LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

Isaac Enríquez Pérez

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3.1.2.- Unión Europea.

Con la formación de la Unión Europea, en mayor o menor medida, predominan políticas públicas que propician la intensa y activa intervención gubernamental en las economías de mercado. Por ejemplo, en Inglaterra y en Francia, la industria electrónica, apoyada también de manera relevante por los aparatos de Estado, estuvo ligada hasta los años ochenta a las telecomunicaciones y a la defensa.

La Unión Europea, en tanto bloque regional con facultades en materia de integración económica y política, fortalece la competencia internacional de la región mediante políticas públicas para el avance tecnológico que apuntalan la expansión de las principales empresas que disfrutan del gasto público para pactar alianzas con las corporaciones transnacionales provenientes de Japón y de Estados Unidos y que les facilitan a las europeas el suministro de conocimiento y tecnología.

Las empresas transnacionales de los principales países europeos gozan de incentivos sistemáticos por parte de los gobiernos nacionales y de la misma Unión Europea en materia de desarrollo tecnológico y de protección de los mercados. Sectores importantes como la aviación comercial, la electrónica, el automotriz y la agricultura, prosperan en gran medida por el importante papel desempeñado por gobiernos como el inglés, el alemán y el francés en la estructuración de sus mercados y en el suministro de cuantiosos subsidios.

3.1.3.- Los países del Este asiático.

Como se explica en el estudio de Aoki, Kim y Okuno-Fujiwara (2000), el importante desarrollo económico que experimentaron durante los últimos 35 años los países del Este asiático, incluyendo Japón y China, en gran medida se atribuye a un modelo económico que privilegia la simbiosis entre el mercado y las instituciones del sector público, enmarcado en una concepción nacionalista del aparato de Estado desarrollista como ocurrió en Corea del Sur, Singapur y Japón. Dicha amalgama se evidencia en áreas como la redistribución del ingreso, el estímulo al avance tecnológico y la política industrial –generalmente proteccionista–. Además de políticas públicas para procurar la estabilidad macroeconómica, la inversión en capital humano, la seguridad de los sistemas financieros, las distorsiones limitadas de los precios, el desarrollo agrícola y la apertura hacia la tecnología extranjera, en el Este asiático se adoptan estrategias para ejercer una sistemática y racionalizada intervención gubernamental en el proceso económico, en la promoción del desarrollo, en el impulso a industrias estratégicas, en la generación y adquisición de nueva tecnología, y en la integración en los mercados internacionales.

Respecto a esta región del mundo, Robert Wade (1990) relata que el aparato de Estado no sólo reguló los mercados y controló ciertos recursos y factores productivos sino que también brindó diagnósticos sobre la actividad económica; modelaciones sobre las actividades industriales y comerciales; así como incentivos, orientación y coordinación al empresariado privado, de tal manera que armonizara en sus funciones y acciones con el sector público. Se trató pues, según este mismo autor, de una relación sinérgica entre el sector público y un régimen de mercado fundamentalmente privado, donde las acciones o la producción de alguno representa el insumo y los incentivos del otro; una simbiosis donde el aparato de Estado estipulaba reglas e influía en la toma de decisiones del empresariado privado a partir de las concepciones del funcionariado sobre el adecuado modelo industrial y comercial a seguir.

En el estudio coordinado por Aoki, Kim y Okuno-Fujiwara (2000) se señala que las economías asiáticas mas avanzadas, para su desarrollo precisaron de los necesarios equilibrios macroeconómicos. Además, las políticas públicas, mediante una amalgama de estrategias orientadoras del mercado y otras dirigidas por las instituciones estatales, fomentaron y facilitaron la acumulación de capital, la asignación eficiente de recursos y el acelerado desarrollo tecnológico. Si bien la directa intervención gubernamental fue importante en el Este de Asia, estos autores reconocen que lo fueron aún más los incentivos brindados a instituciones como las organizaciones empresariales, las asociaciones industriales, los intermediarios financieros, las organizaciones de trabajadores y agricultores, la cultura y costumbres empresariales, entre otras, además de la interacción que el gobierno sostiene con ellas. Gran parte de los subsidios, que se otorgaban por concurso y por la vocación exportadora, se canalizaron a las empresas más eficientes y aptas para promover esas mismas cualidades y para fortalecerlas en su expansión hacia los mercados internacionales. Aunque existió autoritarismo y paternalismo, los actores gubernamentales adoptaron la perspectiva del “crecimiento compartido” para hacerse de legitimidad y para acercar los servicios educativos a las mayorías. Esta política educativa fue relevante para la formación y multiplicación del capital humano que permitió a su vez contar con una burocracia de calidad y distante de los vaivenes políticos, con contingentes de trabajadores altamente calificados y con importantes capacidades empresariales.

Con un sector público pequeño, el activismo gubernamental en los países del Este de Asia no consiste en sustituir, sino en facilitar la coordinación dentro del sector privado, asumiendo que ambos sectores no rivalizan por el control del proceso económico (Aoki, Murdock y Okuno-Fujiwara, 2000), o bien, en dirigir o gobernar el mercado para detonar el proceso de desarrollo (Wade, 1990). Esto es, el desarrollo económico de esta región del mundo precisó de la capacidad de la iniciativa privada para coordinar la actividad económica –sea mediante los mercados, dentro de las empresas, utilizando intermediarios, o en unión con el gobierno–, así como de las intervenciones gubernamentales para fortalecer la coordinación y la cooperación en las instituciones del sector privado mediante instrumentos de política pública como las rentas contingentes, el financiamiento a la innovación tecnológica, la restricción financiera, los consejos de deliberación y las estrategias para el escalonamiento de capitales y productos extranjeros.