COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACIÓN CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACIÓN CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

Edwin Alberto Castillo Lepe

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4.5 EL CALENDARIO SAGRADO MAYA Y SU INFLUENCIA CON LA REPARTICIÓN DE ACTIVIDADES HUMANAS

El calendario sagrado conocido en la literatura histórico-antropológico como Tzolkín, consta de 260 días cada año. Cada día esta acompañado de un múltiplo en orden del 1 a 13. A medida que corre la cuenta el múltiplo se combina con el nombre del día; es decir, ocurre una relación en 13 múltiplos y 20 nombres de los días sagrados, por ejemplo: uno camino (Jun B’e), el siguiente tendría que ser dos hilo (Cab B´atz´), y así sucesivamente hasta llegar a 13, luego se vuelve al múltiplo 1 y así sucesivamente.

Cada período está directamente vinculado con la gestación del ser humano, o sea con el período de gestación de una mujer; por ello también se le llama calendario lunar.

En su interacción el calendario tiene una funciónabilidad de ciclos que se corresponden entre si, como si fueran engranajes. El múltiplo y los 20 símbolos que regulan la cuenta sagrada. Con este sistema se va contando. En este sentido, en el diario vivir de los pueblos Mayas el calendario constituye más que un instrumento de medición de tiempo, un aporte en la experiencia del ser y estar en este espacio y tiempo de las relaciones sociales y conductuales que implica la vida humana; es ella su importancia socio-cultural y espiritual. Para poder analizar el signo de cada persona es importante indagar las energías cósmicas en los momentos de concepción y nacimiento del ser humano, así como de sus cargadores, y con la combinación de éstos se obtiene el talento o vocación (destino) a desarrollar en el transcurso de la existencia. Así es como se logra indagar acerca de las funciones de cada hemisferio cerebral, tanto el derecho como el izquierdo, junto a las fuerzas e interacciones de cada año, a quienes se les nombra como cargadores anuales.

Este calendario es capaz de develar las energías positivas y negativas que cada persona lleva en su espíritu y su cuerpo para que cada quien se convierta en arquitecto de su propio destino, sabiendo de antemano que todo mundo afronta situaciones negativas y positivas. El arte consiste en la capacidad de armonizarlas en favor de un crecimiento integral que conlleva a un acondicionamiento de la vida.

Pero además el calendario contribuye a determinar los roles fundamentales de las personas en sociedad y éstos van desde Aj kab’ (guías espirituales), comadronas, comerciantes, curanderos (o médicos empíricos comunitarios) etc. Identificada la predisposición, a cada quien se le asignan compromisos a favor de la comunidad. Por ejemplo para obtener la función de Aj Kab’ no basta un acto de voluntad; ello depende en gran medida de las energías habidas el día de nacimiento. Una vez enterado de ello, inicia un proceso de formación espiritual hasta llegar a constituirse en un guía espiritual del pueblo en su caminar.

Precisamente, el calendario sagrado está íntimamente ligado al acondicionamiento territorial, en el sentido de una mejor distribución de las actividades humanas en el territorio, a efecto de lograr coherente funcionabilidad como sistema complejo en los niveles macro y micro desde el punto de vista económico, político, social y cultural.

En particular, esta concepción llega a generar comunidades seguras de sí mismas y dotadas de sistemas productivos eficaces y eficientes que, además de resultados económicos halagüeños, proporcionan calidad humana en las relaciones sociales de producción.

En esta función cada pueblo de Guatemala también posee un nawal llamado comúnmente cargador, cuyas energías caracterizan y sustentan la personalidad de un pueblo. El n’oj que designa sabiduría lo es para el pueblo Kiche, el b’e (camino) para el pueblo Mam, etc. No es casual entonces advertir como el pueblo mam a través de su historia ha sido verdaderamente caminante; entre las tierras altas de San Marcos y Quetzaltenango, mantienen constante migración hacia las tierras bajas de la costa sur y las de Socunusco (México). Ahora migran hacia los Estados Unidos de Norte América. De ahí que se les reconoce como los eternos caminantes de nuestro país. Y como tales en excelentes activistas del comercio. Es el caso de San Pedro Sacatepequez, en San Marcos.

El secreto consiste en sintonizar con los ritmos y ciclos del calendario, para conocer desde allí las energías y facetas que, tanto individual como colectivamente posee un pueblo, pues cada día el calendario sagrado nos permite conocer el tipo de energía que en alguna medida pueden influir en la personalidad de la individualidad y el conjunto de éstas llega a determinar el quehacer colectivo, ya que cada nawal ayuda a determinar la vocación de cada persona en su paso por esta dimensión terrestre, asegurando un alto nivel de efectividad desde la infancia. En el anexo 6 se desarrollan los 20 nawales (o símbolos) del Calendario Sagrado Maya y su influencia sobre las actividades humanas.

En este sentido encontramos que en el calendario sagrado maya se encuentra la influencia en forma de energía hacia el individuo que ha nacido en determinado día.

Un claro ejemplo lo encontramos en el nawal que en lengua mam es Max11 y cuya traducción al castellano es mono. Según el calendario sagrado y las energías correspondientes a ese día, esta persona tendría una inclinación (vocación) a la planificación, ser un estratega y con inclinaciones al arte etc; que serían algunas de las áreas de su vida, que podría profundizar y desarrollar con gran éxito y que le ayudarían a armonizar su interior espiritual y su vida material.

La esencia de este planteamiento va en el sentido de evitar la contradicción vocación-acción, ya que en muchos de los casos existen personas que posiblemente son muy exitosas en su vida material, pero miserables en su vida espiritual, en el sentido de que se sienten frustrados de hacer las actividades que realizan aunque éstas le estén sustentando materialmente, ya que no es su vocación. He ahí la importancia de la relación existente dentro de la cultura Maya Mam, en cuanto a la necesidad de presentar al niño ante el Aj Kab´ (guía espiritual), para que sea este el encargado de guíar su destino a través de la cruz cósmica maya, que implica generar el mapa de su concepción, el día de su nacimiento, sus cargadores, tanto en su hemisferio derecho como el izquierdo, para con ello lograr una proyección hacia su destino. Esto seria su Qman b´e, o sea su camino blanco.