LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

Isaac Enríquez Pérez

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6.1.- El aparato de Estado como garante de la prioritaria estabilidad macroeconómica.

A raíz de la creciente inflación, del desequilibrio externo y de la crisis de la deuda suscitados a inicios de la década de los ochenta en México, se observa en los documentos oficiales una acentuada preocupación por la contención del déficit fiscal, por el equilibrio de la balanza de pagos y por la estabilidad del nivel de precios. Estas tres dimensiones de la política económica se conciben como condiciones fundamentales para procurar los equilibrios macroeconómicos. Con las políticas económicas para la apertura de la economía nacional y para la estabilidad de precios se pretenden suprimir los riesgos y minimizar la incertidumbre a que pueden estar sometidos los capitales productivos y financieros.

El planteamiento “anticrisis” promovido desde la década de los ochenta se orienta a generar el entorno propicio para atraer mayor inversión extranjera, y en este sentido, tanto la estabilidad de precios como la desincorporación y privatización de empresas públicas se ciñen a ello.

Ante esto, cabe preguntarse lo siguiente: ¿por qué se presenta en las políticas públicas una preocupación –muchas veces obsesiva– por el abatimiento de la inflación? La respuesta está relacionada con la promoción y procuración de condiciones macroeconómicas adecuadas para el ejercicio de las actividades del empresariado privado, esto es, si no se cuenta con una inflación baja y estable, tanto en el sector empresarial como en el financiero se verán afectados los marcos de decisión relativos a la producción, al consumo y al financiamiento. La estabilidad de precios resulta relevante para los inversionistas porque les permite calcular los costos y ejercer la adecuada toma de decisiones; de lo contrario, corren el riesgo de sufrir pérdidas. En los últimos quince años, en especial entre 1988 y 1994, el tipo de cambio nominal –muchas veces sobrevaluado– se utilizó como ancla antiinflacionaria.

Al tener a la economía global como la nueva racionalidad y como un punto de referencia central de los agentes económicos, para los promotores de las estrategias de estabilización y de apertura resulta importante contar con un posicionamiento ventajoso mediante la estabilidad de la balanza de pagos. De ello se desprende la prioridad de promover una industrialización orientada hacia las exportaciones bajo el argumento de que éstas incentivan la productividad y, por tanto, el crecimiento económico. La estabilidad macroeconómica y las intervenciones selectivas del aparato de Estado para facilitar las condiciones propicias a las actividades y transacciones del empresariado privado con vocación exportadora, resultan indispensables para la viabilidad de la estrategia de apertura de la economía mexicana.

Se argumenta que el abatimiento del déficit fiscal se relaciona con el reordenamiento, racionalización y modernización del sector público en aras de contar con intervenciones selectivas más eficaces y de eliminar las distorsiones en los mercados. Con esta medida son dos los instrumentos del aparato de Estado que más se ven modificados al tiempo que se redefinen sus funciones y responsabilidades en general: el gasto público que sufre importantes recortes y que tiende a racionalizarse con la finalidad de contar finanzas públicas sanas; y la procuración de un menor endeudamiento público. Esto es, con el gasto público reducido tienden a focalizarse las intervenciones gubernamentales, y a recurrir lo menos posible a un financiamiento deficitario que incentive la inflación al existir una oferta monetaria que sobrepase los niveles de producción del país; en tanto que en el mismo presupuesto gubernamental se adopta la postura de responder a las necesidades que impone el servicio de la deuda.

En suma, las estrategias de estabilización, redefinición y adecuación de la regulación económica, privatización y apertura adoptadas en las últimas dos décadas en México para promover y procurar los equilibrios macroeconómicos son asumidas por el funcionariado gubernamental desde un enfoque integral argumentando la interrelación sistémica entre ellas, así como la necesidad de responder a las exigencias de la armonización internacional de políticas económicas que derive en la generación de confianza en el país por parte de los inversionistas extranjeros, de la banca privada mundializada y de los organismos financieros internacionales. Gran parte de los instrumentos de política económica del aparato de Estado Mexicano se entrelazan para garantizar la estabilidad macroeconómica que propicie dicha confianza y certidumbre.

Sin esta función gubernamental que consiste en procurar los equilibrios macroeconómicos y en generar condiciones propicias para el desenvolvimiento del proceso económico, serían prácticamente imposibles los periodos de auge, de estabilidad y de abandono de las crisis.