GUIA DE ORIENTACIONES PARA LA EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO DE PROYECTOS DE DESARROLLO

GUIA DE ORIENTACIONES PARA LA EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO DE PROYECTOS DE DESARROLLO

Francisco José Calderón Vázquez

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CAPITULO I: TEMAS INTRODUCTORIOS DESARROLLO Y PROYECTO

1.- El Proyecto como instrumento de intervención en el campo del Desarrollo

La Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GTZ) define el proyecto en los siguientes términos:

" Se entiende por proyecto una tarea innovadora que tiene un objetivo definido, en una zona geográfica delimitada y para un grupo de beneficiarios; solucionando de esta manera problemas específicos o mejorando una situación.. La tarea principal es capacitar a las personas e instituciones participantes para que ellas puedan continuar sus labores de forma independiente y resolver pos si mismas los problemas que surjan después de concluir la fase de apoyo externo "

Una definición de proyecto empleada por la AECI sería la siguiente:

“Es un conjunto autónomo de inversiones, actividades, políticas y medidas institucionales o de otra índole, diseñado para lograr un objetivo específico de desarrollo en un período determinado, en una región geográfica delimitada y para un grupo predefinido de beneficiarios, que continúa produciendo bienes y/o prestando servicios tras la retirada del apoyo externo y cuyos efectos perdurarán una vez finalizada su ejecución”.

El proyecto, surge en el mundo del desarrollo a tenor de los cambios que se producen a fines de los 60 y principios de los 70 en el enfoque del desarrollo y de la cooperación al desarrollo. Estos cambios obedecen a la critica que se realiza contra los instrumentos de intervención pro-desarrollo y de cooperación al desarrollo hasta ese momento en acto, generalmente políticas y programas genéricos configurados según los criterios de la modernización, que tendían a generar un crecimiento económico muy desigual en lo territorial y fragmentario en lo social, viniendo considerados como ineficientes o poco eficientes.

De esta evidencia, puesta de relieve por los Informes Pearson (1969) y McNamara (1972) surgirá primero una critica a las intervenciones “tradicionales” y después una propuesta alternativa, cuyos postulados esenciales se resumen en los próximos parrados.

En principio, se entiende que, de cara a la consecución de los objetivos del desarrollo, es vital orientar los recursos hacia las necesidades sectoriales evidentes y detectadas (tipo salud, educación, saneamiento, equipamientos, infraestructuras, producción, etc.) por una parte, y hacia los grupos meta u objetivo (tipo campesinos, infancia, mujeres rurales, etc.) destinatarios principales de las iniciativas de desarrollo, por otra. Por tanto, se hacía necesaria una cartografía o mapa que estableciese una jerarquía de las prioridades que la estrategia de desarrollo debiese tener en cuenta de cara a sus intervenciones de desarrollo.

Siguiendo estos postulados, para garantizar la eficiencia las actuaciones de desarrollo era esencial articular o enlazar sectores de intervención, grupos destinatarios y recursos. El instrumento o herramienta para conseguir esa articulación entre los tres niveles era el Proyecto. Documento operativo que establecía en la practica los objetivos concretos a lograr, los medios y recursos necesarios para hacerlo, la escala de responsabilidades para hacerlo, los responsables del proyecto, los beneficiarios y las expectativas de resultados existentes (Dubois, 2005)

De esta manera, a partir de la segunda mitad de los 70 el proyecto se convierte en la unidad de intervención básica en los programas de desarrollo económico y social, ya nacionales, ya de la cooperación internacional. Generándose en paralelo, toda una serie de necesidades metodológicas y operativas, a las cuales darán respuesta toda una serie de variopintas propuestas metodológicas, de entre las cuales vamos a considerar la de mayor éxito e influencia, el denominado Logical Framework (log frame) o Marco Lógico que posteriormente devino en Logical Framework Approach.

Los 80 y 90 han sido la era del proyecto, por decirlo de alguna manera, dado que esta modalidad de intervención ha sido prácticamente dominante por no decir única. Si bien a partir de la segunda mitad de los 90, la evidencia empírica observada en el campo del desarrollo, no demasiado brillante en términos, precisamente, de eficiencia, ha originado una oleada de criticas contra lo que algunos consideraban la dictadura del proyecto, comenzando a introducirse los denominados “Enfoques Sectoriales” en la practica de algunas de las más importantes instituciones de desarrollo y cooperación internacional.