LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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UN BALANCE DE LA CRISIS

1988.

El que concluye es ya, sin duda, el sexenio gubernamental que ha cobijado la crisis más aguda de la historia moderna de nuestro país. No sólo porque no se puede controlar la crisis heredada del gobierno anterior, sino porque ésta se agudizó en gran medida.

Así, el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita a pesos reales, de 1970 cayó un 13.8 por ciento de 1981 a 1988, pasando de 13 mil 096.2 pesos a 10 mil 934.5 pesos. El salario real de los trabajadores cayó un 48.1% en el sexenio ante una inflación promedio durante los seis años de 102.7% que borró por completo el aumento de 2413.5% del salario nominal, que pasó de 318.3 pesos en 1982 a 8 mil pesos en 1988.

En este mismo período la población económicamente activa (PEA) pasó de 20.7 millones de personas a 26.5 millones, incrementándose un 23% tras que el número de personas empleadas cayó 0.5 por ciento, por lo que la tasa de desempleo abierto pasó del 2.4.% al 23% ante la incapacidad del gobierno de crear empleos para 6 millones de personas que se incorporaron en el sexenio a la PEA lo que significa que actualmente 62 millones de personas se encuentran sin empleo.

La fuerte recesión que vive el país se refleja en la violenta caída de la producción industrial que durante el sexenio fue en promedio de menos 2.6 por ciento, mientras que la producción agrícola apenas creció en un 0.9% insuficiente para cubrir las necesidades de los 13 millones de personas en que se incrementó la población del país, la cual pasó de 71.2 millones en 1982 a 82.4 millones en 1988.

Producto de la política de apertura comercial con la que se ha pretendido solucionar la crisis del país, las reservas internacionales lograron alcanzar un nivel de 13 715 millones de dólares (mdd) en 1987, gran logro de la actual administración, pues en 1982 tan sólo había mil 832.3 mdd, sin embargo, en la actualidad dichas reservas han llegado, debido a una fuga de capitales de 3 mil mdd, en lo que va del presente año, a un nivel de 8 mil 363 mdd, lo que representa una cantidad menor al monto que por intereses de la deuda externa había que pagarse este año, y que asciende a 9 mil 400 mdd, con lo que al cierre del sexenio se habrá pagado al exterior, tan sólo por intereses 4 313 mdd; cantidad equivalente a algo menos de la deuda externa total, la cual pasó de 93 830 mdd en 1982, a 110 mil mdd en 1988, dándose por tanto un endeudamiento neto de 22 mil 412 mdd. Estas cifras aunadas a los montos referidos a la fuga de capitales en el sexenio que fue de 15 mil 402 mdd, nos permite observar que durante estos seis años se transfirieron al exterior cerca de 58 mil mdd, que sumados a los 24 mil 143 mdd, que se gastaron por concepto de amortizaciones a la deuda externa suma el total de 82 mil 618.4 mdd, lo que refleja que gran parte de la riqueza de la nación encontró vertientes hacia el exterior y evidencia la razón por la cual el país se haya sumido en esta profunda recesión.

A este escenario hay que agregar que pese a todo, el esfuerzo por impulsar las exportaciones al grado de comprometer la soberanía del país con la entrada al GATT las exportaciones no sólo no crecieron, sino que disminuyen de 21 mil 229.7 mdd, en 1982, a 18 mil 399 mdd, en 1988; es decir que en este año son 13 por ciento menores, al tiempo que las importaciones crecieron un 14% al pasar de 14 mil 437 en 1982 a 16 mil 500 mdd, en 1988, lo que a pesar de permitir superávits comerciales durante todo el sexenio, está conduciendo al sector externo nuevamente a los saldos negativos, pues mientras que en 1982, el saldo comercial fue de 6 mil 792.7 mdd, este año se estima será de tan sólo mil 899 lo que implica una caída del 72% en el sexenio.

Producto de la política de austeridad, el déficit público se logró reducir en un 16.2% como proporción del PIB en 1982 a 8.1% en 1988, gracias al descenso del gasto público que como proporción del PIB se redujo en un 46.3 por ciento en 1982, a 39.38% en 1988, lo que fue determinante para agudizar la recesión, ya que por ello la inversión pública federal cayó un 39.6% y de representar el 47.62% del gasto público total en 1979 pasó a sólo el 11.3% en 1987, cediendo el paso al pago de la deuda para lo que actualmente se destina el 74% del gasto público total.

Las cifras indican que los logros suman cero y si acaso queda el dudoso consuelo emanando de la reflexión oficial de que las cosas pudieron haber sido peores. Lo cierto es que ahora son más graves que antes y eso a nadie ha dejado satisfecho, ni a las propias autoridades que conocen mejor que nadie la magnitud de los problemas a los que nos estamos enfrentando.