LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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RECESION E INFLACION: UN BALANCE DEL PACTO

1988

A dos meses del diseño del Pacto de Solidaridad, comienzan a observarse los resultados de éste, los cuales denotan un fracaso parcial en el combate a la inflación y por otro lado, la agudización de la recesión de nuestra economía, mecanismo a través del cual, precisamente, se pretende reducir el incremento de los precios. En enero pasado, la inflación llegó al 15.5%, la cual, además de ser la más alta inflación mensual desde 1925, hace la inflación anualizada (de enero de 1987 a enero de 1988), a un nivel sin precedente de 176.9%. Porcentaje, éste, grave no sólo en cuantía, sino porque es superior en tres puntos porcentuales a la inflación estimada por la Secretaría de Hacienda para dicho mes. Grave es también que el mes de febrero parece ir en la misma dirección, ya que según parece la llamada “realineación en los precios” aún no termina y uno se pregunta, ¿Hasta cuándo encontrarán su nivel de equilibrio y se estabilizarán? Si tan sólo la semana pasada los productos básicos volvieron a mostrar serios incrementos desde un 18 hasta un 49% en pastas para sopa, galletas, jabones para lavar y de tocador, con lo que los precios de la canasta básica siguen siendo los que muestran mayor encarecimiento que otros bienes considerados no indispensables. Tan es así que, según una investigación del Congreso del Trabajo, el precio de la canasta básica rebasó a principios de este mes en un 11% el salario mínimo. Y lo más grave, sin embargo, es que la economía sigue contrayéndose alarmantemente, lo cual era ya de esperarse, pues como se ha explicado en otras ocasiones, la contracción de la economía es el mecanismo a través del cual el gobierno pretende reducir el crecimiento de los precios. Sólo aquellos, cuya ignorancia en teoría económica les impide ver el fundamento teórico del Pacto, se resisten a entender que éste puede provocar una mayor recesión (o ¿dónde están sus datos, sus cifras que demuestran lo que afirman?. Hablar es muy fácil). Son estos los que con sus conceptos confusos y carentes de fundamento científico (la Economía es una ciencia), confunden a la población más de lo que ya está. En la medida que sus interpretaciones presentan serios problemas teóricos y una imposibilidad práctica de sustentación. O acaso podemos llamar mini-recesión a una caída del 50% del mercado interno en lo que va de este año y a una baja del 6.6% en la actividad industrial tan sólo en el pasado mes de enero, en las que industrias como la de construcción se contrajeron un 19%, las manufacturas 4.8% y la minería 4.1% según datos de la Comisión de Nacional de Salarios Mínimos y la Wharton Econometrics, respectivamente. Y todo esto gracias al Pacto. ¿Cómo pensar que en este esquema el gobierno logre eliminar la recesión antes del día de las elecciones, si el crecimiento económico de un país se basa fundamentalmente (no exclusivamente) en la expansión del mercado interno, y éste, como ya vimos, se encuentra seriamente deprimido. Haciendo alarde de una pereza mental evidente, algunos analistas pretenden olvidar lo que en la economía mexicana han logrado cinco años consecutivos de una política económica que se ha enfocado a combatir la inflación a través de la contracción de la demanda, misma política económica que se reinstrumenta y se profundiza para dar lugar a lo que hoy conocemos como Pacto de Solidaridad. Porque efectivamente, las medidas de política económica que sustenta el Pacto son las mismas que han sustentado toda estrategia del gobierno desde 1982, las cuales se basan en una economía de corte neoliberal monetarista, fundamentada en los principios que rigen la teoría económica neoclásica que considera el fenómeno inflacionario como un producto de desequilibrios presupuestales y de obstaculización del libre juego de las fuerzas de mercado. Así, el argumento teórico ha sido que las circunstancias en la que se ha desenvuelto nuestra economía han producido un excesivo crecimiento de la demanda agregada, que al presionar por encima de la capacidad de respuesta del aparato productivo han encadenado un proceso continuo y sostenido de incremento en los precios. La lógica misma de esta interpretación conduce a afirmar que para disminuir el ritmo de crecimiento de los precios es necesario borrar todo exceso de demanda.