INFORME DE LA POBREZA HUMANA DE AREQUIPA METROPOLITANA ¿ 2006

INFORME DE LA POBREZA HUMANA DE AREQUIPA METROPOLITANA ¿ 2006

Deymor Beyter Centty Villafuerte y otros

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D. La Antropología de la Pobreza

Según José Luís Solana Ruiz (Antropología y Pobreza Urbana Madrid, los libros de la Catarata, 1996); Las teorías sobre la pobreza han servido para justificar ideológicamente la contradicción existente en nuestra sociedad entre el reconocimiento de los valores sociales de libertad e igualdad de oportunidades y la continua generación de desigualdades que conlleva el desarrollo del capitalismo. Para justificar esta contradicción, se le hecha la culpa de la pobreza a los mismos individuos, o a los grupos étnicos de los que forman parte y su cultura. Para llevar a cabo este proceso de culpabilización, ya desde el siglo XVIII los teóricos sociales distinguieron entre una pobreza “digna” y otra “indigna”.

El concepto de cultura de la pobreza fue acuñado por Oscar Lewis en 1959 (Antropología de la pobreza, cinco familias) y popularizado por varios autores por ejemplo Michael Harrington y D.F. Mognihan. Para estos autores, el estilo de vida y los valores que conforman la cultura de la pobreza (alta proporción de familias encabezadas por mujeres, acortamiento del periodo de niñez, escasa organización social, individualismo, insolidaridad, ausencia de participación socio – política, apatía, resignación) se transmiten de una generación a otra de manera que una vez que el niño ha sido socializado en ellos, los mantendrá a lo largo de su vida y difícilmente saldrá de su situación.

La cultura de la pobreza impide, una vez que las personas han sido socializadas en ella y la interiorizan, que los pobres aprovechen las oportunidades y posibilidades que la sociedad les ofrece, y que hubieses aprovechado se supone si hubieses interiorizado la cultura y los valores propios de las clases medias blancas.

El concepto de cultura de la pobreza las causas de la pobreza y de la opresión se buscan y encuentran en los mismos pobres (en sus formas de vida y en sus valores que les impiden aprovechar las oportunidades que la sociedad les ofrece para salir de la pobreza) y en determinadas estructuras económicas y políticas opresoras. De este modo, como revela la cultura, a través del concepto de cultura de la pobreza los investigadores sociales ofrecen una justificación pretendidamente científica, objetiva y neutral de las desigualdades sociales y consiguen compaginar los principios universalistas de igualdad de oportunidades con la existencia real de graves desigualdades, legitimando, así, ideológicamente la desigualdad y la miseria existente.

Las consecuencias sobre la cultura de la pobreza tuvieron una relevante incidencia sobre las políticas asistenciales desarrolladas a la sazón en los EEUU por Jonson y Kennedy. La atribución de la pobreza y de la desigualdad social a la cultura y a la psicología de los mismos pobres, haciéndolos responsables de su situación, hizo que las políticas sociales se centrasen en el sistema educativo con el fin de modificar a través de la educación (mejora de la cualificación individual, capacitación laboral, los valores y la cultura de los pobres).

Resulta erróneo entender a los marginados como un sector social que no cumple función alguna en el proceso de acumulación del capital. Muy al contrario, los pobres juegan una importante función pues son utilizados por el capital para rebajar los costes salariales de los obreros empleados y para controlar y reducir la capacidad de acción, reivindicación y resistencia de los trabajadores, segmentan los mercados laborales, y en definitiva contribuyen a aumentar el control y el poder que las clases dominantes ejercen sobre el trabajo.

Se corre el riesgo de que la pobreza pase a convertirse en responsabilidad exclusiva de la comunidad, eximiendo al Estado de invertir y a las clases privilegiadas del pago de impuestos con los que sufragar los gastos sociales necesarios para combatirla. De este modo el Estado y sus recursos económicos se convierten cada vez más en instrumentos de las clases dominantes para la acumulación de capital jugando cada vez menos la función de beneficiarios de los grupos sociales más desfavorecidos.

Las reflexiones de Samir Amin y José Luís Solana Ruiz, no hacen más que reafirmar lo expuesto por Marx y Lenin, en el sentido de que es la lógica del capitalismo en sí lo que ocasiona los problemas de pobreza y su respectiva agudización, que es señalada con claridad por Amin como de Pauperización de la población a nivel global. Lo rescatable de Solana es que descubre y deja en evidencia el hecho de que las teorías burguesas de la teoría económica ocultan el verdadero problema de la pobreza y quienes son los causantes de las mismas, dejando subrepticiamente la idea de que son los pobres los culpables de su propia pobreza y no el deterioro de las condiciones de vida e que el capitalismo ocasiona y el nivel de exclusión que su lógica misma proporciona.