LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

Isaac Enríquez Pérez

Volver al índice

 

 

1.5.- El enfoque del desarrollo como vinculación de redes culturales emanadas del capital social.

Como el debate intelectual sobre la agenda del desarrollo en las últimas décadas ha girado en torno a dos ejes: a) la búsqueda de un nuevo equilibrio entre el mercado y el interés público, y b) la concepción de las políticas públicas como formas de acción a favor de objetivos de interés común, que no se limitan a las acciones estatales; entonces se presenta la necesidad de abrir nuevas oportunidades para la participación de la sociedad civil, y de superar a través de esta vía la crisis mundial del Estado (Ocampo, 2003:26). Entonces, ante la necesidad de construir una agenda del desarrollo donde el sistema económico se encuentre subordinado a objetivos sociales más amplios como el sentido de pertenencia, la identificación con propósitos colectivos y la creación de lazos de solidaridad (Ibidem:28) surge el enfoque del desarrollo como vinculación de redes culturales emanadas del capital social que concibe a éste último como una nueva clave estratégica para el desarrollo y, lo define como la red de instituciones, relaciones y normas que conforman la calidad y cantidad de las interacciones sociales en una sociedad, colocando a la cohesión social como un factor crítico para la prosperidad económica y para el desarrollo sustentable.

Robert Putnam (1993) al estudiar las asimetrías regionales en Italia define al capital social como las relaciones sociales caracterizadas por la confianza que evita o suaviza las fricciones generadas entre los diversos individuos de una comunidad, así como las normas de comportamiento cívico practicadas (cuidado y respeto de los espacios públicos, pago de impuestos) y el nivel de asociatividad (capacidad para cooperar mediante la formación de redes y concertaciones) que expresan la fortaleza del tejido social. El mismo Putnam señala que la cohesión social se constituye con el grado de confianza existente entre los actores sociales, las normas de comportamiento cívico practicadas y el nivel de asociatividad; y que se refiere también a la integración social del individuo y a la red de contactos sociales, lo cual implica relaciones, expectativas de reciprocidad, comportamientos confiables y mejora de la eficacia privada, además de su vertiente colectiva que se expresa en la procuración del orden público. Por su parte, Francis Fukuyama argumenta que con este enfoque se trata de reconceptualizar el papel que desempeñan los valores y las normas en la vida económica y de cuestionar la omisión que hizo el Consenso de Washington respecto al capital social (Fukuyama, 2003:34).

En este enfoque teórico se habla de una construcción autogestiva del desarrollo por parte de pequeñas comunidades, y según se trata de los autores, en mayor o menor medida se prescinde o no de la rectoría del aparato de Estado.

Es de notar que el surgimiento de las redes de confianza, asociatividad y reciprocidad en las comunidades no siempre redundan en el bienestar de la sociedad, tan sólo pensemos en la cohesión social que existe en grupos ligados a la economía criminal –narcotráfico, secuestro, etc.–, con lo cual el concepto de capital social corre el riesgo de caer en una gran ambigüedad si no se le precisa respecto a sus objetivos y funciones en el proceso de desarrollo.