LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

Isaac Enríquez Pérez

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Consideraciones finales sobre el capítulo.

Desde los orígenes del capitalismo, las intervenciones gubernamentales son relevantes para la estructuración de los mercados y para la procuración del bienestar social –o bien, para evitar que las condiciones de los grupos sociales desfavorecidos empeoren– y/o de la gobernabilidad. Dichas intervenciones se redefinen a la luz de las transformaciones estructurales y organizacionales experimentadas por este modo de producción. Dicha redefinición implica cambios en la formulación de la agenda pública y de los objetivos de las políticas públicas, adquiriendo ello especificidades variadas según la condición socioeconómica y geopolítica de las naciones.

Buena parte de las intervenciones estatales ejercidas durante el siglo XIX y principios del siglo XX –sobre todo aquellas relacionadas con la construcción de las instituciones del llamado Estado de bienestar en los países desarrollados–, con los organismos internacionales adquieren canales más expeditos, e incluso con ellos tienden a hacerse más complejas.

La nueva dinámica y naturaleza del modo de producción capitalista nos indica que el posicionamiento de mercado y la rivalidad entre las redes empresariales globales –que a su interior se relacionan mediante la cooperación y las alianzas estratégicas– y entre los espacios locales que ofrecen ventajas comparativas depende o está influida por las habilidades para generar innovaciones tecnológicas aplicadas al mismo conocimiento o al proceso productivo y organizacional; por la formación –o el acceso en el caso de las empresas– a amplios y articulados mercados; por el logro de una diferencia considerable entres los costos de producción y los precios finales de los productos; y, por la creación de condiciones, por parte del sector público, para generar y fortalecer ventajas comparativas y oportunidades para ocupar mercados, promover el avance tecnológico, formar y capacitar recursos humanos, y financiar y subsidiar a sectores estratégicos. Estos factores y circunstancias son relevantes para el posicionamiento de las empresas y de los territorios locales en la economía global.

En muchos países desarrollados, la promoción, apoyo y financiamiento proporcionado al avance tecnológico de sus industrias y de su infraestructura productiva se constituyen en instrumentos indispensables para fomentar la productividad y para incentivar a sus empresas a liderear la economía mundial; más aún, desde los mismos gobiernos se impulsa un nuevo proteccionismo de las industrias nacientes para contrarrestar la expansión de la rivalidad extranjera en sus mercados nacionales. Es más, en el contexto de la intensa rivalidad e integración de la economía internacional, los gobiernos de los países desarrollados reconocen que para obtener las mayores ventajas es necesario orientar las políticas públicas hacia el mejoramiento y aumento de la competitividad de las empresas de origen nacional y hacia el incremento de la calidad de los factores de producción.

En países como México –insertos de manera desventajosa en la economía mundial–, las políticas públicas de las últimas dos décadas asumen y se configuran en torno a una racionalidad que en gran medida es inspirada e influida por las características estructurales y organizaciones del capitalismo contemporáneo anteriormente analizado.

Aunque se sugiere en innumerables ocasiones que con la intensificación de los procesos de globalización, los aparatos de Estado –sobre todo del mundo subdesarrollado– pierden poder o son erosionados, la realidad es que algunas de sus entidades tienden a una refuncionalización y debilitamiento de su influencia y poder, en tanto que otras –como los ministerios de hacienda o de comercio, e incluso los mismos bancos centrales que tienden a hacerse autónomos– adquieren un peso considerable en la toma de decisiones del sector público y en la planeación del proceso de desarrollo. Más aún, son los mismos gobiernos nacionales los que logran materializar y concretar, en sus territorios y en las escalas locales, los alcances de los procesos globales. Desde los mismos gobiernos nacionales –en especial de los países desarrollados– se fraguan, mediante las políticas públicas, los mecanismos e instrumentos para la constitución de lo que denominamos red hegemónica global y para la expansión e integración planetaria del capitalismo.