LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

LA TRANSFORMACIÓN DE LAS CONCEPCIONES SOBRE EL PROCESO DE DESARROLLO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS MEXICANAS

Isaac Enríquez Pérez

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5.- Estrategia metodológica.

El ejercicio de reflexión propuesto exigió relevar la especificidad del objeto de estudio que se desenvuelve en una sociedad nacional, sin descuidar lo acontecido en los planos regional y mundial. Y en este sentido, la comparación se privilegió como estrategia metodológica.

La privilegiada mirada para el análisis histórico que despliega Sergio Bagú en Economía de la sociedad colonial nos condujo a valorar que el análisis comparativo resulta imprescindible cuando nos comenta que, a partir de la convicción de que América Latina ha sido y sigue siendo una unidad de la realidad mundial, su tentativa consistió en estudiarla precisamente como unidad dentro de una evolución histórica internacional; esto es, interpretar a América Latina no como conjunto de unidades nacionales y regionales, sino como un todo en sí misma; sin olvidar lo propio y específico de cada nación que la integra (Bagú, 1992:253).

Como América Latina es una estructura histórica en movimiento constante, en esta interpretación de su intergénesis con la economía mundial más que rescatar los detalles de cada una de sus partes fue necesario enfocar la mirada sobre sus características estructurales, para lo cual fueron preguntas guía necesarias las siguientes: ¿qué papel juega América Latina y en particular México en su relación con la economía mundial? ¿qué representa el proceso de desarrollo para la región y para éste país? ¿qué factores diversos influyen en su subdesarrollo como característica general de la región? ¿cómo ejerce su acción el aparato de Estado latinoamericano y en específico el mexicano ante estos procesos?

Todo ello implicó asumir que la(s) parte(s) –América Latina y/o México– no se puede(n) pensar sin el todo –economía mundial– y que este mismo todo se alimenta también de la parte; esto es, como se observa en el capítulo I, América Latina y los actores, agentes y organizaciones involucrados en su proceso de desarrollo son tales sólo en relación a procesos de alcance mundial. Como las concepciones sobre el proceso de desarrollo promovidas en las políticas públicas mexicanas responden a la dinámica y transformaciones estructurales y organizacionales del capitalismo, resultó importante distinguir entre la división técnica del trabajo, la división social del trabajo y la división internacional del trabajo, en tanto tres distintos niveles de análisis para el estudio del proceso económico (para mayores detalles sobre esta distinción véase Acevedo López, 1996, 1998, 1999 y 2004).

Con el objetivo de identificar, reconocer, analizar e interpretar las concepciones oficiales sobre el proceso de desarrollo, el trabajo empírico para la construcción de datos se realizó con el estudio de una serie de documentos oficiales:

Para el capítulo II relativo a la incidencia de los organismos internacionales en el proceso de desarrollo se revisaron documentos que expresan los análisis y concepciones emanados de instancias como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización de la Naciones Unidas (ONU), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL). Son documentos caracterizados por promover estrategias de desarrollo que tienen como agente central al aparato de Estado en interacción con las organizaciones no gubernamentales y con las redes empresariales y sus inversiones extranjeras directas; además, durante las últimas tres décadas introducen conceptos, categorías y objetivos como desarrollo sustentable, desarrollo humano, financiamiento del desarrollo, reforma institucional, consolidación de la democracia, lucha contra la pobreza, globalización, entre otros. En los últimos lustros, la influencia de estos documentos, estrategias y acciones se orienta a ámbitos regionales y transnacionales colocando sobre la mesa interrogantes como las siguientes: ¿hacia dónde va la dinámica de la gobernabilidad global? ¿qué vinculación existe entre la globalización y el desarrollo? ¿cuál es la viabilidad de organismos internacionales como la Naciones Unidas?

Para el capítulo III, relacionado con los cambios y especificidades en las concepciones sobre el desarrollo expresadas en las políticas públicas mexicanas, se revisaron documentos oficiales diseñados y promovidos por el Poder Ejecutivo Federal: en especial, analizamos las políticas públicas de carácter global que expresan las directrices generales para el proceso de planeación de la economía y de la distribución de la riqueza. Esto es, para los objetivos de nuestra investigación los cambios en las concepciones sobre el proceso de desarrollo en México se rastrearon en documentos oficiales como los planes y programas generales de desarrollo diseñados desde 1934 hasta el año 2001. Estos documentos ofrecen un panorama general sobre los conceptos y estrategias adoptados por el gobierno mexicano en torno al proceso de desarrollo; representan también el eje rector del diseño de políticas públicas específicas y de las funciones a emprender por la administración pública durante un sexenio presidencial. Entre los documentos oficiales revisados destacan:

• Primer Plan Sexenal 1934-1940

• Segundo Plan Sexenal 1940-1946

• Proyecto de Inversiones del Gobierno Federal y Dependencias Descentralizadas 1947-1952

• Consideraciones para un Programa Nacional de Inversiones 1953-1958

• Plan de Acción Inmediata 1962-1964

• Programa de Desarrollo Económico y Social de México 1966-1970

• Programa de Inversión-Financiamiento del Sector Público Federal 1971-1976

• Lineamientos para el Programa Nacional de Desarrollo Económico y Social 1974-1980

• Plan Básico de Gobierno 1976-1982

• Plan Global de Desarrollo 1980-1982

• Plan Nacional de Desarrollo 1983-1988

• Plan Nacional de Desarrollo 1989-1994

• Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000

• Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006

La información rastreada fueron los argumentos y estrategias presentados en los documentos oficiales que expresan las políticas públicas referidas a la concepción que esboza el aparato de Estado en México sobre el proceso de desarrollo. A partir de su sistematización se infieren los presupuestos ideológicos, las filosofías económicas, lo consistente de sus concepciones y la articulación de las mismas.

La necesidad de revisar y analizar las diversas filosofías y teorías económicas y políticas que respaldan la elaboración de propuestas, recomendaciones y planteamientos normativos promovidos por los organismos internacionales respondió a la siguiente premisa: determinada posición política y práctica se construye sobre la base de una cosmovisión o concepción del mundo conformada por conceptos y categorías de alcance filosófico o científico y, por principios de carácter ético que además de nutrir a esa práctica y a sus proyectos, dialécticamente, pueden ser motivadas por los embriones de la reestructuración que experimente en determinado momento la dinámica del todo social. Esto significa que, para actuar y prescribir orientaciones normativas relativas a las políticas públicas, tanto el funcionariado de organismos internacionales como de gobiernos nacionales, precisan tanto de principios normativos como de sistemas conceptuales explicativos de la realidad social e inspiradores de la articulación de medidas plasmadas en dichas políticas públicas. Esta concepción del mundo que poseen y asumen los diversos actores que toman las decisiones públicas responde, a su vez, a los intereses que representan, a las relaciones de poder y a las conflictividades sociales que los circundan y que a su vez construyen; intereses que entrañan una toma de posición ética ante la realidad social.

Con esto queremos decir que, a partir de la manera como se analice y conceptualice la realidad social se influirá en las pretensiones de resolver los problemas que ésta entraña, es decir, dependiendo de la estructura de pensamiento y teorización de la realidad se contará con una expresión determinada de la conducción del proceso de desarrollo y de lo que se hace para resolver los problemas sociales. Sin embargo, el teorizar no necesariamente implica resolver los efectos negativos, incluso muy por el contrario, puede contribuir a agravarlos al perpetuarse las diversas “cegueras”, estereotipos y rotulaciones tanto de los teóricos como de los planificadores y consultores.

No se trata de sostener que una sola filosofía o teoría económica y política determine el rumbo de las posiciones oficiales, sino que, incluso diversos sistemas conceptuales llegan a respaldar sus perspectivas y propuestas.

Finalmente, deseo señalar que la presente investigación adoptó la siguiente actitud epistemológica: la realidad social no sólo se analiza e interpreta para relatarla, sino para transformarla en tanto se desentrañe su naturaleza y se asuma al conocimiento como elemento relevante en la construcción de la historia y como resultado de la misma. En suma, la trascendencia del conocimiento radica en el relevante papel que éste tiene en la construcción social de la realidad. Esto significa concebir al conocimiento como una acción social que surge de la realidad misma, a la vez que la transforma, la altera al interpretarla, y la construye al explicarla y comprenderla. Conocer es actuar, es transformar la realidad social al esclarecerla, al tomar una actitud ante ella, y al decidir sobre su rumbo y dinámica.

Aún más, el conocimiento se construye socialmente en un diálogo permanente entre las estructuras mentales y conceptuales del investigador y su acción en sociedad, así como entre la realidad social y la atmósfera académica que permea la vida universitaria. Toda generación de conocimiento se presenta en un contexto de interacción, de constante intercambio de ideas, donde se dialoga, lejos del prejuicio y del dogmatismo, con la propia tradición de pensamiento y con tradiciones ajenas, con los contemporáneos y con los pensadores de otras generaciones.

Esta misma actitud se acompañó de la apremiante necesidad de no asumir a las ciencias sociales como instrumentos para la denuncia y la impugnación de las lacerantes y polarizadas realidades sociales que padecen nuestro país y América Latina, pues consideramos que dicha actitud contestataria poco contribuye a la tarea de aprehender e interpretar la naturaleza de los fenómenos y procesos de la sociedad. Es más, opinamos que existen escenarios como los medios masivos de difusión, los movimientos antisistémicos, la música, el cine, la literatura, la pintura y el arte en general, que son más elocuentes y eficaces que las ciencias sociales para ejercer la denuncia de los efectos sociales negativos derivados de los sistemas políticos y económicos.

Como la construcción de conocimiento científico es un proceso colectivo, numerosas son las personas que con su apoyo, motivación e ideas fortalecieron mis intereses, inquietudes preocupaciones y aspiraciones. Respecto a la preocupación y al placer por desentrañar qué es esa intergénesis humana llamada sociedad y respecto a la construcción del presente objeto de estudio, fue sumamente importante la luz y los comentarios y opiniones orientadores brindados oportunamente por la Dra. María Guadalupe Acevedo López en sus Talleres de Investigación Sociológica, en los cursos sobre Sociología de las Organizaciones, en los Seminarios de Titulación, así como en la revisión de nuestro informe de investigación; y, por la Dra. Alejandra Salas-Porras Soulé en sus cursos de Metodología de las Ciencias Sociales, de Teorías de la Globalización y del Desarrollo, y de Integraciones Económicas. Esa misma preocupación también fue cobijada y respaldada por el Proyecto de Investigación “Territorios en reserva: el Plan Puebla-Panamá y las nuevas estrategias de desarrollo económico regional” inscrito en el Instituto de Investigaciones Económicas de nuestra Universidad y coordinado por el Dr. Felipe Torres Torres, el Dr. José Gasca Zamora y el Dr. Javier Delgadillo Macías. De igual manera, se agradecen los debates de pasillo en nuestra casa de estudios y los comentarios formativos e intensos que durante los últimos seis años ofrecieron compañeros y amigos como Rubén Darío Flores Sandoval, J. César Aguirre Juárez, Alberto Borbolla Albores, Francisco Ávila Coronel, Marco Alanez Olvera Morales, Benjamín Pérez-Tagle Mercado, Gerardo Canek Coronado Zarco, María Concepción Ortiz Serrano, Edgar Tafoya Ledezma, Juan Emmanuel Ferrari Muñoz-Ledo, Lucio González Eriksson, Gerardo González Altamirano, y Omar Núñez Rodríguez. Comentarios, opiniones y motivaciones vertidos todos ellos en el escenario de apertura, de imaginación creadora y de generosidad brindado por nuestra Universidad Nacional Autónoma de México.

Agradecimiento especial merecen el apoyo y la motivación sinceros y constantes ofrecidos por mi familia –en especial por mi madre–, por la Maestra Benita Alcántar Carrillo, por el Biólogo y amigo José Guadalupe Martínez Correa (), por el Psicólogo y amigo Jorge Fritz Müller Murot, y por el Señor Refugio Ernesto Flores Carranza –quien por cierto amablemente puso a mi disposición importantes documentos hemerográficos durante mi formación universitaria–.

Ciudad Universitaria, México, D. F., febrero de 2006.