LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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SECTOR AGRÍCOLA: PROBLEMAS Y SOLUCIONES

1991

Los largos años de vigencia de un modelo de desarrollo que puso énfasis en el crecimiento industrial a costa de la depauperización del campo, y la actual crisis económica han conducido a una situación alarmante al sector agrícola del país. Las amplias transferencias de valor del campo a la ciudad, y una política que ya ha privilegiado el sector industrial en detrimento del agrícola, son el fundamento de dicha circunstancia. Su evidencia más clara la constituye el brutal descenso del nivel de bienestar en el campo y la amplia reducción de los volúmenes de producción agrícola, fenómenos, ambos, para los que aun no existe una respuesta concreta. Pareciera como si se esperase a que muera el propio agotamiento.

Hoy se redefine el modelo de desarrollo del país y se pretende modernizar las estructuras económicas del mismo, se vuelve necesario un replanteamiento de la concepción del desarrollo agrícola. No es posible que se siga viendo el campo a través de un esquema que lo considera subordinado a la industria y por tanto de importancia secundaria. Es necesario, urge, devolver al campo su capacidad de elemento impulsor del desarrollo económico del país. No es posible que tratemos de aspirar a tener un país “moderno”, si nada se hace por acabar con ineficiencias y corrupciones que ha hecho del campo un sector tan atrasado. Y ello, no sólo porque así el país puede crecer más rápidamente, sino también, porque es un reclamo de justicia social.

Para empezar hay que resolver el problema del ejido. Mas que discutir si se privatiza o no, hay que volverlo eficiente, porque económica y socialmente es posible y viable. Es una falacia que todo el problema del campo se deba al sector ejidal. 47% de la superficie del país es propiedad privada, 34% pequeñas propiedad. Entonces también hay problemas de ineficiencia e improductividades al margen del ejido, es más, ello prueba que no necesariamente se aseguraría un mejoramiento agrícola con la privatización de las tierras ejidales.

Sin apoyo, sin programas concretos emanados en un plan general de desarrollo agrícola. No puede haber mejoramiento material en la producción, y mucho menos en el bienestar social.

Es necesario dejar de creer que PRONASOL resolverá el problema. Eso está bien para el discurso político, pero no resiste el análisis serio. Es necesario dejar de ver a los campesinos como fuentes inagotables de “acarreados” y de “votos comprometidos”. Con algo más que discursos hay que sembrar el campo. No es permisible que en plena época de modernización el 40% de la población rural se encuentre en un nivel de ingreso inferior al salario mínimo, y otro 10% , apenas alcance de uno a un salario y medio.

No es posible que la alimentación del país dependa cada vez mas de importaciones, porque no somos capaces de producir siquiera lo que consumimos dentro del país. Si México fue un día un gran exportador agrícola ¿por qué no ha podido recuperar esa posición?

Pero, si en lugar de resolver estos problemas a través de medidas políticas concretas, preferimos la apertura comercial como el medio para buscar la eficiencia del campo, entonces estamos mal. La competencia internacional acabará con lo que aún sobrevive de la agricultura nacional. Sobre todo, por las abismales diferencias que existen entre las condiciones en que se da la producción en México y su socio comercial Estados Unidos. No sólo en términos de eficiencia, sino también en cuanto a la fuerte política de subsidios a las explotaciones que aplica el gobierno de Estados Unidos.

Lo que para otros sectores pude ser válido, no lo es, definitivamente, para el sector agrícola. Más vale que lo veamos así para no condicionarnos a una brutal dependencia agrícola.

En fin, que ahora es el momento de enfrentar con realismo el problema del campo. Eficientizar, articular su desarrollo al resto de la economía, pero, sobre todo, no perder de vista las obligaciones metas de justicia social.