UN MODELO RACIONAL DE ORGANIZACIÓN TERRITORIAL. APLICACIÓN A CATALUÑA

UN MODELO RACIONAL DE ORGANIZACIÓN TERRITORIAL. APLICACIÓN A CATALUÑA

Josep Maria Franquet Bernis

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EPÍLOGO

1. ASPECTOS CRÍTICOS Y MEJORABLES DEL ESQUEMA PROPUESTO

1ª) Hay que reparar en la inexistencia de una teoría que pueda explicar satisfactoriamente los valores que deben aplicarse en cada caso a los exponentes empleados en las fórmulas del modelo gravitatorio de comarcalización y regionalización. Básicamente, la justificación del modelo gravitatorio reside en que la interacción existente entre dos poblaciones cualesquiera puede suponerse en razón directa con su tamaño o masa (permaneciendo todo lo demás igual) y en razón inversa de la distancia que las separa (puesto que toda distancia implica fricción, inconvenientes y, en suma, coste). Todas las particularidades que se le atribuyan (como la definición de masa relevante y distancia, la asignación de exponentes y ponderaciones, etc.) requieren una contrastación amplia, sistemática y exhaustiva en estudios empíricos realizados al efecto. Puede concluirse, pues, que dicho modelo posee el defecto superable de la falta de experiencia respecto a los valores de los coeficientes o exponentes de ponderación, cuya variación puede alterar notablemente los resultados.

2ª) En nuestro estudio hemos aceptado la simplificación de que toda la actividad económica de las comarcas (producción y consumo intra-comarcal) se halla concentrada en su correspondiente cabecera de comarca. Lo mismo se ha considerado por lo que se refiere a los municipios. La determinación más exhaustiva de los centros de masas correspondientes podría alterar también ligeramente los resultados obtenidos.

3ª) De no tener en cuenta el espacio, los sistemas macroeconómicos comarcales pueden llegar a ignorar peligrosamente el significado profundo de la diferenciación espacial dentro de una misma comarca, así como el hecho de que algunos municipios o subcomarcas obtengan importantes economías externas como consecuencia de la concentración industrial. Todo esto exige el reconocimiento de las distancias que separan a las diversas comarcas, medidas a través de los tiempos de desplazamiento (por la vía de comunicación más relevante o bien por la media ponderada de todas ellas) entre sus respectivos centros de masas (en nuestro estudio ello se realiza sólo midiendo las distancias en línea recta sobre el mapa o bien por la carretera más relevante) así como el de la carencia de homogeneidad en la distribución de las actividades económicas dentro de cada comarca.

4ª) La determinación del punto de aplicación de la fuerza-peso de un cuerpo cualquiera -que, en nuestro caso, asimilamos a la comarca o a la región- puede realizarse como resultante de los "pesos" de todas y cada una de las partes en que aquél se supone descompuesto, o sea, los municipios. En este caso, el baricentro recibirá el nombre de "centro de gravedad comarcal o regional". Desde un punto de vista puramente teórico y simplificativo, la determinación de la posición del "centro de gravedad territorial" podría resultar un problema sencillo si se supone que dicha unidad territorial (comarca, región o nación) es homogénea y posee un centro de simetría, por lo que su centro de gravedad debe coincidir con aquél, dado que la resultante de todos los pesos elementales de las partículas simétricas del territorio estudiado pasará por dicho centro de simetría. Si la comarca o región sólo poseyeran eje de simetría, su centro de gravedad, por razones análogas, debería hallarse situado sobre el expresado eje. No obstante, ni la homogeneidad en la distribución de las masas de población o de renta ni la configuración espacial simétrica constituyen características tradicionales de las unidades territoriales que nos ocupan.

5ª) Un caso que usualmente podrá presentarse en el Análisis Territorial, será aquél en que la comunicación entre dos núcleos territoriales no es única (a través de un solo eje) sino múltiple o compleja, mediante diversas carreteras, vías férreas o redes de telecomunicación o teleproceso de diferentes características dimensionales. La ligazón entre ambos polos o núcleos tendrá lugar, pues, mediante un número determinado de ejes comunicativos. Desde luego, en este análisis pueden excluirse los enlaces marítimos o aéreos, por razones obvias de asentamiento espacial, lo que constituye una indudable limitación del sistema si dichos enlaces tienen lugar en la realidad.

6ª) Las nuevas comarcas y regiones que aquí se diseñan lo son básicamente desde la perspectiva del equilibrio económico-espacial. Por ello, pueden seguir siendo válidas, a los efectos correspondientes, cualesquiera otras divisiones territoriales basadas en otras hipótesis de tipo geográfico, histórico, lingüístico, climático, etc. Sin embargo, es evidente que el modelo resultante de nuestra investigación posee la virtud de tener en cuenta la interacción existente entre masas y distancias. Y todo ello porque sabemos que la influencia de una fuerza económica en un enclave cualquiera del territorio se halla en razón directa de la magnitud de dicha fuerza, y en razón inversa de la distancia que separa el punto geográfico en cuestión del origen de la fuerza. Por otra parte, en dicho modelo, amén de los coeficientes correspondientes, se puede contar con diversas variables macroeconómicas y demográficas relevantes que le suministran mayor generalidad para definir divisiones territoriales que otros procedimientos basados en criterios específicos (climáticos, geográficos, topográficos, etc.), como por ejemplo las distancias (medidas por carretera relevante, en línea recta sobre el mapa o por tiempos de desplazamiento), la población, los depósitos bancarios, la renta familiar disponible per capita o total... que, a su vez, subsumen conceptos e información de una gran aplicabilidad para este tipo de trabajos de análisis regional.