UN MODELO RACIONAL DE ORGANIZACIÓN TERRITORIAL. APLICACIÓN A CATALUÑA

UN MODELO RACIONAL DE ORGANIZACIÓN TERRITORIAL. APLICACIÓN A CATALUÑA

Josep Maria Franquet Bernis

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3. DETERMINACIÓN DEL “ÍNDICE DE MASA COMARCAL”

3.1. ANÁLISIS ESTADÍSTICO SIMPLIFICADO DE LA VARIABLE “POBLACIÓN COMARCAL”

3.1.1. Situación en el año 1996

En base a los datos poblacionales del censo de 1996, teniendo en cuenta las comarcas clásicas definidas en las LOT-87, más las tres posteriormente creadas, se tiene la siguiente distribución de frecuencias (excluyendo, por razones obvias, la comarca del Barcelonès).

3.1.2. Media aritmética y coeficiente de apertura

3.1.3. Mediana

3.1.4. Cuartiles

El primer cuartil de la distribución de frecuencias, será:

El tercer cuartil, será:

Además, Q0 = 3.542 habitantes (“Alta Ribagorça”) y Q4 = 685.600 habitantes (“Vallès Occidental”). Con el siguiente esquema de la distribución poblacional comarcal:

3.1.5. Moda

3.2. ANÁLISIS ESTADÍSTICO SIMPLIFICADO DE LA VARIABLE “SUPERFICIE COMARCAL”

3.2.1. Situación actual

En base a los datos superficiales, teniendo en cuenta las comarcas clásicas definidas en las LOT-87, más las tres posteriormente creadas, se tiene la siguiente distribución de frecuencias (excluyendo, por razones obvias, la comarca del Barcelonès).

Fuente: “Les comarques i els municipis de Catalunya” (M. Salvador Segarra) y elaboración propia.

3.2.2. Media aritmética y coeficiente de apertura

3.2.3. Mediana

3.2.4. Cuartiles

El primer cuartil de la distribución de frecuencias, será:

El tercer cuartil, será:

Además, Q0 = 184’1 Km2 (“Garraf”) y Q4 = 1.733’0 Km2 (“Noguera”). Con el siguiente esquema de la distribución superficial comarcal:

3.3. ANÁLISIS ESTADÍSTICO SIMPLIFICADO DE LA VARIABLE “PIB COMARCAL”

3.3.1. Situación en el año 1999 (expresada en millones de euros)

La evolución del Producto Interior Bruto total, en el periodo 1993-1999, expresado en millones de pesetas constantes del año 1986, para todas y cada una de las 41 comarcas clásicas del Principado, queda reflejada en la siguiente tabla cuya fuente es Caixa de Catalunya (2000), y que nos dará una medida de la variable “PIB comarcal”:

Ahora, en base a los datos del PIB comarcal, teniendo en cuenta las comarcas clásicas definidas en las LOT-87, más las otras tres creadas con posterioridad, se tiene la siguiente distribución de frecuencias (excluyendo, por razones obvias, la comarca del Barcelonès).

Operando en millones de euros sobre la base de pesetas constantes del año 1986, se tiene:

3.3.2. Media aritmética y coeficiente de apertura

3.3.3. Mediana

3.3.4. Cuartiles

El primer cuartil de la distribución de frecuencias, será:

El tercer cuartil, será:

Además, Q0 = 28’5 millones de euros (“Alta Ribagorça”) y Q4 = 5.051’1 millones de euros (“Vallès Occidental”). Con el siguiente esquema de la distribución del PIB comarcal:

3.4. ANÁLISIS ESTADÍSTICO SIMPLIFICADO DE LA VARIABLE “INVERSIÓN DE LA GENERALITAT EN EL BIENIO 1998-99”

3.4.1. Situación del bienio analizado

La inversión presupuestada por la Generalitat de Cataluña, en el periodo 1998-1999, expresada en millones de pesetas, para todas y cada una de las 41 comarcas clásicas del Principado, así como su variación porcentual, queda reflejada en la siguiente tabla cuya fuente es Caixa de Catalunya (2000), y que nos dará medida de la variable “Inversión de la Generalitat en el bienio 1998-1999”. Para ello, se han sumado aparte las cifras correspondientes a ambos ejercicios económicos. A saber:

En base a los datos de inversión presupuestada de la Generalitat de Cataluña en el bienio 1998-99, y teniendo en cuenta las comarcas clásicas definidas en las LOT-87 más las otras tres posteriores, se tiene la siguiente distribución de frecuencias (excluyendo, por razones obvias, la comarca del Barcelonès).

3.4.2. Media aritmética y coeficiente de apertura

3.4.3. Mediana

3.4.4. Moda

3.4.5. Cuartiles

El primer cuartil, será:

El tercer cuartil, será:

Además, Q0 = 27 millones de PTA (“Alta Ribagorça”) y Q4 = 28.339 millones de PTA (“Baix Llobregat”). Con el siguiente esquema de la distribución de la inversión de la Generalitat:

3.5. ANÁLISIS ESTADÍSTICO SIMPLIFICADO DE LA VARIABLE “NÚMERO DE MUNICIPIOS POR COMARCA”

3.5.1. Situación actual

En base a la propuesta del Prof. J. Burgueño que consta en el Informe sobre la revisió del model d’organització territorial de Catalunya sobre la agregación o fusión de municipios de población inferior a los 250 habitantes, se tiene la siguiente distribución de frecuencias (excluyendo, por razones obvias, la comarca del Barcelonès).

3.5.2. Media aritmética y coeficiente de apertura

3.5.3. Mediana

3.5.4. Cuartiles

El primer cuartil de la distribución de frecuencias, será:

El tercer cuartil, será:

Además, Q0 = 3 municipios (“Alta Ribagorça”) y Q4 = 51 municipios (“Alt Empordà”). Con el siguiente esquema del número de municipios por comarca:

3.6. EVALUACIÓN DEL ÍNDICE DE MASA COMARCAL

Al objeto de simplificar los cálculos, y por cada uno de los cinco índices resultantes del análisis de cada una de las variables territoriales escogidas, se ha tomado el valor intermedio entre cada dos cuartiles consecutivos, a excepción de las comarcas exactamente coincidentes con ellos. Como ya se ha expresado con anterioridad, se han considerado, pues, los cinco índices siguientes, que consideramos suficientemente representativos para medir o cuantificar la realidad territorial comarcal del país:

Ipob (Índice de población)

Isup (Índice de superficie)

Ipib (Índice del producto interior bruto)

Iinv (Índice de inversión de la Generalitat)

Imun (Índice del número de municipios)

Como puede verse, los dos primeros son de carácter demográfico y geográfico, los dos siguientes son de carácter económico y el último de tipo administrativo.

La fórmula que proponemos para determinar el índice de masa comarcal final, constituye una media aritmética ponderada que resulta ser la siguiente:

I = 0’2 Ipob + 0’2 Isup + 0’2 Ipib + 0’2 Iinv + 0’2 Imun ,

, donde se han empleado los mismos coeficientes de ponderación (0’2) para cada uno de los 5 índices anteriores (20%), no habiendo otras determinaciones o razones específicas para la diferenciación de esas ponderaciones. Obviamente, el resultado final se puede ajustar mejor, ya sea modificando, en su caso, estos coeficientes de ponderación y/o recalculando con exactitud los diferentes índices. En cualquier caso, la magnitud del índice final obtenido nos señala aquellas comarcas LOT-87 que son, a priori, susceptibles de ser particionadas para la consecución de un mayor equilibrio territorial comarcal en el país, habida cuenta del elevado valor que alcanza su índice de masa comarcal (≥3’0).

Al respecto de los índices señalados, en estudios posteriores podría tenerse en cuenta la totalidad de variables precisas para comarcalizar (medio físico, población, actividades económicas, conciencia de pertenecer a una comarca,...) así como también la extensión de la comarca, distancias entre núcleos y en relación al centro principal del ámbito, las relaciones telefónicas y funcionales, planificación de inversiones de las administraciones central y autonómica, etc. Dichos criterios resultan elementos indispensables para establecer una comarcalización aproximada a la realidad; en función de la preponderancia de uno u otro, el sentido de la división territorial puede cambiar de modo apreciable. Estas disfunciones, unido a la dificultad de establecer los límites de cada comarca, han llevado a algunos estudiosos a decir que existen tantas comarcas como comarcalizadores. Siguiendo este planteamiento, podemos observar tres tendencias respecto a los objetivos de cualquier proceso de comarcalización: a) Por un lado, la que considera la comarca como un espacio definido y homogéneo, con valores naturales, poblacionales, históricos, de actividad económica, etc., más o menos coincidentes. b) En segundo lugar, la que profundiza en su significado funcional, priorizando las relaciones socioeconómicas que se establecen entre todos los núcleos del ámbito geofísico hacia un centro determinado. c) Finalmente, nos encontramos con la tendencia a utilizar el criterio programático o planificador del organismo público que lleve a cabo el estudio.

A continuación, se puede ver la tabla resultante de los cálculos de los índices relacionados para cada una de las comarcas clásicas definidas en las LOT-87, habiéndose excluido el Barcelonès por razones obvias, así como una lista jerarquizada de las mismas en base al índice obtenido de masa comarcal con señalamiento de las mayores en letra negrilla. A saber:

A continuación, podemos ver el listado de las comarcas jerarquizadas por el valor anteriormente calculado de su índice de masa comarcal, y con el señalamiento expreso de aquellas susceptibles de ser particionadas por su excesivo índice de masa comarcal (I ≥ 3’0):

Veamos, por último, que según el anteriormente citado “Informe sobre la revisión del modelo de organización territorial de Cataluña”, más conocido como “Informe Roca”, se propone la necesidad de incorporar seis nuevas comarcas que vienen detalladas en la siguiente tabla, con especificación de sus comarcas clásicas de procedencia y habiendo señalado en negrilla aquellas comarcas de mayor IMC resultantes de nuestro estudio:

(*) Esta comarca no se hallaba expresamente indicada como de posible constitución en el mencionado “Informe Roca”.

Aparte de las citadas, hay que considerar la petición de otras comarcas o subcomarcas que se ha venido produciendo en los últimos tiempos por parte de diversos estamentos, como es el caso del Delta de l’Ebre, Vall de Ribes, Pla de Montserrat, Guilleries-Montseny, Vall de Sió, ... Parece adecuada la propuesta de que los propios entes locales promuevan la agrupación, que no puede ser impuesta desde arriba. La idea es promover las agrupaciones voluntarias entre municipios, posiblemente incentivándolas, como se ha hecho en Francia en los últimos años. Debe, pues, abrirse un proceso temporal partiendo de las demandas que se produzcan en el propio territorio.

En cualquier caso, una cuestión relevante radica en la adecuación de la división comarcal a la realidad natural del territorio. De hecho, la división comarcal catalana republicana, reafirmada después por la ley de 1987, constituye probablemente la más clara evidencia de la disfuncionalidad que se produce entre unidades administrativas y unidades naturales. El intento de la Ponencia que la redactó de buscar algún tipo de base natural a su división comarcal se saldó, como señaló explícitamente el propio Pau Vila, en el más flagrante de los fracasos. La división finalmente adoptada se basó en la conjunción entre áreas de mercado y las antiguas delimitaciones de los partidos judiciales (que en parte coincidían con estas áreas de mercado). Lo político, lo histórico y lo económico decidieron finalmente la nueva división, sin que los factores naturales desempeñaran ningún papel relevante, a pesar de la arraigada tendencia que aún hoy en día existe a nivel popular de considerar básicamente la comarca como una “realidad natural”.

Hay distintos conceptos que identifican la comarca: espacio diferenciado con límites distintos según quien los estudie o la finalidad de la delimitación, un producto de asociación municipal para fines diversos, un territorio institucionalizado con cierto poder ejecutivo y/o normativo, una circunscripción electoral, un ámbito histórico, un área metropolitana, un polo de desarrollo, un corredor, el área de influencia o acción territorial de una ciudad proveedora de servicios, etc. En este sentido, se han llegado a formular cuatro tipos diferenciados de comarcas: mancomunidades o agrupaciones municipales, ámbitos funcionales con una cabecera, la comarca en relación al desarrollo socioeconómico y la circunscripción político-administrativa.

En general, hay que concluir que el objetivo programático buscado en cada intento de comarcalización, se impone a otros criterios geográficos de tipo físico y humano. La realidad es que entre los distintos estudios existen diferencias más o menos substanciales, ya sea porque extensas comarcas naturales se transforman en varias comarcas operativas o en una subregión, o bien porque se delimitan nuevas comarcas integradas por municipios pertenecientes a diferentes ámbitos naturales.

La pretendida intención de no imponer un determinado mapa comarcal, justifica la tibieza con la que se afronta este tema por parte de la Administración autonómica. Su constitución, pues, no sólo dependerá de que en un espacio geofísico determinado se produzcan interrelaciones humanas de entidad significativa, o realidades naturales manifiestas, sino también -y básicamente- de una decisión política. Por otra parte, el tema no debería ser postergado ad calendas grecas: el hecho de que no exista un calendario preciso para poner en marcha la comarcalización, ni que se plantee una decidida intención que atenuara la ambigüedad que presenta el proyecto, provoca una falta de entusiasmo colaborador por parte de los municipios que puede degenerar, a medio plazo, en el olvido final del intento.

La regulación de la comarca puede abordarse con distinta profundidad y alcance como muestran otras experiencias que se han llevado a cabo hasta la fecha: desde la simple previsión del procedimiento de creación hasta un completo diseño de la organización comarcal generalizada, pasando por la creación concreta de una entidad comarcal referida a una zona determinada del territorio. La amplitud de sus competencias y el ritmo a adoptar en la consolidación de la institución comarcal dependerá de las leyes sectoriales, de la capacidad de negociación de delegaciones y convenios y, en suma, de la intensidad de la voluntad política existente en cada ámbito comarcal por contar con una organización territorial propia.