EL PRINCIPIO DE PRECAUCIÓN AMBIENTAL
LA PRÁCTICA ARGENTINA

EL PRINCIPIO DE PRECAUCIÓN AMBIENTAL LA PRÁCTICA ARGENTINA

Mirta Liliana Bellotti y otros

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2. Impacto de la presencia humana

La población antártica es no nativa, con características peculiares, que se explican por el género de vida, actividad desarrollada y hostilidad del medio ambiente natural. La presencia humana en la Antártida permite reconocer las siguientes características: a) se trata de individuos provenientes de países del hemisferio sur y del hemisferio norte; b) la mayor parte de ellos son hombres, vinculados a actividades científicas y de apoyo logístico a dichas actividades, siendo la presencia de mujeres y de familias relativamente reducida en número; c) el tiempo de permanencia en la Antártida es normalmente un año en bases permanentes y dos o tres meses en bases de verano; d) el número de personas que permanecen en verano es superior al de las que permanecen todo el año; e) el crecimiento natural no existe287.

Las características geográficas de la región antártica son las que mayor oposición han presentado al ser humano a lo largo de su historia para su poblamiento. La tardanza en la ocupación efectiva del espacio antártico, no se explica por su reciente descubrimiento, ni por la carencia de sus recursos que los posee en abundancia), ni por su posición, ya que otras regiones geográficas periféricas, con menores recursos que ella y reconocidas aún más tardíamente, ya son explotadas económicamente con intensidad, colonizadas y pobladas, por ejemplo: Alaska, Groenlandia. El motivo de esa demora es la agresividad del ambiente geográfico, que ha obligado al ingenio humano a buscar soluciones específicas a cada uno de los numerosísimos problemas que la geografía antártica presenta, los desenlaces que pueden encontrarse para otros paisajes geográficos en general, son contraproducentes para su utilización en la Antártida288.

A inicios de la década del ‘90 existía una cuarentena de Bases Antárticas289. En la actualidad la mayoría de los países miembros del tratado antártico mantienen estaciones de investigación científica en la Antártida, funcionan 81 bases, incluyendo bases que funcionan todo el año y las bases de vera-
no de 26 países (no se incluyen bases temporales). Las bases permanentes son 46 y 35 las de verano. En la mitad norte de la zona de la península antártica se observa la mayor concentración de instalaciones. Se ubican 36 bases, 17 bases son permanentes y 19 de verano. La base más antigua en operación continua desde el 22 de febrero de 1904 es la estación argentina Orcadas (ver en el mapa nº 29). La base Mc Mundo de Estados Unidos (ver en el mapa nº 70), ubicada al sur de Nueva Zelanda, es la mayor de todas; su superficie es de 4 km². La estación tiene más de 100 estructuras incluyendo un puerto, un aeropuerto periférico (campo de Williams) con las pistas de aterrizaje en el hielo del mar, y una lugar de aterrizaje para helicóptero. Aloja 1200 personas en verano y 250 en invierno. La estación estadounidense Amundsen- Scout South Pole está situada casi en el Polo Sur geográfico (ver en el mapa nº 60) (89°59’51"S - 139°16’22"E), mientras que la rusa Vostok (ver en el mapa nº 62) (78°28’00"S - 106°48’00"E) y la franco-italiana Concordia (ver en el mapa nº 63 y 64) (75°06’06"S, 123°23’43"E) son las más cercanas al polo geomagnético Sur290.

La Antártida tiene 14 millones de kilómetros cuadrados, casi en su totalidad cubiertos de hielo, representan la reserva de agua dulce más importante del planeta. En sus ecosistemas existen especies biológicas consideradas únicas y algunas de ellas de alto valor potencial para la supervivencia de otras especies, como es el caso del krill, algas, etc.

En la Antártida la mayor parte de la actividad biológica tiene lugar en una estrecha franja comprendida entre las aguas costeras y unos pocos cientos de metros dentro del territorio continental. Las áreas costeras libres de hielo, representan sólo el 0,4% de la superficie total de la Antártida, posibilitan sitios de apareamiento, nidificación y desarrollo de las crías para la gran mayoría de aves y mamíferos antárticos y son el soporte de la escasa vegetación que se desarrolla a expensa de los nutrientes aportados por la fauna. Estas áreas son también el sitio de emplazamiento de la mayoría de las bases antárticas, como así también el ámbito apropiado para llevar adelante gran parte de los planes de investigación y expediciones turísticas291. En el ámbito de la Convención para la Conservación sobre los Recursos Vivos Marinos Antárticos y su sistema, la ordenación se basa principalmente en un enfoque ‘precautorio’. Vale decir, la CCRVMA recopila toda la información que es capaz de obtener, luego analiza el posible alcance y efecto de las incertidumbres y lagunas en dicha información antes de adoptar una medida de ordenación. El objetivo de este enfoque es reducir al mínimo el riesgo de que se produzcan efectos adversos a largo plazo, en vez de demorar la toma de decisiones hasta disponer de todos los datos necesarios.

Parte del principio de precaución es la ordenación en base a un enfoque ‘ecosistémico’. Idealmente, esto significa que se toman en cuenta todas las delicadas y complejas interacciones entre los organismos (de todos los tamaños) y los procesos físicos (tales como las corrientes y la temperatura del mar) que componen el ecosistema marino antártico. El enfoque ecosistémico de la CCRVMA no sólo está dirigido a la reglamentación de la pesca de ciertas especies, sino que también a velar porque la pesca no tenga un efecto desfavorable en otras especies afines o dependientes de las especies objetivo292.

De todas las actividades realizadas por el hombre en la Antártica, la instalación y operación de bases permanentes es sin duda la que mayores impactos ocasiona sobre el medio ambiente. El riesgo potencial más importante es la destrucción del hábitat de los ecosistemas terrestres y la interferencia con asentamientos reproductivos de aves y mamíferos vecinos. Además del disturbio ocasionado por la sola presencia del ser humano, las bases antárticas producen residuos, aguas servidas, emisiones de gases de combustión y un riesgo potencial de derrames de combustibles, elementos éstos que si son mal manejados tienen como consecuencia impactos importantes sobre el ambiente antártico. La deposición de gases contaminantes y polvo puede afectar seriamente el crecimiento de la vegetación e indirectamente afectar a todo el ecosistema terrestre. Se observó que las colonias de pingüinos próximas a bases permanentes disminuyeron en ocasiones hasta un 50% en el número de nidos durante el período operativo de la base, y que la colonia se recupera en pocos años una vez desactivada la base293.

Según los datos disponibles que hemos sistematizado en el cuatro titulado “Bases que operan en la Antártica”, sumando las superficies totales de las bases o, a falta de ese dato, las superficies cubiertas, las bases Antárticas ocupan 9.977.499 m². De acuerdo a los datos que disponemos, las estaciones antárticas albergan en invierno una población media de 1.020 personas, y una población máxima en verano de 4.327 personas.

Dado que no tenemos las cifras de todas las bases, estos números deben considerarse como indicadores mínimos, pues el número real es mayor.

El art. 6.1. e) del Protocolo al Tratado Antártico establece que las Partes cuando sea apropiado deberán compartir el uso de estaciones. Sólo existe una base conjunta de dos países Concordia, que comparten Francia e Italia.

El Art. 6.1 d) del Protocolo al Tratado Antártico dispone que las Partes deben “celebrar consultas con las demás Partes respecto a la selección de los emplazamientos de posibles estaciones y otras instalaciones, a fin de evitar el impacto acumulativo ocasionado por su excesiva concentración en una localización determinada”.

El sitio en que se instala una base se selecciona cuidadosamente en función de las peculiaridades físico-geográficas del mismo, del tiempo de permanencia del personal de la base misma, se considera si la estación funcionará todo el año o sólo en primavera-verano, si existe o no avance de hielos, teniendo en cuenta la consistencia del suelo, la cercanía del mar, la accesibilidad desde el aire, el espesor de las barreras de hielo marino y la época de su descongelamiento y las características de la investigación científica a desarrollar. Tal vez es el caso único en el planeta, en el que la presencia de agua no condiciona la elección del sitio de emplazamiento, ya que, prácticamente existe en todas partes en forma de hielo.

La instalación humana en la geografía antártica no puede generar, en las condiciones actuales, ningún tipo de “paisaje urbano” específico. Resalta, tal vez, por la carencia del mismo.

Coincide el aspecto general de las edificaciones. Externamente se observan construcciones monótonas, rústicas, en las cuales casi no existe el iglú que identifica al Polo Norte. El iglú aparece muy esporádicamente como accesorio de instalaciones principales. Internamente las edificaciones son confortables, sin lujos, totalmente prefabricadas, con materiales sintéticos en alto grado. Las comunicaciones subterráneas entre distintos edificios son particularidades en las instalaciones antárticas. Son necesarias por las adversas condiciones climáticas y por la acumulación de nieve que alcanza magnitudes de consideración. En la orientación de los edificios, lo decisorio no es la iluminación solar, como sucede en otras latitudes, sino la dirección del viento. El máximo aprovechamiento del espacio es fundamental. El peligro de los incendios es gravísimo como en pocos sitios del planeta, no solamente por el alto grado de combustibilidad de los materiales utilizados, sino porque un incendio en determinadas circunstancias, puede significar una muerte segura por frío o por inanición, si no se recibe un pronto auxilio. Existe elevada proporción de edificaciones dedicadas al acopio de productos: utensilios, combustibles, alimentos, baterías etc., al que obligan las condiciones físico-geográficas antárticas, ya que el mantenimiento logístico de las bases no es continuo y depende fundamentalmente de la llegada de los rompehielos en el verano. Últimamente el medio aéreo ha modificado en algo esta condición294.

De acuerdo a los datos disponibles, sistematizados en nuestro cuadro los edificios de las bases antárticas de los distintos países son 914, debiéndose siempre considerar como un indicador mínimo.

El Anexo III del Protocolo al Tratado Antártico regula la eliminación y tratamiento de residuos. Conforman un problema concreto, las aguas residuales y los residuos líquidos domésticos de las estaciones. En la eliminación de estos desechos hay un problema práctico ineludible: es prácticamente imposible acumularlos para su posterior evacuación. La solución posible consiste en un tratamiento previo de los efluentes, a fin de evitar que lleguen al medio ambiente en las peores condiciones; es decir, que se trata de favorecer las posibilidades de degradación natural por microorganismos. Sin embargo, esto no constituye una operación inocua; el medio receptor sufre una alteración por ello. El Protocolo prohíbe su deposición sobre formaciones de hielo, aunque el medio sea terrestre o marino. Pero existen bases asentadas sobre territorio alejado del mar, por lo que se permite la excepción de la eliminación de líquidos de desechos en grietas profundas de hielo, a condición de que no se trate de cortaduras del mismo sujetas a movimientos conocidos295.

También se observa incremento del turismo. En el año 2000 visitaron la península antártica 13.852 personas. Se estima que 22.297 pasajeros llegaron al antártico en 36 buques en viajes comercialmente organizados, más los barcos y/o los yates que organizaron excursiones y un yate privado, entre noviembre de 2004 y marzo de 2005. Esto representa un aumento del 13% sobre la temporada 2003-2004, en la que desembarcaron un total de 19.669 pasajeros que viajaron a bordo de 29 buques y la navegación de excursiones en barcos / yates296. Actualmente se está negociando un Anexo al Protocolo referido al turismo.

Este notable incremento en el tráfico de personas trae aparejado una serie de problemas a los cuales deberá darse una pronta respuesta. El principio de precaución es una herramienta imprescindible para preservar el medio ambiente antártico.

El ambiente antártico se ve también afectado por los problemas ambientales comunes a todo nuestro planeta. Gran parte de los contaminantes depositados en la Antártida son producidos en grandes centros industriales y transportados por fenómenos naturales. Analizando burbujas de aires contenidas en el hielo se logró identificar el período de la revolución industrial por la alta concentración de contaminantes. La contaminación a escala global de fluorocloro-carbonados, derivados de la actividad industrial y hogareña en los grandes centros poblados, se cree ocasionó la disminución de la capa de ozono sobre el continente antártico297.

Reflexiones finales .

La protección ambiental de la Antártida tiene dos metas, residuales mediante el proceso del Interruptor Biológico Giratorio u otros procesos similares podrán depositarse en el mar siempre que dicha eliminación no afecte perjudicialmente al medio ambiente local, y siempre que tal eliminación en el mar se realice de acuerdo con el Anexo IV del Protocolo” una se relaciona con el mantenimiento de la alta productividad y relaciones ecológicas en el océano austral, y la otra con el mantenimiento del ambiente en condiciones prístinas.

Si el principal valor de todo el sistema Antártico, bien reflejado en el Protocolo de Madrid, es la “protección del medio ambiente de la Antártida y de los ecosistemas dependientes y asociados”, lo que no sólo es preocupación de los Estados Partes sino de interés para la humanidad en su conjunto, tal como lo señala el Preámbulo del referido protocolo, se torna ineludible orientar toda planificación y actividad en el Continente Blanco sobre una base precautoria, la que ante la duda sobre los eventuales efectos nocivos de cualquier intervención, limite la actividad humana, única forma de preservar esa “reserva natural”, la más sensible y frágil del planeta.