LAS POLÍTICAS PUBLICAS EN LA ENCRUCIJADA: POLÍTICAS SOCIALES Y COMPETITIVIDAD SISTÉMICA

LAS POLÍTICAS PUBLICAS EN LA ENCRUCIJADA: POLÍTICAS SOCIALES Y COMPETITIVIDAD SISTÉMICA

Francisco José Calderón Vázquez

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II.- Aproximación a las Políticas Públicas

II.1.- La perspectiva de la Polís.

Uno de los lugares comunes más significativos de la cultura y el pensamiento occidental, es aquel que identifica a la política, como el arte de gobernar y participar en la gestión de los asuntos públicos, retrotrayéndose al concepto helénico de , la polis griega entendida como ciudad estado, por lo que política es lo que atañe al gobierno de la ciudad, y, en este sentido, el ejercicio del poder.

Como todos los lugares comunes, la superposición de los conceptos de polis y política, no deja de ser una falacia, por cuanto que el significado de polis no es exactamente ese. Una aproximación cultural-etimológica al término polis, nos indica que el sufijo polí significa pluralidad, es decir, más de uno, un concepto que se contrapone al de individuo, y por extensión al individualismo. Por tanto, el significado primario de polis es el de pluralidad de individuos, si bien no entendida como universitas personae, sino como comunidad organizada, estructurada en torno a una serie de valores, ideas, obligaciones y responsabilidades, comunes o condivididas, asumidas y aceptadas por todos los integrantes de la polis.

La condivisión y la corresponsabilidad, como piedras angulares de la polis, posibilitan la convivencia, el hecho de vivir juntos, la base para la configuración de la comunidad. La noción de comunidad , que responde a su significado etimológico latino como “agrupación de personas vinculadas entre sí por el cumplimiento de obligaciones comunes y recíprocas”, proyecta una raíz conceptual de la polis que respondería al concepto de Koinomia griega, o lo que es igual a la puesta en común, a la participación en lo común, a la solidaridad colectiva. En la comunidad los individuos se reconocen e identifican en los otros, sus iguales, y los problemas individuales son a su vez colectivos, debiendo tener una solución colectiva por que los problemas individuales acaban afectando al conjunto de la comunidad.

Por tanto, si consideramos a la polis como comunidad de personas que condividen una serie de valores e ideas comunes, a partir de los cuales interactúan, estableciéndose toda una serie de relaciones sinérgicas entre los mismos (Sym= juntos). A partir de esta base común, pueden surgir entre los integrantes de la polis diferentes perspectivas o propuestas de cómo deba organizarse o gestionarse la convivencia, y los problemas inherentes a la misma. De ahí, la noción de "pólemos" que se refiere al conflicto y al antagonismo entre los miembros de la polis y sus facciones representativas.

En estas coordenadas, la Política aparece como un mecanismo para la resolución de los conflictos que surjan en el seno de la polis. Si bien, las contiendas pueden plantearse en términos antagónicos (los otros se consideran enemigos) de intensa rivalidad y posiblemente violenta confrontación; En cuyo caso la solución del conflicto se plantea en formato excluyente (o ellos o nosotros). También podría plantearse la lucha en términos agonísticos (los otros se consideran adversarios, nunca enemigos) donde la contienda no es violenta, en el sentido de que la lucha no pretende el extermino o la destrucción del adversario. Por tanto, de la fuerza de la política y de su capacidad para armonizar, conciliar y equilibrar a los opuestos, dependerá la evolución de la polis y su proyección de futuro, constructiva o destructiva.

La idea de la política como agonismo (Mouffe, 1999 ; Arendt, 1995 ; Benjamin, 1991 ) y de la sociedad democrática como fenómeno pluralista, y por tanto inevitablemente condenada al conflicto de intereses, a la lucha por el poder, y a la pugna entre adversarios, que debe ser reconducida o canalizada en términos agonísticos, no violentos parece abrirse paso con fuerza en los últimos decenios.