LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

Isaac Enríquez Pérez

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Capítulo I. La intervención gubernamental en el proceso de desarrollo y las transformaciones del capitalismo.

Introducción.

Desde el nacimiento del modo de producción capitalista en Europa se despliega la intervención gubernamental en el proceso económico y en la redistribución de la riqueza. Esta intervención de las instituciones estatales durante los últimos doscientos años se desenvuelve paralelamente a las transformaciones estructurales y organizacionales del mismo capitalismo.

Reconociendo lo anterior, argumentamos que tanto las políticas públicas como las concepciones sobre el proceso de desarrollo expresadas en ellas, se construyen, se recrean y se desenvuelven en contextos históricos específicos. Se trata de una relación simbiótica en que las acciones gubernamentales encausan intereses hacia objetivos precisos en determinadas circunstancias sociohistóricas y económicas, y a la vez, dichas circunstancias son propiciadas por las intervenciones del sector público inspiradas en las políticas públicas y que se orientan a modular, a acelerar o a retardar la estructuración de la sociedad y de sus procesos económicos.

En el contexto de las transformaciones del modo de producción capitalista, las relaciones internacionales históricamente se caracterizan por las profundas asimetrías, heterogeneidades y desequilibrios de poder entre los países –y más acusadamente entre los bloques regionales durante las últimas décadas–, muchas veces propiciado ello por posturas gubernamentales que asumen a su sistema económico y a sus empresas como instrumentos geopolíticos y de proyección de la hegemonía. En este sentido, y reconociendo los factores nacionales que influyen en la posición internacional de algún país, los aparatos de Estado asumen distintos perfiles y especificidades que se expresan en las formas en que intervienen en el proceso económico y en la planeación del proceso de desarrollo.

En la actualidad, ante estas asimetrías algunos países dirigen las relaciones internacionales de manera ventajosa; otros más, que son la mayoría, sólo logran insertarse y gestionar su posicionamiento. Con la reestructuración de la economía mundial expresada en la conformación de un sistema de manufactura flexible global e intensamente entrelazado, los aparatos de Estado se limitan a una función de mediación entre los mercados internacionales y los territorios y comunidades locales. Y aunque los poderes gubernamentales tienden a erosionarse en las escalas nacionales del mundo subdesarrollado, su presencia e intervención en la estructuración de la sociedad aún es fundamental a pesar de la emergencia de actores y agentes socioeconómicos y políticos hegemónicos de nuevo corte.

La manera en que los países desarrollados dirigen históricamente la dinámica de la economía mundial en gran medida está determinada por el papel que desempeñan sus aparatos de Estado en la construcción de sus mercados, reconociendo que sin entramados institucionales sólidos, eficaces y eficientes las imperfecciones de la esfera económica tienden a multiplicarse y a traducirse en contradicciones sociales. En tanto que la naturaleza de la inserción que ejerce una región como América Latina en la economía mundial dista mucho del posicionamiento y gravitación que ejercen países como los Estados Unidos, Japón y China o bloques regionales como la Unión Europea. Mientras en estas latitudes se emprende el fortalecimiento de sus instituciones estatales, en América Latina se apuesta por la erosión sistemática de las mismas.

Es más, las transformaciones experimentadas en las políticas públicas durante las últimas décadas en países como México, así como en las concepciones sobre el proceso de desarrollo esbozadas en ellas, responden a la naturaleza que adquiere el modo de producción capitalista, y a la importancia que asumen en éste los sistemas internacionales de producción integrada y las redes mercantiles y financieras globales, apoyados ambos en el uso estratégico del conocimiento aplicado al proceso económico. En este sentido, para comprender por qué cambian las concepciones sobre el proceso de desarrollo, e incluso las mismas funciones y la estructuración del aparato de Estado, es relevante desentrañar las transformaciones en los patrones de acumulación y en la organización de las empresas, en tanto las unidades productivas más dinámicas que son fuente de innovación y de posicionamiento geoestratégico en la construcción de mercados. Así pues, analizar brevemente las especificidades de la intervención gubernamental rescatando cómo se transforman las funciones del aparato de Estado ante la reestructuración del capitalismo es la tarea central en las páginas que componen este capítulo.

Partiendo de lo anterior, resulta importante preguntarse ¿cuáles han sido las principales transformaciones estructurales y organizacionales experimentadas por el modo de producción capitalista? ¿qué influencia ejercen dichas transformaciones en las funciones e intervenciones del aparato de Estado? ¿qué especificidades adquiere la intervención gubernamental en las distintas latitudes del mundo? ¿cómo se inserta América Latina y México en el proceso de globalización, y qué posibilidades tienen en este contexto para fomentar su proceso de desarrollo? ¿qué especificidades adquieren los aparatos de Estado latinoamericanos en sus intervenciones y en la planeación del proceso de desarrollo?

De esta forma, el presente capítulo tiene como objeto de estudio las continuidades y discontinuidades del capitalismo en tanto modo de producción y proceso civilizatorio, desentrañando el papel de la organización de las empresas y de las decisiones que en ellas se gestan con la finalidad de estructurar los mercados, así como la influencia que todo ello ejerce sobre la intervención del aparato de Estado en el proceso de desarrollo. Para cumplir con ello, los objetivos consisten en: 1) caracterizar y analizar cómo y por qué se presenta la reestructuración del modo de producción capitalista a partir de la transición organizacional al interior de las empresas, enfatizando la discontinuidad histórica marcada por este proceso; 2) caracterizar y analizar brevemente, con algunas evidencias empíricas, el perfil del gobierno en las regiones desarrolladas, así como las especificidades de los gobiernos latinoamericanos en el marco de las transformaciones del capitalismo, siendo importante para ello la delimitación del tiempo y del tipo de intervención y funciones de estas dos modalidades de aparato de Estado; 3) señalar la relevancia de los procesos de globalización y su gravitación en las escalas nacionales; y, 4) explicar el papel que adquieren los espacios locales y la planeación nacional ante la intensificación de estos procesos.

Para la realización de lo anterior, dos ideas fueron centrales: 1) la reestructuración de la organización y dinámica del capitalismo, así como la intensificación de los procesos de globalización en las últimas décadas, implica en países como México transformaciones profundas en el perfil y estructura de los gobiernos y en la manera de concebir y planear al desarrollo nacional en las políticas públicas; por tanto, para desentrañar la naturaleza de los cambios que experimenta el capitalismo en las últimas décadas es importante explicar la esencia de las organizaciones en las cuales se apoya y proyecta para la construcción de los mercados, reconociendo que metodológicamente dichas organizaciones facilitan el tender los puentes analíticos entre las estructuras socioeconómicas y los actores que toman las decisiones estratégicas como expresión de su praxis. 2) Mientras en los países desarrollados gran parte de los esfuerzos del sector público se canalizan a apuntalar la proyección de su economía en aras de la perpetuación de su hegemonía en el mundo (Estados Unidos), o bien, con el fin de sobresalir en las rivalidades y luchas por el logro de dicha hegemonía (Unión Europea, Japón y China), los sectores públicos de regiones como la latinoamericana orientan en gran medida sus acciones hacia la inserción subordinada y dependiente de sus economías en la dinámica del capitalismo global, aprovechan mínimamente los márgenes de maniobra que les brinda y construyen mercados para responder a esas exigencias.