COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACIÓN CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

COSMOVISIÓN MAYA Y SU RELACIÓN CON EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL

Edwin Alberto Castillo Lepe

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1.3 EL ACONDICIONAMIENTO TERRITORIAL EN LA CONCEPCIÓN CONTEPORANEA DEL ESPACIO

Los niveles de desarrollo desigual y combinado que enfrentan las diferentes naciones, seguramente repercuten en las regiones y ciudades. Junto a ello habrá que tomar en cuenta el desarrollo tecnológico que impacta en algunos sectores poblacionales al generar alta concentración, como puede observarse en algunos centros urbanos representados por ciudades con exceso habitacional o en crecimientos galopantes en este sentido. “Especialistas coinciden en estimar que tardó 1,600 años en duplicarse la población mundial hasta llegar a 500 millones de pobladores. Desde los inicios del siglo XVII fueron necesarios 250 años para que se volviese a duplicar la población, y para 1,930, en solo 80 años más, ya se había duplicado nuevamente hasta llegar a 2,000 millones de habitantes. Desde 1,930 hasta 1,975. Solo 45 años fueron necesarios para que nuevamente se duplicase, y se calcula que en 35 años más, para el año 2,010 habrá un total de 8,000 millones.” (Rivera, 1,987). Para el año 2005 se estima que los habitantes del planeta son cerca de 6,300 millones.

Además, se calcula que a principios del siglo pasado la concentración de la población en sectores urbanos sólo representaba el 3 % de la población mundial, aunque ya a finales de ese mismo siglo se decía que el dinamismo de la población urbana principalmente aglutinada en ciudades era importante. Para entonces, menos del 15 % de la población podía considerárse urbana. Veamos algunas consideraciones al respecto, en “1,975....el 40% de la población vivía en zonas urbanas y para el año 2,010, habrá rebasado el 50 % de la población total.... En los países industrializados el promedio de población urbana era superior al 69.2 % para 1,975, y en las regiones de Asia oriental, África y Asia Meridional, se calcula en el 27.3 % y en el caso de América Latina rebasaba el 60%” (Rivera, 1,997).

Como se puede apreciar, el crecimiento de la población a nivel mundial es sumamente alto, incluido el crecimiento poblacional guatemalteco, pues somos en la actualidad 11,237,196 habitantes, que cohabitamos en un territorio de 108,890 Kilómetros cuadrados (INE), con una densidad poblacional de 104.56 habitantes por kilómetro cuadrado. Lo cual implica que conforme el crecimiento poblacional avanza, la presión sobre la tierra (o sea la densidad de la población) motiva mayores necesidades en cuanto a servicios y fuentes de trabajo, para poder absorber la cantidad en aumento y lograr el mínimo de acceso a la satisfacción de las necesidades básicas.

Naturalmente, esto condiciona que en la cotidianidad se convierta prácticamente en una problemática sería para el país. Por ejemplo: crecimiento acelerado provoca que la frontera urbana todos los días gane mayores espacios a las áreas agrícolas, al tiempo de desplazarlas a zonas sin vocación agrícola. Lo que equivale a generar un proceso de colonización de espacios eminentemente forestales, a fin de incorporarlos a la agricultura.

Así es como“la inadecuada distribución de la población dentro del territorio de cada país, junto a la inadecuada distribución geográfica de las actividades económicas, sociales (educativas, médico asistenciales), culturales, etc, trae consigo una fuerte concentración de la clase dominante y de su influencia en los centros mayores; también es causa de contaminación ambiental, desempleo y subempleo, terrorismo y violencia...la proliferación de barrios marginales....deseconomias urbanas generadas por la falta de planificación y ausencia de sistemas adecuados... provocando la macrocefalia y la excesiva metropolización. Y en el otro extremo la dispersión rural en una difusa y débil red de pequeños poblados, caseríos y rancherías, desconectados de los centros mayores y sin centros rectores que las integren” (Rivera, 1,987).


No hay equívoco. Estas disparidades en los niveles Regional, Departamental y Local han provocado que algunos sitios hayan logrado el desarrollo a mayores ritmos que otros. En Guatemala se puede apreciar como la Región metropolitana cuenta con la mayor parte de los recursos económicos y servicios; por ejemplo: en la ciudad capital se encuentra ubicado el “48 % de las camas de hospital..., Y si a ello se agrega que el nivel productivo del sistema industrial del año 1,993, se hallaba concentrado en la ciudad capital en un...62.5 %... del total, lo mismo ocurre en el sistema financiero donde más del ...41.1 % de las agencias bancarias en el año de 1,997 se encontraban ubicadas en la ciudad capital.” (Castillo, 1,999)

Ello nos ayuda a explicar en alguna medida el porqué la región donde se asienta la ciudad capital ha asumido un nivel histórico y económico generador del fenómeno macrocefálico. La ciudad capital concentra a la gran mayoría de organismos de decisión económica y política, y el resto de la nación se encuentra debilitada, a excepción de algunos centros de desarrollo del interior de la Republica, como podría ser; Quetzaltenango, Escuintla, Antigua Guatemala. Pero al compararlos con la dinámica capitalina casi pasan desapercibidos.

Regiones como la VI, que agrupa a departamentos del sur occidente del país, son áreas que han sido puestas en el tapete del olvido y se ha relegado su problemática a soluciones posteriores, con el agravamiento de convertir la apatía en una sinergia negativa en la crisis social que en la actualidad se afronta.

A pesar de ello, los encargados de la planificación del territorio, así como lo afirma Lefebvre “ni siquiera se han dado cuenta que el espacio es producto y que ese producto no proviene del pensamiento conceptual de ellos sino que resulta de las relaciones de producción dirigidas por un grupo activo” (Rivera, 1,987), Aquí radica la importancia de reflexionar acerca de la urgencia por concebir una planificación del espacio territorial, a partir de acciones y decisiones políticas que contemplen nuevas formas de acondicionamiento territorial, con propósitos y objetivos que rebasen lo puramente economicista y tomen en cuenta relaciones humanas, naturales, culturales, étnicas y comerciales, que operan en esos territorios.

De no hacerlo así, el avance de extremas diferencias de ingreso podrían generar el deterioro ambiental, cuya consecuencia seguramente dará lugar a problemas complejos e imprevisibles, aunque ya se están viviendo las consecuencias del excesivo consumo y el incremento sostenido del parque automotor. Lo que ha provocado como consecuencia la contaminación atmosférica, creciente producción de desechos domésticos e industriales y exagerado consumo de agua de un sector de la población, en desmedro de otros sectores de menores ingresos.

En este sentido, es oportuno destacar que a cada porción de territorio le corresponde un uso óptimo, ya sea agrícola, forestal, residencial, comercial, industrial o un grupo de éstos, sin olvidar la conservación de la biodiversidad y la riqueza del suelo, agua y aire, entre otras riquezas. Por todo ello, es fundamental cobrar conciencia de la importancia que tiene la planificación territorial en la convivencia de comunidades, a lo largo del tiempo. De ahí deviene la necesidad racional del uso de los recursos apuntando hacia la sostenibilidad de los mismos en el ejercicio de sus correspondientes ciclos naturales, para permitir ritmos en relación a las comunidades, para que éstas tampoco queden vedadas en su acceso y por el contrario, mejoren sus niveles de vida y el elevamiento de la biodiversidad, de relaciones económicas y sociales, se amplíen los niveles de conciencia humana, hasta conquistar una nueva mundivisión esperanzadora.

Precisamente, el acondicionamiento en el uso de nuestro territorio constituye un elemento clave para que un grupo poblacional conviva en un ambiente propicio para su desarrollo, especialmente ahora que nos encontramos en la transición hacia el tercer milenio, según el calendario Gregoriano. Y de acuerdo al calendario Maya prácticamente estamos llegando al final de un ciclo, principio del Quinto Sol: humanidad esclarecida, que se espera que se inicie el 21 de Diciembre del 2012. “Para esta época está pronosticado el retorno de los Balameb, míticos seres (hombres-dioses) que fueron los grandes instructores de la presente humanidad, los guardianes cósmicos de las cuatro esquinas del universo. En esta fecha reinarán los descendientes del cuarto Balam, Iq Balam, padre de la energía del elemento agua” (Barrios, 1999) por lo que no estamos hablando de un fin del planeta, si no más bien de la ascensión de la humanidad a un nivel vibratorio superior y salida del gobierno de los señores del inframundo (oscuridad) e inicio del gobierno de los señores del supramundo (luz). Por lo que se hace necesario sentar las bases para que este elemento denominado cambio de era, imperceptible en sí mismo pero necesario para el desarrollo de todo tipo de actividad humana, sea un factor principal en la generación de nuevas relaciones sociales, económicas, culturales, étnicas y espirituales de la humanidad entre si y con el medio ambiente.

Pensamos entonces que territorialmente el ordenamiento podría tener como elemento sustancial el ordenar los espacios geográficos, para que el conjunto de sus componentes naturales, socioeconómicos, culturales y de infraestructura se distribuyan e interaccionen armónica y equilibradamente, a efecto de conseguir la realización de objetivos, que además de la ciencia, la técnica y la filosofía, se nutran de moral y ética, porque solamente así podemos materializar el desarrollo nacional, cuyo impacto podrá medirse en una nueva forma de vida regional, departamental, municipal y aldeana, si se quiere, pero cosmopolita a la vez; es decir, entender el espacio-tiempo desde la aldea con mentalidad metropolitana y desde la metrópoli con mentalidad de aldea.

Dicho aquello es fácil comprender la “Planificación a nivel superior, supralocal y resumida como el ordenamiento y desarrollo de un territorio. Su fundamento es la Ley .... del Territorio. El gobierno influye en la realización de los principios de la ordenación territorial, en especial mediante la coordinación de planificaciones y medidas territoriales relevantes, incluida la aplicación de las inversiones de incidencia territorial.

Elabora también planes y medidas a largo plazo sobre grandes espacios territoriales.

(Ordenación Territorial ...). .... los principios dictados por el gobierno en el marco de la planificación regional, elaborando también planes y programas.” (oficina Federal del Medio Ambiente, Berlín)


En esta misma dirección, definimos el acondicionamiento territorial como parte de la planificación del territorio, porque es “el proceso mediante el cual se orienta la ocupación y utilización del territorio y se dispone como mejor la ubicación en el espacio geográfico de los asentamientos (población y vivienda), la infraestructura física (las vías, servicios públicos, las construcciones) y las actividades socioeconómicas. Esto quiere decir sencillamente que con el ordenamiento se tiene –según la concepción del autor- “Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”. (Borrero; 1,998)

Así, el acondicionamiento territorial viene a constituir un instrumento que se aplica fundamentalmente sobre localidades o regiones, que tal y como la designa la Oficina Federal del Medio Ambiente; “Constituye un espacio geográfico, con condiciones físicas, económicas y socioculturales semejantes; que sus espacios territoriales estén integrados funcionalmente y que tengan por lo menos un centro de servicio para fines de la promoción del desarrollo.” Y dentro de las unidades Territoriales coexisten áreas denominadas urbanas, donde “se considera urbana la cabecera municipal, siendo sus límites, los que las autoridades municipales determinen.” (Oficina del Medio Ambiente, Berlín) y dentro de esas áreas se encuentra la denominada área urbanística, la cual es abordada fundamentalmente por la “Planificación urbanística, planificación urbana.

Abarca todos los planes y medidas para el ordenamiento y desarrollo urbano, como son la elaboración y realización de planes directores urbanos, el ordenamiento del suelo, expropiación y trabajos previos de urbanización, los preceptos urbanísticos; etc.

Base para los planes urbanísticos concretos es, en muchos casos, un plan municipal de desarrollo o un plan-marco sobre parte del territorio municipal. La planificación urbanística en áreas no urbanas se denomina planificación rural. Implica usos del suelo tipo y volumen del uso de terreno y suelo para determinados fines. Se distingue entre el uso urbanístico (zonas residenciales, zonas comerciales, terreno para vías de transporte y comunicaciones, etc) y uso ligado a zonas exentas de edificaciones (zonas verdes, bosque, suelo agrícola, etc).”