LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

Isaac Enríquez Pérez

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3.3.- El intervencionismo estatal y las políticas públicas expansionistas como motores del desarrollo.

Las vulnerabilidades y debilidades de la estrategia para el crecimiento con estabilidad de precios llevaron a la economía a su límite al aumentar considerablemente el déficit público, el desequilibrio externo y la inflación (6.0% en 1970). El descontento social por la restringida participación política, a pesar de la represión, no fue apagado del todo en el país. Desde el gobierno se intentaron ciertos acercamientos con los sectores populares descontentos y se incrementaron los recursos presupuéstales canalizados a la educación superior. Ante las presiones sociales y políticas que demandaban la satisfacción de necesidades de la población, se respondió con políticas públicas expansionistas que utilizaron gasto público deficitario, financiado con emisión monetaria y/o endeudamiento externo excesivos, para la construcción de infraestructura básica, para la implementación de políticas sociales y/o para canalizar recursos al sector paraestatal.

Como quedó explicado en el capítulo I, en el ámbito internacional la década de los setenta se caracterizó por una marcada desestabilización de la economía mundial que tuvo sus orígenes en el agotamiento del patrón de acumulación taylorista/fordista/keynesiano y en la quiebra de los Tratados de Bretton Woods.

En medio de esta caótica dinámica de la economía internacional y de las constantes demandas de distintos sectores sociales en México, el gobierno emprende una mayor intervención en la construcción de los mercados y en la promoción de bienestar social. Con la planeación del desarrollo en estos años se pretende no solo responder a los problemas y desafíos nacionales sino también enfrentar los retos planteados por el incierto rumbo de la economía mundial.

La inestabilidad internacional contrajo las exportaciones mexicanas de materias primas y aumentó el precio de las importaciones; como resultado de ello se elevó el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, y para financiarlo se incrementó el endeudamiento externo. Se agregaron también las deficiencias heredadas de la estrategia del desarrollo estabilizador; entre ellas destacaron la desaceleración del crecimiento económico y las tendencias al estancamiento, menores flujos de inversión, falta de dinamismo en los sectores económicos más importantes, desigual distribución de la riqueza y por tanto concentración acentuada de la misma, además de la intensa movilización social causada por el descontento respecto a las prácticas autoritarias del régimen político.

Oficialmente, al nuevo enfoque de la planeación iniciado a finales de 1970 con el gobierno encabezado por Luis Echeverría Álvarez se le denominó “Desarrollo compartido”. Esta estrategia se inaugura intentando una transformación y modernización de la política tributaria con la finalidad de contener la evasión fiscal e imponer altos gravámenes a las empresas; aumentando el gasto social para impulsar la redistribución del ingreso; y erogando mayor gasto público para estimular el crecimiento (para mayores detalles véase Tello, 1993; Cárdenas, 1996:capítulo III; Ayala Espino, 2001). Estas medidas a la larga representaron un mayor endeudamiento del sector público.

Hacia 1970, la principal deficiencia estructural que enfrentaba el aparato de Estado consistía en el debilitamiento del sector público al estancarse los ingresos tributarios, situación que limitó el gasto del gobierno federal, deterioró el ahorro público, incluyendo el de las empresas paraestatales; de allí que se acentuara la dependencia financiera del gobierno en relación al crédito interno y externo durante la década de los setenta (Ibidem).

El discurso oficial que nutrió la estrategia inicial del “Desarrollo compartido” prometió la reforma educativa para responder a las protestas estudiantiles, el respeto a la propiedad privada para tranquilizar a los empresarios, y la apertura del sistema político para contener el caos generalizado causado por las demandas democratizadoras y por la represión estudiantil. Sin embargo, estas pretensiones se vieron frustradas con el descontento de algunos grupos empresariales que se sintieron desplazados y agredidos con las reformas tributarias que se propusieron. Este distanciamiento entre el gobierno federal y los empresarios prevaleció durante todo el sexenio (véase Tello, 1993).

La estrategia gubernamental del llamado “Desarrollo compartido” se inspiró en dos documentos oficiales: el Programa de Inversión-Financiamiento del Sector Público Federal 1971-1976 y los Lineamientos para el Programa Nacional de Desarrollo Económico y Social 1974-1980 –que diseñado para los últimos años del gobierno presidido por Echeverría Álvarez, en el papel se propuso como una política pública a adoptarse más allá de ese sexenio–. Ambas políticas públicas consideraron a la inversión pública como el principal instrumento para estimular y orientar el proceso de desarrollo, esto es, el aumento constante del gasto público fue el punto central en la estrategia para impulsar el crecimiento de la demanda efectiva en el mercado (Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Secretaría del Patrimonio Nacional y Secretaría de la Presidencia, 1973:88).

Cuadro 13. Las estrategias de desarrollo esbozadas en las políticas públicas del llamado “Desarrollo compartido” (1970-1976)

Programa de Inversión-Financiamiento del Sector Público Federal 1971-1976

Política económica general:

*Procurar un crecimiento promedio del PIB de 7% anual.

*Contribuir a una mayor generación de empleos productivos sobre todo en los ámbitos rurales deprimidos.

Política de inversión y gasto públicos:

*Racionalizar los recursos disponibles para la inversión, canalizándolos a proyectos prioritarios y de bienestar social.

*Estimular y orientar el proceso de desarrollo mediante la inversión pública. Para ello, resultaba estratégico brindar incentivos mediante la inversión pública a actividades como transportes y comunicaciones, energéticos, industrias básicas, agricultura y obras de bienestar social.

*Elevar la productividad del gasto público, la eficiencia en la preparación de proyectos, además de la complementación y operación del capital existente; y orientar el crédito externo a proyectos que contribuyan directamente a reducir el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos.

Política para el comercio exterior:

*Disminuir el déficit en cuenta corriente a través de proyectos que elevasen la oferta de bienes exportables y sustituyesen importaciones.

Política para el desarrollo regional:

*Promover el desarrollo y la integración regionales.

Política social:

*Elevar el bienestar social de los grupos mayoritarios de la población a través de la ampliación de la educación pública, la seguridad social, el abastecimiento del agua potable, la electrificación y las comunicaciones.

Lineamientos para el Programa Nacional de Desarrollo Económico y Social 1974-1980

Política para la intervención del sector público:

*Promover una economía mixta en la cual se combinen el uso de medidas directas e indirectas que procuren la coordinación de la actividad empresarial mediante programas específicos del sector público.

*Generar oferta mediante medidas orientadas a expandir la capacidad productiva del sector público en sectores como los energéticos y la infraestructura de transporte, estimulando al mismo tiempo a los productores privados.

Política económica general:

*Acelerar el crecimiento del producto nacional –7 al 8% anual–.

*Favorecer la creación de empleos a un ritmo del 3.4%, con la finalidad de combatir la pobreza.

*Impulsar un cambio en la estructura productiva, de tal forma que se privilegien las actividades agropecuarias, las exportaciones, la selectiva sustitución de importaciones, el turismo y la promoción de la industria mediana y pequeña.

Política de inversión y gasto públicos:

*Impulsar el crecimiento de la demanda efectiva en el mercado mediante el aumento constante del gasto público; el fortalecimiento de los estímulos a las exportaciones con el fin de recibir una mayor demanda externa; y el apoyo a los consumidores con un mayor poder de compra, derivado de la expansión en las oportunidades de empleo.

*Canalizar la inversión pública hacia las zonas rurales.

Política fiscal:

*Instrumentar, con base en los estímulos fiscales, una política activa de exportación para recibir una mayor demanda externa. A través de la misma política fiscal, aumentar el gasto público para canalizar mayores sumas a la agricultura, para modificar el destino de la inversión pública y para orientar la inversión privada hacia los sectores prioritarios.

Política industrial:

*Alejarse del modelo sustitutivo de importaciones y transitar hacia una industria capaz de emprender la adaptación tecnológica y el acceso a los mercados internacionales con base en la formación de capital humano que sea parte de una política educativa y tecnológica.

*Con la finalidad de aumentar la eficiencia de la industria nacional y su posicionamiento en el exterior, ejercer una nueva política industrial orientada a reducir de manera paulatina el proteccionismo de que goza.

Política para la organización del mercado interno:

*Hacer un uso más racional de los factores productivos, aplicar técnicas de producción intensivas en mano de obra e impulsar el desarrollo tecnológico.

*Ampliar la integración del mercado interno con una política de comunicaciones y transportes.

Política para el comercio exterior:

*Especializar la oferta de exportación de productos manufacturados, sobre todo en aquellas ramas productivas que les brindan a los países subdesarrollados ventajas comparativas por la abundancia relativa de mano de obra y recursos naturales. Para ello será necesario emprender un proceso de sustitución de exportaciones al cambiar la composición de las mercancías vendidas al exterior, esto es, sustituir la venta de productos tradicionales con escaso valor agregado por otros provenientes de las empresas maquiladoras, de la petroquímica y de la participación de los servicios en las ventas totales al exterior. Especial atención la reciben las empresas maquiladoras pues se consideran importantes para elevar el crecimiento del sector industrial.

Política de inversión extranjera:

*Perfeccionar el aparato de promoción y control de la inversión extranjera directa.

Política para el desarrollo regional:

*Fortalecer los polos de desarrollo, fomentar la descentralización y contrarrestar la excesiva concentración de las actividades económicas.

Política social:

*Cambiar los patrones de distribución del ingreso y de la riqueza modificando el destino de la inversión pública entre sectores, grupos sociales y regiones; adoptando políticas educativas y de salud; y mejorando el ingreso familiar.

*Mejorar la capacidad productiva de la fuerza de trabajo mediante mejores oportunidades de salud, alimentación, educación y capacitación. Ello implica fortalecer la formación de capital humano.

Política para la mejora de la administración pública:

*Orientar esfuerzos a la modificación de la administración pública para hacerla más eficiente en cuanto a la coordinación de acciones.

Fuente: Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la Secretaría del Patrimonio Nacional y la Secretaría

de la Presidencia (1971), “Programa de Inversión-Financiamiento del Sector Público Federal

1971-1976”; y, Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Secretaría del Patrimonio Nacional y

Secretaría de la Presidencia (1973), “Lineamientos para el Programa Nacional de Desarrollo

Económico y Social 1974-1980”.

En el contexto de intensa volatilidad financiera internacional, de fugas de capitales, de la negación del empresariado para invertir, y del estancamiento económico, la explosiva intervención del aparato de Estado en la economía –mayor expansión del sector público, de las empresas paraestatales y de los organismos descentralizados– se presentó como la opción más inmediata para reactivar el crecimiento económico. Sin embargo, las contradicciones de dicha intervención no se hicieron esperar y llegaron a su clímax con la devaluación de 1976. Esto es, el creciente desajuste de la economía mexicana que se intentó solucionar con mayor intervencionismo estatal en condiciones deficitarias y de endeudamiento externo desembocaron en la histórica depreciación del peso frente al dólar al pasar de 12.50 pesos –después de 21 años de mantenerse fijo– a 15.69 (para mayores detalles véase Tello, 1993; Cárdenas, 1996:capítulo III).

Así, en medio de la crisis económica desatada en 1976 y después de asumir el poder con una enorme falta de legitimidad por la ausencia de un sistema de partidos en la contienda electoral, el gobierno presidido por José López Portillo prolonga el contradictorio intervencionismo estatal en la economía al explotarse y exportarse los importantes yacimientos petroleros descubiertos en el sureste mexicano. El gasto público ahora se canalizaría en su mayor parte a emprender una intensa explotación de estos recursos y a invertir en la capacidad instalada representada por PEMEX para fomentar una mayor capacidad extractiva que permitiese exportar crudo a los mercados internacionales con el fin de obtener divisas aprovechando la creciente demanda y los altos precios (véase Cárdenas, 1996:capítulo III).

La profundización del intervencionismo estatal y la abundancia de divisas obtenidas de la explotación y comercialización de los entonces abundantes recursos energéticos descubiertos en el sureste del país significó abandonar la disciplina fiscal en 1978 y financiar el crecimiento de la economía con los ingresos petroleros. Paralelamente a ello, se incentivó el endeudamiento externo para continuar ejerciendo la política proteccionista que beneficiaba a la industria nacional y se fijó una política de topes salariales para atraer una mayor inversión extranjera.

Respecto al proceso de planeación, se sientan las bases y se emprenden acciones pioneras para diseñar la estructuración y funcionamiento de un Sistema Nacional de Planeación que comprendió materias como la reforma de la administración pública en su totalidad y la profundización de la planeación global, sectorial y regional.

El principal objetivo declarado en documentos oficiales como el Plan Básico de Gobierno 1976-1982 –aunque no fue estrictamente un plan de gobierno sino mas bien una plataforma electoral del PRI, que sirvió de fundamento a las políticas públicas ejercidas entre 1976 y 1982– y en el Plan Global de Desarrollo 1980-1982 consistió en articular políticas y acciones tendientes a impulsar la recuperación de la economía nacional y a fomentar la cohesión social, y en restablecer los mínimos equilibrios necesarios para fomentar el proceso de desarrollo.

Cuadro 14. Planteamientos de las políticas públicas generales adoptadas entre 1976 y 1982

Plan Básico de Gobierno 1976-1982

*Declara que el desarrollo no sólo depende de las acciones en el plano nacional sino que también demanda integrarlas en una perspectiva más amplia que incluye una definición y un posicionamiento ante el contexto internacional.

Política para la intervención del sector público:

*Fomentar la planeación por parte del aparato de Estado en las tareas relativas al impulso y rectoría del desarrollo en el marco del sistema de economía mixta.

*La intervención del sector público en la vida económica y el cumplimiento de su función redistributiva como tareas básicas para contener la acumulación de la riqueza y la marginación.

*Que el Estado cumpla con sus funciones rectoras, coordinadoras, ordenadoras, de aliento, suplencia y promoción en torno al proceso de desarrollo, de tal manera que lejos de abandonar o limitar la acción estatal en la economía, ésta debe ampliarse y perfeccionarse, no sólo para complementar o suplir las deficiencias e insuficiencias de la inversión privada, sino para emprender una acción de planeación y regulación en el sistema de economía mixta. Estimular el crecimiento del ingreso y mejorar su distribución sólo será posible si el Estado asume plenamente su papel de director del desarrollo.

*Privilegiar a la empresa paraestatal como agente dinámico del desarrollo, y emplearla como mecanismo de regulación del mercado al intervenir directamente en las transacciones propias de las diferentes etapas de la comercialización con la finalidad de promover la eliminación de los beneficios monopolísticos y de la especulación, así como de propiciar la creación de una estructura de precios acorde con los costos.

Política económica general:

*Enfrentar la crisis internacional con un nuevo modelo de desarrollo que abata la inflación, el desempleo, el desequilibrio externo y la desigual distribución del ingreso.

*Crecer a una tasa promedio de 8% anual entre 1976 y 1982.

*Combatir la ineficiencia, aumentar la productividad en aras de redistribuir los beneficios del desarrollo, y fortalecer la posición internacional del país.

Política de inversión y gasto públicos:

*Canalizar la inversión pública a rubros como los alimentos, los energéticos, la petroquímica básica, los fertilizantes y el sector agropecuario.

*Sustituir gradualmente los subsidios al consumo por estímulos a la producción.

Política para la organización del mercado interno:

*El fortalecimiento del mercado interno se acompañaría de una subordinación de la política fiscal al financiamiento del desarrollo.

*Privilegiar el encadenamiento de actividades industriales derivadas de las materias primas con miras a orientarlas hacia la exportación, en lugar de continuar con el criterio de cercanía al mercado como patrón de localización.

*Regular los mercados de bienes de consumo con el fin de impedir el aumento injustificado o inmoderado de los precios.

Política agraria:

*Manejar precios de garantía para los productos agropecuarios y otorgar subsidios agrícolas que promuevan la producción y no el consumo.

Política industrial y para el comercio exterior:

*Modificar el sistema arancelario y desalentar la sobreprotección de la industria nacional de tal manera que los aranceles se manejen con criterio de fomento industrial y de incentivo a la eficiencia y no como arbitrio fiscal.

Política de inversión extranjera:

*Regular la inversión extranjera para evitar que limite y descapitalice a la economía nacional, además de procurar su subordinación a la política de desarrollo nacional.

*Mexicanizar las empresas estratégicas controladas por extranjeros.

Política para el desarrollo regional:

*Emprender la descentralización demográfica e industrial, acompañando al proceso de una difusión nacional de la densidad económica.

Política social:

*En materia de distribución de la riqueza se considera importante la elevación del nivel social y cultural de las mayorías a través del derecho a la salud, el combate a la marginación, el acceso a la vivienda, la atención a las comunidades indígenas, la igualdad de oportunidades para la mujer, el acceso igualitario a la educación, y la participación de la juventud.

Política interior:

*Realizar la reforma del sistema político mexicano para ampliar el margen de participación de los partidos políticos y para fortalecer el carácter democrático al reconocer la pluralidad y diversidad de las variadas fuerzas políticas.

Política para la mejora de la administración pública:

*Ejecutar una reforma administrativa que adecué las instituciones al contexto de la época para facilitar la rectoría del Estado sobre el proceso de desarrollo y para reorganizar la administración pública.

Plan Global de Desarrollo 1980-1982

Política para la intervención del sector público:

*Fortalecer el papel del Estado como orientador e impulsor del desarrollo, así como su capacidad normativa y de gestión, con el fin de afianzar su rectoría en los procesos de producción y distribución de la riqueza. Se considera importante el perfeccionamiento de las empresas públicas para que cumplan funciones como la intervención directa en la producción de bienes y servicios; garantizar el suministro de insumos básicos y energéticos; la ampliación de la infraestructura, los servicios y la industria básica; la creación de economías externas; la expansión de los mercados nacionales y el acceso a los mercados internacionales; la promoción del avance técnico; y la distribución del ingreso mediante la extensión del bienestar social.

*Proporcionar congruencia y compatibilidad a la planeación sectorial, regional e institucional; y orientar, mediante directrices indicativas y concertadas, los esfuerzos de los sectores privado y social.

Política económica general:

*Impulsar el crecimiento acelerado, permanente y estable (8% al año) consolidando la recuperación económica.

*La reorientación de la estructura productiva, la modernización de los sectores de la economía y la atenuación de la heterogeneidad estructural.

*La estrategia de desarrollo que se consideró necesaria para emprender un posible cambio estructural de la economía se sustentaba en principios básicos como la economía mixta de mercado, el sistema de derechos individuales y sociales, el pluralismo político, la tradición institucional, y un sistema político con vocación nacionalista y de participación popular.

*Controlar y abatir la excesiva inflación mediante el estímulo a la producción, a la productividad, a las importaciones selectivas y temporales, el financiamiento del desarrollo con recursos reales, y a la adecuación de la demanda respecto a la capacidad productiva, privilegiando, en el caso de esto último, una modulación del ritmo del gasto público.

*El manejo de las políticas tributaria, crediticia, comercial y de gasto público, de tal forma que influyan en la capacidad de demanda y en la generación de oferta. Como el sector público actúa mediante medidas antimonopólicas y de regulación, la interacción entre las políticas referidas contribuye a la determinación de los precios en la economía.

*Orientar las políticas de salarios-precios-utilidades-fisco a proteger los salarios, regular los precios de los productos básicos, modular las utilidades, y controlar prácticas monopólicas.

*Estimular un crecimiento de la inversión más rápido que el producto nacional, así como un aumento acelerado en el consumo de bienes básicos por encima del incremento poblacional.

*Impulsar el aumento de la productividad y la distribución justa de sus beneficios.

*La ampliación y la concertación de acciones entre los sectores público, social y privado en el marco de la “alianza para la producción”.

Política de inversión y gasto públicos:

*La racionalización de los gastos y subsidios de la empresa pública.

*Procurar la racionalización y eficiencia del gasto público, y en especial, controlar el gasto corriente y asignarlo de manera prioritaria a educación, salud y seguridad social. Ello en el entendido de que el gasto público (en tanto elemento importante de la demanda, impulsor del proceso productivo y orientador de la iniciativa privada) se asumió como un activo y eficaz instrumento para fomentar el crecimiento económico y el bienestar social.

*Eliminar los excesivos e innecesarios subsidios al consumo; y, reorientar, moderar y hacer explícitos aquellos que se conserven.

Política fiscal:

*Gravar proporcionalmente a quienes más ganan, combatir la evasión fiscal, adoptar el Impuesto al Valor Agregado (IVA), y eliminar los precios oficiales para los artículos importados.

Política industrial:

*Brindar estímulos fiscales a la industria a través de los subsidios.

Política para el comercio exterior:

*La reorientación de las relaciones económicas con el exterior de tal manera que se vea estimulada la modernización y la eficiencia del aparato productivo.

*Impulsar una estrecha y eficiente vinculación de la economía nacional en gradual y constante apertura con el comercio internacional, reestructurando la política comercial para sea reducido de manera pausada el proteccionismo y la dependencia respecto a las exportaciones de petróleo, y para que se fomenten las exportaciones manufactureras y se racionalicen las importaciones en aras de la diversificación, de tal manera que a largo plazo se elimine el déficit en cuenta corriente.

*La reducción del desequilibrio externo a través de la exportación de hidrocarburos.

Política de financiamiento:

*Ejercer una política de desarrollo y de financiamiento de la inversión pública que tenga como palanca principal al petróleo y a la explotación y exportación de hidrocarburos.

*El estímulo a la formación del mercado de valores como nueva alternativa para el financiamiento del desarrollo. De esta forma, pretender un financiamiento no inflacionario de la inversión al acceder a los mercados de dinero y de capital para canalizar el ahorro y los recursos crediticios y reales a los sectores prioritarios de la economía, y para estimular la expansión de la oferta interna de bienes y servicios.

*Asumir al endeudamiento externo como complemento del ahorro interno y como apoyo a las metas de inversión y crecimiento; pero tender a reducir la proporción del financiamiento público con recursos del exterior, y aumentar dentro del endeudamiento interno la proporción de deuda titulada en valores gubernamentales en el público.

Política de inversión extranjera:

*Considerar la participación de la inversión extranjera directa como complementaria, privilegiando su aportación en el campo de la tecnología y en el acceso a los mercados internacionales.

Política para el desarrollo regional:

*Desconcentrar las actividades económicas concentrando las actividades productivas y relocalizando la instalación de la industria exportadora principalmente en ciudades medias y en las zonas costeras y fronterizas de tal forma que funcionen como polos de desarrollo que atraigan a la población rural dispersa y contribuyan a controlar el crecimiento desmedido de las áreas metropolitanas. Se trata de ejercer una adecuada distribución de los asentamientos humanos en el territorio.

Política social:

*Ofrecer a la población empleo y mínimos de bienestar social, privilegiando la satisfacción de las necesidades de educación, salud, alimentación, vivienda, seguridad social, y las relacionadas con los derechos y prestaciones laborales.

*Mejorar la distribución del ingreso entre las personas, los factores de la producción y las regiones geográficas.

*La promoción de bienestar social mediante la adopción de una política social orientada a la generación de condiciones que permitan la incorporación de los individuos más vulnerables y marginados, en lugar de subsidiar su consumo. Complementar esta política social con los objetivos de empleo y distribución del ingreso.

*Obtener una mejoría en el nivel de vida de la población a través del un incremento del consumo.

*Ampliar y mejorar la cobertura en educación básica, y vincular la educación media y superior a las necesidades del aparato productivo.

*Proteger el medio ambiente y hacer un uso racional de los recursos naturales.

Política interior:

*Emprender una reforma social que comience con una reforma política para fortalecer y acelerar el proceso de democratización.

Fuente: Partido Revolucionario Institucional (PRI) (1976), “Plan Básico de Gobierno 1976-1982”;

y, Secretaría de Programación y Presupuesto (1980), “Plan Global de Desarrollo 1980-1982”.

En general, como puede observarse en los documentos oficiales diseñados entre 1970 y 1980, la planeación del proceso de desarrollo que se realizó durante estos años presentó una mayor apertura y se declaró que el gobierno respondería a las demandas sociales acarreadas desde la década de los sesenta que cuestionaban a fondo el férreo autoritarismo gubernamental. Esto es, en el papel son tomados en cuenta para el proceso de planeación distintos grupos sociales, la totalidad del sector público y las entidades federativas.

Como se observa en los planteamientos de los documentos oficiales registrados en los cuadros 13 y 14, entre 1970 y 1982 el aparato de Estado adoptó funciones de dirección, orientación, regulación, compensación y fomento de la actividad privada. A partir de su revisión, podemos decir que durante estos mismos años se ejercieron políticas públicas expansionistas promotoras de un explosivo y contradictorio intervencionismo estatal.

De esta forma, la prolongación forzada del intervencionismo estatal situó el “boom petrolero” de finales de la década de los setenta como palanca del crecimiento económico. Sin embargo, esta ilusión paliativa pronto se desvaneció al caer los precios internacionales del petróleo en 1982, precipitando con ello una nueva crisis económica de enormes magnitudes que terminó por asfixiar, conjuntamente con el alto endeudamiento externo, las funciones económicas que tradicionalmente venía desempeñando el aparato de Estado.