COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACIÓN CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACIÓN CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

Edwin Alberto Castillo Lepe

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II PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA


Actualmente, la distribución del espacio en Guatemala ofrece un panorama altamente conflictivo. El desasosiego corresponde a múltiples factores pero es importante subrayar que en lo fundamental el desmedido crecimiento de la frontera agrícola y urbana obedecen probablemente al tipo de relaciones entre humanidad-naturaleza, que se instauraron desde la llegada de los españoles a territorio nacional. Desde entonces, el campo se encuentra en constante reducción y el urbanismo cada vez más amenaza en convertirse en el rector del medio ambiente y en la nueva forma de ordenar el territorio, rompiendo definitivamente con la visión milenaria de estos pueblos originarios, que a través de su historia entre tejieron ciertas relaciones armoniosas entre, hombre-naturaleza y cosmos.

Bajo el paradigma del progreso, la llamada civilización occidental implantada en Guatemala desde 1,524, inició un nuevo proceso, que implicó una nueva forma de ordenamiento del espacio territorial, mediante la cual se privilegio casi por completo la esfera económica, por encima de la relaciones esenciales de la humanidad entre sí y con la naturaleza, dando como resultado relaciones conflictivas, aboliendo oficialmente el concepto de relaciones esenciales que las milenarias culturas y civilizaciones originarias de Guatemala mantuvieron y aún preservan con el Cosmos.

En vez de continuar por la vía del equilibrio y la armonía, el nuevo modelo orientado por la productividad y explotación irracional de los recursos con el fin de acumular riqueza material y dineraria, se olvidó del ser, apostó por el tener, al extremo de configurar una particular ética nunca antes vista y vivida en el seno de la cultura maya y su sociedad. Lo que ha generado el ir cambiando paulatinamente los valores esenciales de los pueblos, por valores de carácter occidental.

Esta conducta en amplitud terráquea, progresivamente ha ido generando su propia antinomia, cuyos resultados se empieza sentir rigurosamente por las generaciones del presente y, de continuar por esta vía, seguramente será mucho peor hacia el porvenir.

Tanto es así que hoy contamos con un planeta en situación de progresivo desgaste y prácticamente agotado en sus recursos naturales, de tal manera que, si no hacemos un acto de meditación y una pausa critica, seguramente estaremos condenando a las futuras generaciones al sufrimiento y sobrevivencia misérrima. Lo que nos obliga a mirar hacia nuestros propios orígenes.

No se trata de plantear algún tipo de pesimismo, pero sucede que en la actualidad todos estamos siendo testigos de la creciente destrucción sostenida de la humanidad-
naturaleza. Están a la vista los fenómenos del calentamiento del planeta, las constantes alteraciones de los ciclos metereológicos que desembocan en terribles huracanes, desmesuradas alteraciones climáticas como las denominadas “El Niño” y “La Niña” que, en rigor, corresponden al alto precio que la misma naturaleza nos está cobrando, por habernos desentrañado de sus leyes.

En tal magnitud de problemática no caben las interpretaciones teológicas, que inculpan a poderes superiores, que en virtud de su enojo y venganza de antemano han programado el Apocalipsis del universo. La imperfección habita en otras dimensiones; es producto del encanto por el racionalismo a ultranza, es resultado del dogmatismo que sustenta el paradigma de relojería y, también es la consecuencia del olvido de la pureza original de la humanidad y un mal uso de la Madre Tierra (Nan Tx’oxtx’). Quizá estemos a tiempo todavía y podamos dejar de dominar la naturaleza, para volver a aprender a convivir con ella; renunciar al estado de amnesia que nos provocó el reconocernos distintos a la naturaleza, para volver al principio donde sabíamos que no solo éramos parte de ella, sino que, además es nuestra Madre amorosa.

Estamos en medio de un tipo de civilización que unilateralmente alienta la eficacia y la eficiencia, para convertir a la humanidad en maquina destinada a generar utilidad y competencia en todos los confines del planeta; es lo que ahora se llama globalización, en cuya función no importan los efectos nocivos que se generen: contaminación de los ríos, desaparecimiento de las especies, de la flora y de la fauna, y de comunidades humanas, lo que es mucho peor la degeneración de la psiquis del ser humano y de su

biología individual. Junto a ello, el amor ha dejado de cohesionar a los seres humanos, siendo sustituido por la búsqueda de la ganancias, sin importar los medios y los fines. Se ha sustituido lo esencial y trascendental por lo material y temporal. Con este frenesí se ha roto el diálogo hombre-naturaleza y cosmos, que habían mantenido civilizaciones antiguas, como la maya.

Sin embargo, hemos iniciado el recorrido del siglo XXI y aperturarnos al tercer milenio del computo gregoriano, con pensamientos y proyecciones que desde diversos puntos del planeta impulsan y fomentan el retorno al origen perdido, como bien lo sintetizaba el Ex ministro de Educación de Francia Malraux. “ El Próximo Milenio Será Espiritual o no será”. O modificamos el rumbo actual de los acontecimientos y acciones del hombre sobre el planeta, o simplemente estaremos provocando la destrucción de la tierra y por consiguiente de la humanidad.

En esa misma dirección, en Guatemala se esta redescubriendo lo que durante centurias estuvo oculto y vigente en los diversos sentimientos de los descendientes de la cultura y civilización maya que pueblan su suelo. Se trata de un redescubrimiento que aspiramos a desbrozar en este ejercicio académico, que tiene por objetivo develar el pensamiento milenario de la gran civilización maya, como un aporte válido en el intento fecundo de retornar a la armonía y equilibrio entre humanidad-naturaleza.

Precisamente, en correspondencia al retorno del origen perdido, consideramos oportuno estudiar y analizar, aunque de manera sucinta ¿Cuál es el enfoque de la cosmovisión maya en términos de la distribución del espacio y las actividades humanas, y su relación con el acondicionamiento territorial?. Al efecto nos planteamos los siguientes: