UN MODELO RACIONAL DE ORGANIZACIÓN TERRITORIAL. APLICACIÓN A CATALUÑA

UN MODELO RACIONAL DE ORGANIZACIÓN TERRITORIAL. APLICACIÓN A CATALUÑA

Josep Maria Franquet Bernis

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3. LA NUEVA COMARCALIZACIÓN DE CATALUÑA POR CRITERIOS OBJETIVOS

3.1. INTRODUCCIÓN

A continuación, se exponen los resultados de la aplicación a Cataluña de nuestro modelo de división territorial en comarcas bajo la hipótesis de equilibrio económico-espacial, tomando las distancias entre cabeceras de comarca alternativamente en línea recta y por la carretera más adecuada, habiéndose considerado como tales las definidas en el año 1936 por la Generalitat republicana y que han sido adoptadas, posteriormente, en 1987, por la Generalitat actual.

Los listados resultantes del cálculo informatizado correspondiente (cuyo programa puede elaborarse con facilidad), se ofrecen en el epígrafe siguiente, donde los datos de población y renta “per capita” de las diferentes capitales comarcales están referidos al año 1986.

3.2. DETERMINACIÓN DE LOS PUNTOS FRONTERA O DE RUPTURA

3.2.1. Distancias medidas en línea recta sobre el mapa

Siguiendo en todo momento el procedimiento expuesto, midiendo las distancias en línea recta sobre un mapa del territorio suficientemente preciso y por aplicación de las fórmulas de cálculo correspondientes, que pueden hallarse en el epígrafe 2. del capítulo 5 de nuestro estudio (“Formulación teórica del modelo”), se obtendría la siguiente tabla de resultados:

3.2.2. Distancias medidas por la carretera más importante

Dicha determinación se lleva a efecto por la carretera más importante que une los municipios relevantes, aunque sería mejor contemplar los tiempos de desplazamiento entre los mismos. En efecto, para los residentes en áreas rurales las distancias y los tiempos de desplazamiento son a priori mayores que para los habitantes de las áreas más urbanizadas. Precisar tales costes diferenciados de accesibilidad, así como su distribución espacial, resulta relevante de cara a detectar ámbitos de mejora en la provisión de los servicios públicos en las áreas rurales. Máxime si se acepta que la oferta adecuada de servicios públicos es uno de los componentes del bienestar de las poblaciones; y se asume –como ocurre en este trabajo– que sólo con la equiparación de sus niveles de bienestar con los del resto del territorio puede garantizarse su desarrollo continuado y la consecución del deseado equilibrio territorial.

Es importante tener en cuenta que el tiempo destinado al desplazamiento hasta los centros de trabajo es un tiempo perdido que se detrae del tiempo de descanso y de las horas de sueño de los trabajadores y, en general, de los ciudadanos. Pese a ello, constituye la realidad de una buena parte de la masa laboral del país, que supera diariamente los horarios contratados y estipulados en el convenio; se estima que cerca de un 20% de los trabajadores emplea más de una hora en ir y volver de su puesto de trabajo. Parecidas consideraciones cabría realizar por lo que se refiere al desplazamiento por razones comerciales o de consumo (para la adquisición de bienes y/o servicios). Pues bien, todas estas reflexiones deben tenerse muy en cuenta en el diseño racional de un proceso de organización territorial, como el que aquí pretendemos llevar a cabo.

En este caso, la tabla resultante del proceso de cálculo sería la siguiente:

NOTAS:

1) Se ha trabajado con datos de población y renta referidos al año 1986, esto es, el inmediatamente anterior al 1987 en que se aprueba la actual división territorial de Cataluña (LOT-87). O sea, se supone que entonces “podría o debería haberse hecho así”. La sistemática de cálculo es idéntica para cada conjunto de datos referidos a otros años y, en su consecuencia, resulta perfectamente aplicable con los datos actualizados al momento presente o, por lo menos, al último ejercicio que se disponga estadísticamente. En cualquier caso, se ha comprobado (ver Anexo nº: 5) que los resultados no varían prácticamente de los obtenidos aquí, con lo que la configuración geofísica de las nuevas comarcas permanece inalterable.

2) Aunque en la tabla expuesta anteriormente, resultante del ordenador, se haya redondeado la última cifra, se ha trabajado, en todo momento, con las rentas “per cápita” (w) hasta la 1ª cifra decimal (correspondiente a las centenas de ptas. por habitante y año).

3) Se han considerado las “poblaciones de derecho” de las capitales comarcales según el censo oficial del año 1986, que totalizaban, en su conjunto, 2.888.205 habitantes, lo que supone un:

sobre la población total censada de Cataluña en aquel año. De este modo, la capital comarcal media arrojaba una población de derecho teórica de:

4) El valor obtenido: D = 40’8 Km., como promedio aritmético de separación dij entre los municipios cabecera de comarca de la división territorial de la Generalitat, medida sobre la carretera más importante del enlace, se halla comprendido entre la “distancia media” = 30’00 Km. y la “distancia máxima de comarcalización” D’ = 47’43 Km. por lo que, en principio, puede considerarse como perfectamente aceptable.

5) Del mismo modo, para las distancias , medidas en línea recta sobre el plano entre las diferentes cabeceras de comarca, se ha obtenido una media aritmética de: D = 32’7 Km., por lo que también se halla dentro del intervalo de admisibilidad que se fija en las restricciones espaciales del modelo de comarcalización que aquí propugnamos (ver el epígrafe anterior 1).

6) Sin necesidad de efectuar la medición sobre un plano o mapa del territorio suficientemente preciso, el conocimiento de las coordenadas UTM (Universal Transverse Mercator) de los centros urbanos de sendas capitalidades territoriales (de fácil obtención en los sistemas SIG actualmente disponibles) es suficiente como para estimar con precisión la distancia que les separa. En efecto, en el espacio afín tridimensional euclídeo 3, se tendrá que la distancia existente entre dos puntos o lugares geográficos del mismo será:

Pi (Xi, Yi, Zi)

Pj (Xj, Yj, Zj)

y vendrá dada por el módulo o norma del vector de componentes:

,

pudiéndose prescindir, a efectos prácticos, del valor de la 3ª coordenada cartesiana rectangular (cota taquimétrica) por su escasa relevancia de cara al resultado final. Por otra parte, con buena aproximación, y habida cuenta del promedio de los resultados obtenidos de la medición de las distancias por carretera en relación a las medidas en línea recta sobre el mapa, que ya se han explicitado en los anteriores apartados 4) y 5), podría considerarse directamente un valor de aquellas de:

3.3. LAS NUEVAS COMARCAS DE CATALUÑA

La unión recta entre sí de los “puntos frontera” obtenidos en el expositivo anterior, así como la repartición gravitatoria correspondiente de los triángulos intercomarcales surgentes (ver epígrafe anterior de este mismo capítulo y también el Capítulo 6, epígrafe 6.3., de nuestro libro “Análisis territorial. División, Organización y Gestión del territorio”, citado en la bibliografía), conducen a la obtención de las comarcas teóricas o también denominadas “geométricas”. Posteriormente, sobre un mapa o plano de Cataluña a escala original mínima 1:500.000 (los mapas resultantes de nuestro trabajo, que se acompañan adjuntos en el Anexo nº: 1, lo son reducidos a escala 1:1.000.000, como puede comprobarse), en el que se encuentran bien marcados los límites o fronteras municipales, se procede a la adecuación, por proyección, de las comarcas geométricas con las comarcas reales. Dicha adecuación se ha llevado a efecto, como ya se ha explicado, considerando que la posición relativa del centro urbano de un municipio cualquiera -respecto al límite geométrico comarcal- es la que determina o no su inclusión en una u otra de las comarcas existentes a ambos lados de dicho límite.

Las 38 nuevas comarcas resultantes, en definitiva, con diversos datos estadísticos de los diferentes municipios que las conforman, así como de su conjunto, se relacionan exhaustivamente en el Anexo nº: 6.

Llegados a este punto, resulta interesante, a juicio de este autor, el contraste de opiniones autorizadas de otros tratadistas, como es el caso del Prof. J. Anguera Torrents, Catedrático de Teoría Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona, que se pronunciaba así al respecto (Revista Económica de Banca Catalana, núm. 87, marzo de 1989, “Visió econòmica comarcal de Catalunya i equilibri territorial”):

“En resum, l’actual ordenació territorial de Catalunya presenta uns desequilibris econòmics i socials molt considerables. Quant al futur, es contempla una accentuació del desequilibri territorial respecte a l’activitat econòmica, en detriment de la Catalunya interior, amb comptades excepcions ... Al meu entendre, l’actual divisió comarcal de Catalunya no respon a criteris tècnics, des del punt de vista econòmic. Des del punt de vista funcional, està prou clar que ni s’utilitzen les comarques. Unes, es parteixen en subzones per instal•lar-hi serveis, i altres s’agrupen, destinant-hi serveis pluricomarcals. Caldria, doncs, una nova divisió que seguís com a mínim dos criteris: reduir el nombre de comarques i que aquestes tinguessin, tant com fos possible, una certa similitud entre les seves magnituds i un cert grau d’homogeneïtat en la seva composició interna.

En definitiva, caldria que utilitzant les eines tècniques de què hom disposa avui en dia, es revisés l’actual mapa comarcal i es complementessin els criteris polítics, únics pel que sembla, que s’han tingut en compte a l’hora de legislar, amb l’opinió dels tècnics. Els ciutadans i el país se’n beneficiarien.”

Estas consideraciones que hoy en día mantienen, a nuestro juicio, plena vigencia, se han tenido en cuenta en nuestra propuesta alternativa, que mantiene el número de comarcas nuevas en 38, o bien las reduce a 31 más el área metropolitana de Barcelona, por aplicación de las restricciones de índole espacial o estadimétrica, como tendremos ocasión de comprobar inmediatamente.

En efecto, tienen lugar las siguientes agrupaciones comarcales, quedando configuradas del siguiente modo:

- “Montsià” se integra en “Baix Ebre”, con P = 121.254 habitantes (comarca nueva y cabecera de región).

- “Baix Camp” se integra en “Tarragonès”, con P = 272.862 habitantes (comarca nueva y cabecera de región).

- “Baix Llobregat” se integra en “Barcelonès”, con P = 3.160.950 habitantes (comarca nueva y cabecera de región), constituyendo el área metropolitana de Barcelona.

- “Segarra” se integra en “l’Urgell”, con P = 43.118 habitantes (comarca nueva).

- “Conca de Barberà” se integra en “Alt Camp”, con P = 46.246 habitantes (comarca nueva).

- “Alt Penedès” se integra en “Garraf”, con P = 126.428 habitantes (comarca nueva).

Ello tiene lugar, en todos los casos, aplicando las restricciones espaciales mencionadas, que exigen una distancia entre cabeceras de comarca mayor o igual a 15 km. (ver epígrafe 1. del presente capítulo), medida en línea recta sobre el plano, por lo que desaparecerían las seis comarcas anteriormente relacionadas, quedando, pues, Cataluña estructurada en 32 comarcas (véase el mapa nº: 6 del Anexo nº: 1) o, mejor aún, en 31 comarcas más el área metropolitana de Barcelona, que agruparía las actuales comarcas del “Baix Llobregat” y el “Barcelonés”.

3.4. DATOS GENERALES DE CATALUÑA

A. Límites geográficos.

Latitud Norte: Extremo septentrional 42º53’00’’

Extremo meridional 40º31’23’’

Longitud Este: Extremo oriental 3º18’23’’

Extremo occidental 0º10’44’’

B. Límites territoriales.

Límites terrestres 707 Km.

Límites marítimos 515 Km.

Total límites 1.222 Km.

C. Extensión superficial por zonas altimétricas (Km2).

Menos de 200 m. 6.435 Km2

De 201 a 600 m. 9.593 Km2

De 601 a 1.000 m. 10.614 Km2

De 1.001 a 2.000 m. 3.119 Km2

Más de 2.000 m. 2.169 Km2

Superficie total 31.930 Km2*

Fuentes:

1. Anuario estadístico de España 1981, Editado por el INE.

2. Reseña provincial de estadística, Barcelona 1969, Editado por el INE.

3. Reseña provincial de estadística, Gerona 1972, Editado por el INE.

4. Reseña provincial de estadística, Lérida 1970, Editado por el INE.

5. Reseña provincial de estadística, Tarragona 1975, Editado por el INE.

*Según datos procedentes de las Reseñas Provinciales del INE. (Se hace constar la diferencia con el resultado obtenido a partir de la suma de las superficies municipales, que se deriva de nuestro estudio. Como podrá comprobarse más adelante, dicha suma arroja una cantidad de 31.895’29 Km2, lo que supone una discrepancia entre ambas cifras de 34’71 Km2, poco más del 1 por mil, verdaderamente baja y, por lo tanto, aceptable).