COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACIÓN CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACIÓN CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

Edwin Alberto Castillo Lepe

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I INTRODUCCIÓN

El presente trabajo de investigación versa fundamentalmente sobre la relación entre la Cosmovisión Maya y el Acondicionamiento Territorial. Se abordarán algunos conceptos con relación a espacio-tiempo como ejes sustanciales de percatación en el cosmos, en el sentido de entender desde el punto de vista de la cultura maya al ser humano como nexo de todo cuanto existe: relación humanidad-cosmos en dimensión holistíca1, para creadoramente reproducirla en los aspectos espirituales y socioeconómicos de la sociedad.

Es por ello importante entender cómo los elementos totalidad y unidad dentro del pensamiento maya, generan la forma sínergética que explica la vinculación del hombre y su entorno : el objetivo de la vida no es únicamente generar riqueza material, sino captar los elementos sustanciales que le ayuden a vivir en armonía y equilibrio con la naturaleza. “Me das vida y trasmito vida”. Donde el ser es superior al tener y el espacio se convierte en algo sagrado que hay que agradecer porque nos trasmite vida y por consiguiente nosotros le debemos respeto y agradecimiento. “En verdad que dos veces gracias, tres veces gracias por habernos hecho gentes” (Chávez, 1,997).

En este sentido se podría agregar que cuando alguien nace es una vez gente; al reproducirse es dos veces gente y al tener nietos, tres veces gente y con sus bisnietos, cuatro veces gente.

Es así como cobra importancia el ejercicio del pensamiento maya en el acondicionamiento territorial, para tratar en la medida de lo posible evitar una relación accidentada entre humanidad y entorno, pues se trata de consolidar relaciones de complementariedad y unidad del ser como tal y con sus trasmisores de vida, al tiempo de desarraigar aquellas mentalidades corto placistas, mercantilistas y mecanicistas, que únicamente priorizan relaciones materiales desdeñando aquellas profundamente humanas y sustanciales del ser.

Esto puede permitir estructurar una visión futurista y, acorde a las expectativas de nuestra humanidad, urgida de respuestas que viabilicen la superación de la crisis sustancial que las comunidades padecen, en términos de estar creando y promoviendo un tipo de visión globalizante, para acceder a los servicios de un exacerbado materialismo, a costa de sacrificar las relaciones esenciales del ser humano con la naturaleza.

En esta dirección, los pueblos milenarios de origen maya, herederos de una sabiduría que logra conjugar para el bien vivir lo cósmico, lo físico y lo espiritual, que si bien ha sido relegada por considerarla paganismo, o atraso de nuestra sociedad, en estos momentos cruciales de materialidad y renuncia a la esencia humana, están quizá a tiempo de trasmitir este tipo cósmico de relaciones adecuadas, para que la humanidad retorne a su pasado y logre reestablecer las relaciones esenciales con la naturaleza, que hasta ahora se ha perdido.

En la actualidad se está asistiendo a la constante contaminación del planeta como resultado de modelos, paradigmas y relaciones de otras latitudes que se reproducen sin reflexión alguna, lo cual implica inducción de valores ajenos a estas culturas de vocación ecológica, al extremo de generar crisis en la sociedad y, en gran medida, a enfermarla física, mental y espiritualmente.

Indudablemente, ha llegado el momento de iniciar una revisión del tipo de sociedad que se quiere, dónde se está y hacia dónde se quiere llegar, para que con base en este conocimiento milenario y aportes de las distintas culturas que conviven en Guatemala, así como las técnicas de planeación modernas, tales como el Acondicionamiento Territorial, puedan incorporarse en esta realidad y con ello se logre replantear el caminar de un pueblo, en la búsqueda de un nuevo Saq Be’ (camino Blanco), como prospectivamente lo señalan los acuerdos de paz. Se está en la responsabilidad de reiniciar su trazo.

A continuación se presentan algunos estudios que argumentan la importancia que tiene el espacio-tiempo: la geografía, el ser humano y el acondicionamiento del territorio para alcanzar la plenitud humana y realización social.