UN MODELO RACIONAL DE ORGANIZACIÓN TERRITORIAL. APLICACIÓN A CATALUÑA

UN MODELO RACIONAL DE ORGANIZACIÓN TERRITORIAL. APLICACIÓN A CATALUÑA

Josep Maria Franquet Bernis

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CAPÍTULO TERCERO. EL MODELO ESTRUCTURAL

1. DETERMINACIÓN DE LAS VARIABLES ESPACIALES Y ECONÓMICAS

Mediante la elaboración del primer modelo de los citados, o modelo estructural, y de acuerdo con los principios establecidos anteriormente, determinaremos el valor de las variables espaciales o geográficas y económicas en función de las cuales centramos la hipótesis del equilibrio espacio-tiempo.

Pueden considerarse como variables espaciales, las distancias existentes entre cabeceras de comarca o de región, tomadas en línea recta sobre el mapa o bien por carretera y expresadas en Km., si bien los “tiempos de desplazamiento” entre dichas cabeceras por la vía principal que las une, de poderse conocer, resultarían indicadores mayormente fiables que subsumirán las dificultades del trazado viario, el estado de conservación o categoría de las carreteras y la consecuente velocidad media que los vehículos pueden alcanzar por las mismas.

Por otra parte, pueden adoptarse como variables económicas, o indicadores básicos de la actividad económica, las 13 siguientes:

(8) MEDIDAS ABSOLUTAS:

- Producción total bruta (generada a precios de mercado) en euros.

- Producción agraria bruta (generada a precios de mercado) en euros.

- Producción industrial bruta (generada a precios de mercado), en euros.

- Producción de servicios bruta (generada a precios de mercado) en euros.

- Producción turística bruta (generada a precios de mercado) en euros.

- Presupuestos municipales, en euros.

- Superficie del término municipal, en Km2.

- Población del término municipal, en número de habitantes.

(5) MEDIDAS RELATIVAS:

- Densidad producción total, en euros/Km2.

- Densidad producción agraria, en euros/Km2.

- Densidad producción industrial, en euros/Km2.

- Densidad producción servicios, en euros/Km2.

- Densidad producción turística, en euros/Km2.

Como puede observarse, por su naturaleza, las variables citadas se agrupan en dos tipos, absolutas y relativas, con lo que se pretende enriquecer la información obtenida a través de los valores absolutos manejados, introduciendo elementos de medida de aspecto cualitativo.

Hay que tener en cuenta que el producto bruto generado por los diferentes sectores económicos y su global, así como la renta total familiar disponible (empleada en nuestro modelo gravitatorio, ver Capítulo 5º) y la renta per capita son indicadores imprescindibles -y de ahí su empleo en nuestro estudio- para llevar a cabo un análisis macroeconómico de la riqueza de un país o de una comunidad determinada, dado que permiten conocer las disponibilidades económicas de sus habitantes y, a la vez, compararlas con otros entornos. Sin embargo, este potente indicador no aporta información acerca de la homogeneidad en la distribución espacial y social de la renta de los ciudadanos, pudiendo darse la circunstancia de que un cierto territorio (comarca, región) de elevada renta per capita lo sea a expensas de pocas grandes fortunas. De ahí la conveniencia de analizar, por nuestra parte, dichos niveles de homogeneidad y equilibrio en la distribución de las masas de población y renta, tal como se realiza en el capítulo 12 de nuestro libro “Análisis territorial. División, Organización y Gestión del territorio”, citado en la bibliografía. Cabe señalar, en fin, que la Oficina Europea de Estadística (EUROSTAT) establece una comparativa o clasificación de los territorios (purchasing power standard) en la que no se tiene en cuenta únicamente la renta per capita sino la capacidad de compra real, considerando los precios de los diferentes bienes y servicios de cada uno de ellos.

La determinación de estas variables económicas puede ser realizada previa la constitución de un banco de datos primarios (esto es: obtenidos directamente) y secundarios (o sea: obtenidos a partir de otras fuentes), y, amén de su perentoriedad en fases posteriores de nuestra comarcalización, su conocimiento es, por ende, pieza fundamental en el entendimiento de la realidad socioeconómica municipal, comarcal y regional.

Creemos, en fin que la introducción de elementos absolutos y relativos permite una descripción cualitativa y cuantitativa de cada municipio, con lo que se consigue que los 13 criterios o puntos de vista de la jerarquización que tendrá lugar en el siguiente modelo, contemplen globalmente los tres factores básicos de la producción, esto es: la población, el espacio y los recursos (FRANQUET, 1990/91).