LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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SOLIDARIDAD: MODERNIZACIÓN DE LA POBREZA

1991

Dispuesto a llevar a cabo una de las transformaciones más profundas de los últimos tiempos, el gobierno mexicano se embarcó a bordo de el neoliberalismo para convertir a México en un país “moderno”. Y si bien es cierto que dicha “transformación modernizadora” es necesaria, también es cierto que la vía escogida por el actual gobierno no es la única para lograr este fin. Es decir, que la violenta apertura económica y la indiscriminada reducción del Estado no son los únicos medios (y quien sabe si tampoco el más rápido o efectivo) para acceder al “primer mundo” antes que acabe el siglo XX.

El costo social de este proyecto modernizador es alto y seguirá siéndolo. Que su implementación implica un gran sacrificio para la población en términos del deterioro del bienestar social, es algo que no discute el gobierno. Desde el principio lo ha aceptado como un costo implícito e inevitable. Pareciera que para el neoliberalismo, crecimiento económico y justicia social son conceptos antagónicos. Es decir, que en este contexto no habrá desarrollo en nuestro país (en el sentido más amplio del término) en los próximos años. Una vez más se sacrifican las expectativas de las grandes masas bajo el argumento, ya gastado, de que “para repartir, primero hay que producir “. No es posible que haya desarrollo porque éste supone (como apunta González Casanova en La Democracia en México) una respuesta política a la moral igualitaria de los pueblos. Moral que es el trasfondo de toda ética social desde el siglo XVIII. La moral del neoliberalismo está lejos de responder a las circunstancias. Ella es más superficial, más pragmática, más real. Sin embargo no deja de causarle conflictos de conciencia, por ello y porque a fin de cuentas es un proyecto de “hombres civilizados” , ha creado un gran programa de promoción social: “El Programa Nacional de Solidaridad” (PRONASOL). La caridad convertida en proyecto social. El hombre moderno, el gobierno moderno, no pueden olvidar la ayuda a los pobres como lo señalan las buenas costumbres cristianas. Y así, de un sólo golpe acaba con el rubor que le causa el cargo de conciencia cuando mira a los ojos a los millones de mexicanos, víctimas de la “modernización”. Así, con el mismo golpe, recupera las conciencias perdidas en afanes revolucionarios y las convierte en votos a favor, y les da algo en que creer, ahora que el discurso revolucionario murió por la Patria. Y con el mismo golpe (dígame usted si esto no es eficiencia de la que pregonan los “modernizadores”) resuelve un problema financiero, ya que las obligadas obras públicas resultan como más baratas con la participación social. Y si bien no es reprochable dicha participación social (que tampoco se promueve como afán democratizador), uno podría preguntarse: ¿qué no tiene derecho la sociedad a que el Estado realice esas obras por si mismo y preste los servicios públicos eficientemente, toda vez que la sociedad ya ha dado su contribución con el pago de impuestos? O ¿de dónde supone usted que salen los recursos que maneja PRONASOL?, ¿con qué cree que se pagan los recursos materiales y humanos con que trabaja el Estado en “beneficio” de la sociedad”? Seguramente no del bolsillo de los gobernantes. Si la burocracia ha de servir sólo para organizar a la sociedad, dejan mejor que la sociedad se organice sola. Ya ha demostrado que sabe cómo hacerlo. Y no es una propuesta anarquista. Por el contrario, es un llamado al Estado para que cumpla su compromiso social. Sin embargo a veces es difícil reparar en los hechos mencionados. El pueblo mexicano, hambriento y engañado, quiere mejorar, quiere creer en algo ahora que nuestros intelectuales “modernizantes” han proclamado el fin de las utopías. Y no hay mejor promesa, hasta hoy, que las más publicitadas de todas: produce, eficiéntate y consumirás más, vivirás mejor y serás feliz. Y cómo no va a ser verdad, si lo dice el Presidente de la República y hasta Miss Universo lo repite.

Si el “Canal de las estrellas”, con toda su “sapiencia” nos lo enseña. Y cómo no va a ser verdad, si no hay otra alternativa. Porque el pueblo ya está harto de una revolución que nunca le hizo justicia y hoy prefiere la modernización que le permitirá sobrevivir en lugar de seguir muriendo.