COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACIÓN CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACIÓN CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

Edwin Alberto Castillo Lepe

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4.6 LA COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACION CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

Como se ha podido explicar en los capítulos anteriores, el acondicionamiento del territorio en los pueblos Mayas de Guatemala ha tenido una lógica, que va desde la importancia de vincular el espacio con un pensamiento abierto holistico que toma en cuenta los demás aspectos de la existencia mítico-histórico-sagrado, cósmico físico y espiritual. Quizá por estas razones las ciudades en el llamado periodo Clásico (año 300 Dc.) estuvieron completamente articuladas a lo que podría ser la ecuación Ciudad-Sol, o sea que su orientación estaba íntimamente relacionada a los movimientos del Qajaw, o sea del nacimiento (oriente) y su caída, muerte o descanso (poniente).

Sin embargo, a partir del periodo colonial, la influencia occidental en la construcción, ubicación de las ciudades y ubicación de actividades se encamino por la vía de un nuevo paradigma racional y urbano, aunque tampoco se puede negar el sincretismo que se ha ido construyendo hasta la actualidad en relación al territorio y su función.

Hasta ahora no existen estudios que permitan descubrir algún tipo de interacción entre los aportes de occidente y las concepciones originales de América, particularmente de Guatemala, siendo como ya se ha descrito en el presente estudio, el acondicionamiento territorial una herramienta del planificador del territorio dispuesta a generar la mejor repartición de las actividades humanas en una circunscripción, especialmente cuando se trata de relacionar lo social y lo económico, al tiempo de lograr reactivar o eficientar a aquellos territorios que han caído en cierto nivel de rezago, o confrontan problemas relativos al territorio. Esta es la importancia de este tipo de instrumentos en el mejoramiento de la relación territorio-humanidad.

La cosmovisión maya y el acondicionamiento territorial constituyen elementos complementarios entre si, en la medida en que el acondicionamiento territorial trata de buscar la mejor relación entre territorio-humanidad y la cosmovisión, por su parte concibe una triple relación entre humanidad-tierra-cosmos. Para decirnos que la relación entre humanidad-naturaleza es fuente de convivencia, no de dominio o enfrentamiento. En esta perspectiva es considerada madre (Nan Tx’oxtx’) porque nuestros antepasados tenían una visión clara de desarrollo sostenible teniendo la convivencia con la Madre Tierra. “Respetaban sus dones. Racionaban sus benéficos.

No tenían ambición, ni espíritu de acumulación y competencia. Pensaban siempre en el futuro de sus descendientes. La Tierra era de uso comunitario. Para proveerse de los favores y frutos de la Tierra, le rendían culto y pedían permiso, antes de trabajarla.

Esta es un riqueza espiritual y –cultural- de la cosmovisión maya” (B’eleje’ Noj, 1,994), A una madre, dice la tradición, no se le comercializa; todo lo contrario, se le respeta en dimensión sagrada y ello es fundamental dentro del pensamiento maya “pues la vida es sagrada. Las montañas, las estrellas, el amanecer, tienen vida y tienen dueño; son los defensores y benefactores de nuestras comunidades. Y porque tienen vida, tienen un valor similar al del ser humano. Unos y otros están en circunferencias secantes e imprescindibles. Todos somos hermanos diversos con esencia unificadora. Todo es equilibrio y armonía.” (Juan Ortiz, 1,995)

Así es como en el pensamiento de los pueblos Maya Mam está muy claro que el acondicionamiento territorial, entre lo social, económico y espiritual, forman un trinomio trascendental, donde, por un lado, se conceptualiza como forma de desarrollo eficiente de áreas económicas y por otro, adquiere el perfil de modelo para el desarrollo humano, a partir de condiciones económicas de carácter integral. Tomando en cuenta que el desarrollo humano no radica únicamente en la mejora del bienestar económico, se considera con mayor amplitud, se trata de encontrar el equilibrio entre lo económico-espiritual-cósmico.

Esto es sorprendente, por cuanto es indudable que los planos dimensiónales dentro del pensamiento cosmogónico van mas allá de lograr dominar la naturaleza y servirse de ella; todo lo contrario, se considera que la naturaleza está vinculada al ser humano, de tal forma que cada persona tiene un nawal que nos vincula a ella; puede ser un río, un animal o una planta; que nos genera una identidad integradora.

La importancia del espacio dentro del acondicionamiento territorial prioriza los flujos entre hombres y mercancías, al extremo de considerar revitalizado un territorio cuando ha logrado generar mejores flujos comerciales, industriales o servicios y mejorar los niveles de vida del hombre en el territorio.

La cosmovisión maya mira en el territorio algo sagrado y, por lo tanto, no únicamente los flujos comerciales o servicios y humanos, sino más bien busca la integralidad entre los flujos humano-humano, humano-territorio, territorio-cosmos y territorio-humano-
cosmos. Es por ello que encontramos en el calendario sagrado maya una inclinación de cada individuo a desempeñar determinados oficios, roles o responsabilidades dentro de una sociedad. Mas que reducir al individuo a una maquina productora de valor, se trata que cada individuo encuentre su riqueza espiritual-humana (porque el humano es espíritu materializado), que puede ser trasmitida a sus demás hermanos en el planeta.

Como el individuo no es una pieza más en el engranaje productivo, si no más bien constituye un complemento de los demás seres que interactúan en lo que podríamos llamar esta dimensión; yo soy tú y tú eres yo. En la mentalidad del pueblo es muy claro que sin el otro yo, no podría existir el yo personal. Estos son los valores de complementariedad que ayudan a generar y mejorar las relaciones interpersonales entre humanidad-humanidad, hombre naturaleza y humanidad-cosmos y, por consiguiente, alcanzar la triple relación entre humanidad-naturaleza-cosmos.

En relación a la congestión, que es un fenómeno muy recurrente en las ciudades y comunidades modernas, el acondicionamiento territorial es una herramienta técnica que ayuda a generar mejores condiciones de crecimiento y de desarrollo en un territorio, evitando la aglomeración de actividades y tratando de lograr la mejor distribución de las mismas sobre un espacio territorial. Dentro del pensamiento cosmogónico maya encontramos cómo la visión de distribución de las actividades corre de acuerdo al calendario maya. Por otra parte, los espacios territoriales corresponden a su vocación, es decir, en el nivel toponímico. De esta manera se evita obligar al territorio a responder lo que está fuera de su vocación; más bien se aprovechan sus potencialidades y vocaciones territoriales, pero además se incluye lo sagrado, en el sentido de ciclos periódicos de reiteración y renovación, en cuyo contexto concurre la complementariedad.