COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACIÓN CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACIÓN CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

Edwin Alberto Castillo Lepe

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1.1 ALGUNOS ANTECEDENTES SOBRE TIEMPO Y ESPACIO

Gould, (1,997) En su estudio denominado. Espacio, Tiempo y Geografía realiza una presentación de la dicotomía existente entre lo físico-humano, al tiempo de fundamentar la relación existente entre el mundo natural y el ser humano, tomando en cuenta que en la actualidad los fenómenos naturales mantienen una vinculación global, por ejemplo un huracán, o el deshielo del Polo Norte, que pueden ser determinados, hasta cierto punto, por el alto nivel de contaminantes emanados hacia la atmósfera, pudiendo provocar el calentamiento del planeta, u otro tipo de implicaciones imprevisibles.

Por otra parte Goul Peter, considera que la sola presencia del ser humano, ya es posibilidad de impactar negativamente, cada vez con mayor fuerza, en el medio ambiente, por la vía de contaminación de aguas subterráneas locales, tala o quema de selvas tropicales, etc. Precisamente ello constituye una verdadera revelación acerca de cómo el ser humano y los ecosistemas naturales permanecen siempre inseparables, aun cuando el ser humano intente renunciar a esta ineludible relación.

En la misma dirección, el geógrafo Gould considera que en la actualidad la geografía física constituye una herramienta fundamental para entender a profundidad la relación hombre-naturaleza; tal disciplina se fundamenta en el análisis de los procesos de la tierra. Por supuesto que estos estudios no alcanzan la minuciosidad deseada, como podría esperarse de investigaciones orientadas por la mecánica cuántica, donde puede llegarse a considerar hasta partículas, fotones, quarks, por ejemplo, elementos puntuales para obtener un conocimiento más real de los fenómenos que atañen directamente al planeta.


Así mismo, dentro de la preocupación por el estudio de la relación humanidad-naturaleza, también resulta importante tomar en cuenta la denominada geografía humana, por cuanto se ocupa del estudio de las vinculaciones del ser humano con su entorno sobre la relación de capital y geografía, o marginalidad y geografía, relieves que en la investigación espacio-tiempo y geografía Peter Gould expone de manera magistral, quizás con la aspiración de sensibilizar respecto a la importancia de la geografía en la observación de las relaciones de éstas con los efectos de género y enfermedad, e incluso, toma en cuenta los procesos post-coloniales.

Hiernaux, (1,997) en otra investigación denominada Tiempo, Espacio y Apropiación Social del Territorio rumbo a la fragmentación en la mundialización realiza una presentación de tres diferentes interrelaciones entre tiempo-espacio, vinculando espacio y tecnología como fundamento material para la apropiación del espacio, a propósito de considerar la categoría como la capacidad de los sujetos sociales de usar el espacio o, más precisamente, de insertarlo en su encadenamiento personal o societario en la modalidad de tiempos parciales.

La fórmula prescribe que el espacio se transforma al transformarse la sociedad. De suerte que en cada una de estas transformaciones se involucran atribuciones de temporalidad vividas por la sociedad particular en un momento determinado. Así, viene a considerar este tipo de relación entre espacio-tiempo como manifestación racional de movimientos sociales.

Precisamente, en la actualidad, puede comprobarse cómo las nuevas transformaciones de la economía generan innovadoras relaciones que, a su vez trasforman las relaciones espacio-temporales, dando lugar a nacientes formas de apropiación del espacio por los grupos sociales, siempre mediados por los productos tecnológicos.

En este sentido, el autor considera distinguir tres formas básicas de apropiación del espacio, que obedecen a tres lógicas de desarrollo temporal de la sociedad: Espacio-Tiempo circular –es una visión más cercana a lo maya de espacio tiempo, aunque circular en espiral- ; Espacio-Tiempo lineal en forma básica y “progresista”, conocida también como espacio-tiempo del fordismo; y, finalmente, el espacio-tiempo de la simultaneidad.

El espacio- tiempo circular; se considera como una forma ligada principalmente a las sociedades tradicionales, en calidad de modelo en el cual la permanencia y la repetición se construyen a partir de la apropiación inmutable del espacio. Aunque de existir trasformación, ésta sería demasiado lenta. Aquí el modelo tecnológico aparece sumamente simple, pero esta situación también es compleja al mismo tiempo. Por ejemplo: en sociedades precolombinas se construyeron obras monumentales bajo el concepto de cómo el espacio es tiempo ordenado en capas sucesivas de tiempo superpuesto.

Así es como producto de un tipo de relación que prevé un concepto circular del devenir de la sociedad se produce una apropiación circular del espacio y, por lo tanto, se crea un espacio-tiempo, que culturalmente se integra en base a rupturas de lo que permanece en el tiempo y en el espacio. En suma, lo cotidiano sería la articulación entre lo que perdura y lo que rompe esa continuidad en un espacio-tiempo que siempre se torna circular.

El Espacio-tiempo lineal; Al respecto de esta forma de concebir el Espacio-Tiempo lineal, Daniel Hiernaux considera que nació como producto intelectual de la llamada cultura de occidente; más precisamente podríamos añadir que es en los sitios utópicos o monasterios donde se empezó a cultivar el concepto filosófico de tiempo lineal e infinito. Es en esas abadías donde se construyen los primeros relojes, como bien lo apunta Lapouge. Así, dicha concepción occidental implica una visión desarrollista destinada a promover un avance en el control del espacio y en el control del tiempo.

Sin embargo, el hecho de aspirar al control del espacio y del tiempo conlleva a contravenir los tiempos propios de la naturaleza, de la organización intrínseca de la estructura espacial, imponiendo tiempos societarios a espacios permanentemente reconstruidos. Lo cual implica dominación, o imposición de formas de poder social sobre espacios y tiempos cada vez más distantes, al extremo de convertirse en meta de la sociedad, probablemente medio de la angustia y el ansia por la certidumbre.

El Espacio-tiempo del Fordismo; la racionalidad fordista se apoya en el concepto de un trabajo divisible en porciones temporales disociadas, por más que estén espacialmente unidas. La forma de organización espacio temporal, en este sentido el impulso hacia territorialidades más tangibles; grandes ciudades, grandes áreas metropolitanas, las cuales funcionaran al compás del tiempo para unificar el progreso en el orden de sincronizar los relojes sociales y así alcanzar la prosperidad.

Lo importante de este modelo ha sido el imponer un espacio social basado en una redistribución del excedente material y un uso diferenciado del espacio-tiempo. Como ejemplo de ello el turismo de masa podría ser una buena representación del contenido de ese pacto, al demostrar cómo el fordismo sabe conceder tiempos (festivos) y espacios (playas, montañas y otros espacios inicialmente “improductivos”) a los actores pasivos, a cambio de la aceptación de una lógica global de funcionamiento, que no es más que el desarrollo del fordismo en la fórmula socio temporal espacial.

El autor, considera que los grandes límites del modelo fordista se encuentran en la explicación económica tradicionalmente dada y en la destrucción de la lógica interna del espacio como estructura, en lo tocante a la lógica de la reproducción ecológica por ejemplo; en el desgaste que el modelo fordista imprime a la vida social y personal de los individuos al regular el tiempo y buscar la unificación de una visión de ese mismo tiempo.

Otro elemento importante dentro del planteamiento radica en la relación que se gesta a partir del llamado post fordismo, pues por el desarrollo de la mundialización y la simultaneidad no solo es un hecho novedoso sino además irreversible. Hoy en día, por ejemplo, un individuo puede dirigir desde lugares remotos sistemas de producción,

ya no digamos el ejercicio de la realidad virtual y su importancia a partir del uso masivo del Internet. Aquí las relaciones espacio-temporales se están modificando y, por consiguiente, se modificara radicalmente la percepción del espacio, del “espacio vivido”.

En esta dirección la fragmentación avanza en forma galopante, al tiempo de disminuir o tratar de desaparecer la cohesión nacional como resultados de un proceso de transnacionalización. Hasta ahora parece que hay dificultades para leer tal fenómeno, pero es oportuno señalar que la transnacionalización sería la última fase del fordismo y correspondería al anhelo antes expresado por Lasuén y por los perrouxianos de “superar las fronteras nacionales”, para garantizar el buen funcionamiento de las “indispensables empresas multinacionales”. La transnacionalización implicaría entonces la expansión última de los mercados, la reestructuración territorial en la cual se pueden expresar las nuevas articulaciones del espacio-tiempo.

De esa cuenta, la actual formación de bloques apunta hacia la obligatoria reducción de la cohesión nacional como condición necesaria para la constitución de una especie de macro-lógica territorial, muy distinta a la que se alentó en la fase prefordista, o época de formación de los estados nacionales, donde las lógicas espacio temporales tenían aplicación diferente en las diversos ámbitos políticos y podía observarse ya en el fondo la prevalecía del fordismo.

La cohesión nacional, en ese contexto, pierde su calidad de dominante y se convierte en un factor secundario, que actúa más como un freno en relación a la formación de los bloques. De esta manera la tendencia actual en vez de uniformizar lógicas, más bien las articula, al tiempo de compaginar las diferencias con respecto al “otro”, hasta configurar estos hechos como características propias de la pos-modernidad. Con este propósito, sin duda el autor trata de ejemplificar como la informática puede ilustrar adecuadamente acerca de la importancia de la red en el mercado de un lenguaje común, que proviene del uso de un sistema operativo único. Aún así, es posible que mediante la participación en la red convivan sistemas operativos diferentes, en la medida que se usen protocolos comunes.