LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

Isaac Enríquez Pérez

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1.2.- La propuesta teórica de la Comisión Económica Para América Latina.

Tras el proceso de industrialización iniciado en algunos países latinoamericanos en pleno auge de la recesión económica mundial y de la Segunda Gran Guerra, se presenta la propuesta teórica de la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) y su énfasis keynesiano de entonces al concebir a los aparatos de Estado como promotores principales del desarrollo en la región (CEPAL, 1998a y 1998b) y como fundamentales para superar las deficiencias estructurales. Este organismo internacional comienza por establecer el principio teórico de la dialéctica centro/periferia para demostrar y analizar la heterogeneidad estructural de la economía mundial y sus efectos negativos para regiones como la latinoamericana; argumentos estos que condujeron a proponer y a apostar por el proceso de industrialización sustitutiva de importaciones para lograr la “autonomía del capitalismo latinoamericano” necesaria para enfrentar la transferencia de recursos resultado del deterioro de los términos de intercambio al disminuir el precio de las materias primas tras aumentar el precio de los bienes manufacturados. Precisando, en 1949 Raúl Prebisch al referirse a la industrialización de los países periféricos decía que “no es ella un fin en sí misma, sino el único medio de que disponen éstos para ir captando una parte del fruto del progreso técnico y elevando progresivamente el nivel de vida de las masas” (Prebisch, 1982:100). Se trató pues, que desde esta perspectiva se legitimara y se hiciera viable, consistente y generalizado este proceso de industrialización en América Latina.

Para la CEPAL (1998a y 1998b), las funciones del aparato de Estado eran abiertamente intervencionistas, mediante políticas públicas impulsoras de la industrialización sustitutiva de importaciones que, con el tiempo, desembocasen en un ciclo de producción de bienes de capital. Se buscó así, impulsar la industrialización, ampliar el mercado interno y redistribuir la renta para lograr un desarrollo autosostenido y autónomo en la región.

Para el mismo organismo, la política de desarrollo se enfocó a la 1)absorción de una tecnología capaz de promover la diversificación de la estructura productiva y de elevar la productividad, y a la 2)elaboración de mecanismos para la inversión del sector público con el objetivo de generar infraestructura que apoyase dicha diversificación. Las políticas públicas orientadas a la sustitución de importaciones privilegiaron el aprovechamiento e incremento de la base productiva de la etapa exportadora con la intención de atender la demanda interna de bienes de consumo y bienes intermedios. En esta fase, el papel del aparato de Estado cambia y aumenta, esto es, si en otros tiempos expresó y promovió los intereses de la oligarquía exportadora y terrateniente, y actuó como mediador de las políticas de financiamiento de inversiones extranjeras, con la etapa sustitutiva de importaciones se privilegió el proteccionismo, el arancelamiento, el inicio del proceso de transferencia de rentas del sector exportador al sector interno y el desarrollo de la infraestructura para establecer y promover la industrialización. Con el impulso de este proceso, el sector privado necesitó de la redistribución de la renta a través del sector público, dirigiéndola hacia sus canales de inversión para dinamizar la creación de empleos. En estas políticas públicas se basaron las decisiones del aparato estatal para promover el proceso de desarrollo; sin embargo, a mediano plazo implicaron el endeudamiento externo de los países latinoamericanos. En esta perspectiva, el aparato de Estado no sólo es un instrumento de regulación del proceso de industrialización, sino que también es un instrumento impulsor de su constitución.