin embargo, a lo largo de las últimas seis décadas se presentaron matices en las concepciones sobre el proceso de desarrollo esbozadas por los distintos organismos internacionales. Más aún, identificar dichas concepciones implica también reconocer que tienen su origen en factores que con mucho trascienden la dinámica interna de los organismos internacionales.